domingo, 2 de agosto de 2026

BIBLIA, FILOLOGÍA Y SENTIDO

 


INTRODUCCIÓN AL NUEVO GLOSARIO DE LA FE.
Toda Escritura divinamente inspirada es asimismo útil para la enseñanza, la reprensión, la rectificación, la educación en la justicia; así el hombre de Dios se hará competente y experto en orden a las buenas obras” (2 Timoteo 3:16)*
Por Faustino J. Zamora
Eli Lizorkin-Eyzenberg, profesor de Culturas Antiguas en el Centro de Estudios Bíblicos de Israel, es un erudito israelí en Estudios Bíblicos y Cristianismo Primitivo, con una amplia formación religiosa y secular judía y cristiana (https://israelbiblicalstudies.com).
En su blog personal y en algunos de sus escritos, señala que “la Biblia no necesita ser reescrita, sino reinterpretada”. Razón no le falta; le sobra. La mayor parte de los errores humanos cometidos en la exégesis y hermenéutica de la Biblia, viene de una mala práctica de ambas disciplinas.
Para introducir el tema, creo que no hay nada mejor que citar a este erudito israelí. Ciertamente, es imperativo volver a la Biblia y comenzar, desde Génesis hasta el final, a releerla con lentes nuevos, sin la influencia de doctrinas, dogmas ni de la ortodoxia tradicional inamovible.
La Insurrección del Sentido comienza con el descubrimiento del secuestro: es decir, cómo la metafísica griega robó el sentido de los términos originales con el fin de redefinirlos radicalmente a la luz de la hermenéutica (interpretación) contextual. Al final, esos términos, ya limpios de sus ropajes antiguos y tergiversados, volverán a emprender su propio éxodo hacia la libertad que significa la palabra del Eterno, regresaremos a caminar fuera de las estructuras y los sistemas del poder religioso y entraremos en la Praxis de la Libertad.
El “monopolio del diccionario de la fe”, que sigue vigente en los ámbitos eclesiásticos, debe ser arrebatado al sistema y entregado al creyente honesto que busca la verdad.
Nicea (325 d.C.) y Calcedonia (451 d.C.) fueron los concilios ecuménicos que forjaron “la cristología de laboratorio”. En ambos, la abstracción alcanza su punto más alto y la deconstrucción histórica que desarrollaron en sus análisis revela un distanciamiento casi total del Jesús histórico, dando paso a un "Cristo de Estado", un Mesías alejado de su origen hebreo.
Para muchos eruditos, el concilio de Calcedonia es considerado el triunfo definitivo de la verdad, pero en realidad, en mi modesta opinión, allí solo se fraguó un compromiso semántico diseñado para salvar la unidad del Imperio Romano de Oriente y Occidente.
La ortodoxia de Calcedonia "divinizó" a Jesús de tal manera que lo hizo inalcanzable. Un Jesús que es Dios de forma absoluta no puede ser un ejemplo de subversión contra el poder, porque su "victoria" está garantizada por su naturaleza divina, no por su compromiso ético humano. En otra ocasión, trataremos en este Grupo las implicaciones filológicas, exegéticas y hermenéuticas de este concilio.
Después de esta breve introducción, les propongo ir a las definiciones esenciales que marcarán todos mis escritos. Y aquí van los primeros tres:
DOCTRINA, ORTODOXIA Y DOGMA.
En el lenguaje cotidiano, estos tres términos se usan indistintamente; sin embargo, en la teología y la historia del pensamiento tienen límites muy distintos. La única diferencia real es su nivel de autoridad y de consenso.
DOCTRINA. La doctrina es el conjunto de enseñanzas, (del latín doctrina, que significa “enseñanza” o “instrucción”) y es el término más general. Es simplemente la recopilación de ideas, creencias o enseñanzas que un determinado grupo (ya sea religioso, filosófico o político) preserva y transmite.
Características: la doctrina puede ser local, variar con el tiempo o estar en desarrollo. Atención: ¡no toda doctrina es un dogma! Un ejemplo concreto: la doctrina de la justicia social o el modo de interpretar las profecías.
ORTODOXIA: En sentido general, significa la opinión recta, LO CORRECTO. La ortodoxia (del griego orthos, "recto/correcto", y doxa, "opinión/creencia") es un criterio de fidelidad. Es la conformidad con la doctrina considerada oficial, verdadera y recibida por la tradición mayoritaria. Lo opuesto es la heterodoxia o la herejía.
· Características: Define los límites de quién está "dentro" y quién está "fuera" de la comunidad de fe o del grupo en cuestión, según lo que cada uno cree. El ejemplo más clásico, en mi opinión, es que para la gran mayoría de las ramas del cristianismo aceptar el Credo Niceno es el estándar de la ortodoxia. Quien niega este Credo o lo cuestiona es simplemente un hereje.
DOGMA: es la verdad indiscutible y definida. El dogma (del griego dogma, que originalmente significaba "decreto" o "decisión") es una doctrina definida solemnemente por la máxima autoridad de una comunidad religiosa como una verdad revelada, absoluta e inmutable.
· Características: el dogma no admite debates internos; si niegas o cuestionas un dogma, eso implica, por definición, romper directamente con la ortodoxia del grupo. Es obligatoria y vinculante para los creyentes. Un ejemplo clásico: el dogma de la Trinidad o el de la Encarnación.
¿Cómo se relacionan entre sí estos tres conceptos?
Imaginémonos una estructura piramidal:
· La Doctrina es la materia prima de cada dogma. El dogma comienza como doctrina (una enseñanza o interpretación teológica que se debate y se desarrolla).
· La Ortodoxia es el tamiz, el filtro inexorable. Cuando varias doctrinas pugnan entre sí, la autoridad (ya sea mediante el consenso o la tradición) determina cuál de ellas refleja fielmente la identidad del grupo. Esa enseñanza (doctrina) aprobada pasa a formar parte de la ortodoxia.
· El Dogma es la cristalización: si alguna de estas propuestas ortodoxas fundamentales se ve amenazada por divisiones o dudas, la autoridad formal intervendrá y la promoverá al ámbito del dogma y, de esta manera, la blinda, es decir, la protege contra futuros debates.
En resumen: la doctrina es la enseñanza; la ortodoxia es el marco dentro del cual se asegura de que esa enseñanza sea la correcta; el dogma es el elemento clave, el núcleo duro de esa misma enseñanza, sellado por la autoridad.
Espero que les sea edificante y útil para comprender los siguientes temas que abordaré en el Grupo Biblia, Filología y Sentido.
Bendiciones desde Israel
Nota de autor: *Versión de 2 Timoteo 3:16 tomada de “Los Libros del Nuevo Testamento”, de Antonio Piñero (1941-), filólogo del Nuevo Testamento, de la lengua y la literatura griegas y de la literatura cristiana primitiva, escritor e historiador.
Continuará: DEFINICIONES QUE NOS IMPORTAN.

REFLEXIÓN PARA HOY

 ¿UN NUEVO PACTO CON GENTILES?


El Tanaj nunca habla de un pacto separado con los gentiles comparable con los pactos hechos con Israel.

Al contrario, repetidamente identifica a Israel como el pueblo del pacto con el Eterno. Promete un

nuevo pacto futuro con la Casa de Israel y con la Casa de Judá como los únicos recipientes o receptores.

Jeremías 31:31 declara: 

"He aquí vienen días, dice el Eterno, que haré un nuevo pacto con la Casa de Israel y con la Casa de Judá"

Note lo que Jeremías dice y lo que no dice.

Él no anuncia un nuevo pacto con: una nación gentil o pagana, ni con una iglesia separada, ni con las naciones 

como un reemplazo de Israel. El profeta explícitamente nombra a la Casa de Israel y a la Casa de Judá.

Los Profetas, además previeron a naciones viniendo al Eterno  y adorando delante de Él (Isaías 2:2-4; Zacarías

14:16) y la Torá provee un lugar para el "extranjero" (Ger) que se une a sí mismo al Dios de Israel(Éxodo 12:

48-49; Números 15: 15-16; Isaías 56: 6-8). Pero estos pasajes describen a naciones adhiriéndose a si mismos al

Eterno y a su pueblo - no mencionan ni describen la creación de ningún pacto separado con los gentiles.

La pregunta entonces es:

¿Dónde en el Tanaj se habla explícitamente de de un pacto hecho con una iglesia gentil aparte o separada de

la Casa de Israel y de la Casa de Judá? Deje que el Tanaj responda.

 

sábado, 1 de agosto de 2026

LOS EVANGELIOS NO FUERON ESCRITOS POR QUIENES TE DIJERON...

 Publicación reflectiva de autoría de alguien con el seudónimo de "Detrás del Púlpito" es publicado aquí como un artículo reflexivo para meditación profunda sobre el origen real de los evangelios. Cada quíén llegue a su propias conclusiones. El Editor.


EL GRAN TRUCO DE MARKETING DEL NUEVO TESTAMENTO: Los evangelios no fueron escritos por quienes te dijeron 🤫📚
Si hoy abres una Biblia, lees con total naturalidad: "Evangelio según Mateo", "según Marcos", "según Lucas" o "según Juan". Durante siglos nos enseñaron que esos hombres escribieron personalmente los relatos sobre Jesús, casi como si hubieran llevado un diario de todo lo que ocurrió.
Pero la historia, la crítica textual y la investigación moderna cuentan una historia muy diferente. Los manuscritos más antiguos de los evangelios son anónimos. En ninguna parte sus autores dicen: "Yo, Mateo, escribí esto", o "Yo, Juan, fui testigo de estos hechos". Esa atribución aparecería décadas después.
1. Las cartas de Pablo son anteriores a los Evangelios
Muchos imaginan que primero se escribieron los evangelios y luego las cartas de Pablo. Ocurrió exactamente al revés.
**Año 30 d.C.**: Muere Jesús.
**Años 50-60 d.C.**: Pablo escribe sus cartas. Son los documentos cristianos más antiguos que conservamos, aunque él nunca conoció personalmente a Jesús.
**Alrededor del año 70 d.C.**: Se escribe el Evangelio de Marcos, considerado por la mayoría de los especialistas como el primero.
**Entre los años 80 y 90 d.C.**: Se redactan Mateo y Lucas.
**Entre los años 90 y 100 d.C.**: Se escribe el Evangelio de Juan.
Eso significa que durante varias décadas los relatos sobre Jesús circularon principalmente de forma oral, transmitiéndose de generación en generación antes de ser puestos por escrito.
2. El idioma también plantea preguntas
Jesús y sus primeros discípulos vivían en Galilea y hablaban principalmente arameo. Muchos provenían de un entorno de pescadores, campesinos y trabajadores comunes, por lo que numerosos historiadores consideran probable que tuvieran una alfabetización limitada.
Sin embargo, los evangelios fueron redactados en griego koiné, la lengua internacional del Mediterráneo oriental de aquella época. Algunos presentan una estructura literaria elaborada y un dominio notable del idioma. Por eso, la mayoría de los investigadores considera poco probable que esos textos fueran escritos directamente, de puño y letra, por los discípulos galileos tradicionales.
3. ¿De dónde salieron entonces los nombres?
Si los evangelios eran originalmente anónimos, ¿por qué hoy llevan los nombres de Mateo, Marcos, Lucas y Juan?
Las atribuciones aparecen en la tradición cristiana hacia finales del siglo II. Asociar esos escritos con personajes conocidos del movimiento cristiano les otorgaba identidad, autoridad y credibilidad. En términos modernos, podríamos decir que funcionó como una poderosa estrategia de legitimación.
4. Lo mismo ocurrió con muchos evangelios apócrifos
Aquí viene un dato que suele sorprender.
Los evangelios que hoy forman parte del Nuevo Testamento y muchos de los llamados evangelios apócrifos comparten una característica: originalmente eran textos anónimos que terminaron siendo atribuidos a personajes importantes del cristianismo primitivo, como Tomás, María Magdalena, Felipe o Juan.
La diferencia no fue su forma de presentarse, sino su destino. Mientras unos terminaron formando parte del canon bíblico, otros fueron rechazados durante el largo proceso mediante el cual la Iglesia fue definiendo qué libros serían considerados Escritura.
En conclusión
La investigación histórica actual muestra que los evangelios no aparecieron como diarios personales escritos por testigos presenciales identificados. Son obras redactadas décadas después de la muerte de Jesús, transmitidas primero por tradición oral, escritas en griego y atribuidas posteriormente a figuras apostólicas.
Esto no obliga a nadie a abandonar su fe. Pero sí invita a leer el Nuevo Testamento con una mirada más histórica, comprendiendo que su formación fue un proceso mucho más complejo de lo que normalmente nos enseñaron.

BIBLIA, FILOLOGÍA Y SENTIDO

     ·  Autor: Faustino De Jesús Zamora Vargas V INTRODUCCIÓN AL NUEVO GLOSARIO DE LA FE. “ Toda Escritura divinamente inspirada es asimismo...