EL DIVORCIO EN EL JUDAÍSMO DEL SIGLO 1:
La ley de Moisés, el debate entre Hillel y Shamai, y las palabras de Jesús
En el siglo I, el divorcio no era un tema de curiosidad académica: era una pregunta que se discutía en las escuelas, en los tribunales y en la calle. La pregunta que los fariseos le hacen a Jesús en Mateo 19:3 ("¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?") solo se entiende si sabemos qué se discutía entonces.
Este estudio responde cuatro preguntas:
1. ¿Qué dice la Biblia hebrea sobre el divorcio, y cómo se interpretaba?
2. ¿Qué discutían Hillel y Shamai, y qué dicen las fuentes rabínicas?
3. ¿Qué nos dicen fuentes de la época que no son rabínicas (Josefo, Filón, Qumrán, contratos reales del desierto de Judá)?
4. ¿Cómo encajan Jesús y Pablo en ese panorama?
Sobre las fuentes. La Mishná es el primer gran código de la ley oral judía y se puso por escrito hacia el año 200 d.C. Los Talmudes son posteriores: el de Jerusalén, c. 400; el de Babilonia, c. 500-600. Contienen tradiciones de maestros del siglo I, pero no podemos suponer que todo lo que dicen ya se practicaba así en tiempos de Jesús. Por eso cada afirmación importante se contrasta con fuentes de la época. Los números de capítulo y versículo de la Mishná pueden variar un poco según la edición, así que conviene verificar la referencia exacta en la edición que uses.
1. La base bíblica: Deuteronomio 24:1-4
El texto clave dice, en resumen: si un hombre toma una mujer y ella "no le agrada porque ha hallado en ella alguna cosa indecente" (hebreo ervat davar), le escribirá un libelo de repudio (sefer keritut), se lo entregará y la despedirá (Dt 24:1). Si ella se casa con otro y ese otro también la despide o muere, el primer marido no puede volver a tomarla (Dt 24:2-4).
Hay tres detalles que se pierden en la lectura rápida:
- Deuteronomio 24 no ordena divorciarse. Los versículos 1-3 plantean un caso ("si un hombre... ") y la única orden está en el versículo 4: no volver a tomarla. Es decir, la ley presupone que el divorcio existe y regula una consecuencia. Esto es clave para entender la respuesta de Jesús en Mateo 19:7-8.
- La frase "algo indecente" es ambigua. Ervá significa literalmente "desnudez" (se usa para la desnudez en Gn 9:22 y Lv 18), y davar significa "cosa" o "asunto". Nadie sabía con precisión qué abarcaba. De esa ambigüedad nace el debate.
- El documento protege a la mujer. El sefer keritut ("documento de corte" o "de separación") era la prueba de que ella estaba libre. En Jeremías 3:8 Dios mismo da "carta de repudio" a Israel, y en Isaías 50:1 pregunta dónde está el "libelo de repudio" de la madre de ellos, lo que muestra que era un documento escrito y conocido.
Otros textos bíblicos que limitan o regulan el divorcio:
- Quien calumnió a su esposa diciendo que no era virgen, y fue desmentido, no podrá repudiarla en todos sus días (Dt 22:19).
- Quien violó a una joven y se casa con ella, tampoco podrá repudiarla (Dt 22:28-29).
- Los sacerdotes no pueden casarse con una mujer repudiada (Lv 21:7, 14).
- Esdras 9-10 narra el despido de esposas extranjeras, un caso particular, no una regla general.
- Éxodo 21:10-11 dice que el hombre que toma otra mujer no puede disminuir a la primera "su alimento, su vestido ni su derecho conyugal" (onah), y que si no cumple, ella saldrá libre. La tradición rabínica leyó este pasaje como fuente de obligaciones del esposo (Mishná Ketubot 5:6).
Malaquías 2:16 es un caso difícil. La Reina-Valera 1960 traduce que Dios "aborrece el repudio". Pero el hebreo es dudoso y se ha traducido de varias maneras. El Talmud (Guitín 90a-b) recoge una lectura distinta: "si la aborreces, despídela". Y el mismo pasaje (Guitín 90b) recoge la frase de Rabí Eleazar, quien dice que hasta el altar derrama lágrimas por el que despide a la esposa de su juventud, apoyándose en Malaquías 2:13-14. Es decir, la tradición rabínica conocía las dos tensiones: el divorcio es legal, pero es doloroso.
2. Cómo era un divorcio judío
La Mishná, en el tratado Guitín ("documentos de divorcio"), describe el procedimiento. El elemento central es el guet (también escrito get), el documento de divorcio.
- La fórmula central (Guitín 9:3): "Este es para ti de mi parte un documento de repudio, una carta de liberación y un documento de separación, para que puedas casarte con cualquier hombre que quieras". Fíjate que el propósito del documento es dar a la mujer libertad para volver a casarse.
- El marido es quien lo entrega. Según Yevamot 14:1, la mujer puede ser divorciada con o sin su voluntad, pero el hombre solo se divorcia por voluntad propia. Es decir, el divorcio era un acto unilateral del esposo.
- Debe escribirse "para ella". El documento tenía que redactarse con esa mujer en mente (Guitín 3:1), lo que impedía usar formularios en blanco.
- Pagos. Al divorciarse, el marido debía pagar la ketubá (el contrato matrimonial, de 200 zuzim para la virgen y 100 para la viuda, según Ketubot 1:2). Esto era un freno económico real.
- Divorcio sin pagar la ketubá. La Mishná (Ketubot 7:6) enumera casos en que la mujer puede ser despedida sin cobrar, por violar "la ley de Moisés y la costumbre judía": por ejemplo, darle de comer alimentos sin diezmar, tener relaciones en el período de impureza menstrual, salir con el cabello suelto, hilar en la calle o hablar con cualquier hombre. Esto muestra que había un sistema de divorcio por falta, con consecuencias económicas.
- Casos en que se obliga al marido a divorciarse. Ketubot 7:10 menciona maridos con enfermedades de la piel u oficios de mal olor (como curtidores), a quienes se les podía obligar a dar el guet a su esposa si ella lo pedía. También, en Ketubot 5:6, un marido que se niega a las relaciones conyugales por voto (por ejemplo, durante más de una o dos semanas según las escuelas de Hillel y Shamai) debe divorciarse de la esposa.
3. El gran debate: Hillel contra Shamai
La Mishná lo resume en Guitín 9:10:
- La escuela de Shamai: el hombre no debe divorciarse de su esposa salvo que encuentre en ella "algo indecente" (davar ervá), y lo entendían como una falta sexual.
- La escuela de Hillel: puede divorciarla "incluso si le quemó la comida".
- Rabí Akiba (principios del siglo II): "incluso si encontró otra más hermosa", apoyándose en la frase de Dt 24:1 "si no halla gracia ante sus ojos".
¿En qué se basaban? La diferencia está en cómo leer las dos palabras ervat davar. La escuela de Hillel las tomaba como dos motivos distintos ("indecencia" o "cualquier asunto"), con lo que ampliaba mucho el permiso. La escuela de Shamai las leía juntas como un solo motivo grave. Esta explicación aparece en el Talmud de Babilonia (Guitín 90a) y también en el Talmud de Jerusalén (Sotá 1:2). Dicho con cuidado: esas explicaciones fueron puestas por escrito siglos después, pero la discusión misma consta en la Mishná y se atribuye a las escuelas del siglo I.
Hay evidencia independiente de que el "por cualquier causa" era real en el siglo I:
- Josefo (historiador judío, escribió c. 93 d.C.), en Antigüedades 4.253, parafrasea la ley de Deuteronomio diciendo que el hombre que quiera divorciarse "por cualquier causa" (y añade que entre los hombres hay muchas) debe dar una constancia escrita. Es casi la misma expresión que usan los fariseos en Mateo 19:3 (kata pasan aitian). Es una pista importante: el "por cualquier causa" era un lenguaje conocido.
- Josefo sobre sí mismo: en su autobiografía (Vida 426) cuenta que se divorció de su esposa porque no le agradaba su conducta. Es un caso concreto de divorcio judío en el siglo I.
- Filón de Alejandría (filósofo judío, contemporáneo de Jesús), en Leyes especiales 3.30-31, trata el divorcio por el marido como algo permitido, aunque advierte contra las nuevas bodas posteriores de la mujer.
4. El divorcio iniciado por la mujer
Aquí hay un debate entre estudiosos, porque las fuentes parecen decir cosas distintas.
Lo que dice la ley rabínica: como vimos, el guet lo da el hombre (Yevamot 14:1). Josefo dice algo semejante al comentar el caso de Salomé, hermana de Herodes el Grande, que envió a su marido un documento de divorcio (Antigüedades 15.259-260). Josefo aclara que eso no estaba de acuerdo con la ley judía, que no autoriza a la mujer a repudiar al marido, y lo atribuye a que ella actuó por su cuenta. Lo mismo comenta con Herodías, que dejó a su marido para casarse con Herodes Antipas (Antigüedades 18.136). Ese es el matrimonio por el que Juan el Bautista criticó a Antipas (Marcos 6:17-18).
Lo que dicen los documentos reales: se han encontrado en el desierto de Judá documentos de divorcio, y algunos están escritos por mujeres. Los más conocidos son el papiro Murabba'at 19 (c. 111 d.C., escrito por un hombre, en hebreo) y el papiro Se'elim 13 (Nahal Se'elim, una carta de repudio que parece escrita por una mujer). Este último ha dado lugar a discusión entre especialistas, y David Instone-Brewer (ver bibliografía) argumenta que muestra que algunas judías ya se divorciaban de sus maridos en el siglo I.
También conviene recordar el archivo de Elefantina (colonia judía en Egipto, siglo V a.C.), donde hay contratos que permiten a la esposa decir "aborrezco a mi marido" y salir con parte de sus bienes. Es muy anterior, pero muestra que el divorcio por iniciativa de la esposa ya existía en algunos ambientes judíos.
Entonces, el cuadro más prudente es: la ley rabínica oficial reconocía el divorcio como acto del marido, pero en la práctica hubo mujeres que lo iniciaron, quizás influidas por el derecho romano, donde ambos cónyuges podían repudiarse (por eso Marcos 10:12, que habla de la mujer que repudia al marido, probablemente se dirige a lectores en ambiente romano).
Los manuscritos del Mar Muerto muestran grupos judíos más estrictos:
- El Documento de Damasco (CD 4:20-5:2) condena a quienes toman "dos mujeres en sus vidas" y apoya esto en Génesis 1:27 ("varón y hembra los creó"). Los especialistas discuten si se refiere a la poligamia o a casarse de nuevo después de divorciarse (el hebreo es ambiguo).
- El Rollo del Templo (11QTemple 57:17-19) dice que el rey no podrá tomar otra mujer mientras la primera viva.
Esto es importante porque Jesús, en Mateo 19:4-5, también apoya su argumento en Génesis 1:27 y 2:24. Es decir, citar el relato de la creación para limitar el divorcio no era algo único de Jesús: ya había grupos judíos que razonaban así. Es un punto que Joseph Fitzmyer (bibliografía) destacó.
Los textos son Marcos 10:2-12, Mateo 19:3-9, Mateo 5:31-32 y Lucas 16:18.
La pregunta. En Mateo 19:3 la pregunta es "¿es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa?", que es justamente el tema de Hillel contra Shamai. En Marcos 10:2 la pregunta es solo si es lícito. Algunos estudiosos creen que Mateo conservó mejor el contexto judío original.
La respuesta de Jesús. Responde con dos movimientos:
1. Va al diseño original del matrimonio (Gn 1:27; 2:24): "lo que Dios juntó, no lo separe el hombre" (Mt 19:4-6).
2. Cuando le objetan que Moisés mandó dar carta de repudio (Mt 19:7), responde que Moisés lo permitió (epetrepsen) "por la dureza de vuestro corazón" (Mt 19:8). Es una corrección sutil y exacta, porque, como vimos, Deuteronomio 24 no ordena divorciarse: solo lo regula.
La excepción de Mateo. Mateo 19:9 y 5:32 dicen "salvo por porneia" (palabra griega para inmoralidad sexual). Marcos y Lucas no traen la excepción. Hay varias explicaciones:
- Porneia es adulterio o infidelidad, lo cual coincidiría con la postura de Shamai (davar ervá).
- Porneia se refiere a uniones prohibidas por la ley (como las de incesto de Levítico 18). Hechos 15:20, 29 usan la misma palabra para prohibiciones de ese tipo.
- Porneia aplica al caso de infidelidad durante el desposorio, como en el caso de José en Mateo 1:19.
- Marcos y Lucas no la mencionan porque se daba por sobreentendida.
Los estudiosos no están de acuerdo, y conviene decirlo con honestidad.
Un detalle que a menudo se pasa por alto. En Marcos 10:11 Jesús dice que el que se divorcia y se casa con otra comete adulterio "contra ella" (la primera esposa). En el pensamiento judío de la época, el adulterio se consideraba una ofensa contra el marido de la otra mujer, no contra la propia esposa. Decir que el marido puede cometer adulterio contra su esposa da a la mujer una dignidad que no se encontraba así en las fuentes rabínicas.
La tesis de David Instone-Brewer. Este erudito argumenta que Jesús no rechazó todo divorcio, sino el divorcio "por cualquier causa" de Hillel. Según él, Jesús aceptó el divorcio por infidelidad y por abandono de los deberes básicos de Éxodo 21:10-11 (alimento, vestido y relaciones conyugales). Se apoya en que Pablo, en 1 Corintios 7:3-5, usa un lenguaje parecido sobre los deberes conyugales. Otros estudiosos (por ejemplo, Wenham y Heth) leen a Jesús como mucho más restrictivo. Es una de las discusiones abiertas en la investigación.
En 1 Corintios 7:10-11, Pablo distingue lo que "ordena, no yo, sino el Señor" (que la mujer no se separe del marido, y que el marido no abandone a su mujer) de lo que dice "yo, no el Señor" en 7:12-16: si el cónyuge no creyente quiere separarse, "sepárese; no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre" (7:15).
Fíjate que Pablo habla de ambos cónyuges con el verbo de la separación (chorizo), incluyendo a la mujer. Esto es coherente con el ambiente romano-griego de Corinto y no con la práctica judía normal del gueto.
La ley romana permitía que cualquiera de los dos cónyuges terminara el matrimonio con una simple declaración (repudium). Además, las leyes de Augusto sobre el adulterio (la Lex Iulia de adulteriis, 18 a.C.) obligaban al marido a divorciarse de la esposa sorprendida en adulterio. Esto explica por qué en Palestina, bajo dominio romano y con la dinastía herodiana, circulaban prácticas distintas a las de la ley judía estricta, como los casos de Salomé y Herodías.
1. El divorcio era legal y común en el judaísmo del siglo I. Se basaba en Deuteronomio 24:1-4, y su documento central era el guet, que daba a la mujer libertad para volver a casarse.
2. La discusión real era sobre las causas. Shamai exigía una falta grave (generalmente entendida como sexual), Hillel permitía casi cualquier motivo y Akiba, más tarde, aún más. Josefo y Filón confirman que el "por cualquier causa" se practicaba y no era una invención posterior.
3. Había un sistema de protección económica. La ketubá y el sistema de divorcio por falta (Ketubot 7) frenaban los divorcios abusivos y regulaban sus consecuencias.
4. El marido era quien normalmente entregaba el guet, pero hay evidencia de mujeres que iniciaron divorcios (Elefantina, Salomé, Herodías, Se'elim 13), probablemente influidas por el ambiente romano.
5. Jesús entra en un debate vivo. Cuando responde con Génesis 1:27 y 2:24, usa un tipo de argumento que ya aparece en Qumrán. Su afirmación de que Moisés "permitió" el divorcio por la dureza del corazón es exacta respecto a Deuteronomio 24.
6. Los especialistas no coinciden en el alcance de lo que dijo Jesús. Las dudas principales son el significado de porneia en Mateo y si Jesús rechazó todo divorcio o solo el de "cualquier causa".
7. Una advertencia metodológica. Gran parte de lo que sabemos de las reglas detalladas viene de la Mishná y los Talmudes, posteriores a Jesús. Las fuentes más seguras para el siglo I son Josefo, Filón, Qumrán y los documentos de Judea, y conviene apoyar cada conclusión en ellas.
- Biblia hebrea: Dt 22:19, 28-29; 24:1-4; Lv 21:7, 14; Ex 21:10-11; Is 50:1; Jr 3:8; Mal 2:13-16; Esd 9-10. Nuevo Testamento: Mt 1:19; 5:31-32; 19:3-9; Mc 6:17-18; 10:2-12; Lc 16:18; 1 Co 7.
- Danby, Herbert (trad.). The Mishnah. Oxford: Oxford University Press, 1933 (tratados Guitín, Ketubot, Yevamot, Sotá).
- Neusner, Jacob (trad.). The Mishnah: A New Translation. New Haven: Yale University Press, 1988.
- Talmud de Babilonia, Guitín 90a-b; Talmud de Jerusalén, Sotá 1:2.
- Josefo, Flavio. Antigüedades judías 4.253; 15.259-260; 18.109-119, 136; Vida 426. Edición bilingüe: Loeb Classical Library, Harvard University Press.
- Filón de Alejandría. Sobre las leyes especiales 3.30-31. Loeb Classical Library.
Documentos del desierto de Judá y Elefantina
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- Cotton, Hannah y Yardeni, Ada. Aramaic, Hebrew and Greek Documentary Texts from Nahal Hever and Other Sites (DJD XXVII). Oxford: Clarendon Press, 1997 (incluye Se'elim 13).
- Lewis, Naphtali. The Documents from the Bar Kokhba Period in the Cave of Letters: Greek Papyri. Jerusalén: Israel Exploration Society, 1989 (archivo de Babatha).
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