jueves, 27 de febrero de 2020

La Bienaventurada Esperanza

La Segunda Venida De Cristo: Unica Esperanza Cristiana.


Esperanza es la característica peculiar del evangelio. Otros sistemas se jactan de principios morales, los cuales se espera que el juicio apruebe y el entendimiento aplique en la formación del carácter.
Pero el evangelio supera estos sistemas en su poder de producir los resultados que ellos buscan, por medio de un elemento del cual todos los esquemas de sabiduría humana están necesariamente carentes.
En teoría la moralidad puede influir en las mentes superiores; pero carece del poder de levantar al caído o desarrollar frutos morales en las mentes naturalmente estériles. Apela a la mente instruida y a la aspiración moral; por tal razón es impotente con la vasta mayoría de la humanidad.

El Evangelio es Racional

El evangelio se dirige a la naturaleza humana, no con razonamientos difíciles y dogmas muertos, sino con amor personal y promesas inspiradoras. Cargado de ternura y alegría, vence la terquedad y disipa el letargo de los corazones humanos y los eleva a la perfección moral por medio de la influencia de sus afectos y esperanzas. Se adapta exactamente a las necesidades de la naturaleza humana, presente y futura. Solamente pide ser recibido con plena fe; y entonces, al contrario de los sistemas de filosofía humanos, satisface el corazón mientras ilumina la mente y tranquiliza el espíritu que no puede encontrar descanso en ningún lugar de este mundo de ansiedades y cuidados.
Sin embargo, desarrolla estos resultados por medio de un proceso inteligente. Opera a través de las ideas que comunica a la mente. No hay nada inexplicable en su modo de operación. Su amor es un asunto de afirmaciones específicas, a ser realizadas por fe, y no una misteriosa influencia que se introduce milagrosamente en el corazón. Sus esperanzas son el producto de promesas definidas, comprendidas y creídas con firmeza, y no de éxtasis desordenados de origen incomprensible. Todas sus operaciones son efectuadas sobre principios estrictamente racionales. Diseñado para la naturaleza humana, se adapta a su constitución mental, y es poderoso en sus métodos naturales para elevar y purificar a todos los que se someten a sus enseñanzas y le dan cuidadosa atención.

La Venida de Jesus es un Elemento Esencial del Evangelio

El presente estudio se propone hacer manifiesta la verdad de que la gran esperanza del evangelio se refiere a la segunda venida corporal del Señor Jesús; que tal suceso es el objeto central que el creyente iluminado espera como el clímax del deseo, la crisis de la recompensa; y que, por consiguiente, esta verdad es una de las principales influencias por las cuales el corazón es purificado, y el creyente mismo es preparado y hecho «útil al Señor.»
Por la segunda venida del Señor Jesús se entiende el suceso que el lenguaje bíblico obviamente da a entender, es decir, el regreso del cielo a la tierra de nuestro Salvador, quien ahora está a la diestra de Dios. Es necesario admitir que Cristo estuvo realmente en la tierra entre los hombres, y que ascendió corporalmente al cielo después de la resurrección. La proposición, entonces, es que en un cierto momento descenderá del cielo tan real como cuando ascendió, y aparecerá en persona en la tierra como el mismo Señor Jesús que vivió en Judea entre judíos y romanos. Afirmo que esto es la enseñanza de la palabra de Dios, y estoy especialmente ansioso de demostrar que esta es la esencia de la verdadera esperanza cristiana.
Primero démonos cuenta de que los apóstoles declaran que hay sólo «una esperanza,» como también sólo «una fe y un bautismo.» Esta es la enseñanza de Pablo en Efesios 4:4: «Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.» Que esta esperanza es un componente esencial del evangelio, es evidente en las palabras de Pablo en Colosenses 1:5, donde hablando de «la esperanza que os está guardada en los cielos» (estando Cristo allí), dice: «De la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio.» Todavía dice más: «Porque en esperanza fuimos salvos» (Romanos 8:24). Y solemnemente asegura a los hebreos que su salvación final depende de su adherencia a esa esperanza. Sus palabras son: «La cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza» (Hebreos 3:6). Sus palabras a los colosenses son igualmente contundentes en este punto:
«Para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio» (Colosenses 1:22,23).

Es Importante que Entendamos el Verdadero Evangelio

Estos testimonios deberían impresionarnos con un sentido de la importancia del asunto que se va a considerar. No es poca cosa estar equivocado sobre lo que debemos esperar. ¡Cuán desafortunado sería gastar nuestra energía espiritual esperando algo que Dios nunca ha prometido! Tal error implicaría ignorancia de la verdadera «esperanza del evangelio»; y esta «ignorancia,» según Pablo, nos lleva a ser «ajenos a la vida de Dios» (Efesios 4:18). Lo que Dios nunca ha prometido, nadie lo recibirá jamás; porque ¿cómo podrían los inútiles anhelos del hombre cambiar los inmutables propósitos del Todopoderoso, especialmente si la satisfacción de tales anhelos implica el incumplimiento de las promesas que realmente han sido dadas? «Conforme a vuestra fe os sea hecho» (Mateo 9:29). Este es un principio divino. Si un hombre desperdicia su fe en lo que no tiene fundamento en la verdad, está sembrando al viento. Sólo la fe que construye su casa sobre la roca de las garantizadas promesas de Dios, resistirá la tormenta que barrerá con «el refugio de la mentira» (Isaías 28:17).
Antes de presentar un testimonio específico sobre la venida del Señor, será de provecho ocuparnos por un momento del ministerio personal de Cristo cuando estaba aquí en la tierra. Durante su peregrinaje en la tierra de Judea, donde viajó constantemente durante tres años haciendo obras maravillosas para demostrar que su misión era divina, proclamó las cosas del reino de Dios, y afirmó su calidad de Mesías en conexión con el reino, tal como lo he demostrado en estudios anteriores. Esta proclamación tuvo el efecto de atraer muchos discípulos, haciendo que lo consideraran como el ungido rey de Israel, destinado a realizar «la redención de Israel» de manos de los romanos y todas las otras naciones, estableciendo triunfalmente el reino de Dios sobre toda la tierra. Este punto de vista sobre Cristo, creado en la mente de sus discípulos por medio de las enseñanzas de su Maestro, es condenado por millares de personas sinceras pero equivocadas. Vimos en un estudio anterior cuán inapropiada fue la condenación, y cuán escritural es el punto de vista condenado.

Cristo y los Santos Reinarán Aquí en la Tierra

Ahora deseo señalar que la enseñanza de Cristo sobre el tema tuvo un efecto posterior sobre la mente de los discípulos. Creó en ellos la expectación de que ellos mismos compartirían los regios honores de Cristo en el tiempo cuando su misión como rey fuera manifestada. Este es un hecho admitido universalmente, aunque esta expectación es tan libremente condenada por la religión popular como la primera anteriormente mencionada. Los discípulos son reprobados como «carnales» por haber buscado lo que generalmente es calificado despectivamente como un «reino temporal.» Encontraremos que hay mucha injusticia en esta imputación contra el entendimiento y juicio de los discípulos, como la hay en la que el último estudio intentaba refutar. Hubo sin duda un poco de ambición profana entre ellos, la cual trató de reprimir su divino Maestro; pero esta ambición no se mostró inventando una falsa doctrina, o pervirtiendo carnalmente alguna verdadera. Mas bien se manifestó en la forma de descuido espiritual en relación con lo que era verdadero. Les dio ideas equivocadas sobre el objetivo del reino de Dios y los principios por medio de los cuales la admisión sería garantizada; pero no les causó un entendimiento incorrecto de la naturaleza del reino mismo. Hay aquí una distinción muy importante y que puede conducir a conclusiones lamentables si se pasa por alto. Su esperanza de heredar el reino de Dios aquí en la tierra, así como su entendimiento del reinado de su Maestro, se fundaban en el testimonio profético y la expresa enseñanza del mismo Señor. En los profetas habían observado tal testimonio como el siguiente:
«Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.» (Daniel 7:18)
«Llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.» (Daniel 7:22)
«Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo.» (Daniel 7:27)
«Regocíjense los santos por su gloria, y canten aun sobre sus camas. Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos, para ejecutar venganza entre las naciones, y castigo entre los pueblos; para aprisionar a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; para ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria será esto para todos sus santos.» (Salmos 149:5-9)
«En lugar de tus padres [refiriéndose a Cristo] serán tus hijos [es decir, los santos, su pueblo], a quienes harás príncipes en toda la tierra.» (Salmos 45:16)
«He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.» (Isaías 32:1)
«Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten.» (Jeremías 23:3,4)
«Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.» (Abdías 21)
Ellos también notaron la enseñanza del Señor para el mismo efecto en los siguientes ejemplos: «Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá» (Mateo 24:46,47). «Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor» (Mateo 25:20,21). «Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades» (Lucas 19:16,17). Otra vez Jesús dice a los principales sacerdotes y ancianos de los judíos: «El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él» (Mateo 21:43).
En el tiempo en que Jesús usó las últimas palabras citadas, los principales sacerdotes y gobernantes estaban en posesión del reino de Israel, el cual habiendo sido originalmente establecido por Dios, fue llamado el reino de Dios. Ahora la mayoría de las personas pueden entender el significado de la predicción de que el reino les sería quitado. Por la historia saben que la forma de gobierno judía fue abolida, y que en cumplimiento de la predicción de Cristo, sus gobernantes fueron depuestos de sus asientos de autoridad, y miserablemente destruidos en los terribles juicios que cayeron sobre la ciudad de Jerusalén. Pero al leer la segunda parte de la cita, entonces tropiezan. «Será dado a gente que produzca los frutos de él.» La mayor parte de la gente entiende lo que fue quitado, pero ¿qué de lo que sería dado? La cosa dada tiene que ser la misma cosa que es quitada; así, el reino de Israel, que fue quitado a los principales sacerdotes y fariseos, será dado a «gente que produzca los frutos de él.» Esto es evidente en sí mismo. Lo único que requiere definición es cuál es la nación productora de frutos; Esto es fácilmente contestado. Jesús dijo a sus discípulos: «No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12:32). También añade, en respuesta a la pregunta de Pedro, «he aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?»
«De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.» (Mateo 19:27,28)
De nuevo, cuando los discípulos estaban reunidos en la última cena, les dijo:
«Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.» (Lucas 22:28-30)
Aquí encontramos una identificación completa de la «gente que produzca los frutos de él.» Esa nación está formada de los discípulos de nuestro Salvador, quien siendo «el heredero,» es también su cabeza. Ellos son señalados por Pedro como «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios» (1 Pedro 2:9), coincidiendo con el testimonio de que ellos heredarían el reino de Dios que fue quitado a los fariseos, y el cual, aunque ahora en ruinas, será restaurado en gloriosa plenitud.

Cristo Mismo Confirmó la Naturaleza del Reino

Si los discípulos estuvieron tan malamente confundidos, como se ha supuesto, en su idea del reino de Cristo y la posición que ellos deberían tener en él, es impresionante que nunca leemos de alguna corrección que Cristo haya hecho de tal error. En tres ocasiones debió surgir tal corrección de haber sido necesaria.
La primera fue cuando la madre de los hijos de Zebedeo vino con sus dos hijos, Santiago y Juan, diciendo: «Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda» (Mateo 20:21). Tomando en cuenta el punto de vista popular, éste era el momento de expresar la condenación de la mal dirigida ambición carnal y terrenal que supuestamente indicaba la petición. Sin ninguna duda, el Salvador, quien no tardaba en corregir los conceptos equivocados de sus discípulos y en amonestarlos con severidad, lo habría hecho si la solicitud hubiera sido realmente de tal naturaleza que lo ameritara. Pero, ¡cuán diferente es su respuesta! ¡Ninguna palabra de censura! ¡Ni el mas leve susurro que implicara amonestación! Más bien, una directa e ilustrativa confirmación de la idea incorporada en el fondo de la petición de la madre. «No sabéis lo que pedís,» respondió, «…el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre» (Mateo 20:22,23). Por consiguiente, en vez de declarar inadmisible su pedido, él deja constancia de que la posición solicitada será dada a aquellos para quienes está preparada.
La segunda ocasión ocurre después de la resurrección. Jesús se juntó con dos de sus discípulos que caminaban hacia la villa de Emaús (Lucas 24:13), pero veló sus ojos para que no lo reconocieran. Ellos conversaron con él sobre el tema de su propia muerte. En el curso de la conversación, uno de ellos, expresando el punto de vista generalmente compartido por los discípulos, dijo: «Nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel» (Lucas 24:21). Aquí había otra oportunidad de explicar su equivocación, de haberla habido; pero de nuevo encontramos una total ausencia de cualquier impresión de tal naturaleza. El los amonestó, pero no se refirió a lo que ellos creían, sino a lo que no creían. «¡Oh insensatos,» exclamó, «y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?» (Lucas 24:25,26). El les reprochó por no entender sus sufrimientos, no por creer en su gloria real.
La tercera ocasión fue inmediatamente anterior a la ascensión. Se señala en Hechos 1:6, que cuando Jesús y sus discípulos se reunieron, éstos le preguntaron, diciendo: «Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?» Ellos habían tenido sus ojos abiertos al hecho y necesidad de sus sufrimientos; pero viendo que estos se habían cumplido y que había resucitado glorioso de entre los muertos, evidentemente pensaron que al fin había llegado el tiempo cuando su acariciada esperanza de la restauración nacional bajo el Mesías sería realizada. Así que le preguntaron si él haría posibles sus deseos en aquel tiempo.
Es un hecho notable, que esta pregunta fue hecha después de que Cristo había hablado a los discípulos «durante cuarenta días acerca del reino de Dios» (Hechos 1:3). Este hecho sugiere que la pregunta estaba basada en las enseñanzas recibidas durante ese tiempo. De todos modos, ¿cómo fue recibida la pregunta? ¿Con desaprobación y amonestación? No; antes bien, como en el caso anterior, con una respuesta confirmatoria: «No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad» (Hechos 1:7). Esto equivalió a afirmar que «tiempos y sazones» habían sido señalados para el suceso contemplado en su pregunta. Es decir, que el suceso denominado «la restauración de Israel» realmente sucedería en el transcurso del tiempo, pero que no les correspondía saber cuándo. Cuán inapropiada habría sido tal respuesta, de haber estado equivocada su suposición sobre el hecho de la restauración.

El Error de los Discípulos

La realidad es que no había ninguna duda sobre el suceso en sí. Jesús los había estado instruyendo durante cuarenta días sobre el tema. La inquietud de los discípulos se relacionaba solamente con el tiempo del suceso, y la respuesta del Señor estuvo limitada a la misma inquietud. Ellos supusieron que el evento ocurriría entonces. «Ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente» (Lucas 19:11). Este fue un error peculiar de los primeros tiempos. Ellos no erraron en creer que Dios establecería su reino en la tierra, y que Cristo se manifestaría visiblemente como el «rey sobre toda la tierra» (Zacarías 14:9), puesto que estas cosas habían sido testificadas abundantemente en los profetas y proclamadas por el mismo Jesús. Su error residía en la suposición de que serían cumplidas en sus propios días.
Los modernos han ido exactamente al otro extremo. Ellos no esperan de ningún modo el reino de Dios. Magnifican el sacrificio de Jesús hasta proporciones contrarias a la Escritura, y omiten totalmente su reinado. Excluyen el reino de Dios, ignorándolo y no creyendo en nada referente a él; mientras que la muerte de Cristo domina y ensangrienta todas las doctrinas de su sistema religioso. Los discípulos sólo vieron al rey en Cristo, y esperaron su manifestación en su propio tiempo; los modernos sólo ven el sacrificio, y consideran cumplida su misión en la salvación de supuestas almas inmortales en el momento de morir.

El Error Corregido

El error de los discípulos fue corregido en su debido tiempo. El suceso de la crucifixión de Cristo y su consiguiente resurrección y ascensión, completó su falta de conocimiento permitiéndoles ver que las glorias prometidas de la era futura no eran alcanzables por el hombre mortal sin una intervención sacrificial, una experiencia de muerte para cada hombre, por medio de la cual había de «llevar muchos hijos a la gloria» (Hebreos 2:10). Pero esta adición a su conocimiento no apartó su atención de estas glorias. Por otra parte, la muerte de Cristo, alejada de su propia perspectiva, carece de atractivo; su interés e importancia surgen de su conexión con el glorioso resultado obtenido. Por consiguiente, en vez de silenciar el reino en su mente, solamente intensificó su apreciación por él, mostrándoles su valor en la grandeza del sacrificio necesario para asegurarlo. Proporcionó fervor a su denuedo, llevándoles a desear intensamente la consumación de «la gloria que será revelada.» Ellos entonces dijeron: «Señor, restaurarás el reino a Israel en este tiempo?» Es evidente que no tenían la idea de que Cristo los abandonaba de nuevo. Habían olvidado las muchas parábolas en las cuales él les había enseñado su próxima partida hacia «un país lejano» de donde regresaría más tarde para pedir cuenta a sus siervos (Lucas 19:12; Mateo 25:14). Sólo un sentimiento predominaba en sus mentes: el deseo de que el reino de Dios apareciera inmediatamente.
Por consiguiente, cuando «fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos,» ellos se quedaron «con los ojos puestos en el cielo,» evidentemente maravillados del suceso inesperado e inexplicable. ¡Cristo había sido separado de ellos de nuevo! Ellos fueron completamente incapaces de entender esta nueva desilusión. Su esperanza había sido levantada hasta el más alto nivel por un compañerismo de cuarenta días, y la tristeza que los había invadido durante el encarcelamiento de su Maestro en la tumba, había sido borrada por una dulce comunión en las cosas concernientes al reino de Dios. Ahora, de nuevo, su Señor y Maestro, su mejor amigo, su esperanza y salvación, aquel en quien se concentraba todo su afecto y ferviente deseo, los había dejado. ¿Qué harían? Habían sido de nuevo lanzados al mundo, de nuevo a la perplejidad. Pero esta vez el alivio estaba a la mano:
«Se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por que estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.» (Hechos 1:10,11)
Aquí comienza el testimonio específico en apoyo del tema de este estudio. Los discípulos fueron confortados en su perplejidad por la seguridad de que Jesús vendría de nuevo; Este fue el bálsamo administrado a sus espíritus turbados; la esperanza por medio de la cual se resignaron a la ausencia de su Señor y Maestro. De aquel día en adelante, se volvió la doctrina central alrededor de la cual se movían todas sus enseñanzas, la característica esencialmente distintiva y constantemente prominente de las buenas nuevas que ellos proclamaban.
Jesús mismo les había enseñado repetidamente la doctrina de su regreso, aun antes de su crucifixión. La parábola del hombre noble (Lucas 19:11-27) fue dicha con este propósito, pues se dice que él la usó «por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.» Su enseñanza es muy clara:
«Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo…Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos.» (Lucas 19:12-15)
En esta forma, los discípulos fueron informados de que Jesús sería llevado al cielo para realizar una labor de preparación y ser investido con poder, para más tarde retornar a la tierra y entonces juzgar a sus siervos, premiándolos con el gobierno de diez ciudades o con la ignominia de un vergonzoso rechazo, según sus méritos (léase el resto de la parábola). Esta fue una ampliación de su otra declaración: «Te será recompensado en la resurrección de los justos» (Lucas 14:14), una resurrección que se lleva a cabo hasta cuando «el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo» (1 Tesalonicenses 4:16). La parábola de las diez vírgenes tiene el mismo propósito. El esposo ausente sustituye al Cristo ascendido, y las vírgenes esperando, a los que «esperan su venida.» Además de otras parábolas con la misma intención, Jesús había dicho claramente: «Vendrán días cuando el esposo les será quitado [a los discípulos]» (Mateo 9:15). También lo había asegurado sin figuras: «Si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo» (Juan 14:3).

La Segunda Venida en la Enseñanza de los Apóstoles

Pero ellos no podían entender la sencilla lección, pues Cristo estaba con ellos, y no esperaban que los abandonara. Ellos no podían ver lo que su regreso podía significar, cuando no sabían nada de su partida; pero cuando los días llegaron de que el esposo les fue quitado, «entonces recordaron sus palabras.» El anuncio de los ángeles reviviría, sin duda, las muchas lecciones que Jesús mismo les había enseñado de su propuesta partida y su intención de regresar para establecer el reino. Desde entonces la segunda venida del Señor se volvió su acariciada esperanza, el gran suceso que ellos esperaban para su salvación. Fue lo que ellos predicaron y sobre lo que escribieron, lo que esperaban y por lo que oraron, la piedra fundamental del sistema de fe que ellos promulgaban.
Por supuesto, este sistema no trató de excluir, sino que incluía y necesitaba la doctrina del sacrificio de Cristo por el pecado, y la necesidad de arrepentimiento y regeneración personal; la segunda venida del Señor era buena noticia solamente para aquellos que lo amaban y estaban preparados para reunirse con él y aptos para estar con él. Aun así, fue la gran doctrina de la cual dependían las demás. Encontramos a Pedro enseñando en uno de sus primeros sermones después de la ascensión de Cristo:
«Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.» (Hechos 3:20,21)
El mismo apóstol, escribiendo a los ancianos entre «los expatriados de la dispersión,» repitió la doctrina en el siguiente contexto: »
Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada. Apacentad la grey de Dios…y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.» (1 Pedro 5:1-4)
Entonces, en lo que se refiere a los primeros discípulos de nuestro Señor, está plenamente demostrado que la segunda venida era su gran esperanza, en realidad, su única esperanza; pues, ¿qué otra esperanza podían tener? Ellos amaban entrañablemente a su Maestro y sabían que su retorno sería su propia liberación de las imperfecciones de un cuerpo pecaminoso, y de las aflicciones de hombres malvados; no solamente esto, sino también el establecimiento en la tierra de «gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.» ¿A qué otro suceso podían mirar con cristiana esperanza más que la venida de Cristo?
¿A qué otro evento podían mirar con alguna esperanza? Ningún suceso de su vida tenía promesa para ellos; y ¿qué había en la muerte sino un puente luminoso hacia la resurrección? Para ellos no tenía nada del engaño con que las modernas predicaciones la han adornado. Ellos no reconocían «una gloria inmediata tras una muerte inmediata.» Para ellos la muerte, en vez de ser «vestíbulo del éxtasis,» era la «puerta de la corrupción.» Era la esclavitud de aquella mortalidad hereditaria, de la cual Cristo había venido a liberarlos; el desolador sueño sepulcral en el cual dormirían profundamente hasta el regreso de su Maestro, quien los despertaría a una resurrección incorruptible, cuando dirían: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Donde, oh sepulcro, tu victoria?»
Su esperanza no era la muerte, sino el regreso del Señor, al cual inevitablemente estaban dirigidas sus esperanzas personales y temores, y todas sus expectaciones referentes al cumplimiento de las promesas de Dios. Ahora bien, de la misma manera que a los apóstoles, ocurrió a aquellos que más tarde se convirtieron a la fe cristiana. El evangelio predicado portaba las mismas esperanzas que llenaban los corazones de los predicadores. Habiendo ofrecido la inmortalidad como base, el sacrificio de Cristo como el medio presentado para el ejercicio de la fe, y el reino prometido como la herencia en la cual la inmortalidad sería disfrutada, todo esto los llevó naturalmente a la idea de que la venida de Cristo era el magno evento a realizarse. Porque todas las promesas contenidas en el mensaje señalaban la «revelación de Jesucristo» como el tiempo del cumplimiento. ¿Deseaba Pablo alcanzar la resurrección de entre los muertos? (Filipenses 3:11). El esperaba estar incluido entre «los que son de Cristo, en su venida» (1 Corintios 15:23). ¿Ansiaba él la «corona de justicia» que recibiría del «Señor, juez justo»? (2 Timoteo 4:8). El no esperaba esto, sino hasta «en su manifestación y en su reino» (4:1), refiriéndose a «aquel día» en el versículo 8.
¿No fueron éstas las esperanzas comunicadas por el evangelio a todos los que lo abrazaron? Resurrección a vida eterna y herencia en el reino de Dios, es la salvación ofrecida a todos los hijos de Adán sin distinción de época o condición. Si un hombre recibe aquella promesa de salvación en el sentido de creerla, entonces «descansará en esperanza.» ¿En esperanza de qué? Del cumplimiento de la promesa. El puede trabajar con gran devoción en la obra de prepararse, ocupándose en su salvación con temor y temblor; puede seguir la justicia con dedicación, cuidando la vida moral con entusiasmo; puede ocuparse en la prosecución de cualquier trabajo benevolente, y obtener placer en presentar el evangelio a sus vecinos. No solamente puede hacerlo, sino que debe hacerlo, si va a ser un siervo acepto cuando el Señor venga a pedirle cuentas de su mayordomía. Pero, ¿cuál es el sentimiento más íntimo de su naturaleza, si él sigue siendo un verdadero hombre? Esperanza, o mejor dicho, constante y ansioso deseo por la salvación que él predica a otros. Cansado de sus propias imperfecciones y faltas como un ser humano perecedero, anhela la inmortalidad prometida; afligido por la perversión e injusticia prevalecientes, presentadas a su alrededor en forma política y social, anhela ser testigo y participante de la perfección del reino de Dios.
Como «lo que se espera» no puede ser obtenido sino hasta la venida del Señor, ¿no está claro que la venida será la máxima esperanza en su mente? No importa si no es probable que ocurra durante su vida; porque, sea que viva o muera, será el tiempo de su liberación, e igualmente importante como un asunto de contemplación futura, mil años antes del evento, como para un cristiano contemporáneo con el evento.

El Evangelio Distorsionado por la Idea de la Inmortalidad del Alma

Es solamente el dogma popular de la inmortalidad del alma, que envuelve la creencia en un estado de muerte consciente en el cual los destinos espirituales están sellados, el que distorsiona la armonía de las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre este punto. Si los cristianos al morir son realmente transportados al cielo para gozar del galardón en la presencia del Salvador, entonces la doctrina de su retorno a la tierra no tiene para ellos ningún interés práctico, puesto que su salvación es totalmente independiente de ella. Mueren y son salvos, según la enseñanza común; supuestamente van al cielo y ven a Cristo; por consiguiente, su atención está concentrada naturalmente en la muerte como el gran suceso revelador, y apartado de la venida de Cristo, la cual ven como una especie de doctrina innecesaria y hasta cuestionable. De hecho, la gran mayoría de la gente religiosa va hasta el extremo de rechazarla totalmente, como una inspiración carnal, e interpretan todas las referencias en el Nuevo Testamento con el significado de la llegada de la muerte.
¡Qué terrible perversión! ¡Qué fatal incredulidad! Es el fruto natural del árbol corrupto en el cual crece. Si la creencia popular sobre el estado de la muerte fuera correcta, entonces la negación de la venida de Cristo, la resurrección y el reino sería el resultado lógico, y la gente tradicionalista que va hasta aquel extremo solamente estaría razonando en forma coherente. Pero si se retira la doctrina de la inmortalidad del alma, la raíz de todos los males en sentido teológico, entonces la armonía es restaurada. Vemos a los justos muertos durmiendo en corrupción, y percibimos la necesidad de la venida del Redentor a despertarlos a la incorruptibilidad y la vida, y la importancia esencial de tal suceso como el objeto de esperanza durante sus vidas mortales.

La Segunda Venida en las Epistolas

Me he esforzado en demostrar que la segunda venida de Cristo fue la esperanza de los cristianos convertidos por medio de la predicación de los apóstoles. Ahora voy a reforzar los argumentos presentados citando una cantidad de pasajes de las epístolas dirigidas a ellos y en las cuales la doctrina es establecida con una sencillez que convencerá a cualquier mente inteligente:
«Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.» (Tito 2:11-13)
«Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.» (Filipenses 3:20,21)
«Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.» (Hebreos 9:28)
«Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.» (Colosenses 3:4)
«Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.» (1 Juan 3:2)
«Os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos.» (1 Tesalonicenses 1:9,10)
«Nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.» (1 Corintios 1:7)
«Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor…afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.» (Santiago 5:7,8)
«Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo…Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.» (1 Pedro 1:7-13)
«Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.» (1 Juan 2:28)
«Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder.» (2 Tesalonicenses 1:6,7)
«Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino…Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a los que aman su venida.» (2 Timoteo 4:1-8)
Resulta innecesario cualquier comentario sobre estos testimonios elocuentes. Su escrupulosa claridad no deja lugar para discusión. Demuestran que la esperanza de los primeros cristianos fue diferente de la de los religiosos modernos, y que hacían de la venida del Señor un asunto de interés personal. Jesús mismo los había exhortado a estar vigilantes: «He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela» (Apocalipsis 16:15). También había dicho:
«Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día…Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.» (Lucas 21, 34-36)

La Incredulidad del Mundo

Ahora bien, en el mundo que en la actualidad se denomina cristiano, no vemos nunca esta ansiedad sobre la segunda venida de Cristo. Existe una indiferencia universal respecto de este evento. Esto nos hace recordar la declaración en la parábola, que «tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.» Muy pocos se preocupan por la venida del esposo; muy pocos creen en su venida. Cuando hablan del suceso, su lenguaje es prácticamente el de los burladores de los cuales escribió Pedro: «¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación» (2 Pedro 3:4). Pero el día vendrá cuando esta apatía será rudamente eliminada. «Como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra» (Lucas 21:35).
¿Cómo es que esos hombres están tan ciegos ante la doctrina evidente del Nuevo Testamento? Debido a que, bajo la guía de una teoría falsa, creen que la muerte determina la situación eterna de cada persona para bien o mal, mientras en realidad la muerte no determina nada de esto. Solamente nos lleva a la oscuridad y al silencio hasta la venida de Cristo. Ese será el gran momento decisivo «en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres» (Romanos 2:16). Benditos los que están preparados para su llegada. Felices aquellos que «aguardan la manifestación gloriosa»; tres veces felices «los que aman su venida;» porque solamente a ellos «aparecerá por segunda vez para salvar a los que le esperan.»
Estimado lector: arrepiéntete de tus mundanas insensateces. Escucha el buen mensaje que te manifiesta la Biblia. Aprende la verdad en sus olvidadas páginas, y dejando atrás tus errores y desatención, da obediencia a los requerimientos celestiales. Entonces aguarda con esperanza la venida del Hijo del Hombre para que puedas ser de él en el día cuando reúna a sus santos.

miércoles, 26 de febrero de 2020

"JEHOVÁH NUESTRO DIOS, JEHOVÁH UNO ES"

VERSÍCULO COMENTADO DE HOY:
 Se le acercó uno de los escribas al oírles discutir; y dándose cuenta de que Jesús había respondido bien, le preguntó: —¿Cuál es el primer mandamiento de todos?  Jesús le respondió: —El primero es: Escucha, Israel: Jehováh nuestro Dios, Jehováh uno es.  Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. (Marcos 12:28=30).

Indudablemente que Jesús, el Mesías, está citando aquí la Torá, es decir, lo que serían los escritos de Moisés, específicamente el libro de Deuternomio, capítulo 6:4. Como es una cita directa de Deuteronomio, él lo citó tal cuál aparece allí, sin los arreglos de los Escribas ni los traductores que omiten el Nombre divino reeplanzándolo por el título "Adonai" o "el Señor". Es de notar que este es el "credo" del Judaismo. Se dice que todo buen Judío creyente repite este credo diariamente y con mayor énfasis poco antes de morir. Su último aliento lo emplean en repetir esta confesión de fe en la unicidad de Dios. Dios es UNO. Jesús, como buen Judío, de la tribu de Yehudah (Judá), declara que este es el mas grande mandamiento de la Torá. Y afirma que el segundo es "semejante" a ese, y cita el libro de Levítico 19:18; "No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Más bien, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Jehováh“.  Es decir, que el mismo Mesías Jesús toma este credo como suyo y reconoce la unicidad de Jehováh, el Todopoderoso, a quien en Juan 17:3, llama "el único Dios verdadero". Que Dios es UNO, una sola persona única que está por envima de todo y sobre todos, inclusive sobre el mismo Mesías, Su Ungido.
Los Discípulos, orando al Soberano del universo, dice: "»“¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas?  Se reunieron los reyes de la tierra y los príncipes se juntaron en uno  contra Jehováh  y contra su Cristo [Ungido]”. (Hechos 4:25-26. Conf. con Salmo 2:1-2). ¿No deberíamos nosotros tambien tener en cuenta esa unicidad del Eterno y todopoderoso Señor soberano Jehováh nuestro Dios?  Junto con el apóstol Pablo decimos: "Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén (1 Timoteo 1:17). JEHOVÁH NUESTRO DIOS, JEHOVÁH UNO ES.

lunes, 24 de febrero de 2020

LOT - ACERCÁNDONOS DEMASIADO AL MUNDO.

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En nuestros primeros tres estudios hemos visto en el primero caso de Adán una situación un poco complicada, mientras que en Noé y Abraham parece que tenemos dos personas que son casi incomparables en cuanto a su fe.

En esta mañana vamos a estudiar el caso de Lot, que es también un poco complicada… pero compleja en formas que creo que vamos a poder comprender, porque creo que Lot fue un hombre muy similar a muchos de nosotros; personas que fundamentalmente tenemos el corazón donde lo debemos tener, pero que tomamos algunas, y a veces muchas, decisiones menos que perfectas en nuestras vidas.

Y supongo que tal vez algunos de ustedes se estarán preguntando que después de haber estudiado a dos monumentos de la fe como lo fueron Noé y Abraham, porque se me ocurre escoger a Lot?

Y la razón esta en Pedro: [II Pedro 2:6-9] Que nos dice esto acerca de Lot?

Que cuando Dios condeno a destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, libro al ‘justo Lot’.

Que Lot vivía abrumado por la nefanda conducta de los malvados.

Y reitera que ‘este justo, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos.’ Y la frase ‘afligir el alma’ en que contexto se usa en la Biblia? [al hablar de ayunar]. Así que como que casi ni podía comer de la angustia que le provocaba el mundo en el que vivía, por el comportamiento de los moradores de su ciudad.

Así que al final de la Biblia tenemos el testimonio de Pedro que Lot fue hombre justo, un hombre tan justo que como que se enfermaba físicamente por la maldad que le rodeaba.

Y esto nos lleva entonces a preguntarnos, porque seguía viviendo allí? Porque no simplemente se iba, y abandonaba esas ciudades? Y la Biblia no da respuesta clara, sino que tenemos que leer entrelineas para tratar de especular, tratar de deducir que ocurrió en la vida de este hombre.

Regresemos entonces a Génesis, a tratar de armar las piezas de este rompecabezas.

Génesis 11:27-31 – Genealogía: a Lot donde lo ubicamos? [sobrino de Abraham, hijo de su hermano muerto, lo acompaña en su viaje desde Ur a Harán…]

Génesis 12:1, 4 – Lot le acompaña a su tío Abraham en el viaje de Ur a Harán… y por la forma en que lo dice, como que Lot compartía su visión un poco (posiblemente).

Génesis 12:5 – Y Lot le vuelve a acompañar a Abraham al salir de la ciudad a la que habían puesto el nombre de su padre muerto, para dejar nuevamente atrás a otro poco de su familia.

Génesis 13:1 – Que deducimos de esto? [Que Lot también le había acompañado a Egipto, y estoy seguro que allá compartió sus angustias con el problema que tuvieron con Sara, cuando el Faraón se la quito a Abraham.

Y aquí tenemos el primer problema:

Génesis 13:2, 5 – Se anticipa el problema; ambos son ricos.

Génesis 13:6-7 – Que ocurre? [Hay pleito entre los pastores, porque no alcanza el pasto o el agua, o las dos cosas, o se estaban mezclando los rebaños.]

Génesis 13:8-9 – Abraham como le propone solucionar? [que se separen; uno para un lado, el otro para el otro.]

Génesis 13:10-11 – Y que ocurre? [Lot alza los ojos, vio la llanura del Jordán, que era de riego, como el huerto de Dios…] y el narrador? [esto es antes que Dios destruyera Sodoma y Gomorra]

Como explicándonos a los que leemos después, y hemos visto esta tierra como maldita, y como insinuándonos que no todo era tan bueno como parecía…

Y que mas pudiéramos deducir de esto?

Que quizá Lot tiene un punto débil, en que le llaman la atención las cosas del mundo… la vida cómoda, la promesa de prosperidad, la posibilidad de una vida un poco mas fácil, la tendencia a que cuando era cuestión de comodidad personal, pensar primero en si mismo…

Y que sienten ustedes al leer esto? [] Yo pienso en lo que les estoy tratando de enseñar a mis hijos que donde hay dos pedazos de pastel, hay que tomar la porción mas pequeña, y dejar la grande, la mejor para otros… pero quien sabe.

Pero el siguiente versículo es el que es preocupante [13:12]

Abram acampo en la tierra de Canaan (según la promesa).

Mientras que Lot habito en las ciudades de la llanura… que ideas hay aquí? Que contraste se hace entre la forma de vivir de Abraham y la de Lot? [uno ‘acampa’, el otro ‘habita’] La palabra ‘habitar’ que aquí se usa (hebrea yashab) que aquí se usa literalmente significa ‘sentarse’… como que abandona la idea de ser extranjero. Abraham ‘acampa’, Lot ‘habita’: interesante contraste, especialmente por lo que leímos la vez pasada en Hebreos respecto a Abraham, que mora como extranjero y peregrino… a Lot como que no le vemos así (el Salmo 1 también es interesante en este contexto)

Y la siguiente frase: ‘fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma’. Que parece insinuar esta pasaje? [que se fue acercando, acercando… hasta llegar a Sodoma.] Esto recordémoslo…

Y finalmente en el v. 13, el narrador nos da un criterio con el cual juzgar lo que aquí sucede: Los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

Así que como Lot se ha dejado seducir por la promesa de comodidad, tal vez de prosperidad, para convivir con la gente mas corrupta del mundo de ese entonces.

Por que razones hubiéramos hecho nosotros tal cosa? [mayores posibilidades de comercio, acceso a mejores mercados o supermercados, mejores colegios y universidades para nuestros hijos, mejores médicos, acceso a agua, luz y teléfono; etc.] Antes de pensar mal de Lot, preguntémonos francamente: estuviéramos dispuestos a acampar en el campo abierto, teniendo a pocos kilómetros una ciudad moderna? Y todo por la incertidumbre de una promesa de una herencia futura? Porque no recuerdo un mandamiento claro de Dios a Abraham que no more en casas en la tierra, pero algo Abraham no quiso hacerlo. De la misma forma, algunos de nosotros jugamos con acercarnos un poco mas al mundo, diciéndonos que nada malo hay con tal que no participemos de sus obras.

Génesis 14
En el capitulo 14, tenemos otra advertencia: Se arma una guerra entre los reyes del valle y otros de la zona mas al norte, hacia Mesopotamia; con que resultado? [14:7-12]

Que importancia tiene esto? Que se nos esta diciendo? [Que cuando nos ponemos con el mundo, nos exponemos a sufrir junto con ellos… como que Dios a Lot le esta dando la primera advertencia, si te metes con esta gente, vas a sufrir la misma suerte que ellos….] Y en esta situación, Abraham lo salva, lo regresa a su tierra con todos sus bienes…

Génesis 18
Y así llegamos a Génesis 18, cuando Dios le informa a Abraham lo que se dispone a hacer. Y nuevamente, este contraste con el caso de Lot es interesante; Abraham claramente vive fuera de la zona de riesgo; no tiene temor alguno por su propia vida, tiene el lujo de preocuparse por su sobrino y su familia, y la esperanza que Lot haya logrado cambiar al menos a algunas personas.

Y el contraste con Lot es marcado: Lot se entera hasta que ya la tormenta le va a caer, y sobre la cabeza… preguntémonos, cuando vengan los juicios de Dios sobre el mundo, donde queremos estar parados? En medio de los pecadores, o a una distancia? Dios le salva a Lot, pero veremos que sus descendientes no siguen la fe de su padre, y pierde todo…

Veamos las palabras de Dios acerca de Abraham: [18:16-19] Y estas son las palabras que yo anhelo que el Creador este diciendo acerca de mi, al hablar con sus ángeles: abrámosle el entendimiento a Kevin de mis propósitos, porque yo se que el mandara a sus hijos a que guarden mis caminos… Kevin tiene la intención de continuar con el linaje de los justos, y es necesario ayudarle… démosle sabiduría, entendimiento…

Dios nos dará la sabiduría que le pidamos, que necesitemos… y si en nuestras vidas no hay ambiciones espirituales, problemas espirituales complejos, si no estamos añorando crecer en lo espiritual… Dios no nos dará mas conocimiento. Si en nuestras vidas estamos conformes con la sabiduría que hemos alcanzado, o no estamos poniéndola en practica en situaciones cada vez mas complejas, porque habría de darnos Dios una mayor porción de su espíritu, para que se eche a perder? Creo que podemos aprender una lección de nuestros cuerpos: cuando se ejercita un músculo, Dios ha establecido formas para que automáticamente crezca, y lo que no se usa se atrofia. No será igual con el espíritu? Para los que nos ejercitamos en la Palabra, tratando de levantar cargas cada vez mas pesadas, no será lógico que Dios nos dará las herramientas con las que podamos asumir esas cargas? Y los que nunca nos esforzamos espiritualmente, es dudoso que crezcamos en el espíritu.

Otro pasaje que se me ocurrió con relación a esto esta en I Corintios 3:10-15. Que nos esta diciendo aquí Pablo? [Que estamos aquí para edificar sobre el fundamento que Dios ha puesto, pero lo tenemos que hacer con cuidado…] Y que es lo que determinara el valor de las cosas que hagamos? [el fuego del día de la venida de Cristo.] Y cuando este pasaje habla de oro, plata, madera, etc., de que esta hablando? [de personas. Son personas las que conforman el templo eterno de Dios, y se nos esta hablando de la calidad de las personas que hemos añadido a ese templo.] Y si esas personas son nuestros hijos, nuestras esposas y nuestros esposos, querremos que sean de heno o de oro?

Que queremos que revele ese fuego? Queremos que ese fuego consuma a nuestras familias, a todo lo que hemos tenido cerca en nuestras vidas? Si nos rodeamos en la vida con cosas que no tienen valor para Dios, van a ser destruidas…

Y pensemos en el ejemplo de Abraham: la gran mayoría de los que estamos aquí somos los primeros en nuestras familias que hemos llegado al conocimiento de la verdad: Seremos los primeros y los últimos? Morirá con nosotros la fe de Abraham? O seremos nosotros también los padres y las madres de una descendencia innumerable, de hijos e hijas espirituales?

Dios cumplirá en nosotros lo que creemos y queremos. Si no queremos la salvación de nuestra descendencia hasta la milésima generación, porque nos la habría de otorgar Dios?

******

Y aquí a continuación se produce el famoso regateo entre Abraham y Dios, que nos enseña que cosa acerca de la situación en Sodoma? [Que en todo el tiempo que Lot estuvo entre esta gente (20 años?), no había logrado ni convertir a 10 personas. La fe de Lot, murió con Lot.]

Génesis 19:1-3 – Que aprendemos de Lot? [Hebreos 13:1-2 – Que practicaba la hospitalidad, de tal forma que llega a ser ejemplo para nosotros, en las palabras del escritor de Hebreos.] E insistía; no era solo por palabra…

19:4-9 – Defiende a sus huéspedes con lo que mas aprecia en su vida.

19:10-13 – Los huéspedes resultan no estar tan indefensos; hieren con ceguera a los hombres de la ciudad. Y que le dicen a Lot? [que saque de la ciudad a todo lo que tiene: yernos, hijos e hijas] Y este detalle nunca lo había notado antes: hijos… y no sale con hijos. Cuanto perdió Lot en la destrucción de esta ciudad? Tal vez la esposa no solo miro atrás por las alfombras de Persia, y los azulejos de Italia; quizá dejo atrás hijos también.

19:14 – Trata de convencer a sus yernos… pero ellos? [les parece que se burlaba]

Y este es un grandísimo problema que tenemos nosotros también para predicar en forma efectiva: como nos van a creer? Que les tenemos que decir, como tenemos que comportarnos, para convencer? Y creo que Lot no había hecho los necesario; era un hombre que aparentemente tenia sus comodidades económicas, vivía en la ciudad como todos los demás… quizá nunca les había hablado de creer en un Dios fuerte y poderoso, quizá aunque les había hablado, nunca lo habían tomado en serio, porque no vieron en él, que él lo tomara en serio.

Y cuando viene la crisis, ya no hay tiempo para convencerlos. Y esto me recuerda a lo de las 10 vírgenes, donde las cinco a ultima hora estaban tratando de conseguir aceite. Cuantas cosas vamos a estar tratando de hacer a ultima hora, cuando las nubes de la tormenta de destrucción están ya sobre nosotros? Ustedes saben lo que se han demorado en llegar al conocimiento, a poco a poco ir creando una fe: se imaginan que alguien lo podrá hacer a ultima hora? Yo creo que no, o al menos será difícil. Si no lo hacemos ahorita, cuando venga el fin, no habrá tiempo de hacerlo. Y como nos vamos a sentir, cuando habiendo tenido meses, años o décadas para convencer a nuestras familias, a nuestros amigos… cuando veamos que se cumplen las señales y el fin esta sobre nosotros… como nos vamos a sentir cuando no los podamos convencer a ultimo momento?

Génesis 19:15-16 – Y aquí? [Dios espera hasta el ultimo momento; al rayar el alba, los ángeles físicamente los sacan de la ciudad, porque no querían.]

Y aun así, Lot pide mas: [Génesis 19:17-22] Que vemos aquí? [Que Lot no siente que puede cumplir todo lo que Dios le manda…] Y Dios? [Esta bien; por ti, no destruiré esa ciudad] Pero que se de prisa; porque? [Nada podré hacer hasta que estés a salvo…]

Y así se salva Lot. Pero no logra salvar a su familia… quizá se quedaron atrás hijos? Y definitivamente se queda la esposa. [Génesis 19:24-29]

Como se habrá sentido Abraham al ver toda esa zona como que había sufrido una explosión volcánica, y quedado enterrada por la lava… Como se habrá sentido Lot al llegar, y darse cuenta que su esposa no estaba con el… Y Dios recuerda lo que Abraham le había pedido por las ciudades, y por Abraham, y por Lot, le salva a Lot.

Lucas 17:28-29 – Que hacían? [nada fuera de lo normal: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban…] Pero en el día en que salió de la ciudad Lot? [llovió fuego y lo destruyo todo]

Mateo 24:29-31 – Enviara a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntaran a sus escogidos… igual que en el momento en que fue ‘juntado’ Lot… y los que se quedan?

Lucas 17:30-33 – Acordaos de la mujer de Lot…

Así que como se salva Lot? Por su justicia, por su fe… pero apenas se salva, y cuando se salva, apenas salva junto a el a dos personas. Y Abraham, no pierde nada en la destrucción…

Conclusiones
Que aprendemos entonces de esto?

Cuidado con dejarnos seducir poco a poco por el mundo, para ir poniendo nuestras tiendas hasta Sodoma… la idea de irnos acercando, poquito a poquito, de tal manera que ni podamos identificar un momento en el que conscientemente tomamos la decisión de hacerlo, porque si la decisión hubiera sido consiente, a lo mejor no lo hubiéramos hecho… y sin embargo, un día abrimos los ojos, y estamos inmersos en una vida llena de ambiciones y placeres 100% mundanos…

Que al unirnos al mundo para gozar de las ventajas, los deleites de la carne y de la vida, las satisfacciones sociales… que al ponernos al lado de ellos, nos exponemos a ser destruidos con ellos… cuando salga el ángel a reunir a los justos, nos podrá reconocer? Cuando venga, hallara la fe en la tierra?

Si tiene preguntas o comentarios acerca de este estudio, comuníquese con Kevin Hunter a la siguiente dirección de correo electrónico: bible@christadelphia.org.

Sansón - Levantándonos Después de Caer



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Durante las ultimas semanas, se han estudiado varios modelos distintos de las formas en que diferentes hombres y mujeres han llegado a ser salvos. Algunos casos son de personas que sorprenden en sus hazañas, pero no nos sorprendemos que se salven, pues el testimonio de sus obras es amplio y claro. Pero también hay otras personas que sí sorprenden un poco, como por ejemplo la prostituta Rahab, que no solo se salva de la destrucción junto con su ciudad, sino que pasa a ser parte del linaje de Cristo, y en Santiago 2 se le menciona junto con Abraham como ejemplo de las obras que manifiestan la fe.

El caso que vamos a estudiar en esta mañana es otro donde al solo leer el relato de la vida del personaje en el AT, no quedaríamos convencidos de su salvación. Sin embargo, como se le menciona en Hebreos 11 entre los que murieron en fe, y duermen en esperanza de heredar la vida eterna, merece nuestro estudio. Y el aspecto particular que quiero que estudiemos de este personaje es su recuperación después de aparentemente haber caído casi en forma total de donde tendría que haber estado.

Así que nuestro personaje en esta mañana es Sansón. Comencemos entonces en [Jueces 13:1-5]

Que se nos dice aquí acerca de los antecedentes de Sansón? [hijo de madre estéril, que nunca había tenido hijos] Esto es similar a que otras? [Sara, Rebeca, Raquel, Ana, Elizabet, y en cierta forma, María, que aunque no era estéril, también concibe por el poder de Dios] Una mujer entre un grupo excepcional de mujeres.

Que nos dice esto acerca del nacimiento de Sansón? [que fue por el espíritu] Este es un hombre que no nació por mecanismos naturales.

Y eso que tiene que ver con nosotros? [Juan 3:3-5 – Nosotros tenemos también que haber nacido por el espíritu, por el poder de Dios.]

Ademas de ser nacimiento milagroso, que otro requisito especial había para este muchacho? [que fuera nazareo desde nacimiento] Que es nazareo? [voto de dedicación a Jehová, de apartarse de ciertas cosas, incluyendo muertos, fruto de la vid, y en general santificarse a Jehová] Y no entraremos a hacer un estudio de esto ahorita, pero lo que era el nazareato era una forma en que una persona podía imitar al sumo sacerdote: o sea, que en cierta forma simbólica, entrar al sacerdocio.

Y nuevamente hay que hacernos la pregunta: esto que tiene que ver con nosotros?

Vamos a I Pedro 2:4-5. Fijémonos que en el 1:23 se nos ha hablado de renacer de la palabra, o el espíritu de Dios; y cuando Pedro continua en el capitulo, habla de que somos un sacrificio santo… con que fin? [el de ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios]

Vamos también a Efesios 1:3-5 – De que habla este pasaje? [de que fuimos escogidos para ser santos y sin mancha delante de Dios, habiendo sido predestinados, escogidos desde antes de nacer].

Así que lo que estoy tratando de hacerles ver es que Sansón es igual a nosotros (al menos los que hemos nacido de nuevo por ese espíritu de verdad): fue escogido antes de nacer, engendrado por el espíritu de Dios, preparado para andar en santidad, sin mancha delante de Dios.

Parece un inicio formidable: todo lo que se pudiera desear para arrancar una vida de dedicación absoluta al creador.

Lastimosamente, la realidad de Sansón es otra
Vamos al capitulo 14, a ver donde comienzan los problemas. [Jueces 14:1-3] Que ocurre? [se enamora de una mujer de los filisteos, estos incircuncisos, paganos, idolatras] Y no es de pasadas – insiste.

Y camino a reunirse con la muchacha? [14:5-6, 8-9] Contacto con algo muerto – pues lo mata, el texto nos dice claramente que lo despedazo como un cabrito, o sea que no lo mato con un palo, o con una honda: sino con las manos. Y no solo le da muerte, sino que come la miel del cuerpo muerto – y si dudáramos que si el sabía que no era apropiado, solo hay que fijarnos que el autor nos dice que no le dice a sus padres de donde la saco. Si ellos, sin voto, no hubieran comido, cuanto menos el debiera haberlo hecho.

Y en el 16:1, que tenemos? [16:1] – Prostitución. Y veamos lo que nos dice el NT acerca de la severidad de este pecado – [I Corintios 6:13-20]

El cuerpo no es para la fornicación.

Nuestros cuerpos son miembros de Cristo.

Juntaremos los miembros de Cristo con una ramera? para hacernos una carne con la prostitución?

Tomaremos ese espíritu que Cristo ha puesto en nosotros, para contaminarlo de esa forma?

Porque se han preservado estas palabras? [Porque estos problemas no son solo de Sansón, no son solo del primer siglo, no son problemas del pasado: son problemas continuos de la carne.] Y para quien son estas palabras? Me imagino que la cultura ecuatoriana en este aspecto no es muy distinta a la centro americana: a mis amigos del barrio, algunos sus padres los llevaban a los prostíbulos a los 15, 16 años, y la prostitución desde ese momento fue parte de sus vidas, de sus costumbres. Así que a quien se les escriben estas palabras? [A mi, a mis hijos y nietos, mis sobrinos y yernos, a todos los que vivimos o hemos vivido en este ambiente, tradicional del mundo.]

Hasta allí había caído Sansón
Pero lastimosamente, no era solo hasta allí. Fue peor aun. Volvamos a Jueces 16. [16:4-6] Aquí que le pasa? [se enamora] Ya no solo busca el placer momentáneo de una prostituta exótica de los filisteos paganos… ahora se ha enamorado de una mujer que espiritualmente es una tumba abierta… una mujer que lo va vender a sus enemigos, que lo va seducir. Y las palabras que inmediatamente se me ocurren son las de Pablo también en Corintios, acerca de los peligros de unirnos, la luz con las tinieblas… que estaba haciendo Sansón con esta mujer?

Pero quizá las palabras mas apropiadas las encontramos en Proverbios:

Proverbios 5:1-5 – La mujer extraña, de palabras tan dulces. Y tendrá en mente el escritor a Sansón? Pues si seguimos leyendo: v. [7-10] – Donde termino Sansón, después que lo cegaran? [en un molino, y los extraños se saciaron de sus fuerzas]

Y la advertencia contra la ramera, en Proverbios 7 es también relevante: [7:21-27] Y aquí le vemos a Sansón, cayendo, el hombre mas fuerte, tumbado por una mujer.

Y no me sorprendería si nuestra reacción a esto es de pensar que este es un peligro que corren solo otras personas, no es algo que a nosotros nos amenaza, en especial las mujeres, por ejemplo. Pero la seducción de la prostitución es solo uno de los peligros que corremos por nuestra carne: hay todo tipo de deseo que nos seduce, y el gran problema es que en la mayoría de los casos, no son otras personas las que nos están convenciendo, sino que nosotros mismos, con esa vocecita que habla dentro de nuestra cabeza… esa vocecita que a Pablo lo frustraba tanto. el pecado que mora dentro.

Y que pasa con Sansón y Dalila? [Ella lo va desarmando, poco a poco, hasta destruirlo] El le miente las tres primeras veces, pero leamos el final del capitulo 16: [16:15-22]

El versículo 16 es clave: su alma fue reducida a mortal angustia. Cual es la gran diferencia entre Sansón, y un hombre como José, por ejemplo: como reacciono José? [huyó de la fornicación… como Pablo recomienda] Pero Sansón tomo el primer paso, el segundo, el tercero… y cuando quizá se le hubiera ocurrido que quería escapar, ya no pudo. Esa frase ‘mortal angustia’… que esta pasando dentro de su mente? [sabe que la mujer lo quiere matar, pero esta tan enamorado que no puede dejar de visitarla… no puede dejar de pasar por su casa, de pensar en ella, sueña con ella] José quizá pudiera haberse imaginado después lo que pudiera haber disfrutado con la esposa de Potifar, pero todo era abstracto: no había ni tomado el primer paso. Para Sansón era otra cosa…

Y cuantos de nosotros hemos caído en pecado, por no haber podido decir que no la primera vez que se presentó la oportunidad? Y nos permitimos probar unas cuantas veces, para descubrir que cuando queríamos escapar, ya no podíamos. Algunos ejemplos que se me ocurren:

El chisme: Como comienza? Con unos cuantos bocaditos delicados, unas indiscreciones que se nos escapan, o que a otra persona se le escapan en nuestra presencia… y nos gusta: nos gusta saber que están haciendo los demás, en que problemas se han metido, y tal vez la primera vez que alguna chismosa nos comenzó a hablar de algo no tuvimos el valor para decirle «mire, sabe que lo que me esta diciendo es algo que yo preferiría no saberlo, ni francamente, me parece apropiado que usted haya escogido hablarme de esto.»]

La ira: Que satisfacción es soltarse de vez en cuanto: tal vez levantarle la voz a alguien, hablarle a alguien en forma sarcástica, humillándola por habernos provocado a tanta frustración… y no soltamos solo por un momento… pero que bien se siente verdad? Enojarse con ganas es otro placer de la carne… solo que cuando comenzamos a soltar esa furia, podremos descubrir que dentro de nosotros hay una poza profunda y oscura, insondable, de donde sale una ira sin limites… que después de haber resuelto algún problema a golpes, o al menos, habernos dado la satisfacción de soltar unos cuantos gritos o golpes, cuesta darle fin.

Y los otros ejemplos son los mas obvios: el licor, el cigarro, o cualquier otro vicio. Comienzan inocentemente, y luego se adueñan de nosotros.

Y si el espíritu de Dios esta en nosotros, como lo estaba en Sansón, estos adversarios nos pueden reducir a una mortal angustia. Pero cuando Sansón se sintió así, no busco la presencia de Dios, sino la presencia de la mujer, y su caída fue inevitable.

Y que le hacen? [Lo rapan, le sacan los ojos.] Y el pelo que simboliza? [su voto] Y por el v. 22? [parecería que simboliza también su fe, su espíritu]

Pero antes de seguir con lo del pelo, quiero ir a Mateo 5:27-30. No se en quien estaría pensando Jesús con lo de la mano derecha, pero con lo de los ojos, tiene que haber estado pensando en Sansón.

Como se salva Sansón? [Cuando le sacan los ojos] Y fue por la gracia de Dios.

Y esto es algo que nos tiene que dar en qué pensar: A Salomón, Dios no le manda a sacar los ojos por manos del enemigo, y no hay evidencia que haya salvado de su debilidad por las mujeres extranjeras. Por la gracia de Dios, los filisteos le metieron las dagas a los ojos, explotándoselos, derramándose en su rostro y pecho el liquido… yo uso lentes de contacto, y conozco a muchas personas que no han podido usarlos, por lo delicados que son los ojos al contacto… imagínense no solo tocarse el ojo, sino que nos los exploten con una daga. seria un dolor indescriptible.

Y si somos chismosos o chismosas, esperaremos hasta haber alienado a nuestros hijos e hijas, o haber perdido toda amistad para dejar de hacerlo? Esperaremos hasta haber destruido la iglesia, el cuerpo de Cristo y el templo de Dios? Cuantas vidas cegaremos con nuestros chismes antes de darnos cuenta de lo que hacemos?

Y si nuestro vicio es la ira, esperaremos hasta haberle puesto mano tantas veces a nuestros hijos o hasta a nuestras mujeres, que veremos la desintegración de nuestro hogar?

O esperaremos hasta tener cáncer de los pulmones, o hasta que hayamos destrozado nuestro hígado, para dejar el vicio? O perderemos también por el alcohol a nuestras familias?

Cuanto tenemos que sufrir para dejar de pecar?
O peor todavía. viviremos hasta la venida de Cristo, o nuestra muerte, la ilusión que nuestro pecado, nuestra esclavitud al placer de la carne no es perjudicial, dándonos cuenta hasta el día del juicio que hemos echado a perder el llamado?

Cual es la mano que nos tenemos que cortar, antes que Dios nos la corte, o nos mande a sacar los ojos de la cara. o peor todavía, que Dios no nos mande a herir para salvación?

Y volvamos a leer el v. 22 de Jueces 16, que para mi es uno de los versículos mas maravillosos de la Biblia: «le volvió a crecer el pelo».

El cabello que representaba su relación con el sacerdote, su fe, su espíritu, comienza a nacer, a crecer….

Este hombre, cuando estuvo en las profundidades mas negras del pecado encontró su fe, encontró el arrepentimiento, y el espíritu volvió a ser una llama en su corazón y su mente. y cuando ya no tenia ojos, por fin pudo ver claramente lo que había estado haciendo, y da su vida por la libertad de su pueblo, y muere con las cadenas de los filisteos en sus brazos, pero libre de un enemigo mas grande que cualquier filisteo: libre del pecado y la muerte eterna.

Para concluir, leamos una parte de la parábola del hijo prodigo. [Lucas 15:15-21]

Y este muchacho también lo somos nosotros: somos hijos de Dios, hemos llegado a serlo, pero a veces se nos ocurre usar las riquezas que Dios nos da para pecar. y a veces, en ese camino, tocamos fondo: habiendo comido del pan celestial, nos damos cuenta que nos estamos alimentando de lo que desechan los cerdos. Y a veces, por la gracia de Dios, eso produce en nosotros arrepentimiento. Y que valor tiene para Dios ese arrepentimiento? [22-24] Que es el arrepentimiento? [es vida]

Que hemos visto aquí entonces? Hemos visto que el camino a la salvación comienza con haber nacido del espíritu. El bautismo es indispensable como punto de inicio. Sansón nace por el poder de Dios, el hijo prodigo es hijo.

Pero no todos los hijos de Dios avanzan por el camino de la salvación en linea recta, y para algunos los bajones son mas profundos de los que nos pudiéramos imaginar y sin embargo, aun en esas condiciones, el camino a la salvación esta presente. Y en esos casos, en esas condiciones, el camino es a través del arrepentimiento. El arrepentimiento de humillarnos totalmente ante nuestro Padre, cortar sin piedad de nuestra carne al enemigo, y dejar que vuelva a nacer en nosotros el espíritu, por la palabra.

Isaías 57:15 – Dios habita con los quebrantados.

viernes, 21 de febrero de 2020

¿Qué es el Espíritu Santo?

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En las clases anteriores hemos visto que en la Biblia, al Padre se le identifica claramente como Dios. Ahora quiero seguir con lo que es el Espíritu Santo.


Ahora, las iglesias afirman que el Espíritu Santo es una tercera persona, independiente, de la llamada trinidad. Pero realmente, aparte de unos dos o tres pasajes donde se le personifica (como el que dice que no hay que contristar el Espíritu Santo de Dios) realmente no hay evidencia suficiente de que sea persona. Jesús al final de Juan se lo transmite a los discípulos por medio de un soplo, en los Hechos se transmitía por la imposición de manos, y en el vocabulario bíblico, todos tenemos un ‘espíritu’, y nunca implica una persona distinta dentro de nosotros.
De igual forma, es difícil ver como el ‘Espíritu de Dios’ (que es lo mismo que ‘Espíritu Santo’) pudiera ser una persona distinta a Dios mismo, ya que cuando la Biblia alude al Espíritu Santo no dice ‘Dios el Espíritu’, sino que ‘el Espíritu de Dios’. Así que claramente es algo que le pertenece a Dios (I Cor. 2:10-11), no una persona independiente. Igual, si ‘Espíritu de Dios’ hubiera que interpretarlo como una persona aparte, porque no vemos en la Biblia ‘Padre de Dios’, e ‘Hijo de Dios’, etc… no hay coherencia en el punto de vista moderno.
Así que con este estudio no vamos a estar tratando de desaprobar que el Espíritu Santo sea una persona, sino más bien ir directamente hacia un estudio de lo que bíblicamente es el Espíritu de Dios.
Para comenzar, cuando la Biblia habla de ‘espíritu’, a que se refiere?
  • Heb: ‘ruach’ – significado es viento, aliento, soplo, hálito.
  • Griego: ‘pneuma’ – corriente de aire, respiración, brisa, aliento, viento.
Por eso tenemos versículos como:
  • Génesis 6:17 – toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo… (7:15, 7:22) Y en el Nuevo Testamento, la relación entre las dos cosas se ve claramente en Juan 3:
  • Juan 3:6-8 – …lo que es nacido del Espíritu, espíritu es… el viento sopla donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene ni a donde va: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. – Y vean la nota al pie de la pagina en sus Biblias: las palabras ‘espíritu’ y ‘viento’ son la misma palabra en el griego. También otros pasajes que demuestran esta relación son;
  • Juan 20:22 – Sopló sobre ellos, y recibieron el Espíritu Santo.
  • Juan 19:30 – entregó el espíritu (aliento).
Así que a lo largo de la Biblia, las palabras que literalmente usaban los escritores tenían la idea de un viento o de un aliento. Ahora, es claro que al usar estas palabras en determinados contextos no entendían solamente eso. y eso es lo que vamos a ir viendo.
Pero comencemos con los primeros versículos de la Biblia, que creo que nos dan la base para este tema. Desde este momento vemos que hay una relación entre el espíritu de Dios y el aliento de Dios.
  • Génesis 1:1-3 – … y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas… y dijo Dios…
O sea que cuando Dios habla, hay una expulsión de aliento, al hablar El, se ha activado su espíritu, su aliento. Y como en el caso de Dios, cuando el pronuncia algo, eso se hace realidad, el Espíritu de Dios viene a ser como su poder: con Dios no hay separación entre la palabra hablada y el hecho cumplido, así que hay una
relación muy estrecha entre su aliento, su palabra, y lo que hace: o sea que su palabra, su aliento, su espíritu, viene a ser como su Poder.
Cuando Dios quiere mover algo, o hacer algo, no saca la caja de herramientas, no lo empuja con la mano: habla, y se hace. Esta es una de las primeras cosas que la Biblia nos enseña, que Dios tiene poder por medio de su palabra.
Veamos algunos pasajes:
  • Heb 11:3 – Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios.
  • II Pedro 3:5 – En el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra.
  • Job 33:4 – El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.
  • Job 26:12-13 – Agita el mar con su poder… Su espíritu adornó los cielos.
  • Salmos 33:6 – por la palabra de Dios y el aliento de su boca
  • Jer 27:5 – yo hice la tierra, el hombre y las bestias… con mi gran poder…
En todas estos pasajes que hablan de la creación, qué términos se han usado en forma intercambiable? palabra de Dios::espíritu de Dios::soplo del Omnipotente::poder::espíritu::aliento de su boca::gran poder
Así que con estos pasajes de la creación; allá en Génesis se nos dice que Dios dijo X, y se hizo, y otros escritores al describir los mismos eventos, dicen que lo hizo con su Espíritu, o por su Espíritu.
Y el mismo paralelo entre el poder de Dios y su Espíritu se puede ver en el NT, en el nacimiento de Jesús:
  • Lucas 1:35 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo le cubrirá, por eso el santo ser será llamado Hijo de Dios. – O sea que Dios hizo concebir a María por medio de su Espíritu, de su poder. Y lo hizo simplemente con su voluntad, con su palabra. Dios quiso, y se hizo.
Así que si el Espíritu de Dios se puede decir que es el Poder de Dios. Pero creo que al decir solo eso, lo simplificamos demasiado; para realmente entenderlo, me parece que hay que volver a la idea de su palabra.
Veamos como se habla en el NT del Espíritu Santo, o el Consolador, que Jesús les mandaría a sus discípulos después de partir al cielo.
Juan 14:15-17 – Puntos:
  • rogaré al Padre, y o dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre
  • es espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce
  • pero vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros
  • v. 20: yo estoy en mi Padre, y vosotros en mi, y yo en vosotros. Como? [La palabra se hizo carne y habito entre nosotros. ]
En que sentido esta Cristo en Dios, y nosotros en Cristo, y Cristo en nosotros? v. 21 – 24:
  • v. 21 – el que tiene mis mandamientos, y los guarda… me manifestare a el…
  • v. 22: como te manifestaras a nosotros y no al mundo? respuesta: el que me ama, mi palabra guardara…
Y cual era su palabra? [la que el Padre le dio que revelara]
Y en el comienzo de Juan se nos dice que Cristo ES la palabra hecha carne: así que en Cristo, vemos encarnada la voluntad divina, el conocimiento de Dios, y en la medida en que asimilamos las palabras de Cristo, y le obedecemos, asimilamos a Cristo, la palabra hecha carne. Y la palabra es Dios, así que nosotros nos hacemos criaturas divinas en la medida en que la palabra pasa a ser parte de nuestra identidad.
Así que el Consolador tiene una relación íntima con la palabra de Jesús, que es la palabra de Dios.
  • v. 26 – El consolador, el Espíritu Santo, os enseñara todas las cosas, y os recordara todo lo que yo os he dicho. La función? [recordarles las palabras, las enseñanzas, los mandamientos, de Cristo]
  • Juan 16:7-8: La función del consolador? [Enseñar, convencer de pecado]
  • Y como se convence de pecado? [15:22-24 – Por el testimonio de los hechos de Cristo, y sus enseñanzas, y de sus obras.]
Así que cuando Cristo habla del advenimiento del Espíritu de Dios, llamado también el Consolador, o el Espíritu de Verdad, la función era de dar testimonio de las obras y enseñanzas de Cristo.
Y en el libro de los Hechos, como se manifestaba?
  • Hechos 2:1-6 – Les oían que hablaban en su propia lengua. Y que hablaban? El testimonio de Cristo, lo que Pedro dice en lo que resta del capitulo; por ejemplo v. 22.
  • Hechos 3:1-8 – En camino al templo, sano a uno. Y esto es importante: que no dice que dependía de la fe de esta persona, se hacía por señal, y a partir del derramamiento del espíritu en Hechos 2, no se relata ningún caso de sanidades falladas por falta de fe. Este hombre que esperaba recibir de ellos? [Dinero] Los dones sanaban sin beneficio de oración, sin preparación mental, sin un ambiente propicio, cargado de emoción, sin nada. Simplemente hablaban, y se hacia.
  • Hechos 4:5-8,13 – Necesitaban la ayuda del espíritu para recordarles las cosas que Jesús había dicho, para enseñar fielmente el mensaje que les fue dado. Y porque necesitaban el espíritu? [Porque la palabra no estaba escrita; cuando algo se escribe, se puede decir ‘aquí dice, y así fue’. Pero ellos estaban transmitiendo oralmente las enseñanzas de Cristo, y no se podía permitir que el evangelio sufriera por las limitaciones de la memoria y educación de estos hombres]
  • Otro punto: v.14-16 – hasta los mas cínicos e incrédulos tenían que aceptar que se había hecho una señal. Los dones eran milagros incontrovertibles, que nadie podía negar. No había duda de su veracidad.
Pero eran este tipo de dones para siempre? No perdamos de vista el objetivo principal del Consolador, del Espíritu de Dios, del Espíritu de Verdad: dar un verdadero testimonio de Cristo a las naciones. El objetivo no era tanto la sanidad, sino dar testimonio de Cristo, y su enseñanza.
Veamos lo que dice Pablo, al hablar de los dones en la iglesia:
  • I Corintios 12:28 – Prioridad? [lenguas de ultimo. Hoy en día se le da tanta importancia a las lenguas, pero para que necesitamos saber otros idiomas a menos que vayamos a predicar a otro país?]
  • v. 31 – Procurad los dones mejores, mas yo os muestro un camino mas excelente.
  • 13: 1-2 – Aun teniendo los dones, si no tengo amor, no tengo nada. Así que los dones no eran lo máximo, eran simplemente una de las herramientas para el establecimiento de la iglesia.
  • v. 8-10 – El amor es eterno; las profecias se acabaran, y las lenguas, y la ciencia. Porque tenemos el problema que lo que hacemos ahora, es en parte. Pero cuando venga lo perfecto, lo que es en parte se acabará.
Y para entender esto, y como es que los dones eran solo en parte, tenemos que volver al objetivo de los dones: El objetivo primordial del Espíritu Santo era el de dar testimonio de los hechos y las enseñanzas de Cristo. Así
que por un tiempo, esa función se cumplía por medio de los dones, que le daban credibilidad al mensaje oral de los apóstoles, para el establecimiento de la iglesia.
Pero pasando el tiempo, se fueron escribiendo los evangelios, los Hechos, las cartas, y finalmente el Apocalipsis. Y respecto a esto, Pablo dice, al final de su vida, en su ultima carta:
  • II Tim. 3:14-17 – Persiste en la palabra, en las Sagradas Escrituras las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo. La Escritura es inspirada por Dios, útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto.
  • Y que función tenia el Consolador? Juan 16:8 – convencer al mundo de pecado, de justicia, y de juicio: la misma función que hoy tienen las escrituras.
Y aquí quiero volver al principio, al significado fundamental de Espíritu: ‘aliento’ ‘respiración’. Y que dice Pablo de la escritura? ‘Es inspirado’. La palabra es el fruto del aliento de Dios.
  • II Pedro 1:19-21 – la palabra escrita es lo que pusieron estos hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo.
Y cual es la función de la palabra en la vida del creyente? [lo que vimos en Juan 14, que por medio de la Palabra, Cristo y Dios hacen morada en nosotros.]
Juan 14:20-24 – Por medio del aprendizaje y guardar la palabra, Cristo y Dios moran en nosotros.
  • Juan 17:6-8 – Notemos como se enfatiza la importancia de la palabra.
  • v.14 – yo le he dado tu palabra…
  • v.17 – santificalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
  • v.19-22 – Somos santificados en su verdad, en su palabra, y por medio de la palabra alcanzamos la unidad con Dios y con su Hijo Jesucristo. Y todo tiene que ver con el conocerlo, y con creer las cosas que dijo.
Para finalizar, veamos otros paralelos entre el espíritu y la palabra:
  • Efesios 5:25-26 – santificarla… [en que somos santificados? en la verdad] habiendola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. a que se refiere esto? [al bautismo]. Y cuando a Nicodemo le hablo del bautismo, de que elementos le hablo? [agua y espíritu] y aquí se dice, en otras palabras? [agua por la palabra].
  • Santiago 1:18 – El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad….
  • I Pedro 1:23 – siendo renacidos. por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.
  • Efesios 6:17 – la espada del espíritu, que es que? [palabra de Dios]
  • Juan 6:63 – El espíritu es el que da vida. las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
  • Hechos 20:32 – hermanos, os encomiendo… a la palabra de su gracias, que tiene poder….
El Espíritu de Dios vive en su palabra: esta palabra es viva y eficaz; es el aliento de Dios, inscrito primeramente sobre estas hojas de papel, y posteriormente, sobre nuestros corazones, para que Dios viva en nosotros, y le manifestemos así como Cristo le manifestó. Y esa palabra, viva en nosotros, nos va cambiando mas y mas para llegar a ser la imagen de Cristo, y de esa forma, la imagen de Dios.

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