sábado, 30 de septiembre de 2023

¿CÓMO DICE QUE DIJO?



 


"LA IGLESIA QUE SE REÚNE EN SU CASA" (PIEDRAS VIVAS)


"Les ruego que saluden de mi parte a nuestros hermanos en Laodicea, y también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa" (Colosenses 4:15).

La Cristiandad acostumbrada a locales y a templos fastuosos no conciben la idea de reunirse o congregarse en las casas u hogares particulares, pero obvian el hecho escritural de que la asamblea de los creyentes primitivos, los Creyente en Yeshua, se reunían o se congregaban en sus casas. Los templos y catedrales vinieron mucho más tarde y la idea vino de los paganos. Una vez el templo en Jerusalem fue abandonado, reemplazado por el verdadero templo, uno espiritual hecho con "piedras vivas" (1 Pedro 2:5), los Creyentes no construían templos, porque la misma Asamblea era el templo. "Pues nosotros somos el templo del Dios viviente. Como dijo Dios: «Viviré en ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo" (2 Corintios 6:16). Yeshua fue claro: "Dondequiera que hayan dos o tres congregados en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos" (Mateo 18:20).
Hoy, si no es un un local con una plataforma a la que denominan "altar" (que es donde está el púlpito) no es lugar indicado para la iglesia. ¡Ahora el altar y el templo somos los creyentes en Yeshua! Nos hacemos "sacrificio vivo" para Dios, formamos el altar y templo de Dios por medio de la fe en Yeshua. Dios habita en nosotros, camina con nosotros, vive entre nosotros por medio de Su espíritu de santidad. Los locales y los templos se hacen innecesarios y obsoletos. ¡Sirviendo al Dios vivo somos Su templo porque Él habita en nosotros, se mueve en nosotros y hace Su voluntad en nosotros! ¡La Asamblea somos nosotros y somos templo de Dios!
¡Dejemos los salones y los templos para los dioses paganos!
Nuestro Dios es un Dios vivo, tenemos a un Señor sobre nosotros, a Yeshua, somos Su cuerpo y él es nuestra Cabeza. Como "piedras vivas" junto a la "Piedra principal del ángulo" (Yeshua el Mesías) somos un templo espiritual para Dios, el Padre de Yeshua y nuestro Padre. ¡Gracia y Paz!

jueves, 28 de septiembre de 2023

LA FE QUE ORBA POR EL AMOR.

 



SANTIAGO 2:14-23

"Te mostraré mi fe por mis obras" -Santiago 2:18

MUCHOS han supuesto un conflicto de opinión entre las enseñanzas del apóstol Pablo y las enseñanzas de Santiago con respecto a la fe y las obras. Sin embargo, nosotros sostenemos que, bien entendidas, sus enseñanzas concuerdan plenamente. El Pacto de la Ley judía era enfáticamente un pacto de obras, mientras que la base de aceptación bajo el Nuevo Pacto es la fe. La ley decía, haz y vive; el evangelio dice, cree y vive.

El Apóstol Pablo, escribiendo a aquellos que conocían la ley y que habían sido entrenados bajo ella para esperar la vida eterna como recompensa del fiel cumplimiento de los requisitos de esa ley, se vio obligado a mostrar que la obediencia absoluta a esa ley es una imposibilidad en lo que respecta a la raza caída de Adán; y de ahí que "por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él [Dios]". Si, pues, la justificación y la vida eterna no pueden ser obtenidas por nadie mediante las obras de la ley, ¿cómo podrían obtenerse? El Apóstol procede a mostrar que nuestro Señor Jesús había guardado toda la ley irreprensiblemente, que así había asegurado todas las recompensas prometidas a "aquel que hace estas cosas"; a saber, la vida eterna y todas las bendiciones divinas. El Apóstol muestra además que, aunque nadie puede esperar la vida eterna guardando la ley, pueden esperarla y obtenerla de otra manera: no haciendo obras que serían aprobadas bajo el Pacto de la Ley, sino teniendo una fe que los aprobaría bajo el Nuevo Pacto, y les aseguraría tal medida de la cobertura de la justicia de Cristo como fuera necesaria para compensar todas las deficiencias e imperfecciones de sus naturalezas que les impedían cumplir todas las exigencias de la ley. Así nos dice: "La justicia de la ley se cumple en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu" (Romanos 8:4).

El apóstol Pablo no quiso decir ni por un momento que un mero asentimiento intelectual fuera suficiente. Sus enseñanzas están en total acuerdo con la declaración de Santiago en esta lección, que una fe que no produce esfuerzos u obras hacia la justicia sería una fe muerta, una fe sin valor-o peor, una fe condenatoria.

Tampoco debe entenderse que Santiago ignore aquí la fe y enseñe que las obras de la ley serían capaces o suficientes para justificar a los pecadores o hacerlos herederos de la vida eterna. Es probable que algunos en la Iglesia primitiva, habiendo llegado a comprender que Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:4), y que somos "justificados por la fe en su sangre (Romanos 5:9)", se fueran al extremo opuesto, como algunos hacen hoy, afirmando que la conducta de la vida es irrelevante, si sólo se mantiene la fe. Es probable que Santiago tuviera en mente a esta clase de personas al escribir esta epístola. Por lo tanto, advierte al lector sobre este punto: que no piense que una mera creencia o fe, que no deja huella en la vida y no va acompañada de ningún esfuerzo por vivir de modo que sea agradable a los ojos de Dios, sería una fe vital o que haría algún bien real. Por el contrario, ese es el tipo de creencia que tienen los demonios.

Como ilustración, señala que, al igual que una bendición no acompañada de comida no satisfaría a una persona hambrienta, la fe no acompañada de obras no lograría nada. Si se lanzara el reto: "Muéstrame tu fe sin tus obras", sería muy difícil responder. ¿Cómo podría demostrarse la fe si no es con obras? Por otro lado, sería tomar una posición muy correcta decir: "Te mostraré mi fe por mis obras".

Abraham es llamado el padre de los fieles; y de él está escrito: "Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia" (Romanos 4:3; Galatas 3:6; Santiago 2:23). Pero, como señala el Apóstol, la fe de Abrahán no era de las que no dan fruto de buenas obras y obediencia. Por el contrario, Dios probó la fe de Abrahán, y su fe se demostró aceptable por las obras de obediencia; la fe y las obras cooperaron en su caso, y deben hacerlo en todos los casos, de lo contrario la fe no será aceptable.

Los puntos que deben tenerse claramente en mente en esta lección son (1) que ninguna obra que los hombres caídos pudieran hacer serían obras perfectas; por consiguiente, ninguna de ellas podría ser aceptable a Dios. (2) El cristiano es aceptable a Dios mediante el ejercicio de la fe bajo los términos del Nuevo Pacto. Es esta fe la que cuenta en su aceptación, porque él es incapaz de realizar obras que serían aceptables. (3) Su fe aceptable debe ser probada por sus esfuerzos para hacer, en la medida de sus posibilidades, la voluntad divina. (4) Puesto que las obras por sí solas no justificarían, y puesto que la fe debe preceder a las buenas obras antes de que éstas sean aceptables, y puesto que las buenas obras, cuando son aceptadas, no lo son a causa de su propia perfección, sino a causa de la fe que las hace aceptables, por lo tanto se deduce que es la fe la que nos justifica donde las obras no podrían justificarnos, y que las obras no dejan de lado la fe, sino que simplemente atestiguan la autenticidad de la fe.

Hay aquí una gran lección para todos los que desean agradar a Dios. Es nuestra fe la que le agrada a Él; al principio no tenemos nada más; pero si la fe permanece sola, sin esfuerzo para producir frutos de justicia en la vida, se convierte en algo muerto, pútrido, ofensivo tanto para Dios como para el hombre. Aquel cuya vida es de autogratificación y pecado deshonra y daña cualquier fe que profese. Además, según nuestra experiencia, a quien no vive en armonía con su fe no se le permite mantenerla por mucho tiempo. El Señor envía "fuertes engaños para que crean la mentira"  a los que tienen algo de fe sin los correspondientes esfuerzos por hacer buenas obras.  (2 Tesalonicenses 2:11).

Recordemos que el pueblo del Señor son "epístolas vivas conocidas y leídas de todos los hombres" (2 Corintios 3:2); que son las obras las que se leen más que la fe, y de ahí la importancia del Texto de Oro, que debería ser cada vez más el sentimiento de todo seguidor de Cristo: "Te mostraré mi fe por mis obras".

martes, 26 de septiembre de 2023

NO TE DIVORCIES, BUSCA A DIOS

 


Hace poco escuché a un hombre hablar de su próximo divorcio después de 11 años de matrimonio.
🍃Hemos oído hablar de parejas que se divorcian después de que todos los niños crecieron y se fueron de la casa.
Pero el problema en esos matrimonios no apareció de la noche a la mañana.
Había muchos grifos con fugas que tenían cinta adhesiva enrollada alrededor de la tubería en lugar de tomarse el tiempo para obtener las herramientas y arreglarla correctamente.
🍃El matrimonio es la unión de dos pecadores.
🍃Eso significa que habrá mucho pecado.
Debemos casarnos con la resolución de arrepentirnos y perdonar mucho, todos los días; el primer año, a veces, cada hora.
🍃Un matrimonio saludable requiere señalar con amor y humildad el pecado en la vida de su esposo.
🍃 Requiere perdón y reconciliación rápidos.
Si coloca su matrimonio en la costa, es probable que lo lleve a un acantilado.
🍃Puede que no sea el primer año o el quinto año, pero los jardines descuidados eventualmente se eliminan de las malas hierbas.
🍃Esas malas hierbas son mucho más difíciles de arrancar cuanto más tiempo las dejas crecer. Así que solucione los problemas cuando sean pequeños.
🍃No prenda fuego a su casa
🍃No estoy hablando de un incendio literal. Hablo de nuestras lenguas.
La Palabra de Dios dice que podemos quemar cosas con nuestra lengua. Santiago 3: 5 dice:
🥀“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. ¡Qué gran bosque se incendia con un fuego tan pequeño! " Escuche algunos versículos más que hablan sobre nuestras lenguas:
🥀"El que guarda su boca y su lengua se guarda a sí mismo". (Proverbios 21:23)
🥀"No dejes que de tu boca salga hablar corrupto, sino solo lo que es bueno para edificar, según convenga a la ocasión, para que dé gracia a los que oyen". (Efesios 4:29)
🥀"Las palabras de gracia son como un panal de miel, dulzura para el alma y salud para el cuerpo". (Proverbios 16:24)
🥀"Hay uno cuyas palabras imprudentes son como estocadas de espada, pero la lengua de los sabios cura." (Proverbios 12:18)
🥀Y luego aún más específicamente sobre la lengua de una esposa:
🥀"El hijo necio es la ruina de su padre, y la riña de la mujer es un goteo continuo". (Proverbios 19:13)
🥀"Es mejor vivir en una tierra desértica que con una mujer pendenciera e irritante". (Proverbios 21:19)
🥀"Es mejor vivir en un rincón del terrado que en una casa compartida con una esposa pendenciera". (Proverbios 25:24)
🍃Dios sabe lo importante que es la lengua de una mujer, especialmente con nuestros maridos e hijos.
🍃Así que toma sus advertencias y no uses palabras para incendiar tu casa, golpear a tu esposo como con una espada, o ser un grifo molesto que gotea.
🍃En su lugar, use sus palabras para construir su casa, traer gracia y dulzura al alma.
Usa tu discurso para sanar el cuerpo y dar vida. Una mujer que quiera ayudar a construir su casa aprenderá, por la Gracia de Dios, a controlar su lengua y usarla para dar vida.
🍃Mientras recorre todo este edificio, recuerde al Señor Jesucristo.
Él es Aquel que vivió, murió y resucitó por nosotros.
Tenemos perdón en Él por todos nuestros fracasos.
Y tenemos gracia y poder en Él para seguir edificando nuestros hogares con sabiduría, mientras confiamos y obedecemos Su Palabra, nos arrepentimos de nuestro pecado a primera vista y usamos nuestra lengua para edificar y no para quemar.

sábado, 23 de septiembre de 2023

UN SOLO DIOS VERDADERO: JESÚS COMO SEÑOR




JESÚS COMO SEÑOR

por Eric HH Chang
La situación con el trinitarismo no es una simple cuestión de que lo tomemos o lo dejemos, es decir, si usted quiere seguirlo bien y si quiere dejarlo también está bien. Ahora debe ser claramente evidente que este dogma es una transgresión de la palabra de Dios, es decir, literalmente "va más allá" ("transgrede") Su palabra. En ninguna parte de la predicación apostólica en los Hechos y en la enseñanza del NT, la creencia en la deidad de Jesús es necesaria para la salvación. Así es como el apóstol resume la fe necesaria para la salvación: "Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo" (Ro.10.9).
Pedro explicó el significado de "Señor" ya en su primer mensaje (el primer mensaje del Evangelio proclamado después de Pentecostés) en Hechos 2: 34 "Porque David no subió a los cielos, sino que él mismo dice: Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. '[Sal.110.1] 36 Por lo tanto, toda la casa de Israel, sabrá con certeza que Dios ha hecho (poieō) a él, Señor y Cristo, a este Jesús a quien crucificaron.
La exaltación de Jesús como "Señor y Cristo" está directamente relacionada con haber sido "resucitado" en su resurrección por Dios (Hechos 2.31-32). El significado de "Señor" es claramente expuesto en estos pasajes. No debe ser leído como "la segunda persona de la Deidad". Hacerlo es despreciar perversamente, y así transgredir, la palabra de Dios. Pedro deja claro que "Señor y Cristo" debe ser entendido en términos de Sal.110.1 que se refiere al prometido rey mesiánico davídico que ahora había venido en Cristo. Sin embargo, el trinitarismo afirma que si usted no cree que Jesús es Dios según su definición, entonces usted es un hereje, y los herejes no serán salvos.
Sin embargo, extrañamente, los evangelistas que llaman a la gente al arrepentimiento y a la salvación en Cristo no suelen mencionar que debes creer en él como Dios antes de que puedas ser salvo. Algunos sólo dicen que debe ser aceptado como Salvador, y algunos exigen que él sea aceptado también como Señor. ¿Asumen que los no cristianos (por ejemplo, en Asia) ya se suponía que se esperaba que creyeran que Jesús es Dios? ¿Por qué entonces la "divinidad de Cristo" no siempre se expresa explícitamente en el evangelismo? ¿Es la intención de hacer que la gente primero haga una "decisión por Cristo" y sólo después se les diga que deben creer que Jesús es Dios el Hijo? ¿Es esto ser honesto? ¿O los evangelistas no están completamente seguros de que esta doctrina es necesaria para la salvación?
Una restauración del monoteísmo bíblico se realizará cuando el Padre sea adorado como el centro indiscutible de la vida de la Iglesia de acuerdo con la enseñanza de Jesús, a quien los cristianos profesan como "Señor". Es decir, cuando todos los que profesan ser discípulos del Señor Jesús cristo toman el ejemplo de su Señor como el que sigue a orar al Padre y hacer Su voluntad.
Cristo fortalece a sus discípulos a través del Espíritu de Dios para hacer lo que por naturaleza son incapaces de hacer. Si el discipulado significa seguir a Jesús, entonces ese seguimiento debe referirse tanto a su enseñanza como al ejemplo de su vida en su devoción absoluta a Yahvéh Dios, el Padre, a quien se dirigió con cariño como "Abba". Esto es ciertamente lo que Jesús está haciendo ahora mismo, de acuerdo con la Escritura, intercediendo en favor de todos los que confían y lo siguen; porque está escrito que "él puede salvar a los que se acercan a Dios por medio de él, porque siempre vive para interceder por ellos" (Heb. Esto demuestra cuán vital para nuestra salvación es su actual ministerio de intercesión por nosotros ante el Padre, Yahvéh Dios.
¿Pero intercederá por aquellos que lo llaman "Señor, Señor", pero no le obedecen? Al contrario, Jesús advierte a tales personas que esperen oír esto de él "ese día" (es decir, el día del Juicio, Mt.7.22): "Entonces les diré claramente:" Yo nunca os conocí. Interesante, la última declaración se hace eco del Salmo 119.115, donde el salmista expresa su absoluto compromiso de obedecer a Dios y a Su palabra: "¡Apartaos de mí, malhechores!", para que guarde los mandamientos de mi Dios. "Jesús repetidamente habló de su guardar los mandamientos de Dios: Juan 10.18; 12,49; 15,10; También 14.31.
Note, también, que Jesús usa el término "mi Dios" también después de su resurrección (Jn.20.17; ver Mateo 27.46); Pero lo que rara vez se nota es que el Cristo glorificado en la Revelación todavía habla de Yahvéh Dios como "mi Dios" (Ap.3.2,12). La intercesión de tal sumo sacerdote (Heb.7,24,25, y nota que en Apoc.1.12, Jesús aparece en el templo celestial como se indica por "los siete candeleros de oro") sin duda será escuchado.

Satanás en el Antiguo Testamento: Un Estudio del Uso del Vocablo Hebreo 'satan'

 


Satanás es la forma castellanizada de un vocablo que aparece 33 veces en el texto hebreo del Antiguo Testamento en la forma satán. Se cree comúnmente que la palabra «Satanás» designa en sí un malvado y poderoso ser sobrenatural, pero esta creencia carece de fundamento bíblico. El propósito del presente ensayo es mostrar el verdadero significado de la palabra «Satanás» tal como se emplea en el Antiguo Testamento.


Es importante reconocer que la palabra hebrea original satán no es un nombre propio, es decir, el nombre de una persona, sino sencillamente un vocablo común y corriente que significa adversario, enemigo, acusador o calumniador. En muchas ocasiones la palabra hebrea satán aparece traducida al castellano en nuestra Biblia, pero en otras ocasiones los traductores la han dejado sin traducir y con mayúscula, dando la falsa impresión de que se trata de un nombre propio. (La palabra satán nunca se escribe con mayúscula en hebreo porque las letras mayúsculas no existen en hebreo.) Para saber quién es el adversario o enemigo a que se refiere el vocablo satán en un versículo determinado es necesario leer todo el pasaje y estudiarlo en su contexto. Como veremos, generalmente resulta fácil identificar al adversario, aunque esto puede ser problemático en algunos casos.


La palabra satanás traducida al castellano

La prueba de que satán es un vocablo hebreo común y corriente es el hecho de que a menudo aparece en la versión castellana del Antiguo Testamento en forma traducida al castellano, de manera que el lector inadvertido de la Biblia se encuentra muchas veces con la palabra satán sin darse cuenta de ello. En la Biblia Reina-Valera de 1960, satán es traducida al castellano en 14 ocasiones:


Números 22:22 En este versículo el ángel de Dios es un adversario (hebreo satán) para Balaam, poniéndose en el camino para impedir que Balaam salga a maldecir al pueblo de Israel.

Números 22:32 La frase «yo he salido para resistirte» es la traducción al castellano de una frase hebrea que dice literalmente, «yo he salido como adversario (satán) tuyo.» Nuevamente, el adversario en referencia es el ángel de Dios. En estos dos casos, el satán o adversario a que se refiere es el mismo ángel de Dios, por lo que se puede ver claramente que la palabra satán no se refiere necesariamente a un ser maligno o malvado. El ángel de Dios fue un satán para Balaam simplemente porque se opuso a que fuera con los embajadores de Balac.

1 Samuel 29:4 Los filisteos temen que David se les vuelva enemigo (hebreo satán) si sale a la guerra con ellos.

2 Samuel 19:22 David dice que los hijos de su hermana Sarvia (Joab y Abisai) le son adversarios (hebreo satán) porque quieren dar muerte a Simei, mientras que David ha decidido perdonarlo.

1 Reyes 5:4 Salomón dice que no hay adversarios (hebreo satán), es decir, que está en paz con las naciones circunvecinas.

1 Reyes 11:14 Hadad edomita es un adversario (hebreo satán) de Salomón.

(2 veces)1 Reyes 11:23 y 11:25 Rezón hijo de Eliada es otro adversario (hebreo satán) de Salomón.

Salmos 38:20 David dice que los que le pagan mal por bien le son contrarios (hebreo satán).

Salmos 71:13 David desea que perezcan sus adversarios (hebreo satán).

Salmos 109:4 David se queja de sus adversarios (hebreo satán).

(2 veces)Salmos 109:20 y 29 David se queja nuevamente de los que lo calumnian (hebreo satán).

Zacarías 3:1 El verbo acusarle es una forma de la palabra hebrea satán. Este versículo y el siguiente, en los que la palabra satán también aparece sin traducir, serán explicados más adelante.

La palabra satán sin traducción

Ya hemos visto que en el Antiguo Testamento de la Biblia castellana (versión Reina-Valera de 1960) la palabra satán está traducida al castellano en 14 ocasiones. Los restantes 19 veces que el vocablo satán aparece en el texto hebreo del Antiguo Testamento, los traductores lo han dejado sin traducir (trasliterado) y con mayúscula, dando la impresión de que se trata de un nombre propio, aunque no lo es. Esta forma errónea de representar en castellano la palabra hebrea original tiende a reforzar la falsa creencia de que satán es el nombre de un ser sobrenatural, poderoso y malvado, que merodea en el mundo con el propósito de inducir a los hombres al pecado. Al examinar los pasajes en los que la palabra satán es dejada sin traducir, veremos que los traductores habrían cumplido más fielmente su tarea si hubieran simplemente traducido la palabra al castellano, dándole su significado de adversario o acusador, así como lo hicieron en los 14 casos arriba mencionados. Estudiaremos primeramente la palabra satán en el libro de Job, ya que aparece sin traducir en 14 ocasiones en los capítulos 1 y 2 de este libro, y sólo cinco veces más en todo el resto del Antiguo Testamento (tres veces en Zacarías 3:1 y 2, una vez en Salmos 109:6, y una vez en 1 Crónicas 21:1).


Satanás en el libro de Job

El «Satanás» más célebre del Antiguo Testamento es, sin duda alguna, el del libro de Job. En los capítulos 1 y 2 del libro aparece un individuo que pone en tela de juicio la piedad de Job, sugiriendo que obedece a Dios por interés. Este individuo persuade al Todopoderoso a que ponga a prueba la fe de Job, quitándole sus bienes, sus hijos, y finalmente su salud. Este pasaje es considerado como el principal punto de apoyo en el Antiguo Testamento, por las personas que afirman la existencia de un diablo sobrenatural; sin embargo, al analizar estos capítulos, nos daremos cuenta de que no respaldan en absoluto tal argumento, por las razones que a continuación se detallarán:


1. La palabra satán en el Antiguo Testamento no es un nombre propio y debería ser traducida como adversario o enemigo en lugar de aparecer trasliterada (sin traducir) y con mayúscula como si se tratara del nombre de una persona. La mayoría de las traducciones modernas de la Biblia reconocen esta verdad, traduciendo la palabra en el texto o por lo menos añadiendo una nota en el margen de la Biblia para explicar que la palabra original satán significa, sencillamente, adversario. Por ejemplo, en la traducción moderna (en inglés) de James Moffat, y en las dos traducciones (también en inglés) publicadas en 1917 y en 1980 por la Jewish Publication Society (Sociedad Judía de Publicaciones), Satanás no figura en el libro de Job, pues la palabra satán ha sido traducida Adversary (Adversario). Otras cuatro traducciones en inglés: la Versión Autorizada de 1611, la Versión Revisada de 1881, la Revised Standard Version de 1952 y la New English Bible de 1970, dicen Satan (Satanás) en el libro de Job, pero agregan una nota marginal explicando al lector que la palabra hebrea significa simplemente the adversary (el adversario).


2. En nuestra Biblia castellana, Job 1:6 se lee de la siguiente manera: «Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.» Ahora, algunos sacan de este versículo la conclusión de que el adversario de Job es un ángel malo, alegando en primer lugar que la frase «hijos de Dios» quiere decir «ángeles,» y en segundo lugar que sólo un ángel podría presentarse delante de Jehová, ya que para hacerlo es necesario llegar hasta la morada de Dios en los cielos, lo cual es posible únicamente para los ángeles. Sin embargo, este razonamiento es totalmente equivocado, por las siguientes razones:


(a) La expresión «hijos de Dios» no quiere decir «ángeles.» A los hombres que han sido llamados para servirle, Dios les llama comúnmente sus hijos, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento; de manera que los hijos de Dios en el libro de Job son aparentemente los miembros de una congregación de adoradores de Dios. Véanse los siguientes pasajes:


Antiguo Testamento: Exodo 4:22; Deuteronomio 14:1; Salmos 82:6; Isaías 1:2 y 30:1; Isaías 30:9, 43:6, 63:8, 63:16, 64:8; Jeremías 3:14, 3:22, 4:22, 10:20; Ezequiel 16:21; Oseas 1:10, 11:1, 11:10.


Nuevo Testamento: Mateo 5:9, 5:45; Lucas 20:36; Juan 1:12, 11:52; Romanos 8:14, 8:19, 9:8, 9:26; 2 Corintios 6:18; Gálatas 3:26, 4:6; Efesios 1:5; Filipenses 2:15; Hebreos 2:10, 12:7, 12:8; 1 Juan 3:1, 3:2, 3:10.


También es de notarse que el Hijo de Dios por excelencia, Jesucristo, es hombre y no ángel. (A propósito, esta evidencia nos ayudará también a interpretar correctamente Génesis 6:2, reconociendo que los hijos de Dios en este pasaje también son hombres y no ángeles, como afirman algunos.)


(b) La Biblia en ningún momento afirma que la conversación entre Jehová y el adversario de Job tuvo lugar en los cielos. La expresión «presentarse delante de Jehová» y otras parecidas se ocupan con frecuencia en ambos testamentos para describir el momento en que un siervo de Dios se acerca a Jehová por medio de un holocausto o de la oración. Véanse los siguientes versículos:


Antiguo Testamento: Génesis 4:16, 6:11, 7:1, 10:9, 18:22, 19:27; Levítico 4:6, 4:17, 16:7, 23:11, 23:20; Josué 24:1; 1 Samuel 2:21, 10:19; Daniel 6:10, 6:26. Véanse especialmente Job 1:11 y 2:5.


Nuevo Testamento: Lucas 1:76, 2:22; Gálatas 1:20; Efesios 1:4; 1 Timoteo 5:21; 2 Timoteo 2:14, 4:1.


En muchas ocasiones en la Biblia, Dios conversa con los hombres mientras éstos están delante de su presencia aquí en la tierra. El adversario de Job es simplemente un miembro de la congregación de adoradores de Dios de aquella localidad. Conoce a Job y duda de la sinceridad de su fe, o quizá tiene envidia de su prosperidad. Expresa sus dudas a Dios cuando está reunido con los demás «hijos de Dios» en su acostumbrado lugar de reunión y persuade a Jehová a que ponga a prueba la fe y la piedad de Job.


3. Otro argumento para apoyar la idea de que el adversario de Job es un ser sobrenatural, es la afirmación de que las tragedias que sufrió Job fueron causadas por el poder de su adversario. Esta afirmación es incorrecta; la Biblia expresa clara y repetidamente que las tragedias que sobrevinieron a Job fueron producidas por el poder de Jehová mismo. Por ejemplo, en Job 1:11 el adversario dice a Jehová, «Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.» O sea, el adversario sugiere a Jehová que aflija a Job; no hay indicio alguno de que el adversario tenga el poder de hacerlo (véase también Job 2:5). Ahora bien, existe un solo versículo que pareciera indicar, a primera vista, que fue el adversario quien afligió a Job: «Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna…» (Job 2:7). Pero si leemos los dos versículos anteriores (Job 2:5,6), veremos que el adversario había pedido a Jehová que tocara a Job en su hueso y carne, y que Jehová le había respondido, «He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida,» accediendo a realizar con su poder divino los deseos del adversario, con el fin de permitir que Job fuera probado. El deseo de afligir a Job era del adversario, pero el poder para hacerlo era de Jehová.


El hecho de que Job fue afligido por el poder de Dios se enfatiza en repetidas ocasiones en el libro. Por ejemplo, en Job 2:3, Jehová dice al adversario, aludiendo a las primeras tragedias que le sobrevinieron a Job, «tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.» Job mismo reconoce que los males que le han sobrevenido fueron causados por Dios. En Job 1:21, después de haber recibido la infausta noticia de la destrucción de sus bienes y la muerte de sus hijos, Job exclama, «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.» Y en Job 2:9 y 10, la mujer de Job le dice, «Maldice a Jehová, y muérete,» y Job responde, «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no recibiremos?»


En los restantes capítulos del libro, Job responsabiliza reiteradamente a Jehová por sus males; véanse Job 6:4, 7:20, 10:2, 19:6 y sobre todo 42:11, donde se nos relata que los parientes y amigos de Job «le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él.» La mayor parte de libro relata el esfuerzo que hace Job para comprender por qué Dios le ha afligido; el libro carecería totalmente de sentido si Job no hubiera sido afligido por Jehová, sino por algún otro personaje sobrenatural. Y en su respuesta a Job (capítulos 38 a 41), Jehová en ningún momento niega o evade su responsabilidad por lo que le había acontecido a Job; simplemente le hace ver que un mero hombre no está facultado para cuestionar la actuación del Todopoderoso.


Satanás en el libro de Zacarías

Como se mencionó anteriormente, en todo el Antiguo Testamento la palabra «Satanás,» sin traducción, sólo se encuentra en tres pasajes fuera del libro de Job. Uno de estos pasajes es Zacarías 3:1,2, donde la palabra «Satanás» aparece tres veces en nuestra Biblia castellana:


Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?


Ahora, esto es obviamente la continuación de las visiones proféticas de los capítulos anteriores y no un relato literal. No se nos dice explícitamente quién es el adversario del sumo sacerdote Josué, pero un estudio de la situación histórica en medio de la cual Zacarías profetizó nos sugiere una respuesta. Zacarías pronunció su profecía alrededor del año 520 antes de Jesucristo. Casi 70 años antes, los judíos habían sido llevados cautivos a Babilonia cuando el emperador Nabucodonosor destruyó la ciudad de Jerusalén. Pero en el año 539, un nuevo emperador llamado Ciro había dado permiso a los judíos para que regresaran a su país y reedificaran su templo en Jerusalén (véase Esdras 1:1-4). Bajo el mando de Zorobabel y el sumo sacerdote Josué, llamado también Jesúa (véase Esdras 2:2), algunos judíos regresaron y comenzaron a reedificar el templo. Restauraron el altar y lograron colocar los cimientos de un nuevo templo (Esdras capítulo 3), pero la obra fue detenida por las amenazas de los enemigos de los judíos que vivían en la tierra, principalmente los samaritanos. Este era un pueblo bastardo formado de una mescolanza de israelitas con gente traída de otras regiones por el rey de Asiria (Esdras 4:1-5). Los profetas Zacarías y Hageo fueron levantados por Jehová para animar a sus compatriotas a que perseveraran con la obra de edificar el templo, haciendo caso omiso de las amenazas de sus enemigos (Esdras 5:1,2).


En este contexto histórico, el satán que acusa al sumo sacerdote Jesúa en la visión de Zacarías simboliza la oposición de los samaritanos que estaban dispuestos a desafiar aun al sumo sacerdote del Dios viviente para impedir que los judíos realizaran su obra. El resto del capítulo 3 de Zacarías describe la forma en que Dios justifica a Josué y reprende al satán samaritano. La visión se cumplió cuando los judíos, bajo el liderazgo de Josué y Zorobabel, se negaron a seguir dejándose intimidar por sus enemigos y completaron la construcción del templo (Esdras capítulos 5 y 6).


Se notará que al igual que en los casos anteriores examinados, el uso de la palabra satán no implica en lo más mínimo que se trata de un ángel caído, sino simplemente de algún adversario cuya identidad ha de buscarse analizando el contexto histórico de la profecía.


Satanás en los Salmos

Otro pasaje del Antiguo Testamento donde ocurre la palabra «Satanás» es Salmos 109:6:


«Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra.»


En este salmo David clama a Dios para que le proteja de sus enemigos, que obviamente son seres humanos:

«Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; han hablado de mí con lengua mentirosa; con palabras de odio me han rodeado, y pelearon contra mí sin causa.» (vv. 2,3)


Lo raro de este caso es que la palabra satán aparece un total de cuatro veces en el texto hebreo del salmo, en los versículos 4, 6, 20 y 29, refiriéndose a seres humanos, pero sólo en el versículo 6 los traductores de la Biblia RVR de 1960 la han dejado sin traducción. En los otros tres casos la han traducido al castellano conforme a su significado verdadero. Por ejemplo, en el versículo 4 la palabra «adversarios» es la traducción correcta de la palabra hebrea satanás, y en los versículos 20 y 29 la frase «los que me calumnian» es la traducción de una frase hebrea que dice literalmente «mis satanases.» No existe la menor evidencia de que la palabra satán que aparece en el versículo 6 se refiera a algo que no sea un ser humano, por lo que es difícil de entender por qué los traductores optaron por dejarla sin traducir, dando la impresión de que se trata del tentador sobrenatural de la mitología. La vasta mayoría de las traducciones modernas de la Biblia traducen la palabra satán del versículo 6 conforme a su significado real de «acusador» o algo por el estilo, evitando toda sugestión de que se trata del ángel caído de la superstición popular. Por ejemplo, la Versión Reina-Valera Actualizada, corrigiendo la versión de 1960, traduce «un acusador»; la Biblia de Jerusalén traduce «fiscal»; la versión Dios Habla Hoy dice «abogado»; la Biblia francesa de Segond traduce un accusateur (un acusador); la Revised Version de la Biblia inglesa dice adversary (adversario) y la Revised Standard Version en inglés dice «an accuser» (un acusador) al igual que la New English Bible, la traducción de la Jewish Publication Society (Sociedad Judía de Publicaciones), y la de James Moffat. Por lo que se ve claramente que el aparecimiento de la palabra «Satanás» en Salmos 109:6 de la versión RVR de 1960 es una traducción equivocada que de ninguna manera apoya la existencia de un tentador angelical.


Satanás en el libro de Crónicas

El capítulo 21 de 1 Crónicas comienza de la siguiente manera:


«Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa.»


A continuación, la narrativa revela la forma en que Joab intenta disuadir al rey de que lleve a cabo el censo, advirtiéndole que sería pecado. Sin embargo David insiste, y Joab se ve obligado a obedecer. Pero la actitud de David desagrada a Dios, quien castiga al pueblo con una peste que causa la muerte de setenta mil hombres. Finalmente, cuando el ángel destructor se apresta a devastar la ciudad de Jerusalén, David logra detener su mano y construye un altar en el sitio donde el ángel se detuvo. En este mismo sitio se edificaría más tarde el glorioso templo de Salomón.


Ahora, las personas que creen en un diablo sobrenatural ven en la alusión a Satanás en el versículo 1 evidencia de la existencia de un poderoso diablo sobrenatural. Sin embargo, la realidad es muy distinta, porque al consultar el relato del mismo incidente tal como se describe en 2 Samuel capítulo 24, descubrimos que Dios mismo fue quien incitó a David a que hiciese el censo:


«Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Vé, haz un censo de Israel y de Judá.»


De manera que la incitación que 1 Crónicas atribuye a «Satanás,» 2 Samuel la atribuye a Jehová. ¿Cómo se ha de resolver esta aparente contradicción? La respuesta es que no hay contradicción. En este caso, Dios mismo hizo el papel de adversario para con el pueblo y su rey. Acordémonos de que la palabra satán simplemente designa un enemigo o adversario, quienquiera que sea, y que la identificación del adversario en una situación determinada se ha de deducir del contexto. Puede que parezca extraño para algunos que Jehová mismo haga el papel de satán para con su pueblo, pero en realidad los advirtió en repetidas ocasiones de que se les volvería enemigo si se apartaran de sus mandamientos. Ya vimos un caso en que Su ángel hizo el papel de satán para con Balaam. En el libro de Isaías el profeta describe la actitud de Dios para con los israelitas de la siguiente manera:


«Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.» (Isaías 63:10)


En Jeremías 30:14 la palabra de Jehová dice:


«Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados…»


y en Lamentaciones 2:4-5 el mismo profeta Jeremías recalca:


«Entesó su arco como enemigo, afirmó su mano derecha como adversario, y destruyó cuanto era hermoso. En la tienda de la hija de Sion derramó como fuego su enojo. El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel…»


Habiendo contemplado esta evidencia de la forma en que Dios dijo que se había comportado con su pueblo escogido, y teniendo en mente el hecho de que la palabra satán significa precisamente enemigo o adversario, estamos en condición de apreciar la realidad de que por extraño que parezca a primera vista, Jehová mismo es el «Satanás» de 1 Crónicas 21:1, de la misma manera que su ángel lo fue en dos ocasiones en Números 22.


Conclusión

Así se concluye el examen de los pasajes donde ocurre la palabra «Satanás» en el Antiguo Testamento de nuestra biblia castellana. El primer hecho fundamental que hemos descubierto es que la palabra hebrea satán ha sido traducido muchas veces en el texto bíblico, pasando inadvertida de la mayoría de los lectores de la Biblia. El segundo hecho sorprendente es con cuán poca frecuencia satán es vertida «Satanás» en la Biblia castellana; ¡solamente en cuatro lugares en todo el Antiguo Testamento! El tercer hecho importante es que el Antiguo Testamento en ningún momento asocia a «Satanás» con la idea de un ángel caído. En el libro de Job designa a algún conocido envidioso de Job. En Zacarías, describe a los samaritanos que se oponían a la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén. En Salmos 106 obviamente se refiere a un ser humano y en 1 Crónicas ¡denota a Dios mismo! Ahora, el Antiguo Testamento cubre unos 1,500 años de la historia de Israel, el pueblo de Dios, revelando con suma franqueza y lujo de detalles sus constantes transgresiones. Si un poderoso ser malvado realmente fue quien instigó a los israelitas y a otros a que se rebelaran continuamente contra su Dios, es extraño, por decir lo menos, que la Biblia no lo revele. En su lugar, clara y repetidamente culpa a los seres humanos mismos por su dureza de corazón, absteniéndose totalmente de echar la culpa sobre un supuesto ángel rebelde cuya existencia en ningún momento menciona. La realidad es que satán es, repetimos, sencillamente una palabra hebrea que significa adversario, enemigo o algo por el estilo. Generalmente designa un hombre o grupo de hombres, pero ocasionalmente denota al ángel de Dios o incluso Dios mismo cuando éste se coloca en la posición de antagonista para con determinada persona o grupo de personas. La idea de un ángel caído que deambula por el mundo tentando a los hombres es un mito pagano que no encuentra ningún apoyo en la Biblia y que por lo tanto debe ser rechazado por todo cristiano que desea fundar su fe sobre la Palabra de Dios.


~ James Hunter

viernes, 22 de septiembre de 2023

LA CASA DE ISRAEL Y EL PROPÓSITO DE DIOS.

                              El propósito de Dios se efectúa y se cumple en y con la Casa de Israel.


Cuando se habla de la Casa de Israel, la gente lo asocia con los Judíos, pero eso no es correcto, aunque los Judíos son israelitas, no todos los israelitas son Judíos. Los Judíos son los descendientes de la tribu de Judá, la tribu de Benjamín y los Levitas. La Casa de Israel, por otro lado, está compuesta por las diez tribus restantes y están dispersas por toda nación, tribu, lengua y pueblo. Es una multitud la cual, nadie puede contar. Veamos la profecía de Oseas:
"Cuando Gomer dejó de amamantar a No-compadecida, concibió y dio a luz un hijo. El Señor le dijo: -Llámalo: No-pueblo-mío, porque ustedes no son mi pueblo y yo no estoy con ustedes. El número de los israelitas llegará a ser como la arena de la playa, que ni se mide ni se cuenta, y en lugar de llamarlos No-pueblo-mío, los llamarán Hijos del Dios viviente" (Oseas 1:8-10).
Aquí se está hablando de las diez tribus norteñas, conocidas como la Casa de Israel, como La Casa de José, o Efrain. Esas diez tribus, mas tarde se les conoció como "las ovejas perdidas de la Casa de Israel". Se perdieron, no para Dios, sino para los hombres, pues, aunque perdidas, sin Dios y sin esperanza en el mundo, nunca dejaron de ser ovejas, nunca dejaron de ser hijos, y Dios prometió por boca de todos Sus Profetas recogerlas y volverlas a juntar a Su Pueblo, para que haya un solo pueblo, una solo rebaño bajo un solo Pastor.
Con la aparición del Mesías prometido a Israel, por medio de su sacrificio y su resurrección, se daría comienzo al recogimiento de las tribus perdidas, de los hijos de Dios que estaban dispersos, de las otra ovejas que no eran del redil Judío, sino que estaban dispersos y se habían asimilado como gentiles. El apóstol Pablo habla del cumplimiento de aquella profecía del profeta Oseas, dice:
Romanos 9:22-26:
22 Si Dios quería dar un ejemplo de castigo y manifestar su poder aguantando con mucha paciencia a aquellos que merecían el castigo y estaban destinados a la destrucción;
23 y si al mismo tiempo quiso manifestar también la riqueza de su gloria en los que recibieron su misericordia, en los que él predestinó para la gloria,
24 en nosotros, a quienes llamó, no sólo entre los judíos, sino también entre los paganos. ¿Qué podemos reprocharle?
25 Como dice Oseas: Al que no era mi pueblo, lo llamaré Pueblo-mío, y a la que no era mi amada, Amada mía;
26 y donde antes les decía: No son mi pueblo, allí mismo serán llamados hijos del Dios vivo.
En el libro de Revelación, también conocido como Apocalipsis, se nos muestra el sellamiento del remanente fiel de entre los Judíos. pero, más adelante, se nos muestra una gran multitud, la cual nadie podía contar.
"Después vi una multitud enorme, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua: estaban delante del trono y del Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en la mano.
Gritaban con voz potente: La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero" (Rev. 7:9-10).
¡Esa gran multitud corresponde a la multitud mencionada por Oseas 1:10:
"No obstante, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar".
Jesús se refirió a estos mismos cuando dijo:
"Como el Padre me conoce, yo también conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil. A ellas también me es necesario traer, y oirán mi voz. Así habrá un solo rebaño y un solo pastor" (Juan 10:10, 15,16).
De esto habló también el profeta Ezequiel:
" Y les dirás que así ha dicho el Señor Jehovah: ‘He aquí, yo tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron; los reuniré de todas partes, y los traeré a su propia tierra.
Haré de ellos una sola nación en la tierra, en los montes de Israel, y todos ellos tendrán un solo rey. Nunca más serán dos naciones, ni nunca más estarán divididos en dos reinos.
No se volverán a contaminar con sus ídolos, ni con sus cosas detestables, ni con ninguna de sus transgresiones. Yo los salvaré de todas sus rebeliones con que han pecado, y los purificaré. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
Mi siervo David será rey sobre ellos, y habrá un solo pastor para todos ellos. Andarán según mis decretos; guardarán mis estatutos y los pondrán por obra" (Ezequiel 37:21-24).
Pablo nos dice:
"Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en la carne, erais llamados incircuncisión por los de la llamada circuncisión que es hecha con mano en la carne. Y acordaos de que en aquel tiempo estabais sin Cristo, apartados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, estando sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, quien de ambos nos hizo uno. El derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad" (Efesios 2:11-14).
Tanto Pedro, como Santiago (Jacobo) dirigen sus cartas a las tribus perdidas de la Casa de Israel:
"Pedro, apóstol de Jesucristo; a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia elegidos conforme al previo conocimiento de Dios" (1 Pedro 1:1).
"Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus de la dispersión: Saludos" (Jacobo 1:1).

El propósito de Dios de reunir a su Pueblo en un solo rebaño bajo un solo Pastor, continúa...Finalmente, Dios también bendecirá por medio de Israel, eventualmente a todas las naciones de la tierra.

lunes, 18 de septiembre de 2023

ATENCIÓN:

SI A USTED LE GUSTA LO QUE PUBLICAMOS Y DESEA COMPARTIRLO, PUEDE HACERLO LIBREMENTE. SIN EMBARGO, LO DEBE COMPARTIR TAL CUAL, SIN AÑADIR NI OMITIR NADA. Y, POR FAVOR, LE AGRADECEMOS QUE NOS DE EL CRÉDITO DEBIDO A ESTA PÁGINA CUANDO COMPARTAN. PEDIMOS RESPETO AL DERECHO DE AUTORÍA DE TODAS LAS PUBLICACIONES.  MUCHAS GRACIAS POR SU VISITA Y POR COMPARTIR. 

Jorge Rodriguez

SI USTED ES UN VERDADERO ADORADOR, DEBE SABER ESTO:


 


JESÚS DIJO QUE LOS VERDADEROS ADORADORES ADORARÁN AL PADRE EN ESPÍRITU Y EN VERDAD. DIOS ES ESPÍRITU Y ÉL BUSCA ADORADORES QUE LO ADOREN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD. LOS QUE ADORAN UNA TRINIDAD (TRES DIOSES O TRES PERSONAS) NO ESTÁN ADORANDO AL PADRE Y NO ESTÁN ADORANDO EN ESPÍRITU NI EN VERDAD. TAMPOCO LOS QUE ADORAN A JESUCRISTO ESTÁN ADORANDO AL PADRE, ESTÁN ADORANDO A UN HOMBRE, AL HOMBRE  JESÚS EL CRISTO...PORQUE JESÚS MISMO DIJO Y MOSTRÓ QUE ERA HOMBRE, AÚN DESPUÉS DE HABER SIDO RESUCITADO POR DIOS DE ENTRE LOS MUERTOS. LEEMOS EN LUCAS 24:36-42:

Mientras hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: —Paz a vosotros. Entonces ellos, aterrorizados y asombrados, pensaban que veían un espíritu. Pero él les dijo: —¿Por qué estáis turbados, y por qué suben tales pensamientos a vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, que un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

 Al decir esto, les mostró las manos y los pies. Y como ellos aún no lo creían por el gozo que tenían y porque estaban asombrados, les dijo: —¿Tenéis aquí algo de comer?  Entonces le dieron un pedazo de pescado asado.

Pablo nos dice en 1 Timoteo 6:13 -16:


"Te mando delante de Dios, quien da vida a todas las cosas, Y de Cristo Jesús, quien dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo. A su debido tiempo la mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, el Rey de reyes y Señor de señores; el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, A QUIEN NINGUNO DE LOS HOMBRES HA VISTO NI PUEDE VER . A él sea la honra y el dominio eterno. Amén".

Note que dice que el Dios Todopoderoso "habita en luz inaccesible" y que "ningún hombre le ha visto ni le puede ver"...Es decir, que DIOS TODOPODEROSO ES INVISIBLE, QUE ÉL SOLO POSEE INMORTALIDAD EN SÍ MISMO, POR LO QUE NO PUEDE SER AFECTADO POR LA MUERTE NI POR LA CORRUPCIÓN.

Sin embargo, Jesús no era, ni es, ni será invisible. Jesús fue visto por multitudes, y después de su muerte y resurrección, fue visto por sus discípulos "y por más de 500 personas a la vez" (1 Corintios 15:6).

También se nos dice que, a su regreso, "todo ojo le verá" (Apocalipsis 1:7). Así que Jesús no es invisible, pero Dios Todopoderoso es invisible (1 Timoteo 1:17).

Dios todopoderoso es INMORTAL, es decir, no puede morir o ser afectado por la muerte en ninguna manera. Sin embargo, sabemos que Jesús sí murió y estuvo tres días muerto. Él mismo dice:

"Estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Apoc. 1:18). Es decir, que la muerte sí se enseñoreó de él por un tiempo, pero fue resucitado por haber sido fiel y por su temor reverente. Hebreos 5:7-9:


"Cristo, en los días de su vida física, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su temor reverente. Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen".

Fíjese bien: Jesús ofreció "ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas" ¿A Quién? "al que le podía librar de la muerte", es decir, a su DIOS Y PADRE. También se nos dice que "aprendió obediencia por lo que padeció" (Dios todopoderoso no necesita aprender nada, mucho menos menos obediencia a otro. Pero hay más, se nos dice que "fue perfeccionado". ¿Acaso tiene Dios todopoderoso la necesidad de sufrir y de ser perfeccionado? ¡Por supuesto que no!  Pero Jesús si padeció, si aprendió obediencia y sí fue perfeccionado. El apóstol Pablo nos dice que Jesús estuvo bajo el señorío de la muerte, pero que, "habiendo sido resucitado de entre los muertos, YA NO MUERE"  ¿Y porqué ya no muere? Porque Dios, Su Dios, le otorgó inmortalidad después de haberlo resucitado. ¡Jesús no era inmortal! Era un ser humano mortal, sujeto a la muerte como todos los hombres. Recordemos que Jesús fue tentado semejante a nosotros (los hombres) en TODO.

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado".

¿Puede Dios ser tentado por el mal? ¡Por supuesto que no! "porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie" (Jacobo 1:13). 

Así que tenemos a un gran Sumo sacerdote que es humano, y que, por ser humano, puede compadecerse de los humanos. Un sumo sacerdote es un Mediador, un intercesor delante de Dios en favor de los hos hombres. ¡Eso es Jesús ahora! Pronto dejará su oficio de Sumo Sacerdote para volver a la tierra para se Rey, el Rey Mesías Ungido que regirá a las naciones con vara de hierro, y estas aprenderán justicia.


"por cuanto (DIOS) ha establecido un día (un día de mil años) en el cual ha de juzgar (gobernar) al mundo con justicia POR MEDIO DEL HOMBRE a quien ha designado, dando fe de ello a todos, al resucitarlo de entre los muertos" (Hechos 17:30).

Entonces, concluimos diciendo que el dogma católico-romano de la "santísima trinidad" es falso, por dos razones fundamentales: 

1. HEMOS DEMOSTRADO CLARAMENTE QUE JESÚS, LA SUPUESTA "SEGUNDA PERSONA" DE LA SUSODICHA "TRINIDAD", NO ES DIOS, SINO HOMBRE. "EL HOMBRE CRISTO JESÚS (1 TIMOTEO 2:5), UN MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES, NO ENTRE DIOS Y SÍ MISMO.

2. TAMPOCO ENCONTRAMOS EN LA SAGRADA ESCRITURA QUE EL ESPÍRITU SANTO SEA UNA PERSONA, SINO UN PODER, EL GRAN PODER DE DIOS, LA PRESENCIA DE DIOS, Y NO LA SUPUESTA "TERCERA PERSONA" DE UNA "TRINIDAD".

De modo que los VERDADEROS ADORADORES adoran al PADRE en espíritu y en verdad, no adoran al hombre Jesús el Mesías, ni al espíritu santo como una "tercera persona", porque es el poder y la presencia del Dios todopoderoso. ESTO DISTINGUE A LOS VERDADEROS ADORADORES DE LOS FALSOS ADORADORES Y DE AQUELLOS QUE ADORAN LO QUE NO SABEN. COMO JESÚS MISMO LE DIJO A LA MUJER SAMARITANA:

"Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación procede de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán AL PADRE en espíritu y en verdad; porque también EL PADRE busca a tales que le adoren.  Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad" (Juan 4:22-24).





¿Y SI LA BIBLIA NUNCA ENSEÑÓ QUE TENEMOS UN "ALMA INMORTAL"?

  ¿Y si la Biblia nunca enseñó que tienes un "alma" inmortal? Durante siglos nos dijeron que el ser humano tiene un alma atrapada ...