jueves, 30 de junio de 2022

MI CERTEZA Y CONVICCIÓN....EL ISRAEL DE DIOS...UNO SOLO EN EL CORAZÓN DEL PADRE.

 



Ahora bien, quizás luego de conocer toda esta información que te he presentado aquí tal vez te harás la misma pregunta que me hice yo al concluir mi investigación:

¿Por qué es hasta ahora que se empiezan a conocer los hechos concernientes a la Casa de Israel? ¿Si son tan importantes, cuál es la razón de que no se hayan sabido con anterioridad?

Como has podido constatar, todo lo que te he presentado siempre ha estado en la Biblia, pero al parecer alguien se ha encargado de mantenerlo en lo oculto.

Alguien que persistentemente, generación tras generación, ha trabajado para que cristianos y judíos no se asuman como un solo pueblo: Israel, sino como entidades diferentes e incluso opuestas.

Imagina que te han dejado una herencia porque resulta que acorde a tu linaje familiar que estaba perdido posees los derechos de primogenitura. Tales derechos constan en un documento que aunque muy antiguo AÚN ES VÁLIDO.

Imagina también que poseer tales derechos de primogenitura significa que te toca la mayor parte de una herencia tan cuantiosa que su valor es incalculable.

Pero alguien se ha encargado de impedir que tú te enteres de todo ello porque pretende quedarse con lo que legítimamente te corresponde.

Pues eso es precisamente lo que ha ocurrido en este caso. Todo ello está en la Biblia.

Acorde a la Biblia el primogénito se queda con la mayor parte de la herencia

Conforme al Mandato de Dios, poseer los derechos de primogenitura no solo permitía suceder al padre como jefe de la familia, sino también heredar una porción doble de los bienes de su progenitor.

Lo maravilloso del asunto es que el Mandato tal cual está Escrito encaja perfectamente bien con las diferentes situaciones tanto de la Casa de Judá como de la Casa de Israel, de las cuales una es la mujer amada y la otra la aborrecida:

“Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada [Judá] y la otra aborrecida [Israel], y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos [descendientes]Y EL HIJO PRIMOGÉNITO FUERE DE LA ABORRECIDA; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el DERECHO DE PRIMOGENITURA al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; Mas AL HIJO DE LA ABORRECIDA [la Casa de Israel] RECONOCERÁ COMO PRIMOGÉNITO, PARA DARLE EL DOBLE DE LO QUE CORRESPONDIERE A CADA UNO DE LOS DEMÁS; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura”. Deuteronomio 21:17

La Biblia es un documento legal VIGENTE y reconocido nada menos que por el JUEZ SUPREMO, como lo sería un contrato, o más precisamente, UN TESTAMENTO O ÚLTIMA VOLUNTAD. Y este documento legal dice QUE LOS DERECHOS DE PRIMOGENITURA DEL PUEBLO SANTO PERTENECEN A JOSÉ.

Aunque Rubén fue el primogénito, debido a una falta grave (Génesis 35:22 / Génesis 49:3-4) sus derechos de primogenitura le fueron quitados y cedidos a su hermano José y por extensión a sus hijos:

“Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito; bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas EL DERECHO DE PRIMOGENITURA FUE DE JOSÉ)”. 1 Crónicas 5:1-2

La primogenitura de José heredada a Efraín

En Egipto José tuvo dos hijos: Efraín y Manasés (Génesis 41:50-52), pero aunque Manasés era mayor que Efraín, fue el menor el que recibió la primogenitura (Jeremías 31:9).

Jacob amó tanto a José que a sus nietos los adoptó como hijos propios (Génesis 48:5-6) y al bendecirlos, bendijo a Efraín por encima de su hermano mayor, Manasés (Génesis 48:8-14 / 17-20).

Por ello es que posteriormente a todo el reino del norte –Israel– se le comenzó a llamar como su tribu más importante, Efraín:

“Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y EFRAÍN ES MI PRIMOGÉNITO”. Jeremías 31:9

Ya desde antes de conquistar la Tierra Prometida las tribus de José y Judá eran las dos principales. Como ya te mostré en este trabajo, al reparto del territorio una quedó en el norte (representada por la media tribu de Efraín, la mayor) y la otra en el sur. A la posterior división del reino generalmente los profetas a la nación del norte le llamaban Efraín y a la del sur Judá:

“Y la dividirán en siete partes; y Judá quedará en su territorio al sur, y los de la casa de José en el suyo al norte…” Josué 18:5

El plan de quedarse con toda la Herencia

Por ello es que ciertos judíos –no todos– que ocuparon el territorio y lo hicieron llamar Israel (aunque más bien debieron llamarlo Judá) desde hace siglos no quieren que los primogénitos de la Casa de Israel (José – Efraín) se enteren de que lo son pues temen que reclamen los derechos de la tierra que POR LEY les pertenece:

“Y vino a mí palabra de El Señor, diciendo: Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y TODA LA CASA DE ISRAEL, toda ella son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén: ALEJAOS DE EL SEÑOR; A NOSOTROS ES DADA LA TIERRA EN POSESIÓN.” Ezequiel 11: 14-15

Esta profecía pone en evidencia a ciertos moradores de Jerusalén pertenecientes a la parte de la Casa de Judá (que no siguen a Jesucristo) quienes desde hace algunos siglos han conspirado para quedarse con la Herencia que en su mayor parte corresponde a la Casa de Israel (los seguidores de Jesucristo). Su intención es quedarse con el territorio correspondiente a la Tierra Santa proclamándose como los únicos y legítimos propietarios.

Ahora bien, no serán los hombres los que repartirán tal Herencia (Hebreos 9:15 / Hebreos 10:34) sino El Señor y la repartición SERÁ EN LA SIGUIENTE VIDA NO EN ESTA:

“Para una HERENCIA incorruptible, incontaminada e inmarcesible, RESERVADA EN LOS CIELOS para vosotros”. 1 Pedro 1:4

Por lo que de ninguna manera debemos enfrascarnos en disputas vanas ni por los bienes de este mundo ni por los venideros, sino más bien comenzar a expandir con gozo esta información para que todos quienes seguimos a Jesucristo nos gocemos pues SOMOS INMENSAMENTE RICOS:

“Pido que Dios les ilumine la mente, para que sepan cuál es la esperanza a la que han sido llamados, CUÁN GLORIOSA Y RICA ES LA HERENCIA QUE DIOS DA AL PUEBLO SANTO”. Efesios 1:18 DHH

Un solo pueblo

Una vez dicho todo lo anterior, espero que no te sorprendas de oírme afirmar que ni los llamados cristianos por sí solos son el pueblo elegido, ni tampoco los llamados judíos por si mismos lo son, pues el pueblo elegido siempre ha sido y lo será ISRAEL.

Ni la Casa de Israel (descendientes de las 10 tribus del norte) ni la Casa de Judá (descendientes de las 2 tribus del sur + Leví) son Israel por sí mismos, sino SOLO PARTES DE ÉSTE. PERO UNA VEZ REUNIFICADAS LAS DOS CASAS VOLVERÁ A SURGIR EL VERDADERO Y ÚNICO ISRAEL DE DIOS.

“…para que todos sean UNO; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean UNO en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:21

Hasta que no se unan en un solo pueblo no serán el Israel de Dios, porque a Israel lo conforman las doce tribus, no dos ni diez.

«Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, El Señor UNO es». Deuteronomio 6:4

En la Resurrección, juntos seremos un solo pueblo, una sola nación, ya no habrá más gentil (incircunciso) ni judío (circunciso).

“Porque Él es nuestra paz, QUE DE AMBOS PUEBLOS HIZO UNO, derribando la pared intermedia de separación…” Efesios 2:14

“Acontecerá en aquel día, que trillará El Señor desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, HIJOS DE ISRAEL, SERÉIS REUNIDOS UNO A UNO. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, Y VENDRÁN LOS QUE HABÍAN SIDO ESPARCIDOS EN LA TIERRA DE ASIRIA, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a El Señor en el monte santo, en Jerusalén.” Isaías 27:12-13

“…y les dirás: Así ha dicho El Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; Y LOS HARÉ UNA NACIÓN EN LA TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; Y NUNCA MÁS SERÁN DOS NACIONES, NI NUNCA MÁS SERÁN DIVIDIDOS EN DOS REINOS.” Ezequiel 37:21-22

El verdadero sentido del llamado cristianismo

Fue el mundo el que llamó por primera vez cristianos a los seguidores del Cristo en Antioquía (Hechos 11:26), pero en realidad, como ya hemos mostrado, NUESTRO PADRE CELESTIAL NO NOS LLAMA POR ESE NOMBRE, SINO CASA DE ISRAEL. Esto es algo que no debe ser pasado por alto y enseguida explico porqué.

No es que el ser llamados cristianos tenga algo de malo (pues cristiano significa seguidor del Cristo o Mesías), pero al no ser llamados como debe ser, Casa de Israel, se pierde por completo todo el vasto y asombroso significado que está en contacto directo con la parte profética y sobrenatural de la Escritura. Por ello es que he tomado como propósito no solo sumarme a la labor del Señor, en la medida de mis muy limitadas posibilidades, de encontrar a sus ovejas perdidas sino también ayudar restaurando el mayor número posible de significados espirituales preservados dentro de la Escritura, pues son el alimento que mantiene al pueblo de Dios con vida (Oseas 4:6).

Es mi convicción que el llamado que Dios hace a aquellos sus hijos, ovejas perdidas de la Casa de Israel en la dispersión es que una vez arrepentidos de haber andado en los malos caminos de las naciones (Lucas 15:11-17) -a donde El Señor en su ira echó a nuestros padres- ya convertidos y restaurados, sean alistados para volver al Único Dios en Su Tierra Prometida, nuestra verdadera patria. ¡En eso se deben centrar nuestras enseñanzas al pueblo santo!

Por tanto, debemos preguntarnos sinceramente si habremos entendido el verdadero sentido de lo que hasta hoy vagamente hemos conocido como cristianismo, que no es otra cosa sino la señal del comienzo de la restauración del reino de Israel (Hechos 1:6).

Por generaciones los hombres se han empeñado en construir una tras otra religiones falsas en torno al Bendito Nombre del que se nos ha dado a conocer como Jesús, El Cristo. Siglo tras siglo de desatención al verdadero mensaje de la profecía han dado como resultado una fe confusa, desarticulada y alejada del verdadero objetivo de seguir al Príncipe enviado a recolectar las ovejas perdidas de su pueblo Israel. (Mateo 24:14).

¿Acaso no es en realidad el verdadero sentido de la Escritura y el propósito de nuestras vidas ayudar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas en la tarea de buscar y reunir a TODOS NUESTROS HERMANOS QUE AÚN FALTAN, las ovejas perdidas de la Casa de Israel? Que El Poderoso de Israel nos ayude a todos en esa tarea y nos libre de estorbarle (Lucas 11:23).

¡Shalom Casa de Judá; Maranata Casa de Israel!

“Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, Y TE ARREPINTIERES en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado “El Señor tu Dios, Y TE CONVIRTIERES a El Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces El Señor hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido El Señor tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Señor tu Dios, y de allá te tomará…” Deuteronomio 30:1-4

“Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y PONDRÉ SOBRE ELLAS PASTORES que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice El Señor. He aquí que vienen días, dice El Señor, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días SERÁ SALVO JUDÁ, E ISRAEL HABITARÁ CONFIADO; y este será su nombre con el cual le llamarán: EL SEÑOR, justicia nuestra”. Jeremías 23:3-6

“…y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”. Lucas 15:6

“Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Lucas 15:32

miércoles, 29 de junio de 2022

LA RUPTURA...EL REINO SE ROMPE EN DOS PEDAZOS.


 El reino se rompe en dos pedazos

A la octava hora de nuestro reloj profético ocurre una desgracia tan grave y profunda que alteró no solo nuestro presente, sino también el futuro de toda la humanidad: el próspero reino de Israel se fractura en dos partes. A partir de este capítulo y durante los restantes estaré explicándote cuidadosamente las repercusiones de estos hechos hasta el día de hoy y para los días que vienen.

Consecuencias de no obedecer el Pacto

Por medio de Moisés El Señor ya había advertido a su pueblo las consecuencias de desobedecer su Pacto (Deuteronomio 4:26-28 / Deuteronomio 29:21-28). Incluso por Mandato todo rey de Israel debía estudiar constantemente la Ley (Deuteronomio 17:15-19), pero El Señor fue más allá con Salomón pues se le apareció para reiterarle la advertencia:

“Pero SI USTEDES, Y LOS HIJOS DE USTEDES, se rebelan y se empeñan en apartarse de mí, y desobedecen los mandamientos y estatutos que he puesto ante ustedes, y se van a servir y adorar a dioses ajenos, YO ARRANCARÉ AL PUEBLO DE ISRAEL DE LA TIERRA QUE LE DI POR HERENCIA, y abandonaré este templo que fue edificado en mi honor y que yo consagré, y todas las naciones se burlarán de Israel”. 1 Reyes 9:6-7 RVC

Salomón falla en su fidelidad al Pacto

Pero al parecer a Salomón no le importó la advertencia, pues lejos de buscar ser fiel al Pacto como su padre, se permitió casarse con una princesa egipcia y con muchas otras princesas extranjeras y construyó altares para que todas sus mujeres adorasen a sus respectivos dioses y los adoró junto con ellas (1 Reyes 11:1-8). Como no podía ser de otra forma, alentado por el mal ejemplo de Salomón, todo Israel le era infiel a Dios:

“Y es que me han abandonado y se han entregado al culto de Astoret, la diosa de los sidonios; de Quemos, el dios de Moab; y de Moloc, el dios de los amonitas. Han abandonado mis caminos, han dejado de hacer lo recto delante de mis ojos, y no han cumplido con mis estatutos y mis decretos, cosa que nunca hizo David, su padre”. 1 Reyes 11:33 RVC

Por lo que la Paciencia de Dios se acabó y su Ira se encendió contra Salomón:

“El Señor se enojó mucho contra Salomón porque su corazón se apartó de él, a pesar de que el Señor se le había aparecido dos veces y le había insistido que no adorara ni sirviera a dioses ajenos, pero Salomón no le hizo caso al Señor”. 1 Reyes 11:9-10 RVC. Así le informó lo que se había determinado contra él:


“Entonces el Señor le dijo a Salomón: Como te has portado tan mal, y no has cumplido con tu pacto conmigo, ni has obedecido los estatutos que te di, VOY A DIVIDIR TU REINO, PARA ENTREGÁRSELO A UNO DE TUS SERVIDORES. Pero, por amor a tu padre David, no lo haré mientras vivas. Esto lo haré cuando tu hijo llegue a ser rey. Pero no desharé totalmente el reino, sino que, por amor a tu padre David y a la ciudad de Jerusalén que yo elegí, a tu hijo le daré una tribu”. 1 Reyes 11:11-13 RVC.

Por medio del profeta Ajias, El Señor confirmó que iba a dividir el reino en dos:


“Ajías tomó el manto y lo dividió en doce pedazos, y le dijo a Jeroboán: Estos diez pedazos son para ti, porque así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: Voy a dividir el reino de Salomón, y a ti voy a darte DIEZ TRIBUS [Israel]. A Salomón voy a dejarle UNA SOLA TRIBU [Judá], por causa de mi siervo David, su padre, y de Jerusalén, la ciudad que yo elegí de entre todas las tribus de Israel”. 1 Reyes 11:30-32 RVC

Jeroboam era un funcionario de Salomón en los asuntos concernientes a la región del norte (1 Reyes 11:28). La Biblia da testimonio de su celo por el bienestar de sus coterráneos (1 Reyes11:26-28)

Al enterarse de la profecía, Salomón que ya estaba lleno de maldad intentó matar a Jeroboam (1 Reyes 11:40), pero el Decreto estaba en marcha y ya no habría más un reino sino dos: ISRAEL Y JUDÁ.

La ruptura

A la muerte de Salomón su hijo Roboam subió al trono de Israel, pero su soberbia, inexperiencia y necedad provocaron que las diez tribus del norte, lideradas por Jeroboam se rebelaran contra Judá y terminaran separándose (1 Reyes 12:1-19).

La división estaba consumada, al norte quedaba Israel y al sur Judá:


“Así se apartó Israel de la casa de David [dinastía que rige Judá] hasta hoy”. 1 Reyes 12:19


“Y aconteció que oyendo todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarle a la congregación, y le hicieron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino solo la tribu de Judá”. 1 Reyes 12:20

Puesto que el reino del norte se había quedado con la mayoría de las tribus conservaría el nombre de Israel, al sur quedaría la tribu de Judá y ese nombre fue el que en adelante llevó ese reino.

A partir de este punto todos los escritos, incluso los que hoy están incluidos en la Biblia, seguirán la línea de uno u otro reino, haciendo siempre distinción entre Israel y Judá.

Por ejemplo, para los reyes de Israel se escribió el libro de LAS HISTORIAS DE LOS REYES DE ISRAEL:

“Los demás hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y cómo reinó, todo está escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel”. 1 Reyes 14:19

En tanto que para los reyes de Judá se escribió otro libro aparte, el de LAS CRÓNICAS DE LOS REYES DE JUDÁ:

“Los demás hechos de Roboam, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en las crónicas de los reyes de Judá?” 1 Reyes 14:29


Todavía el rey de Judá quiso volver a anexar su reino a las tribus rebeldes del norte, pero El Señor se lo prohibió deteniendo la guerra fratricida que estaba por comenzar (1 Reyes 12:21-24 / 2 Cr 11:1-4).

Las cosas en el reino del sur no mejoraron y Roboam siguió pecando igual que su padre y todo Judá con él (2 Crónicas 12:1-14).

Con la esperanza de que al menos en la nación del norte las cosas fueran mejor y como quien secciona un miembro con gangrena para salvar el resto del cuerpo, la mayor parte del reino había sido entregado a Jeroboam, a quien El Señor le anunció:

“Yo te he elegido para que reines sobre Israel y hagas lo que te parezca bien. Si pones atención a todo lo que yo te ordene y no te desvías de mis caminos, y si haces lo recto delante de mis ojos y cumples mis estatutos y mandamientos, como lo hizo mi siervo David, yo te acompañaré siempre y estableceré tu dinastía, como lo hice con David, y te entregaré el pueblo de Israel”. 1 Reyes 11:37-38 RVC

Pero Jeroboam pecó también haciendo no uno, sino dos becerros de oro para que el pueblo los adorase. Bajo el auspicio del rey la idolatría y la maldad cundieron también en Israel, reino del norte (1 Reyes 12:28-33).

Así que Jeroboam tuvo que ser amonestado duramente (1 Reyes 13:1-4) pero al rey de Israel poco le duró el arrepentimiento, pues pronto volvió a la idolatría (1 Reyes 13:33-34).

Por lo que El Señor envió a un profeta a anunciarle que El Señor estaba en contra de él (1 Reyes 14:7-14) y también contra Israel:

“El Señor sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y ÉL ARRANCARÁ A ISRAEL DE ESTA BUENA TIERRA QUE HABÍA DADO A SUS PADRES, Y LOS ESPARCIRÁ MÁS ALLÁ DEL EUFRATES, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a El Señor. Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel”. 1 Reyes14:15-16

En Jeroboam había recaído la esperanza de que al menos las diez naciones del norte se salvaran de la muerte espiritual resultante de apartarse del Pacto, pero Jeroboam le falló al Señor fomentando la idolatría en Israel.

Si bien Salomón había provocado una profunda fisura que terminó dividiendo el reino, fue Jeroboam el que resquebrajó a la nación que se le había confiado. Siglos más adelante Israel, la nación del norte, terminó rompiéndose en pedazos a los que se llevó el viento.

Ya no había marcha atrás, se había determinado desde lo Alto que las tribus del norte serían desarraigadas de su tierra:

“Pero si ustedes se apartan de los estatutos y mandamientos que les he propuesto, y los abandonan por ir y adorar a dioses ajenos, YO LOS ARRANCARÉ DE LA TIERRA QUE LES HE ENTREGADO; y este templo, que he consagrado a la honra de mi nombre, lo arrojaré de mi presencia y haré de él la burla y el escarnio de todos los pueblos”. 2 Crónicas 7:19-20 RVC

En el siguiente estudio te explicaré cómo El Señor cumplió su advertencia de desarraigar de su tierra a Israel y cómo sus habitantes fueron esparcidos por los asirios entre muchas naciones. Esto para ti es de suma importancia, porque tú eres descendiente de aquellos israelitas que fueron esparcidos.

EL REINO DE SALOMÓN Y SU CORRESPONDENCIA CON LA ERA MESIÁNICA.



A la hora séptima de nuestro reloj profético el reino de Israel se consolida. De aquellas furiosas y salvajes tribus salidas del desierto que habían invadido Canaán solo quedaba el recuerdo. Ahora bajo el liderazgo del rey Salomón Israel se había transformado en una asombrosa nación de un refinamiento y esplendor nunca antes vistos en la región. 

Israel prospera en la Tierra Prometida

Antes de proseguir debo aclararte que el hecho de no mencionar aquí libros que abundan en información como el precioso libro de Rut o los igualmente valiosos libros de Jueces y Samuel no significa en lo absoluto que no sean importantes, por lo que te animo a que por tu cuenta estudies no solo esos sino todos los libros del canon bíblico en los que encontramos a personajes trascendentales tales como el rey David y el profeta Samuel, por tan solo mencionar a dos de ellos.

Finalmente Israel conquistó la tierra que El Señor prometió a Abraham, Isaac y Jacob comenzando a establecerse en ella.

Luego de eso sucedió un periodo en el que una serie de gobernantes conocidos como jueces se encargaron de mantener la estabilidad social en Israel. Después de ellos se dio paso al sistema monárquico.

El primer rey de Israel fue Saúl (1 Samuel 10:1-2) de la tribu de Benjamín (1 Samuel 9:1-2), pero tuvo que ser depuesto debido a su falta de carácter (1 Samuel 13:8-14). Le sucedió David, de la tribu de Judá (1 Samuel 17:12) al que luego de un intento de golpe de Estado (1 Reyes 1:5) siguió Salomón (1 Reyes 1:37-39), quien consiguió que por un tiempo Israel se posicionara a la cabeza de todos los reinos vecinos (1 Reyes 4:21).

El ascenso de Salomón

Salomón ascendió muy joven al trono de Israel (1 Crónicas 22:5). Ante su falta de experiencia, en cierta ocasión pidió sabiduría para gobernar a su pueblo y El Señor no solo le concedió eso (1 Reyes 4:29/34) sino también riquezas y gloria (1 Reyes 3:2-15).

El Señor otorgó abundancia y prosperidad para el reino de Salomón (1 Reyes 4:21-34 / 27-28 / 1 Reyes 10:14-21). Todo era alegría y felicidad:

“La población de Judá e Israel era tan numerosa como la arena del mar, y todos se alegraban cuando se reunían a comer y beber”. 1 Reyes 4:20 RVC

Incluso la reina de Sabá acudió desde el sur a constatar la increíble fama de Salomón y su reino (1 Reyes 10:1-13 / 2 Crónicas 9:1-12).

El Templo

Salomón se había vuelto muy rico gracias a que se convirtió en un gran comerciante (1 Reyes 5:9-11 / 1 Reyes 10:22-29 / 2 Crónicas 1:14-17).

Las grandes riquezas acumuladas por Salomón le permitieron reunir los medios para comenzar a construir el Templo en Jerusalén::

“Y he aquí, yo me he propuesto construir una casa al nombre del SEÑOR mi Dios, como el SEÑOR habló a mi padre David diciendo: Tu hijo, al que pondré en tu trono en tu lugar, él edificará una casa a mi nombre”.1 Reyes 5:5 RVA

Para tal empresa, Hiram rey de ascendencia fenicia ayudó a Salomón (1 Reyes 5:6-18) no solamente con materiales, sino seguramente también con toda clase de conocimientos técnicos para llevar al cabo una obra de tal envergadura. La construcción duró siete años (1 Reyes 6:37-30).

Entendimiento de la prosperidad de Salomón y su correspondencia con la era mesiánica

El reino de Salomón representa la prosperidad y la paz venidera que tendrá el reino cuando sea renovado en la Restauración de todas las cosas:

“A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. Hechos 3:21

En la Restauración de todas las cosas Jesucristo vendrá por segunda vez y quitará del trono al usurpador (las Escrituras le llaman el Anticristo o también la Bestia). Luego de ello restaurará de nueva cuenta el reino de Israel.

Ahora bien, Salomón dividió su reino en doce provincias que correspondían a las doce tribus:

“Tenía Salomón DOCE GOBERNADORES SOBRE TODO ISRAEL, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo por un mes en el año”. 1 Reyes 4:7

Compara con la asombrosa declaración que Jesucristo hace a sus discípulos:

“—Les aseguro —respondió Jesús— que en la RENOVACIÓN [restauración] DE TODAS LAS COSAS, cuando el Hijo del hombre se siente EN SU TRONO GLORIOSO, ustedes que me han seguido se sentarán también EN DOCE TRONOS para gobernar a las DOCE TRIBUS DE ISRAEL.”. Mateo 19:28 NVI

Este pasaje nos informa de varias cosas:

1.-La primera parte del reinado de Salomón fue un símil de lo que será el nuevo orden en la Restauración de todas las cosas en donde abundarán la paz y la felicidad.

2.- Habrá una renovación de todo. Será una restauración de absolutamente todo lo que se haya roto con respecto al ámbito humano (Hechos 3:21). Este mismo versículo que la versión NVI traduce como la Renovación de todas las cosas otras versiones lo traducen como la Regeneración, cuando todo sea hecho nuevo, etc. Lo que se debe entender es que el mundo como lo conocemos tendrá un cambio sensible y definitivo en el que todo será mucho mejor.

3.- En la Regeneración o Restauración o Renovación de todas las cosas Jesucristo será el Rey de reyes.

4.- Al igual que en el reino de Salomón habrá un gobernador para cada tribu.

5.- Aunque actualmente para los hombres diez de las doce tribus están perdidas sin remedio, no es así para Dios y todas las tribus estarán presentes en la Restauración.

6.- Todas las tribus serán unificadas. Habrá un solo Dios, un solo rey y un solo pueblo.

El Hijo de David

Salomón era hijo de David. El reino de Salomón trajo a Israel, paz, unión, prosperidad, felicidad, etc.

Por ello, al Mesías que volvería a traer todo eso se le llamó hijo de David, porque al igual que Salomón el Mesías futuro sería descendiente de David:

“Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel Hijo de David?” Mateo 12:23

En el lenguaje bíblico, el término Hijo de David también significa descendiente del rey David (Mateo 1:20). Por lo que se aplica a Jesucristo, cuyo linaje está conectado directamente al rey amado (Mateo 1:1-17):

«Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» Mateo 21:9

Por lo que Hijo de David es un término aplicado al Mesías del futuro:

“Diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo [Mesías]? ¿De quién es hijo [descendiente]? Le dijeron: De David”. Mateo 22:42

El declive de Salomón

Hasta aquí te he mostrado todo lo bueno que sucedió a Israel durante la primera parte del reinado de Salomón, pero debes saber que ese rey tuvo un muy grave declive en su relación con El Señor.

Salomón permitió que las riquezas materiales, la fama y el poder le alejaran del Pacto con Dios que David su padre había guardado fielmente. Con ello, el rey provocó una profunda fisura que se fue extendiendo por toda la nación provocando finalmente su ruptura.

Todo lo que hasta aquí te he contado era necesario que lo supieras antes de ir al siguiente estudio, el cual es clave para que entiendas por qué si tienes raíces hebreas has venido a nacer tan lejos de la Tierra Santa, tu verdadera tierra.

domingo, 26 de junio de 2022

LA SANGRE DE CRISTO NOS REINTEGRA A ISRAEL.





Ahora, también en la forma más concisa posible, explicaré cómo es que mediante la Sangre del Señor Jesucristo los nuevos creyentes van siendo reintegrados al pueblo santo, ISRAEL.

Como ya te lo he mostrado, las profecías anuncian que al final de los tiempos las tribus perdidas de la Casa de Israel serán halladas, restauradas y reunidas con sus hermanos de las tribus de la Casa de Judá para formar UN SOLO PUEBLO (Deuteronomio 30:1-6 / Isaías 66:19-21 / Jeremías 23:7-8 / Jeremías 30:3-4 / Ezequiel 37:21-22). Y no es otro sino el Ungido (Mesías en hebreo; Cristo en griego) el Señalado para llevar a cabo ese glorioso portento que asombrará al mundo entero (Ezequiel 20:34 / Ezequiel 28:25 / Apocalipsis 11:11-12).

También ya mencioné que Dios, mediante sus profetas, anunció que antes del fin esas tribus, perdidas entre las naciones, serían rescatadas por un Enviado, que cual pastor tras su rebaño desbalagado, se encargaría de recolectar hasta lo último de la tierra a todas las ovejas perdidas (Ezequiel 34:6-12 / Ezequiel 34:22-24 / Juan 10:16 / Mateo 15:24 / Deuteronomio 30: 6).

«Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu SOBRE LA CASA DE ISRAEL, dice el Señor». Ezequiel 39:29


EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE LOS "GENTILES".

El libro de Hechos nos da testimonio de que el Espíritu Santo -conforme a la Promesa- había sido derramado sobre los descendientes de Jacob (Hechos 2:1-4). Sin embargo, no mucho tiempo después algo totalmente inesperado (para los humanos, mas no para Dios) comenzó a suceder: El Espíritu Santo también se derramaba sobre LOS GENTILES que creían.

«Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que TAMBIÉN SOBRE LOS GENTILES se derramase el don del Espíritu Santo». Hechos 10:45

Tal como ya te lo había comenzado a explicar párrafos atrás, Dios prometió dar el Espíritu Santo a Israel a fin de que pudiera cumplir sus Mandatos, es decir, su Ley. Esto con el propósito de que su pueblo no volviera nunca más a incurrir en falta (pecado) y sufrir de vuelta las consecuencias (el destierro).

Estos acontecimientos desafiaron la fe de más de uno de aquellos quienes primero anunciaron el evangelio (Hechos 10). A los creyentes judíos les turbó que también el Espíritu viniese sobre los gentiles porque AQUELLOS MEJOR QUE NADIE SABÍAN que la promesa estaba hecha EXCLUSIVAMENTE para Israel (Jeremías 31:33 / Ezequiel 36:17-24) y los gentiles nada tenían que ver con Israel, ¿o sí..?

En medio de todo ese comprensible desconcierto, es al apóstol Pablo a quien se le hace una revelación gigantesca cuya clave resuelve todo el rompecabezas: aquellos gentiles que creen en el Nombre de Jesucristo (Juan 1:12-14) SON LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL ( 2 Reyes 17:23-24), quienes habiendo sido dispersas y asimiladas por el mundo, ahora milagrosamente han sido encontradas y rescatadas por Jesucristo, el Enviado Prometido (Ezequiel 34:6-12 / Ezequiel 34:22-24 / Ezequiel 36: 21-24).


«…que POR REVELACIÓN ME FUE DECLARADO EL MISTERIO, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: QUE LOS GENTILES SON COHEREDEROS Y MIEMBROS DEL MISMO CUERPO, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio». Efesios 3:3-6

«Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la REVELACIÓN DEL MISTERIO que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes [gentiles] para que obedezcan a la fe». Romanos 16:25-26

«…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu«. Gálatas 3:14

«Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa». Gálatas 3:29

«Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera…» 2 Corintios 12:7


LA SANGRE DE JESÚS ES EL ESPÍRITU SANTO.

Igual que, terrenalmente hablando, aquellos que en la carne llevan la misma sangre son llamados hermanos, nosotros los creyentes, espiritualmente hablando, compartimos la sangre de Cristo -su Espíritu Santo- en nuestro interior, por eso somos HERMANOS en Cristo siendo Él el primogénito de todos (Juan 1:12-14 / Efesios 2:12-14).

«Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos». Romanos 8:29.

La Palabra nos muestra que la sangre es la vida interior -el espíritu- de todo ser:

«Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona». Levítico 17:11

«Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano CLAMA a mí desde la tierra». Génesis 4:10

«…a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que HABLA mejor que la de Abel». Hebreos 12:24

Por esto es que la sangre derramada por el Señor Jesucristo es su Ser interior: su Espíritu Santo.

«El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero». Juan 6:54

LA SANGRE DE CRISTO (SU VIDA INTERIOR, SU ESPÍRITU) fue derramada para que al beberla -dicho esto en sentido espiritual- tengamos vida eterna.

«Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a BEBER de un mismo Espíritu». 1 Corintios 12:13

Ese Espíritu Santo, esa Sangre o Vida interior, ahora está en nosotros los que somos hechos hijos de Dios.

«Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» Gálatas 4:6

Por ello es que la sangre del Nuevo Pacto es LA PROMESA del Espíritu:

«He aquí que vienen días, dice El Señor, en los cuales haré NUEVO PACTO con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice El Señor. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré MI LEY EN SU MENTE, Y LA ESCRIBIRÉ EN SU CORAZÓN; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo». Jeremías 31:31-33

«Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy El Señor Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto DERRAMARÉ MI ESPÍRITU [SANGRE] sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas DERRAMARÉ MI ESPÍRITU [SANGRE] en aquellos días». Joel 2:27-29

«Y les dijo: Esto es MI SANGRE [ESPÍRITU] del NUEVO PACTO, que por muchos es DERRAMADA». Marcos 14:24

Como ya sabemos, el Primer Pacto estaba escrito en tablas de piedra (Éxodo 32:15-16 / Éxodo 31:18), pero ahora el Nuevo Pacto está escrito en nuestros corazones con la sangre preciosa del Señor Jesucristo, que es su Santo Espíritu:

«Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra». Ezequiel 36:26-27

Así, es mediante el Espíritu de nuestro Señor Jesucristo el cual es su Sangre, que hemos sido devueltos a las tribus de Israel.

«Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles EN CUANTO A LA CARNE, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de LA CIUDADANÍA DE ISRAEL  y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos POR LA SANGRE [ESPÍRITU] DE CRISTO. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos [Casa de Judá y Casa de Israel] hizo uno [Israel], derribando la pared intermedia de separación». Efesios 2:11-14

«…ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos SEGÚN LA PROMESA son contados como descendientes». Romanos 9:7-8

EL SEÑOR JESÚS CRISTO Y NUESTRO REGRESO AL PADRE.

«De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel». Hechos 13:23

«Con todo eso, El Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de El Señor será en su mano prosperada». Isaías 53:10

Una vez más recordemos la Promesa del Señor de no olvidar en el desamparo a sus ovejas esparcidas entre las naciones. Él mismo irá en su búsqueda y las recolectará una a una.

«Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. Por tanto, pastores, oíd palabra de El Señor: Vivo yo, ha dicho El Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de El Señor. Así ha dicho El Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Porque así ha dicho El Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad». Ezequiel 34:6-12

El Altísimo ha Elegido y Ungido a un Siervo (Isaías 42: 1) con la misión de rescatar a las ovejas desvalidas y perdidas entre los gentiles y no es otro que El Señor Jesucristo el Designado para llevar a cabo tal portento. Nuestro Salvador, Príncipe en medio de ellas (1 Pedro 5:4), las busca hasta los confines de la Tierra y una vez encontradas, las sella con su Espíritu para en su momento colectarlas y llevarlas ante el Padre celestial.

«Yo SALVARÉ a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a MI SIERVO DAVID, él las apacentará, y él les será por pastor. Yo El Señor les seré por Dios, y MI SIERVO DAVID príncipe en medio de ellos. Yo El Señor he hablado». Ezequiel 34:22-24

A fin de entender la profecía del libro de Ezequiel con respecto al Ungido (Mesías / Cristo), a continuación deberemos hablar un poco acerca del nombre hebreo de David y su significado.


EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE DE DAVID. 

Todos los nombres en la antigüedad poseían un significado. Los nombres bíblicos son apelativos cuyo significado podía entenderse claramente al pronunciarlos. Hoy día tenemos nombres como Soledad, Amado, Clemente, Victoria, Inocencia, Margarita, Rosa, Blanca, Flor, etc.; nombres los cuales podemos notar que tienen un significado comprensible al pronunciarlos, pues evocan algo que conocemos. ¡Así eran todos los nombres en épocas bíblicas, tanto de personas como de lugares e incluso deidades! Por ejemplo el nombre arameo Yeshúa el cual en nuestras Biblias aparece como Jesús, traducido adecuadamente es Salvador o Libertador. Lo mismo ocurriría, por ejemplo, con el nombre de la localidad donde nacieron el rey David y nuestro Señor Jesucristo: Belén; vocablo que proviene de las palabras hebreas Bet – Casa y Lajem – Pan. Es decir Casa del Pan (o proféticamente hablando, «Lugar donde nacerá el Pan de Vida», refiriéndose por supuesto a nuestro Señor Jesucristo). Digo esto porque el nombre que leemos como David en realidad debería traducirse como Amado, pues en hebreo el nombre David (Strong H1732 / H1730) significa precisamente eso: Amado.

Con esta información leamos el siguiente pasaje traducido del griego:

«Y hubo una voz en los cielos, que decía: Este es mi hijo AMADO, en quien tengo complacencia». Mateo 3:17

Al decir AMADO, debemos entender que la voz decía ESTE ES MI HIJO DAVID, aludiendo al cumplimiento de todas las profecías mesiánicas, entre ellas la que acabamos de leer en el capítulo 34 de Ezequiel. Al respecto del cumplimiento de la profecía de Ezequiel, nuestro Señor Jesucristo dice de Sí mismo:

«También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor». Juan 10:16.  Las ovejas a las que se refiere El Señor y que no son del mismo redil son los gentiles, la Casa de Israel.

Comparemos el versículo anterior con este otro en el que se nos dice que Judá e Israel seguirán a Jesucristo y al final de los días, luego de la Batalla decisiva [*] del Armagedón (Apocalipsis 16:16-) resucitarán:

«Y se congregarán los hijos [descendientes] de Judá y de Israel, y nombrarán UN SOLO JEFE [Jesucristo], y subirán de la tierra [resucitarán]; porque el día de Jezreel [Armagedón] será grande». Oseas 1:11

[*] En el Valle de Jezreel, al norte de Israel, se encuentra la Montaña de Megido, o Ar-Megiddó, que al español se deformó en Armagedón. Ahí es donde se librará la batalla decisiva entre el ejército del Falso Mesías (Anticristo) y el de Jesucristo el Mesías Verdadero de Israel.

LA SABIA DEL OLIVO Y SU RELACIÓN CON LA SANGRE Y EL ESPÍRITU DEL SEÑOR.

Volvamos a la Sangre del Señor que, como verás a continuación, es comparada por Pablo con la savia del árbol de olivo:

«Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo». Romanos 11:17

El olivo al que Pablo alude es el pueblo de Dios (cuya raíz es Dios mismo) -la Casa de Israel y la Casa de Judá-. La rica sabia de tal olivo es su fluido vital, símbolo de la sangre del Señor Jesucristo, su Espíritu Santo el cual fluye entre todo su pueblo y no solo le une sino también le hace vivir.

Con esta comparación, Pablo nos explica cómo hemos sido injertados en el pueblo de Dios: mediante la sangre del Señor Jesucristo, el Espíritu Santo, el cual ha sido DERRAMADO sobre nosotros quienes hemos creído Y AHORA FLUYE A TRAVÉS NUESTRO para de esa manera hacernos parte de las tribus de Israel, ¡El pueblo elegido y santo de Dios!

FOMENTANDO EL PENSAMIENTO CRÍTICO...