martes, 30 de agosto de 2022

ISRAEL: DOS CASAS (1) INTRODUCCIÓN

Por Ana B. Contreras



De principio a final, la Biblia habla de un pueblo llamado Israel.  Dios tiene una relación especial con este pueblo. Pero, hoy en día, ¿quién es Israel?  ¿Son sólo los judíos, o la iglesia cristiana?  Este estudio apunta a aclarar estas dudas. Los creyentes necesitamos saber qué lugar ocupamos en el pueblo de Dios.  


 
¿QUIÉN ES ISRAEL?
Los libros de política o historia dicen que los israelitas son las personas que han nacido o tienen ciudadanía en el moderno Estado de Israel.  Algunos dicen que Israel lo conforma todos los judíos, dondequiera que vivan.  Otros aseguran que la Iglesia Cristiana ha venido a tomar el lugar bíblico que ocupaban los israelitas.  ¿Quién tiene la razón? 

La respuesta está a simple vista: en la Biblia.  Pero debemos escudriñar y seguir la pista a este pueblo a través de la Palabra de Dios para poder descubrir la verdad. Este conocimiento es un tesoro que ha estado escondido, pero que en estos tiempos está saliendo a la luz.  En lo personal, ha sido un privilegio descubrir lo que veremos en este estudio, y con gusto comparto con ustedes lo que he ido aprendiendo.   

Para saber quién es Israel, debemos primero conocer el origen de este pueblo.

UN PUEBLO ESCOGIDO
De Génesis capítulo uno al once, la historia bíblica habla de la humanidad en general.  Todos venimos de Adán, y todos venimos de Noé y sus hijos.  Ésta es la historia del origen de todos los hombres.

Pero a partir del capítulo 12 de Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia se enfoca en una nación en especial: Israel.  En el libro de Génesis vemos cómo Dios formó esta nación de un hombre que no tenía hijos, y de una familia que no tenía tierra.  

El padre del pueblo escogido era Abraham, quien fue llamado para formar esta nación especial.
(Genesis 12:1-2)  Pero el Eterno había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Dios escogió a Abram y a sus descendientes, y prometió que los bendeciría. Entonces, ¿la bendición de Dios sólo iba a ser para Abram y sus descendientes? ¿Qué de las otras familias y naciones? Debemos seguir leyendo para saber; la Biblia sigue diciendo:
(Gen. 12:3)  Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

A través de Abraham y su familia, la bendición de Dios va a alcanzar a todas las familias de la Tierra.  


LA PROMESA
Dios le prometió a Abraham que le daría “tierra y descendencia”.  Se requería de fe para creer en esta promesa, ya que Abraham tenía más de 90 años y su mujer era estéril.  Además vivían en Canaán como extranjeros, y como tales no se les permitía comprar tierra.  Pero Dios hizo un pacto eterno con Abraham.  
(Gen. 17:7-8) Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.  Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

De nuevo, Dios le confirma a Abraham que la bendición que le daría a él y a su familia redundaría en beneficio de toda la humanidad.  
(Gen. 22:18)  En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz. 

A través de la simiente de Abraham serían benditas todas las naciones de la tierra.  Sin embargo, antes de bendecir a todos, tenía que formar esta nación para cumplir con Su propósito.

ISRAEL: DOS CASAS (2) HEREDEROS DE LA PROMESA

Ana B. Contreras

De todos los hombres sobre la faz de la Tierra, Abraham fue el elegido por Dios para formar una nación que traería bendición a todas las familias del mundo.  

Pero, ¿cómo podría conformar una nación si él y su mujer no tenían hijos?  Además de eso, Abraham tenía 75 años cuando fue llamado.  Lo que para ellos era imposible, para Dios no era un problema.  Lo que Él promete, lo cumple.  A los cien años le nació el “hijo de la promesa”: Isaac.  

Pero antes, tratando de “ayudar” a Dios, Sara sugirió a Abraham tener un hijo con su sierva, Agar.  Así lo hicieron, y nació Ismael.  Pero Dios no necesita ayuda, y Él les aclaró que ese hijo no era el de la promesa.  Lo que hicieron Abraham y Sara les trajo muchos problemas familiares (Gen. , que han trascendido las generaciones, y hoy se refleja en el conflicto árabe-israel (ambos pueblos descendientes de Abraham).

Luego de la muerte de Sara, Abraham tuvo otra mujer, y con ella tuvo más hijos.
(Génesis 25:1-2)  Y Abraham tomó otra esposa, cuyo nombre era Cetura;  (2)  la cual le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa.

Sin duda Ismael y los hijos de Cetura son hijos de Abraham.  Pero la Biblia señala que no todos son herederos de la promesa: Tierra y descendencia.  Todos los hijos de Abraham recibieron herencia, pero la promesa sólo la heredó Isaac.
(Génesis 25:5-6)  Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.  (6)  Y a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, cuando aún él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental.

Sólo Isaac quedó en Canaán, la Tierra de la promesa.


CONFIRMA LA PROMESA
Cuando hubo hambre en la tierra, Isaac consideró marcharse en busca de alimento.  Pero Dios lo detuvo, y le dijo que permaneciera en Canáan.  Allí mismo le confirmó el Pacto que había hecho con Abraham.
(Gen. 26:1-6)  Y hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.  (2)  Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.  (3)  Habita en esta tierra, y seré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.  (4)  Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu simiente todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,  (5)  por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.  (6)  Habitó, pues, Isaac en Gerar.

Dios confirmó a Isaac la promesa que le hizo a Abraham:
à Tierra
à Descendencia
à Bendición a todas las naciones de la Tierra


HIJOS DE ISAAC
Isaac tuvo dos hijos gemelos.  Uno pensaría que ambos iban a ser herederos de la promesa…pero no fue así.  

En términos humanos, la herencia y la primogenitura le hubieran tocado a Esaú, el gemelo que nació primero.  Pero Dios tenía otros planes.  Desde que ambos estaban en el vientre de su madre, Dios determinó que el segundo sería el primero.  Dios sabía que Esaú iba a rechazar su primogenitura y a menospreciar el llamado especial que tenía su familia, mientras que Jacob lo anhelaba con toda su alma.

Tal vez nos cueste entender por qué un hermano es aceptado y otro es rechazado, pero Dios sabe por qué lo hace.  Nuestra falta de entendimiento no le resta nada a la bondad y justicia perfecta de Dios.  Sus planes son perfectos, y para bien de todos.  

Pablo explica esto de la siguiente manera:
(Romanos 9:6-16)  …porque no todos los que son de Israel son israelitas;  (7)  ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; sino que: En Isaac te será llamada descendencia.  (8)  Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa son contados por simiente.  (9)  Porque la palabra de la promesa es ésta: A este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.  (10)  Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre  (11)  (aunque aún no habían nacido sus hijos, ni habían hecho bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras de la ley sino por el que llama),  (12)  le fue dicho a ella: El mayor servirá al menor.  (13)  Como está escrito: A Jacob amé; mas a Esaú aborrecí.  (14)  ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡En ninguna manera!  (15)  Porque a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia; y me compadeceré del que yo me compadezca.  (16)  Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Al bendecirlo, Isaac transfirió la promesa divina a Jacob (no a Esaú). 
(Gen. 28:3-4)  Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir a ser multitud de pueblos;  (4)  Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham.

Dios se lo confirmó a Jacob en un sueño.
(Génesis 28:12-15)  Y soñó, y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.  (13)  Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu simiente.  (14)  Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al norte, y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.  (15)  Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.

HIJOS DE JACOB
Jacob tuvo 12 Hijos.
¿Quién de ellos heredó la promesa divina de “tierra y descendencia”?  Por primera vez, todos fueron incluidos en la promesa (Gen. 35:22-26).

ISRAEL: DOS CASAS (3) LOS HIJOS DE ISRAEL

Ana B. Contreras



¿Quiénes fueron herederos de la promesa que Dios hizo a Abraham de tierra y descendencia?
No todos los hijos de Abraham…sólo Isaac.
No todos los hijos de Isaac…sólo Jacob.
Pero de todos los hijos de Jacob, los doce fueron incluidos.

El pueblo de Israel lo conforman los descendientes de Jacob, también llamado Israel.

“Israel” es el nuevo nombre que Dios designó a Jacob cuando éste estaba regresando a la Tierra Prometida, luego de 20 años de exilio.
(Gen. 35:9-15)  Y se apareció otra vez Dios a Jacob, cuando se había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.  (10)  Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre: y llamó su nombre Israel.  (11)  Y le dijo Dios: Yo soy Dios Omnipotente; crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.  (12)  Y la tierra que yo he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti: y a tu simiente después de ti daré la tierra.  (13)  Y se fue de él Dios, del lugar donde con él había hablado.  (14)  Y Jacob erigió una columna en el lugar donde había hablado con él, una columna de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.  (15)  Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Betel.

En Betel, Dios le confirmó a Jacob la promesa que había hecho con su abuelo Abraham y su padre Isaac.  Jacob ya había recibido esta promesa 20 años antes, en ese mismo lugar (Gen. 28).  En ese entonces, Jacob estaba huyendo de su hermano Esaú, quien lo quería matar por haberse quedado con la bendición del primogénito.  Pero ahora que Jacob regresaba a la Tierra Prometida, junto con toda su familia, Dios se lo volvió a comfirmar a él y a su descendencia.

Jacob recibió el nombre de “Israel”, y sus doce hijos serán llamados “los Hijos de Israel”.   Todos ellos serán parte de la promesa de “Tierra y descendencia”.

Éstos son los hijos de Jacob (Israel) en el orden de su nacimiento:

1.    Rubén
2.    Simeón
3.    Levi
4.    Judá
5.    Dan
6.    Neftalí
7.    Gad
8.    Aser
9.    Isacar
10. Zabulón
11. José
12. Benjamín


¿12 ó 13 TRIBUS?
Cada uno de los hijos Jacob se convirtió en cabeza de las 12 Tribus de Israel.  Pero, ¿sabía usted que en realidad hay 13 tribus?  Permítame explicar…

Cada hijo de Israel recibió el derecho a formar una tribu del pueblo de Israel, excepto por José que recibió dos.  Los dos hijos mayores de José: Manasés y Efraín, fueron adoptados por Jacob como hijos, y como tales les fue dado a cada uno el derecho a formar una tribu entre el pueblo de Israel. 
(Génesis 48:5-6)  Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:  (6)  Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

¿Por qué a José le fueron dadas dos tribus en lugar de sólo una?  Esta era parte de la doble herencia que recibía el primogénito.

Para entender esto, debemos saber lo que representaban los derechos de primogenitura en tiempos bíblicos.  Esto lo veremos en la próxima publicación (Dos Casas, parte 4)…

ISRAEL> DOS CASAS (4) PRIMOGENITURA

 

ISRAEL: DOS CASAS (4) Primogenitura



DERECHOS DE PRIMOGENITURA
Antes de morir el patriarca de una familia, éste reunía a sus hijos a su alrededor para bendecirlos.  Al primogénito lo bendecía de una manera especial, ya que éste se convertiría en el próximo patriarca de la familia.  La gran responsabilidad del primogénito iba acompañada de ciertos privilegios…

Los derechos del primogénito eran los siguientes:
a.  Autoridad en la familia (patriarcado)
b.  Doble porción de la herencia
c.  El Nombre del padre (algo así como el “apellido”, hoy en día)

En el caso de Jacob, su primogénito, el primer nacido, era Rubén.  Sin embargo, él no recibió la “bendición de la primogenitura”. 
(Gen. 49:1-4)  Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.  (2)  Juntaos y oíd, hijos de Jacob; y escuchad a vuestro padre Israel.  Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder.  Impetuoso como las aguas, no serás el principal, por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste, subiendo a mi estrado. 

La Biblia cuenta que Rubén se acostó con una de las concubinas de Jacob (Gen. 35:22).  Esto le costó su primogenitura. 

Pero si Rubén no recibió la bendición de primogénito, ¿a quién le fue dada?  Los que le seguían en orden de nacimiento eran Simeón y Levi, pero tampoco ellos recibieron este derecho por la vergüenza que hicieron pasar a Jacob al vengarse de la violación de su hermana Dina (Gen. 34).
(Génesis 49:5-7)  Simeón y Leví son hermanos: Instrumentos de crueldad hay en sus habitaciones.  (6)  En su secreto no entre mi alma, ni mi honra se junte en su compañía; que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro.  (7)  Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura: Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel.

Ni Rubén, ni Simeón, ni Levi recibieron la bendición del primogénito.  En el primer libro de Crónicas explica a quien le fue dado este privilegio:
(1 Crónicas 5: 1-2)  Los hijos de Rubén primogénito, de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito; bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de José.

Los derechos de primogenitura (autoridad, doble porción y el nombre del padre) fueron divididos entre José y Judá.  Veamos uno por uno:

a.  AUTORIDAD  (para Judá)
A Judá le fue dada la autoridad entre los hijos de Israel.
(Génesis 49:8-10)  Judá, te alabarán tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.  (9)  Cachorro de león es Judá: De la presa subiste, hijo mío: Se encorvó, se echó como león, así como león viejo; ¿quién lo despertará?  (10)  No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Silo; y a él se congregarán los pueblos.

Judá recibió el honor de ser la tribu real de Israel, representada por el “cetro”, símbolo de gobierno. De su linaje iban a venir los reyes de Israel, el primero de los cuales fue David.  [Nota: el primer rey fue Saúl, de la tribu de Benjamín, pero él fue el rey conforme al deseo del pueblo, mientras que David fue el rey conforme al corazón de Dios]. 

La bendición que Jacob le dio a Judá es una “sombra profética” del Mesías Yeshua (Jesús), quien viene de la tribu de Judá, específicamente del linaje de David.  La palabra “Silo” literalmente significa: el Enviado. 


b.  DOBLE PORCIÓN (para José)
Como ya mencionamos, el primogénito recibía una doble porción de la herencia.  En el caso de Jacob, él dio la doble porción a José, en la forma de tribus. 

A José le tocaron dos tribus, representadas por sus hijos Efraín y Manasés (Gen. 41:50-52).  Ambos hijos habían nacido en Egipto, pero Jacob los adoptó.  Así fueron recibidos al mismo nivel que el resto de la descendencia de Jacob (Gen. 48:5-6).  Esta es una bella imagen de cómo el Señor adopta a los gentiles para formar parte de la familia de Dios (Rom. 11:24-26; Rom. 8:14-17).

La tribu de “José” se multiplicó en dos: tribu de Efraín y tribu de Manasés.  Por esta razón se sabe que eran 13 tribus.  Sin embargo, la Biblia habla de 12 tribus de Israel porque en la repartición de la Tierra Prometida se les dio territorios a todas las tribus (12), menos a Levi, ya que esta tribu fue apartada para servir a Dios.  A ellos sólo se les asignaron ciudades levitas repartidas por todo el territorio de Israel. 

c.  El Nombre del Padre (para José)
Cuando Efraín y Manasés fueron adoptados por Jacob, uno de ellos recibió uno de los derechos del primogénito: el nombre del padre.
(Génesis 48:8-16)  Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?  Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí.  Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.  Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver.  Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó.  Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.  Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.  Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda, de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.  Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.  Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquese en gran manera en medio de la tierra.

Jacob no sólo los adoptó, sino que les dio la bendición de Abraham (tierra y descendencia).  Además, dijo que en ellos sería perpetuado su nombre: Israel.

Pero, entre los dos hijos de José, uno iba a ser “el mayor”, quien se quedaría con el derecho de la primogenitura...y para sorpresa de José, no iba a ser el hijo que nació primero.
(Gen. 48:17-22)  Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.  Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.  Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.  Y los bendijo aquél día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés  Y puso a Efraín antes de Manasés.  Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.  Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.”

[Nota: En la tradición hebrea, la mano derecha bendice al mayor, la izquierda al menor.] 

En la bendición a los hijos de José, Jacob profetizó que Manasés iba a ser un pueblo grande.  Pero luego señaló que Efraín, iba a ser el principal, y su tribu iba a formar una Multitud de naciones (Melo HaGoyim).  Esta palabra en hebreo significa literalmente; “plenitud de los gentiles”.  

Como toda profecía, las palabras no se entienden en el momento, sino hasta después…  Seguramente José y sus hijos no sabían lo que estas palabras significaban.  Pero ahora, con el beneficio de la retrospectiva histórica, podemos entender lo que Jacob quiso decir.  Esto es precisamente lo que descubriremos a lo largo de este estudio…Veremos el rol que jugará Efraín, y quiénes son ahora. 

Tal vez mucha gente pasa por alto estos detalles de la primogenitura entre el pueblo de Israel, pero son datos importantes para entender quién conforma el pueblo de Israel, y cómo se dividieron.  También es importante para entender la distinción que se hace entre Judá y Efraín en la profecía bíblica.  Por ahora, lo que debemos entender es que a Efraín le fue dado el derecho de llevar el nombre de “Israel”.

ISRAEL: DOS CASAS (5): DE JACOB A SALOMÓN

 

ISRAEL: 2 CASAS (5): De Jacob a Salomón



Al morir Jacob, su familia se quedó en Egipto con José.  Pero los israelitas se multiplicaron, que preocuparon al Faraón.  Él no tenía memoria de José, por lo que esclavizó a los israelitas.  Pero Dios los liberó milagrosamente, tal como se lo había dicho a Abraham.  Dios designó a usó a Moisés para guiar a los israelitas a través del desierto, en camino hacia la Tierra Prometida.  Josué fue el líder designado para conquistar Canaán, la heredad que Dios dio a Israel y sus hijos.

Luego de la conquista, vino período de los jueces.  El primer rey de Israel fue Saúl: él era el rey que el pueblo pidió.  Pero el rey conforme al corazón de Dios fue David. Bajo su reinado, la Casa de Judá comenzó a gobernar sobre las 12 tribus unidas de Israel. Él estableció la capital del reino en Jerusalén, y consolidó a las doce tribus de Israel como una nación poderosa y reconocida ante las naciones vecinas.  A pesar de sus errores, David mejoró la situación política y económica de Israel, y promovió el respeto a  Dios y a la ley.  Él tuvo el deseo en su corazón de construir un templo para Dios, pero esta gran tarea cayó sobre su hijo heredero Salomón.


Salomón fue el rey más sabio de la historia; pero perdió el camino y se desvió tras sus pasiones.  Se casó con mujeres gentiles paganas e hizo alianzas con las naciones vecinas, abriendo así la puerta a la idolatría y al pecado.  Salomón se apartó de Dios, y por ello Dios decidió quitarle el reino.

¿Qué castigo le impuso Dios a Salomón por no haber guardado el pacto divino?
(I Reyes 11:11-13)  Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo.  (12)  Sin embargo no lo haré en tus días, por amor de David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.  (13)  Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalén la cual yo he elegido.

El siervo de Salomón, a quien le sería dado la otra parte de reino, era Jeroboam (I Reyes 11:26-28).

La palabra profética dada a Salomón también fue revelada a Jeroboam por el profeta Ahías.
(I Reyes 11: 29-40)  Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo.  Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos.  Y dijo a Jeroboam:  Toma para ti los 10 pedazos; porque así dijo El Eterno Dios de Israel:  He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré 10 tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre.  Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendrá por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos.  Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus.  Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre.  Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que desare tu alma, y serás rey sobre Israel.  Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel.  Y yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.  Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta muerte de Salomón.


ROBOAM SUBE AL TRONO
Al morir Salomón, su hijo Roboam subió al trono.  Pero él no prestó atención a las peticiones del pueblo para bajar los altos impuestos; más bien les puso una carga más pesada.
(I Reyes 12:13-15)  Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; y les habló conforme a consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo, mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones .  Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de El Eterno para confirmar la palabra que El Eterno había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.

ISRAEL SE DIVIDE EN DOS REINOS
Ante la opresión de Roboam, muchas tribus decidieron separarse de Judá (la tribu real) y formar su propio reino.  
(I Reyes 12:16-19)  Y cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.  (17)  Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá.  (18)  Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos; pero le apedreó todo Israel, y murió. Entonces el rey Roboam se apresuró para subir en su carro y huir a Jerusalén.  (19)  Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

Cuando el pueblo oyó que Jeroboam había vuelto del exilio, enviaron a llamarle al norte de Israel para hacerlo rey. 

Para contrarrestar la rebelión, Roboam reunió 180,000 hombres de la casa de Judá y de la tribu de Benjamín con el fin de hacer guerra a las tribus rebeldes del norte y hacerlas volver bajo su autoridad (1 Reyes 12: 20-21).  Pero Dios lo frenó.
(I Reyes 12:22-24)  Pero vino palabra de El Eterno a Semaías varón de Dios, diciendo:  Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, diciendo:  Así ha dicho El Eterno:  No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo.  Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volvieron y se fueron, conforme a la palabra del Eterno.

Diez tribus de Israel se rebelaron contra Roboam, y nombraron a Jeroboam como su rey.  Solamente las tribus de Benjamín y Judá  permanecieron fieles a la casa de David, con Roboam como su rey. 

El Reino de Israel (Casa de Jacob) se dividió en dos naciones, conocidas por diversos nombres:




Al dividirse  la nación de Israel en dos, vino a cumplirse la promesa que Dios le había dado a Jacob después de cambiarle el nombre. 
(Génesis 35: 11-12)  También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.  La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. 


Una nación:                      La Casa de Judá
Conjunto de naciones:      La Casa de Israel, asamblea de naciones





Quebré luego el otro cayado, Ataduras (lit. Unión),
para romper la hermandad entre Judá e Israel.
(Zac. 11:14)

ISRAEL: DOS CASAS (6) EL PLAN DE JEROBOAM


Ana B. Contreras


En tiempos de Roboam, hijo de Salomón, la nación de Israel se dividió en dos:


1. CASA del JUDÁ
Conformada por 2 tribus: Judá y Benjamín
Bajo el liderazgo del rey Roboam, quien se quedó con Jerusalén como su capital, donde se encontraba también el Templo.

2. CASA de ISRAEL
Conformada por 10 tribus: Rubén, Simeón, Efraín, Manasés, Aser, Neftalí, Gad, Zabulón, Isacar, Dan.
Bajo el liderazgo de Jeroboam, quien estableció su capital en Samaria.


En cuanto a la tribu de Levi, recordemos que estaba dispersa por todo el territorio de Israel.  A ellos les había sido asignada su habitación en las 48 ciudades levitas, en medio de todas las tribus (Josue 21). 

SE LLEVARON EL NOMBRE
Es importante notar que las Tribus del Norte se llevaron el nombre de “Israel”. 
¿Por qué?  ...Porque era su herencia.

Como ya mencionamos (en la parte 4), el nombre del padre (Israel) le era asignado al primogénito, y el derecho de primogenitura le fue otorgado a José (1 Cro. 5:1-2).  También como primogénito, José recibió doble herencia, y le fueron dadas dos tribus en nombre de sus hijos: Manasés y Efraín.  Pero de ellos dos, quien se quedó con la bendición de primogénito fue Efraín (Gen. 48), y con ello recibió el honor de quedarse con el nombre de Israel.   Por ello, en la división del reino, la tribu de Efraín se llevó el nombre de “Israel”, y por ende el reino del norte se puso el nombre de: Casa de Israel.

Aunque Roboam era el rey legítimo del linaje de David, su reino quedó con el nombre de “Casa de Judá”, por ser de la tribu de Judá.  Benjamín fue la única tribu que permaneció fiel a Judá, posiblemente porque en su territorio se encuentra el Templo y la capital del reino, Jerusalén.  A ellos se les unió posteriormente la tribu de Levi, no sólo los que estaban en su territorio, sino los demás que salieron huyendo del norte por las malas decisiones que tomó Jeroboam, como veremos a continuación…

REINO DEL NORTE
Jeroboam fue elegido por las tribus del norte como su primer rey.  Al principio todo iba bien, pero después Jeroboam llegó a sentirse inseguro y vulnerable.  Él temía que en cualquier momento le quitaran su posición como rey electo.  
(I Reyes 12:26-27)  Y Jeroboam se dijo en su corazón: Ahora el reino volverá a la casa de David  si este pueblo continúa subiendo a ofrecer sacrificios en la casa del SEÑOR en Jerusalén, porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor, es decir a Roboam, rey de Judá, y me matarán y volverán a Roboam, rey de Judá.

Todas las tribus de Israel iban a Jerusalén tres veces al año, para asistir al Templo a celebrar las Fiestas del Señor (Lev. 23).  Al ir a Jerusalén tan frecuentemente, Jeroboam temía que sus súbditos vieran que Roboam había cambiado, y quisieran regresar con el rey de Judá, descendiente de David.

Para evitar que las tribus del norte regresaran con Roboam, Jeroboam diseñó un plan que contemplaba lo siguiente:

a.  Sustituir el lugar de adoración
b.  Sustituir los sacerdotes
c.  Cambiar el calendario bíblico

La estrategia era cambiar el sistema religioso de las tribus del norte con el fin de evitar que ellos fueran a Jerusalén a adorar a Dios.  

Ahora veremos, una a una, las medidas establecidas por Jeroboam como parte de su plan para conservar su reinado…

a.  Sustituyó el lugar de adoración
(I Reyes 12:28-30)  Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.  Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.  Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante uno hasta Dan.

Jeroboam revivió la adoración al “becerro de oro”, tal como lo hicieron los israelitas en el desierto (Exo. 32).  Más que un “ídolo pagano”, ese becerro era una imagen falsa de Dios, quien los había sacado de Egipto.  

¿Cómo pudo el pueblo aceptar tal cosa?  Probablemente fue por conveniencia.  Jeroboam puso dos becerros de oro: uno en Betel, en la frontera sur de su reino, y el otro en Dan, en el extremo norte.  Los israelitas que vivían al norte ya no tenían que peregrinar largas distancias para “adorar a Dios”, pues lo podían hacer en Dan.  Los que vivían al sur ya no tenían que cruzar la frontera hacia Judá, pues tenían su lugar de adoración en Betel.  

Ciertamente los que se opusieron a esto fueron los levitas, y por ello Jeroboam tomó la siguiente medida…


b.  Sustituyó los sacerdotes
Los levitas conocían la Palabra de Dios, y no se prestaron a la manipulación de Jeroboam. Por ello el rey nombró a otros “sacerdotes” que sirvieran en el nuevo sistema de adoración que él estaba inventando.  
(I Reyes 12:31)  Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

El rol de los levitas entre todos sus hermanos era enseñar la Torá.  Por eso, Dios los había dispersado entre todas las tribus de Israel, en 48 ciudades levitas.  Las otras tribus les daban de sus diezmos, y así podían dedicarse a su rol asignado por el Señor.  Pero cuando Jeroboam cambió el sacerdocio, los levitas que vivían en el norte tuvieron que salir huyendo.  
(II Crónicas 11:15)  Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron a él desde todos los lugares donde vivían.  Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén; pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de El Eterno.  Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho.


c.  Cambió el calendario bíblico 
Para evitar que los israelitas del norte desearan ir a Jerusalén a celebrar las Fiestas del Señor en sus tiempos establecidos, Jeroboam estableció una nueva fiesta para ser celebrada entre las tribus del norte.  
(I Reyes 12: 32-33)  Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho.  Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.  Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.

El nuevo sistema de adoración establecido en la Casa de Israel fue convirtiéndolos poco a poco en una nación que parecía más gentil que israelita, alejada de sus raíces hebreas y las costumbres instruidas por el Señor en Su Torá. 
(Oseas 8:11-12)  Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar.  Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.

 

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