martes, 31 de mayo de 2022

LOS DEMONIOS....(PARTE 4)

 




Había un mito en los días de Ezequiel, de que la tierra física de Israel era responsable de las desgracias de aquellos que vivían en ella. Esto no era cierto, y sin embargo Dios razona con Israel, usando la idea que en aquel tiempo era tan popular: "Así el Señor Omnipotente: Por cuanto te han dicho que tú [la tierra] devoras a los hombres y dejas sin hijos a tu propio pueblo, el Señor Omnipotente afirma: Ya no devorarás más hombres... lo afirma el Señor Omnipotente" (Ezequiel 36:13, 14 NVI). 

Comentamos en el capítulo 1 que había una idea pagana común de que el mar era un gran monstruo que deseaba devorar a la tierra. Aunque esto es evidentemente falso, la Biblia usa a menudo esta figura idiomática a fin de ayudar a sus primeros lectores a captar la idea que se estaba presentando; véase Job 7:12 (Traducción de Moffat); Amós 9:3 (Moffat); Jeremías 5:22; Salmos 89:9; Habacuc 3:10; Mateo 14:24 (texto griego); Marcos 4:37. La mitología asiria llamaba a este rebelde monstruo marino "Rahab"; y este es exactamente el nombre que se da al monstruo marino de Egipto en Isaías 51:9. Otro ejemplo se halla en la descripción de rayos y nubes de tormenta como "una serpiente tortuosa" (Job 26:13; Isaías 27:1). Esto estaba aludiendo evidentemente a la creencia pagana contemporánea de que los rayos y las aterradoras formaciones de nubes eran realmente visiones de una masiva serpiente. 

Estos pasajes no dejan al descubierto la necedad de semejante idea, ni intentan una explicación científica. En cambio, dejan en claro que Dios controla estas cosas. Nahum 1:3 seguramente alude a estas ideas: "Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies". La actitud de Cristo ante la prevaleciente creencia en demonios es idéntica en este punto; sus milagros demostraban claramente que el poder de Dios era absoluto y completo, no limitado por las supersticiones de los hombres referente a los así llamados "demonios". 

Aquellos que creen que los relatos del Nuevo Testamento acerca de "demonios" prueban que tales seres efectivamente existen se hallan lógicamente inclinados a aceptar que el mal es realmente un monstruo, y que el rayo es en realidad una enorme serpiente. Esto es seguramente una observación potente; debe haber un reconocimiento de que la Biblia usa el lenguaje de la época en el cual está escrita, sin que necesariamente apoye las creencias que forman la base de ese lenguaje. 

Hemos mostrado que nuestro propio uso del lenguaje es similar. La Biblia hace esto a fin de confirmar la clase de verdades básicas que consideramos en el capítulo 2, que Dios es todopoderoso; él es responsable de nuestras pruebas; el pecado procede desde dentro de nosotros. Todas estas cosas pueden tener sentido si reconocemos la grandeza del poder de Dios para salvar. Tal como las descripciones del sol que nace y que se pone, la enfermedad se menciona en un lenguaje técnicamente "incorrecto" acerca de los "demonios". Hay muchos ejemplos bíblicos del uso de lenguaje que era comprensible en el tiempo en que se escribió, pero que ahora es poco familiar o irrelevante para nosotros, por ejemplo, "piel por piel" (Job 2:4) alude a la antigua práctica de comercializar pieles de valor equivalente; a un hieródulo [un homosexual que practica la prostitución] se le llama "perro" en Deuteronomio 23:18 (Biblia de Jerusalén). Y la descripción de Ezequiel acerca de la invasión a Israel en los últimos días alrededor del tiempo de la segunda venida de Cristo dice que los invasores vendrán con caballos, espadas y otras antiguas armas militares (Ezequiel 38:4; 39:3, 9, 10). 

Se nos dice que sus espadas, arcos y flechas serán quemados en la tierra de Israel durante los primeros siete años de la venida del reino de Dios. Literalmente hablando, es muy poco probable que esto ocurra. Debemos tomar la mención de espadas, arcos y flechas como lenguaje cotidiano del aquel tiempo por lo que nosotros entendemos actualmente como lanzamisiles, tanques, etc. El lenguaje acerca de demonios es otro ejemplo. Leemos acerca de posesión demoníaca, y en el lenguaje actual podemos interpretar esto como epilepsia y ciertas enfermedades mentales. Frecuentemente, el Antiguo Testamento habla de varones que "se reúnen con sus padres" (por ej., Jueces 2:9). Esto se refiere a la idea común de que después de la muerte, un hombre iba a reunirse con su padre, abuelo y otros ancestros varones (6). 

Sin embargo, la Biblia es clarísima en que todos los seres humanos son mortales, la muerte no es una entrada a una nueva vida, es inconsciencia. He examinado en gran medida este tema en todo el capítulo 4 de Principios Básicos de la Biblia. Y sin embargo, esta expresión idiomática acerca de reunirnos con nuestros padres se usa reiteradamente, aun cuando se refiere a una teología que es extremadamente incorrecta y simplemente mítica. Pero el lenguaje de la época se usa para describir a la muerte, tal como el lenguaje acerca de demonios se usa en el Nuevo Testamento para referirse a enfermedades mentales o inexplicables. La palabra hebrea para "cementerio" que se usa en Jeremías 31:40, es shede-mot. Literalmente esto significa "el campo de Mot", y Mot era el dios cananeo de la muerte (7). 

Las falsas ideas acerca de la muerte habían entrado en la estructura misma del idioma hebreo; y sin embargo Dios aun así usa esa expresión cuando inspiró a Jeremías a que escribiera su palabra a Israel. Dios no ofrece ninguna nota al pie de página, por decirlo así, al efecto de que "por supuesto, nosotros ya sabemos que Mot no existe". Dios es demasiado grande para tener que explicarse a sí mismo o anticiparse a las críticas de esta manera. Él simplemente usa palabras y expresiones humanas. El Lenguaje de la Época en el Nuevo Testamento Con esto en mente, es sorprendentes cuántos ejemplos se pueden hallar en el Nuevo Testamento respecto al lenguaje de la época que se usa sin que tales palabras se corrijan. Estos son algunos ejemplos: --Los fariseos acusaron a Jesús de hacer milagros por el poder de un falso dios llamado Beelzebú. Jesús dijo: "Si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos?" (Mateo 12:27). 2 Reyes 1:2 nos dice claramente que Beelzebú era un falso dios de los filisteos. 

Jesús no dijo, "Miren esto, 2 Reyes 1:2 dice que Beelzebú era un falso dios, así que la acusación de ustedes no puede ser cierta". No, él habló como si Beelzebú existiera, porque estaba interesado en que su mensaje llegara a su público. Y de la misma manera Jesús habló acerca de echar fuera a los demonios; él no se detuvo a explicar que "en realidad, no existen"; él simplemente predicó el evangelio en el lenguaje de la época. --El Señor habló de "Mammon", el dios sirio de las riquezas, sin ninguna explicación de que este dios no existía; su objetivo más esencial era que nosotros debemos servir al único Dios verdadero. --Pablo habla de los Gálatas como si estuvieran "hechizados" (Gálatas 3:1 NVI); una expresión que empleó para referirse a falsas ideas, sin ninguna aclaración suya.

 --Asimismo, a veces Pablo citaba o aludía a ideas judías populares con las cuales él no estaba necesariamente de acuerdo. La falta de comillas en el griego del Nuevo Testamento significa que es difícil para nosotros discernir a tanta distancia cuando él hacía esto; pero me parece que esto ocurre bastante en sus escritos. Es así como él usa la frase "todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo" (1 Tesalonicenses 5:23), una expresión judía popular para referirse a una persona "como un todo"; pero, por los otros escritos de Pablo, está claro que él no consideraba al cuerpo y el alma como entes separados. De igual forma, él usa la expresión "sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades" en Colosenses 1:16, que es una frase rabínica que expresaba la idea de ellos acerca de "las diversas gradaciones de espíritus angélicos" (8). 

Pero es dudoso que él creyera en esto. --Hechos 16:16 son las palabras de Lucas, bajo inspiración: "Nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación ["espíritu de Pitón", nota al margen, Biblia de Jerusalén]. Como se explica en una nota al margen en la versión Diaglott, Pitón era el nombre de un falso dios en el que creía la gente durante el primer siglo, posiblemente era el mismo dios Apolo. Se creía que el "espíritu de Pitón se apoderaba del "alma inmortal" de la persona poseída. En vista de que la Biblia se opone firmemente a la idea de un alma inmortal, no hay forma posible en que un espíritu de Pitón pueda poseer a alguien. Así que definitivamente Pitón no existía, pero Lucas no dice que la muchacha estaba "poseída por un espíritu de Pitón, el cual, de paso, es un falso dios que en realidad no existe". De igual manera, los evangelios no dicen que Jesús "echaba fuera a demonios que, de paso, en realidad no existen; es tan solo el lenguaje de la época para referirse a las enfermedades". Los demonios expulsados de Legión fueron "al abismo" (Lucas 8:31); el concepto pagano acerca del abismo es una insensatez, no obstante si creemos que el relato de la curación de Legión enseña la existencia de demonios, entonces lógicamente también debemos creer en "el abismo". 

--Lucas 5:32 consigna que Jesús dijo a los judíos inicuos: "No he venido a llamar a justos...". Él estaba implicando que: "No he venido a llamar a quienes se creen justos". Pero Jesús les habló en sus propias palabras, aun cuando, técnicamente, él estaba usando un lenguaje que era falso. Lucas 19:20-23 muestra que Jesús estaba usando en la parábola las palabras equivocadas del hombre que tenía sólo un talento, para razonar con él, pero no corrige las palabras equivocadas que usó el hombre. --Los judíos de la época de Cristo pensaban que ellos eran justos porque eran descendientes de Abraham. Por lo tanto, Jesús se dirigió a ellos como "los justos" (Mateo 9:12-13), y dijo: "Sé que sois descendientes de Abraham" (Juan 8:37). Pero él no creía que ellos eran justos, como tantas veces lo dejó en claro; y él mostró claramente, por su razonamiento en Juan 8:39-44, que ellos no eran la simiente de Abraham. Así que Jesús tomaba las creencias de la gente al pie de la letra, sin contradecirlas inmediatamente, sino demostrando en cambio la verdad del asunto. Hemos mostrado que este era el enfoque de Dios al tratar con las creencias paganas que eran comunes en tiempos del Antiguo Testamento. 

La actitud de Cristo respecto a los demonios en tiempos del Nuevo Testamento, era la misma. Los milagros facultado por Dios dejaron abundantemente en claro que era Dios quien causaba las enfermedades, no alguna otra fuerza, ya que era Dios quien tenía el grandioso poder de sanarlas. --Pablo citó de poetas griegos, famosos por la cantidad de disparates antibíblicos que ellos producían, a fin de confundir a aquellos que creían en lo que enseñaban los poetas (Tito 1:12; Hechos 17:28). Lo que estamos sugiriendo está compendiado en la respuesta de Pablo al hallar un altar dedicado a la adoración al "Dios Desconocido", es decir, a cualquier deidad pagana que pudiera existir, pero que la gente de Atenas hubiera pasado por alto. En vez de reprenderlos por su necedad al creer en esto, Pablo los tomó desde donde estaban y los llevó a que entendieran al único Dios verdadero, en el cual ellos no creían (Hechos 17:22-23). --Efesios 2:2 habla del "príncipe de la potestad del aire". 

Esto alude claramente a los conceptos mitológicos de Zoroastro, algo que los lectores de Pablo creyeron en otro tiempo. Pablo dice que ellos vivieron en otro tiempo bajo "el príncipe de la potestad el aire". En el mismo versículo, Pablo define esto como "el espíritu [actitud mental] que... opera" en el hombre natural. Previamente habían creído en el concepto pagano acerca de un príncipe de espíritu celestial, ahora Pablo establece que el poder al que ellos anteriormente estaban formalmente sujetos era el de su propia mente inicua. De este modo, se hace alusión y se habla de la idea pagana sin reprenderla específicamente, mientras se muestra la verdad respecto al pecado. --Hechos 28:3-6 describe como una serpiente letal atacó a Pablo, aferrándose a su brazo. La gente que se hallaba cerca decidió que Pablo era un homicida a quien "la justicia no deja vivir". 

Su entendimiento de la situación era totalmente equivocado. Pero Pablo no les explicó esto en detalle; en cambio, hizo un milagro sacudiéndose de la serpiente sin que fuera mordido. --2 Pedro 2:4 habla de que la gente inicua va al Tártaro (que en muchas versiones se ha traducido como "infierno"). Tártaro era un lugar mítico en el inframundo; sin embargo, Pedro no corrige esa idea, sino más bien la usa como un símbolo de completa destrucción y castigo por el pecado. El uso que hace Cristo de la palabra Gehenna era similar. N. T. Write observó: "El Nuevo Testamento en griego en realidad no tiene una palabra que signifique "milagro"; cuando sucedían cosas que parecían dar ideas normales de la realidad de algo impactante, los escritores del evangelio usaban palabras como "señales", "acciones poderosas" (9). 

Y yo iría más lejos y sugeriría que esto tiene algo que ver con la razón por la cual ellos usaban el "lenguaje de la época" para designar los "milagros", es decir, "echar fuera demonios". Joachim Jeremias lo expresó bien: "Las enfermedades de toda clase se atribuían a los demonios, especialmente las diferentes formas de enfermedades mentales... Entenderemos mejor la extensión de este temor a los demonios si notamos que la falta de hospitales mentales cerrados significaba que esta clase de enfermedades quedaba mucho más expuesta al ojo público de lo que ocurre en nuestro mundo... Por lo tanto, no hay nada sorprendente en el hecho de que los evangelios también representen a las enfermedades mentales como estar poseído por demonios. Ellos hablan en el lenguaje y conceptualización de su tiempo" (10). ¿Por qué usa Dios el lenguaje de la época? Dios responde al necio conforme a su necedad (Proverbios 26:5). 

De este modo, Dios resucitó a Samuel cuando Saúl le pidió a la bruja que lo trajera a la vida (1 Samuel 28). Por supuesto, las brujas no tienen poder para contactar a los muertos; sin embargo, Dios confirmó a Saúl en su estupidez. Si los hombres optan por seguir la vana filosofía de la carne, Dios los confirmará en sus desvaríos (2 Tesalonicenses 2:11). En conformidad con esto, Dios castiga a los hombres con una recompensa que es apropiada para la clase de pecado que ellos cometen (Romanos 1:27). Hemos mostrado cómo Dios claramente apeló a Israel para que dejaran de creer en demonios, porque no existían y él era el único Dios verdadero (Deuteronomio 32:15-24). 

Lamentablemente, Israel continuó creyendo en demonios. Por lo tanto, el castigo de Dios para ellos se expresaba en el lenguaje que aludía a los demonios. El lenguaje de la Biblia alude a menudo al falso modo de pensar del mundo pagano circundante de tal manera como para demostrar el poder del verdadero Dios y su doctrina. Uno de los ejemplos más antiguos se encuentra en Génesis 4:7. "Si no hicieres bien, el pecado está a la puerta acechando" (texto hebreo). Esto parece estar diciendo que si Caín estaba dispuesto a arrepentirse, una adecuada ofrenda por el pecado se hallaba afuera de la puerta, la cual él podría matar y ofrendar como Dios lo requería. Pero aquí hay una muy clara alusión al demonio mesopotámico Rabisu o "el que acecha", el cual se pensaba que esperaba escondido a sus enemigos. Esta idea era corriente en el tiempo en que Moisés fue inspirado a escribir el relato del Génesis. Por medio de esta alusión al mítico Rabisu, Dios está diciendo: "No te preocupes por Rabisu, él no existe; es a mí a quien debes temer, no a él. Lo que necesitas hacer es una ofrenda por el pecado y reconciliarte conmigo, el único verdadero Dios, más bien que preocuparte por mitos como Rabisu". 

Note que no es el estilo de Dios embarcarse en una larga y directa justificación de su grandeza en oposición a Rabisu. Los israelitas que adoraban a demonios en el desierto fueron aniquilados por la "mortandad [LXX daimonion, o demonio] que en medio de día destruya" (Salmos 91:6). Esto se refería presumiblemente a cómo algunos de los israelitas perdieron la vida por la insolación, y alude a la creencia común de que el mareo del mediodía era el resultado de una actividad demoníaca. Es como si Dio estuviera diciendo: "Los demonios no existen Pero si ustedes insisten en creer en ellos, bueno, conforme, los demonios los destruirán a ustedes". De igual manera, Cristo condenará a los inicuos en el día del juicio por la propia boca de ellos (Lucas 19:22), es decir, él los castigará basándose en los propios términos de ellos. Jesús no es un hombre inflexible; pero en la parábola, él no corrige al hombre por decir esto, sino que más bien razona sobre la base de que si esto fuese cierto, entonces qué había hecho el hombre respecto a su creencia en Jesús, incluso si fuera una creencia errónea... 

--"El terror nocturno" (Salmos 91:5) también se menciona como destruyendo a Israel, y esto también puede ser una alusión a un mítico demonio que se supone que mata a la gente de noche. A pesar de estas alusiones, es evidente que fue Dios quien, por medio de sus ángeles, destruyó y castigó a Israel (Salmos 78:48-49); no fueron los demonios pecaminosos e independientes en los cuales creían las culturas circundantes. Había un tema común en la antigua demonología de que había siete demonios mayores que eran los responsables de las plagas y las calamidades. Cristo aludió a esto, sin corregirlo, en su parábola de los siete espíritus malignos que volvieron a entrar en el hombre sanado (Mateo 12:45). Deuteronomio 28:22 también podría estar aludiendo a esto cuando describe a las siete calamidades que caerían sobre Israel si ellos se apartaban de Yahvéh. Notas (1) 

Esta es también la interpretación que sugiere G.B. Caird, This is also the interpretation suggested by G.B. Caird, The Language andImagery of the Bible (London: Duckworth, 1980) pp. 238,239. Hay mucho en este libro que tiene que ver con el tema de cómo usa Dios el lenguaje en relación con los demonios. La conexión entre demonios, ídolos y el lenguaje cotidiano se halla también desarrollada por John Allfree en Deamon Posesión, (Mansfield: Bible Study Publications, 1986). F.G. Jannaway cita un relato de Yates' History of Egypt donde el autor narra cómo en el Oriente Medio, en el siglo XIX, se le pide que "eche fuera a un Diablo", por lo cual yo simplemente entendí que yo había de curar las dolencias corporales de la persona". Véase See F.G. Jannaway, Satan‟s Biography (London: Maranatha, 1900) p. 54. (2) La lógica de esta observación se halla claramente expuesta por Robert Roberts, Christendom Astray (Birmingham: C.M.P.A., 1962 ed.) Chapter 7. (3) Véase Flavius Josephus, Wars of the Jews 7.156 (4) Véase R.C. Thompson, The Devils and Evil Spirits of Babylonia (London: Kuzac, Co., 1904) and R.K. Harrison, The Interpreter‟s Dictionary of the Bible (Grand Rapids: Eerdmans, 1969) Vol. 1 pp.853, 854. (5) R.K. Harrison, “Demonology” in Merrill Tenney (ed.), The Zondervan Encyclopaedia of the Bible Vol. 2 p.97 (Grand Rapids: Zondervan, 1982). (6) Véase Robert Boling, Judges (The Anchor Bible), (New York: Doubleday, 1975) p. 72; Eric Meyers, The Biblical Archaeologist Vol. 33 (1970) pp. 15–17. (7) Véase John Bright, Jeremiah (New York: Doubleday, 1965) p. 283. (8) See John Simpson, The Meaning of Satan (Grammata: Brentwood Bay, B.C., 1999 ed.) p. 76. (9) N.T. Wright, Who Was Jesus? (Grand Rapids: Eerdmans, 1993) p. 80. (10) Joachim Jeremias, New Testament Theology (London: S.C.M., 1972) p. 93. 

LOS DEMONIOS....(PARTE 3)




 Exorcismo de Demonios.  

En toda la época del Antiguo Testamento existía la creencia de que con solo invocar el nombre de un dios para una persona enferma, se podía exorcizar a los demonios (comp. con Hechos 19:13). Se sostenía que el nombre del dios tenía algún poder místico. La verdadera adoración a Yahvéh colocaba gran importancia al poder del Nombre del Dios de Israel, por ej.: "El nombre del Dios de Jacob te defienda... Oh Dios, sálvame por tu nombre" (Salmos 20:1; 54:1). La diferencia fundamental entre el Nombre de Yahvéh y el de otros dioses era que el Nombre de Yahvéh era tanto una declaración de su carácter como también una profecía del futuro eterno de su pueblo; por lo tanto, era un medio para la verdadera salvación. Sin embargo, Yahvéh evidentemente no ideó un sistema de adoración para Israel por el cual se mantuviera lo más alejado posible de usar el lenguaje de las creencias contemporáneas. 

Él se reveló a sí mismo de una manera que mostraba su supremacía sobre esas creencias. Comprender esto, facilita el camino para un correcto entendimiento del lenguaje del Nuevo Testamento acerca de los demonios. Cristo habló como si los exorcistas paganos tuvieran poder ( Mateo 12:27); sólo de una manera indirecta enseñó su superioridad sobre ellos. Hay mucho énfasis en el uso del nombre de Cristo para echar fuera demonios, o sea, sanar enfermedades (Marcos 16:17; Hechos 3:6; 4:10: 16:18; 19:13-16; Santiago 5:14). Esto tiene alguna similitud con la manera en que los paganos repetían los nombres de sus dioses para exorcizar lo que ellos creían que eran demonios. Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que en la demostración de su poder que es mayor que el de otros "dioses" y de los así llamados "demonios", Yahvéh es muy indirecto en eso, y lo hace por medio de aludir precisamente al estilo y lenguaje que usan aquellos falsos sistemas. 

Si esto se aprecia debidamente, será evidente que sólo porque el Nuevo Testamento usa algunas veces el estilo y el lenguaje del paganismo circundante, esto no es prueba de que esas creencias paganas tengan alguna validez. La conclusión es que la Biblia usa un lenguaje que está lleno de alusiones a las creencias paganas circundantes, a fin de demostrar la supremacía de la adoración a Yahvéh sobre la de ellos. Yahvéh no era tan sólo otro dios que ocupó su lugar en el panteón de deidades en las cuales creían los cananeos. El Dios de Israel era el único Dios verdadero. Por lo tanto, él se hallaba en activo antagonismo hacia las pretensiones de los otros dioses; de ahí que Yahvéh aluda continuamente a ellos en su auto-revelación por medio de su palabra. 

Pero, evidentemente, su estilo no es criticar a esos dioses exactamente así. Esto sería del todo demasiado humano para el Hacedor del cielo y la tierra. La medicina y la psicoterapia modernas pueden a veces usar los sistemas de creencias de los pacientes para realizar un curación; incluso mientras no creen en esos sistemas de creencias hasta el punto de ridiculizarlas. Considere el siguiente extracto de "La Máquina del Arco iris". Cuentos Tomados del Diario de un Neurolingüista, por Andrew T. Austin (Boulder, Co: Real People Press, 2007). Lo que hizo Austin es, en esencia, lo que el Señor Jesús hizo al usar el lenguaje de demonios. "Hace varios años, un exitoso empresario, que según todas las apariencias era perfectamente normal, vino a consultarme. Su esposa lo había dejado recientemente, y él estaba sufriendo de severo insomnio derivado de problemas relacionados con la separación, y por la exigencia de su ocupada rutina laboral. 

Tomé nota de una completa historia de él, pero nada parecía fuera de lo común. Él era un hombre normal que reaccionaba ante sus circunstancias de una manera normal; hasta que le hice una pregunta que a menudo hago: "De todas las personas que hay en la guía de teléfonos, ¿por qué vino Ud. a mí? ¿Qué es lo que espera que yo pueda hacer por Ud.?" El Dr. Siebert estaría orgulloso de mí. "Bueno", dijo él, Sé de su interés en lo oculto, y es por eso que pensé que Ud. podría ayudarme. Mi esposa tiene una amiga que es una bruja de magia negra. Ella puede entrar en mi mente y hacerme enfermar. Ella es una mujer muy poderosa". Ahora le pido al lector que se detenga por un momento y piense cuidadosamente en qué es lo que Ud. respondería a esto. 

Lea la frase de nuevo. ¿Está él loco? ¿Engañado? ¿Enfermo? ¿Es ella realmente una bruja de magia negra? ¿Puede ella realmente entrar en el cerebro del hombre y hacerlo enfermar? ¿Son posible esas cosas? Personalmente dudo que sean posible, pues aún no he encontrado a nadie que pueda hacer tales cosas. Darren Brown crea una muy buena ilusión de semejantes cosas, pero él no afirma tener ningún genuino poder psíquico; él es muy claro en que lo que él hace es "una mezcla de 'magia', ilusión y espectacularidad". Muchas escuelas de pensamiento dicen que coludirse con un engaño o reforzarlo es algo muy malo, y que lo que corresponde hacer es argüir con ellos o corregirlos. Pero si Ud. ha tratado alguna vez de argüir con un devoto seguidor religioso de que su religión está en error, Ud. sabe que las probabilidades de tener éxito en eso es casi cero. Así que, ¿cómo ayudo a esta persona? ¿Cambio su creencia? ¿Reduzco la alucinación?¿Lo desafío? Yo no hice nada de eso. 

Fabriqué un poderoso medallón --un amuleto o talismán-- según las instrucciones en The Greater Key of Solomon [La llave más importante de Salomón]. Él lo recogió una semana después, y le di estrictas y detalladas instrucciones para su uso. No volví a saber de él por más de un año, cuando lo vi en un encuentro casual durante una conferencia de negocios. "Me siento un poco incómodo de decir esto", me dijo en la fila para tomar café, "pero después que usé el talismán de la manera en que Ud. lo describió, me di cuenta de que estaba haciendo el tonto, y que no había forma en que esa mujer pudiera estar haciendo las cosas que yo pensé que ella podía hacer. Pero no quise decírselo a Ud., porque yo sabía lo sincero que era Ud. respecto al talismán y de cómo iba a funcionar para mí". 

En realidad, la magia puede ser a veces un arte extraño. Explicado en términos ericksonianos, este hombre quedó atrapado en un problema terapéutico doble. Las instrucciones tenían por objeto actuar como elemento convincente de la eficiencia del talismán, pero también lo hacía sentirse algo tonto. O él estará convencido de que ahora está protegido de la influencia psíquica maligna, o se dará cuenta de que no existe semejante cosa; una situación ganadora. Al trabajar con cualquier creencia problemática en particular, raramente veo conveniente desafiarla. Yo sé que podría parecer contra-intuitivo para alguna personas, pero desafiar una alucinación puede en la práctica hacerla más fuerte y resistente. 

Así que piense en ella en estos términos: no la desafíe ni la refuerce; en cambio, sólo acéptela y expándala para hacerla más factible". 4-4 El Lenguaje de la Época Así que vemos que en el Nuevo Testamento se usaba el lenguaje de la época para describir a personas poseídas por demonios, si estaban mentalmente enfermos o si tenían una enfermedad que nadie podía entender (1). La creencia cultural contemporánea de romanos y griegos era que los demonios poseían a la gente, creando de este modo enfermedades mentales. Aquellos cristianos que creen en la existencia de demonios están diciendo en la práctica que las creencias paganas contemporáneas en esta área eran perfectamente correctas (2). Los judíos del primer siglo definitivamente pensaban que los "demonios" eran "almas inmortales" (3). Pero la Biblia no dice nada acerca de "almas inmortales". Por lo tanto, debemos concluir que la Biblia habla de las ideas contemporáneas que son doctrinalmente erróneas sin destacar el hecho de que están equivocadas. Los Errores no se Corrigen Explícitamente 

Los milagros de Jesús exponían el error de las creencias locales, por ej., acerca de los demonios, sin necesariamente corregirlos. De este modo, en Lucas 5:21 los judíos hicieron dos falsas declaraciones: que Jesús era un blasfemo, y que sólo Dios podía perdonar pecados. Jesús no los corrigió verbalmente; en cambio, hizo un milagro que demostró la falsedad de aquellas declaraciones. Claramente, la creencia de Jesús era que las acciones hablan más fuerte que las palabras. Él raramente denunciaba las ideas falsas de manera directa, por eso no denunció que la ley mosaica era incapaz de ofrecer salvación, pero mostró por sus acciones, por ej., sanando en el día de reposo, cuál era la verdad. Cuando se le acusó erróneamente de ser un samaritano, Jesús no lo negó (Juan 8:48, 49 compare con 4:7-9), aunque su naturaleza judía, como la simiente de Abraham, era vital dentro del plan divino de salvación (Juan 4:22). 

Aun cuando los judíos sacaron la errónea conclusión (¡deliberadamente!) de que Jesús estaba "haciéndose igual a Dios" (Juan 5:18), Jesús no lo negó explícitamente; en cambio sostuvo poderosamente que sus milagros lo mostraban como un hombre que actuaba en representación de Dios y, por lo tanto, no era igual a Dios. Los milagros de Jesús mostraban también el error de creer en demonios. El milagro de Jesús de sanar al hombre cojo que se hallaba cerca del estanque fue para mostrar la insensatez del mito judío de que en pascua un ángel tocaba el agua del estanque Betesda, dándole propiedades curativas. Este mito se consigna sin una negación directa de que eso fuera verdad; el milagro de Cristo deja en evidencia su falsedad (Juan 5:4). Otro ejemplo sería el mito judío de que el discurso del sumo sacerdote en la pascua era la trasmisión directa de las palabras de Dios; la idea errónea no se corrige específicamente, pero Dios tiene el control en el sentido que las palabras de Caifás en la pascua, justo antes de la crucifixión se cumplieron de manera extraña, condenando de este modo a Caifás y justificando al Señor Jesús como el Salvador de Israel (Juan 11:51). 

De este modo, la manera en que Cristo no corrigió explícitamente el error referente a los demonios está en armonía con otros casos de evidente error que tampoco se han corregido explícitamente. El Señor Jesús se burló sutilmente del falso modo de pensar de los judíos respecto al "seno de Abraham", en vez de corregirlo explícitamente (Lucas 16:19-31). La expresión idiomática de que Jacob "fue reunido con sus padres" (Génesis 49:33) se usa a pesar de que muchos lectores de la Biblia van a entender esto con el significado erróneo de que él se reunió con ellos en alguna existencia desincorporada. Se usa esa expresión idiomática, pero sin corregirla. Dios no es tan primitivo para desenvolverse como si estuviera enredándose consigo mismo intentando defender y definir lo que él ha dicho y la forma en que ha escogido decirlo. Él nos habla en nuestro idioma, y en diversas ocasiones en el transcurso de la historia ha tratado con los hombres en términos que ellos puedan entender. Y así los fieles también dicen cosas como "Que el rey viva para siempre", usando una forma social que ellos sabían que no conlleva semejante verdad o intención (Nehemías 2:3; Daniel 2:4; 3:9). 

Leemos que algunos hombres podían lanzar piedras con una honda "a un cabello, y no erraban" (Jueces 20:16); otra expresión idiomática que, por supuesto, no es literalmente cierta. Cuando el pueblo gritaba Hosanna y "¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor" (Lucas 19:38), ellos pensaban que había llegado el Reino Mesiánico. Y el Señor no se volvió a corregirlos por su aplicación errónea de las Escrituras. Ni los rechazó ni hizo bajar fuego del cielo sobre ellos debido a su falta de entendimiento. No dijo nada y dejó que la multitud siguiera viviendo en su equivocación y viera su muerte, a fin de enseñarles algo respecto a lo que se necesitaba para que se estableciera el reino. Y el mismo enfoque a largo plazo del Señor se halla en su manejo del tema de los demonios. El hijo mayor de la parábola asegura a Dios falsamente que él nunca ha quebrantado ninguno de sus mandatos; pero aunque esto es evidentemente falso, el padre (que representa a Dios) no lo corrige específicamente (Lucas 15:29-31). Naamán el sirio aceptó la fe del Dios de Israel; y después de su "conversión" pidió que se le diera una cantidad de tierra israelita para llevar de vuelta a Siria (2 Reyes 5:17). 

Esto muestra que Naamán estaba influenciado por la superstición circundante de que uno sólo podía adorar a un dios de otra nación mientras se halle sobre la tierra de esa nación. Pero Eliseo no corrige esto explícitamente; él simple y poderosamente comenta: "Ve en paz". En otras palabras, Eliseo estaba diciendo que la paz que Naamán experimentó en su vida cotidiana era tan maravillosa que obviaba la necesidad de adorar sobre tierra israelita. Génesis 29:31 habla de úteros cerrados y abiertos, no de trompa de Falopio. No había necesidad de inspiración para producir un documento que fuera tan científicamente correcto que la generación contemporánea del documento no pudiera entenderlo. En verdad, la belleza total de la revelación de Dios es que él acepta a las personas en donde estén tal como son, y los conduce a una verdad mayor sin tener que entrar en confrontación con ellos debido a sus incorrectos entendimientos científicos. De este modo, leemos referente a "las dulces influencias de las Pléyades" aun cuando sabemos que las estrellas no tienen influencia sobre nuestra vida hoy (Job 38:31 Versión Rey Santiago, en inglés). Piense detenidamente en los siguientes ejemplos de errores que no se corrigieron explícitamente: - Hananías, un falso profeta, es llamado profeta (Jeremías 28:5, 10). 

- La mujer pensó que los ángeles lo saben todo y, por lo tanto, David era como un ángel (2 Samuel 14:20). Los ángeles no saben todo. Sin embargo, el concepto inmaduro de la mujer no fue corregido. - Se habla de falsos dioses como si realmente estuviesen vivos y capaces de "comer" los animales sacrificados. Dios dice que él hará morir de hambre [Heb.] a los ídolos de los gentiles (Sofonías 2:11). Así que, en vista de que en el Antiguo Testamento los "demonios" se refieren a los falsos dioses, no es tan inusual que la Biblia hablede los demonios como si fuesen reales, cuando, tal como los falsos dioses, no lo son. 

La Biblia Usa el Lenguaje de la Época 

Si el razonamiento presentado hasta ahora es correcto, entonces debemos demostrar que (a veces) la Biblia efectivamente usa el lenguaje contemporáneo con el tiempo en que se inspiró originalmente. Juan 10:23 habla del "pórtico de Salomón", pero tal como se señala correctamente en la Biblia de Estudio NVI, se pensaba "por lo general, pero erróneamente, que se remontaba a los días de Salomón". Pero el error no se ha corregido. Se ha usado el lenguaje de la época. En Proverbios 8:28 se dice que Dios estableció "los cielos arriba", y el contexto inmediato parece describir a Dios formando el firmamento alrededor de la tierra y luego estableciendo un horizonte en su sitio; precisamente la clase de idea egocéntrica que creía la gente en aquel tiempo. Y Job 26:11; 1 Samuel 2:8; 2 Samuel 22:8 se expresan como si el cielo / firmamento descansara en los montes, desde donde la tierra parece que toca los cielos (Isaías 13:5), mientras que las estrellas se extienden por el norte (Job 26:7). 

El punto seguramente era que sin importar cómo la gente entendiera que se llevó a cabo la creación, Dios lo ha hecho, y con sabiduría. Aunque la Biblia usa el lenguaje de la época, no significa que el Dios que la inspiró desea que creamos en demonios. En nuestro idioma hay muchas expresiones que reflejan ideas falsas. Describimos cierto desorden como "El Baile de San Vito", el cual no lo causa "San Vito" y la mayoría de quienes usan esa expresión no saben nada acerca de Vito. Es evidente que Jesucristo no nació el 25 de diciembre, pero muchos aún usan la expresión "día de Navidad" cuando hablan de ese día. Los nombres de los días de la semana se basan en la adoración a ídolos paganos, por ej., "domingo" significa "el día dedicado a adorar al sol"; "sábado" era el día en el cual se había de adorar al planeta Saturno; "lunes" se relacionaba con la luna, etc. El uso de estos nombres no significa que compartamos las creencias paganas de aquellos que los acuñaron. "Influenza" es asimismo una expresión de uso común hoy en día; estrictamente significa "influenciado por demonios". 

Cuando a Daniel se le cambió su nombre a "Beltsasar", un nombre que hacía referencia a un dios pagano, el registro inspirado de Daniel 4:19 lo llama "Beltsasar" sin señalar que esta palabra reflejaba una idea falsa. Yo hablo del "Papa" como un medio de identificar a una persona, aun cuando creo que es equivocado creer en realidad que él es un "Papa" o padre espiritual (Mateo 23:9). Nuestro idioma tiene la palabra "lunático" para describir a un enfermo mental. 

Literalmente significa uno que está "afectado por la luna". En un tiempo se creía que si una persona salía a caminar en la noche cuando había una luna clara, ésta podía ser afectada por la luna y quedar mentalmente enferma (compare con Mateo 17:15). Hoy en día usamos la palabra "lunático" para describir a alguien que está enfermo, pero no significa que creamos que la enfermedad mental la causa la luna. Si se escribieran nuestras palabras y se volvieran a leer dentro de 2000 años, la gente podría pensar que nosotros creíamos que la luna causaba esa enfermedad; pero estarían equivocados porque nosotros sólo estamos usando el lenguaje de nuestros días, tal como lo hizo el Señor hace 2000 años. 

El Nuevo Testamento también refleja esta relación entre la luna y la enfermedad mental. "Y le trajeron a todos los que tenían dolencias: los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y los lunáticos y los paralíticos, y los sanó" (Mateo 4:24 Reina-Valera de 1909. Revisión del 2009). La repetición de la palabra "y..." da la impresión de que el Señor Jesús sanó toda clase de enfermedades --físicas y mentales, las que se entendían y las que no se entendían--. La palabra "lunáticos" es una traducción del griego sele'niazomai, "afectados por la luna", que se deriva del sustantivo sele'ne', la luna. No es cierto que algunas enfermedades mentales ocurran por haber sido afectado por la luna. Pero se usa la idea sin corregirla, tal como la idea de "posesión demoníaca" que se menciona en la frase ya señalada. La Biblia está escrita de tal manera que la gente de su época la habría entendido; por lo tanto, a veces habla de cómo las cosas parecen ser como si realmente existieran. 

Dios advierte a no consultar a "los nigromantes" (Levítico 19:31 Biblia de Jerusalén); no, "ni a aquellos que piensan que tienen acceso al supuesto mundo de los espíritus que, por supuesto, no existe". De este modo, Génesis 18:2 habla de "tres varones" que visitaron a Abraham; en realidad, eran ángeles (Génesis 19:1); pero se les describe tal como se veían. Asimismo, leemos que Jesús "entrando en una barca, se sentó en ella en el mar" (Marcos 4:1). Por supuesto, él no se sentó literalmente en el mar. Pero así es como habría parecido para un espectador sentado en la herbosa ladera, que oía claramente la voz de Jesús a una gran distancia debido al anfiteatro natural que ofrecía la topografía. 

En este caso, el Espíritu adopta esta perspectiva a fin de invitarnos a ocupar nuestro lugar en esa misma ladera, por decirlo así, observando al Señor Jesús a una distancia moderada, que se veía como si estuviera sentado en el mar. Quizás el relato está implicando que los oyentes estaban tan paralizados por las palabras y persona de Jesús que ellos dejaron de ver la barca y sólo veían a Jesús, que entregaba la imagen de un hombre carismático, de palabras absorbentes, sentado en el mar enseñando a un público fascinado. Hay otro ejemplo de esta clase de situación en Jueces 5:5: "Los montes temblaron ["se licuaron", Biblia de Jerusalén], que para un distante observador el agua que bajaba por la montaña daba la impresión de que éstas se estaban derritiendo; no, por supuesto, que efectivamente fuera así. 

"El Dios que se halla arriba" Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, la Biblia habla menudo del sol "que nace", que "se pone" y que viaja por el firmamento; esta es una forma humana de expresarlo, como lo vería un observador terrestre, pero eso no es científicamente correcto. Leemos acerca del "Dios que se halla arriba" (Job 3:4; 31:28 Versión Rey Santiago); debido a que la tierra gira sobre su propio eje, esto no es estrictamente correcto. Se ha revelado que la morada de Dios tiene una ubicación fija; el hecho de que la tierra gire tal como lo hace significaría que Dios no puede ser literalmente "el Dios que se halla arriba" para un creyente de Australia y para uno de Inglaterra al mismo tiempo. Sin embargo, se afirma que Dios está "arriba" físicamente (Ezequiel 1:22, 26; 10:9); en verdad, Cristo usó la palabra "arriba" como una expresión idiomática para referirse a Dios (Juan 8:23; 19:11). El punto que estamos tratando de establecer es que Dios se revela a sí mismo de manera tal que los mortales terrestres puedan comprender. 

La mayoría de sus hijos en el transcurso de los siglos probablemente creyeron en una tierra plana y que Dios vivía en el firmamento (de ahí que la misma palabra hebrea se usa para "cielo" en el sentido de la morada de Dios, y "cielo" para referirse a al firmamento). Y Dios consintió en eso mediante el lenguaje que él usó en la Biblia. El sol se menciona en Génesis 1 como el más grande planeta de luz en toda la creación; sin embargo, hay millones de soles, y nuestro sol sólo parece ser la mayor luminaria desde nuestro punto de vista humano. Y Dios consintió en esto mediante el estilo lingüístico del relato del Génesis. Y así dejemos en claro nuestro punto de vista: Dios está haciendo exactamente lo mismo en el Nuevo Testamento con el lenguaje acerca de los demonios. 

Lectores Específicos. 

Debe notarse por todo esto que la Biblia que nosotros tenemos lleva las marcas del hecho que fue escrita para lectores específicos (así como también para nosotros), y el lenguaje que se usó es prueba de ello. Leamos 1 Corintios 7 para comprobar lo que quiero decir. Está claro que Pablo está contestando algunas preguntas sumamente específicas que los creyentes corintios le habían escrito. Él empieza sus párrafos así: "En cuanto a las cosas de que me escribisteis... En cuanto a las vírgenes... En cuanto a lo sacrificado a los ídolos..." (1 Corintios 7:1, 25; 8:1). Casi podemos imaginarlo sentado allí con la carta de ellos delante de él, contestando las preguntas punto por punto. Pero no sabemos cuáles fueron sus preguntas, y esto hace difícil la interpretación de las palabras de Pablo aquí; aunque, por supuesto, su estudio es beneficioso para nosotros. 

El hecho es que algunas partes de la Biblia que tenemos fueron escritas para sus lectores específicos, y esto queda reflejado en el lenguaje que se usó (Deuteronomio 3:9, 11). La iglesia primitiva poseía los dones milagrosos del Espíritu Santo, los cuales ya fueron retirados; sin embargo, el Nuevo Testamento consigna mandatos referente a ellos que eran relevantes sólo para la iglesia del Nuevo Testamento. Podemos aprender principios generales de estos relatos, pero su existencia no es prueba de que hoy día podemos poseer los dones. El Lenguaje de la Época en el Antiguo Testamento Parte del lenguaje de la Biblia se refiere a supersticiones paganas que son evidentemente falsas; por ej., las piedras escuchan (Josué 24:27), los árboles conversan (Jueces 9:8-15), los cadáveres hablan (Isaías 14:9-11). 

Estas ideas son claramente tonterías. Y sin embargo el Espíritu las recoge y las usa a fin de expresar la palabra de Dios a la gente en un lenguaje contemporáneo. De este modo, Isaías 34:1 invita a las naciones que rodean a Israel a acercarse y oír el castigo que Dios estaba pronunciando en contra de Idumea. Como era de esperar, lo que sigue es una descripción de total desolación usando el lenguaje que esta gente podía entender. En el pensamiento contemporáneo, se creía que Lilit era un demonio nocturno que merodeaba entre las ruinas y acechaba en lugares desolados (4). 

Isaías 34:14 describe la desolación de Idumea con estas palabras: "Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje [un sátiro, alusión a un demonio] gritará a su compañero; la lechuza [Lilit, la forma hebrea de la Lilitu acadia] también tendrá allí morada, y hallará para sí reposo". Ahora bien, no hay posibilidad alguna que la Biblia esté enseñando la existencia real de Lilitu. Sin embargo, no hay aviso o advertencia de que Lilitu no existe. Se espera evidentemente que nos demos cuenta por las copiosas demostraciones y declaraciones que Yahvéh es el único Dios verdadero y que Lilitu no existe. Si insistimos en que los demonios existen debido a la forma en que está escrito el Nuevo Testamento, entonces también debemos aceptar que Lilitu también existe y que ronda por cada edificio abandonado después que oscurece. 

R. K. Harrison hace el siguiente comentario: "Como observación general debe notarse que tales referencias a la mitología pagana, como las que ocurren en el Antiguo Testamento, han sido totalmente despojadas de todos sus vínculos paganos, y parecen en gran medida como figuras idiomáticas del pensamiento o expresión popular más bien que como serios conceptos metafísicos" (5), es decir, "no tome el hecho de que el lenguaje referente a los demonios se usa en la Biblia para probar que los demonios efectivamente existen". 

La Biblia es bastante clara en que la muerte es inconsciencia, y que el alma humana es mortal, y no inmortal. Y sin embargo hay alusiones a las ideas erróneas acerca de estas cosas en todo el lenguaje del Antiguo Testamento, a fin de explicar claramente a Israel de manera tal que ellos entendieran. De este modo, Jeremías 31:15 habla de Raquel que llora en Ramá por sus hijos. Raquel fue enterrada cerca de Ramá (1 Samuel 10:2), y Jeremías presenta una imagen del espíritu de Raquel rondando su tumba y llorando por los judíos que serían matados por los asirios, siglos después. 

Jeremías está describiendo cómo Dios empatiza con el dolor de Judá, y para hacerlo, les habla de manera tal que puedan entender, pero el objetivo principal es fundamentalmente: "Reprime las lágrimas de tus ojos, Dios revertirá todo esto". Sin embargo, para establecer esta idea se hizo alusión a falsas creencias acerca del espíritu de Raquel en su tumba.

LOS DEMONIOS...(PARTE 2)

 



Los Demonios y las Enfermedades. 

Con todo, en el Nuevo Testamento leemos de demonios que son expulsados; en realidad, el Nuevo Testamento está escrito como si la idea común acerca de los demonios fuera correcta. Yo sugiero que la respuesta a esta paradoja se halla en un entendimiento de la forma en que Dios usa el lenguaje en la Biblia. George Lamsa comenta: "'Expulsar' es una palabra aramea que significa restablecer la cordura" 

(1). La evidencia que ya se ha presentado es prueba suficiente de que los demonios no existen. Si el Nuevo Testamento habla como si existieran, y la Biblia no se contradice a sí misma, se desprende que seguramente la respuesta se halla en un análisis de la forma en que Dios usa el lenguaje. Si se nos dice claramente que nuestros problemas los trae Dios y que él es la fuente de todo poder, entonces la Biblia no puede decirnos que los demonios --dioses pequeños en oposición al único Dios-- son los que nos traen estas cosas. Parece significativo que la palabra "demonios" sólo ocurre cuatro veces en el Antiguo Testamento y siempre se refiere a la adoración a ídolos, pero ocurre muchas veces en los relatos del evangelio. Sugerimos que esto se debe a que, en el tiempo en que se escribieron los relatos del evangelio, era el lenguaje de la época decir que cualquier enfermedad que no se pudiera entender era culpa de los demonios. 

"En lo que a la gente [del primer siglo] concierne, cualquier enfermedad que implicara un trastorno mental, delirio o espasmos, se atribuía a los demonios que se creía que pululaban en el aire" (2). Si los demonios realmente existen y son responsables de nuestras enfermedades y problemas, entonces deberíamos encontrar más acerca de ellos en el Antiguo Testamento. Pero ahí no encontramos nada en absoluto acerca de ellos en este contexto. Los Demonios y las Enfermedades Mentales Decir que se expulsaron demonios fuera de alguien es decir que fueron curados de una enfermedad mental, o de una enfermedad inexplicable en aquel tiempo. La gente que vivía en el primer siglo tendía a culpar de todo lo que no podían entender a estos seres imaginarios llamados "demonios". Siendo la enfermedad mental difícil de entender con su nivel de conocimiento médico, la gente hablaba de estos afligidos como "poseídos por demonios". 

En tiempos del Antiguo Testamento, un espíritu maligno o inmundo se refería a un estado mental perturbado. (Jueces 9:23; 1 Samuel 16:14; 18:10); y en cada referencia a espíritus malignos que se hace en el Antiguo Testamento, ellos eran enviados por Dios, no por un Diablo de la creencia popular. En tiempos del Nuevo Testamento, el lenguaje acerca de posesión demoníaca o de espíritus malignos se había adoptado para referirse a aquellos que sufrían una enfermedad mental. La asociación entre demonios y enfermedades se muestra por lo siguiente: "Trajeron a él [a Jesús] muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios... para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: "Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mateo 8:16-17).

 Así que las enfermedades y dolencias se describen como estar poseído por "demonios" y "espíritus malignos". Cuando leemos en Hechos 8:7 acerca de espíritus inmundos que claman, el texto oriental (arameo) dice: "Muchos que estaban afligidos mentalmente, clamaban". Según George Lamsa, la razón de esto es: "'Espíritus inmundos' es un término arameo que se usa para describir a los lunáticos" (3). Debe notarse que Lamsa era un hablante nativo de arameo con un excelente entendimiento de los términos arameos. 

Él creció en un remoto lugar de Kurdistán que había mantenido el idioma arameo casi sin cambios desde la época de Jesús. Es significativo que los extensos escritos de Lamsa indiquen que él no encontró en las enseñanzas de Jesús y Pablo ningún respaldo para el concepto popular acerca del Diablo y los demonios; él insistió en que los términos semitas y arameos que ellos usaron han sido malentendido por lectores occidentales y mal empleados a fin de apoyar sus conceptos acerca de un Diablo personal y los demonios. Filo y otros escritores comentan cómo, especialmente los niños, se reían y se burlaban de los endemoniados, indicando que la gente "endemoniada" se refiere a los enfermos mentales más bien que a los que padecían alguna enfermedad física. Cuando Legión fue curado de sus "demonios", leemos que entonces se hallaba "vestido y en su juicio cabal" (Marcos 5:15). 

El hombre endemoniado de Marcos 1:23 se halla sentado en la sinagoga y entonces de repente estalla en gritos, mostrando que estaba afligido mentalmente. La gente pensó que Jesús estaba loco y dijeron que esto debía ser porque tenía un demonio: "Demonio tiene, y está fuera de sí" (Juan 10:20; 7:19-20; 8:52). Por lo tanto, ellos creían que los demonios causaban locura. Sanando a los Enfermos Cuando las personas "endemoniadas" eran sanadas, se decía que ellas volvían a su "juicio cabal" (Marcos 5:15; Lucas 8:35). 

Esto implica que estar "endemoniado" era otra forma de decir que alguien estaba mal mentalmente, es decir, no en su juicio cabal. Se dice que los "endemoniados" han sido "sanados" o "curados" (Mateo 4:24; 12:22; 17:18), implicando que la posesión de demonios es otra forma de describir la enfermedad. En Lucas 10:9 Jesús dijo a sus 70 apóstoles que fueran y "sanaran a los enfermos", lo cual hicieron. Ellos regresaron regocijándose de que, en sus términos y nivel de entendimiento, "aún los demonios se nos sujetan en tu nombre"; de nuevo, los demonios y las enfermedades son equivalentes (Lucas 10:17). Cristo no sólo reprendió a los espíritus inmundos, sino también al viento y a las olas (Mateo 8:26) y a la fiebre (Lucas 4:39), todas cosas impersonales. 

Note que cuando la gente le trajo a Jesús una mujer de la cual se decía que había estado atada por Satanás durante 18 años, leemos que Jesús simplemente le dijo: "Mujer, eres libre de tu enfermedad" (Lucas 13:12, 16). Jesús no dice nada respecto a "Satanás" ni se involucra por algunos minutos en algún conflicto cósmico con "Satanás" a fin de "liberar" a la mujer. Él dejó sin observaciones la falsa idea de que estaba atada por Satanás, y simplemente mostró que lo que sea que creyera la gente acerca del mundo invisible y desconocido (para ellos), él y su poder son tan grandes que efectivamente estas cosas no existen como factores significativos en la vida de su pueblo. Hay muchísimos paralelos entre el lenguaje usado en relación con la "expulsión" de demonios y el que se usa para sanidades. Jesús "reprendió" a los demonios en Marcos 9:25, pero también "reprendió" a una fiebre (Lucas 4:39) y al viento (Mateo 8:26). Se dice que los demonios 'salieron' (Mateo 17:18), así como leemos que la lepra "se fue" (Marcos 1:42) y las enfermedades "se iban" después de la cura (Hechos 19:12). Yo llegaría al punto de decir que cada caso en que se dice que una persona está endemoniada, tiene su equivalente en enfermedades que hoy podemos identificar, por ej., epilepsia, esquizofrenia. Cualquiera que crea que los demonios existen tiene que hacerse la pregunta: "Cuando estoy enfermo, ¿se debe a los demonios? 

Si piensan que las referencias que hay en el Nuevo Testamento acerca de los demonios tienen que ver con pequeños dioses que andan haciendo el mal, entonces tienen que decir que "sí". En ese caso, ¿cómo podemos explicar el hecho que muchas enfermedades que una vez se culpó de ellas a los demonios se puedan ahora curar o controlar con medicamentos? La malaria es un ejemplo clásico. Muchas personas en Africa creían hasta recientemente que la malaria la causaban los demonios, pero ahora sabemos que la malaria se puede curar con quinina y otros medicamentos. ¿Estamos entonces diciendo que cuando los demonios ven los pequeños comprimidos amarillos bajando por la garganta de una persona ellos quedan aterrados y huyen volando? 

Algunas de las enfermedades que curó Jesús, las cuales se describen como el resultado de una posesión de demonios, han sido identificadas como tétano o epilepsia; ambas se pueden aliviar con medicamentos. Un amigo mío que es de una aldea en las afueras de Kampala, en Uganda, me dijo una vez que las personas solían creer que la malaria la causaban los demonios, pero una vez que vieron cómo los medicamentos la controlaban tan fácilmente, ellos dejaron de culpar a los demonios. Sin embargo, cuando alguien tenía una malaria cerebral (que causa una seria enfermedad mental), ellos seguían culpando a los demonios. Del pueblo cercano vino un doctor y les ofreció fuertes medicamentos anti-malaria que los sanaría, pero ellos rehusaron porque decían que necesitaban algo para combatir a los demonios, no a la malaria. El doctor regresó después y dijo: Tengo un medicamento que hará huir a los demonios"; la persona enferma tomó ávidamente el medicamento, y se sintió mejor. 

Los segundos comprimidos eran exactamente iguales a los primeros. El doctor no creía en los demonios, pero usó el lenguaje de la época para llegar a la persona; tal como el "Gran Médico", el Señor Jesús, de hace 2.000 años. Norman Lewis, uno de los mejores escritores de viajes del siglo XX, observó lo mismo en sus viajes por Asia. Él recuerda cómo en Birmania durante los años 50, también los doctores sólo podían obtener la cooperación de sus pacientes asegurándoles que iban a "expulsar a un demonio" fuera de ellos (4). 

Yo estoy lejos de ser el único en mi entendimiento de este problema. Raymond Brown resume lo que hemos estado diciendo: "Algunos de los casos que los evangelios sinópticos describen como ejemplos de posesión de demonios parecen ser casos de enfermedad natural. Los síntomas que se describen en Marcos 5:4 parecen ser los de la epilepsia, mientras que los síntomas de Marcos 5:4 parecen ser los de una demencia peligrosa. 

Uno no puede evitar la impresión de que algunas veces, en relación con la posesión de demonios, tanto los evangelistas como Jesús están reflejando el inexacto entendimiento médico-religioso de su época" (5). Joachim Jeremías del mismo modo: "Las enfermedades de toda clase se atribuían a los demonios, especialmente las diferentes formas de enfermedades mentales; entenderemos mejor la magnitud de este temor a los demonios si notamos que la ausencia de hospitales mentales cerrados significaba que las enfermedades de esta clase se mostraban mucho más ante el ojo público de lo que ocurre en nuestro mundo... 

No hay, por lo tanto, nada sorprendente en el hecho de que los evangelios también retraten la enfermedad mental como una posesión de demonios. Ellos hablan en el lenguaje y conceptualización de su época" (6). Notas (1) George Lamsa, Gospel Light (Philadelphia: A.J. Holman, 1939) p. 64. (2) G.P. Gilmour, The Memoirs Called Gospels (Toronto: Clarke, Irwin, 1959) p. 69. (3) George Lamsa, New Testament Commentary (Philadelphia: A.J. Holman, 1945) pp. 57,58. (4) Norman Lewis, Golden Earth: Travels in Burma (London: Eland, 2003) p. 196. (5) Raymond Brown, An Introduction to New Testament Christology (London: Geoffrey Chapman, 1994) p. 41. (6) Joachim Jeremias, New Testament Theology (London: S.C.M., 1972) p. 93. 4-3-1 Legión y los Cerdos Gadarenos Marcos 5:1-17 (Mateo 8:28-34; Lucas 8:26-38) "Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 

Y cuando salió él de la barca, enseguida vino su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 

Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos". Al examinar este pasaje, tengamos presente algunas conclusiones que hemos alcanzado en otro lugar.: --La Biblia usa el lenguaje de la época, hablando de algunas cosas como se mostraban a los ojos de su primera audiencia; véase 4-4 El Lenguaje de la Época y 4-5 Dios Adopta Una Perspectiva Humana. --"Expulsar demonios" es una forma de decir que ha sido curada una enfermedad mental; véase 4-3 Los Demonios y las Enfermedades. --

En el primer siglo se entendía que los demonios eran semidioses responsables de las enfermedades; se les equipara con los ídolos, y se nos asegura que los demonios / ídolos no tienen básicamente poder o existencia alguna; véase 4-2 Los Demonios y los Ídolos Estos principios nos permiten entender el pasaje como un relato de la sanidad de un hombre perturbado mentalmente; aunque escrito en el lenguaje de la época, desde la perspectiva y cosmovisión de aquellos que primero vieron el milagro. Es de esperar que los siguientes comentarios puedan ayudar a clarificar esta interpretación: 1. Marcos 5:2 describe a Legión como un hombre con un "espíritu inmundo". Él clamó. Pero cuando encontramos una situación similar en Hechos 8:7 acerca de espíritus inmundos que clamaban, el texto oriental (arameo) dice: "Muchos que estaban afligidos mentalmente, clamaban". 

Esto se debe a que, según George Lamsa, "'espíritus inmundos' es una expresión que se usa para describir a los lunáticos" (1) Debe notarse que Lamsa era un hablante arameo nativo con un excelente entendimiento de los términos arameos. Él se crió en un remoto lugar de Kurdistán que había mantenido el lenguaje arameo casi sin cambios desde los días de Jesús. Es significativo que los extensos escritos de Lamsa indican que él no vio en las enseñanzas de Jesús y Pablo ningún respaldo para el concepto popular acerca del Diablo y los demonios; él insistió en que los términos semitas y arameos usados por ellos han sido malentendidos por los lectores occidentales y mal empleados a fin de que presten apoyo a sus conceptos acerca de un Diablo personal y los demonios. 

2. Después que Legión fue curado de sus "demonios", leemos que ahora se hallaba "vestido y en su juicio cabal" (Marcos 5:15). Por lo tanto, su "posesión demoníaca" se refería a un estado enfermizo de su mente, y la "expulsión" de esos demonios a la sanidad de su estado mental. La gente pensaba que Jesús estaba demente y decían que esto debe ser porque él tenía un demonio: "Demonio tiene, y está fuera de sí" (Juan 10:20; 7:19-20; 8:52). Por lo tanto, ellos creían que los demonios causaban demencia. 

.3. Una comparación de los relatos indica que la voz del hombre individual se equipara con la de los "demonios"; el hombre se llamaba Legión porque creía y hablaba como si estuviera habitado por cientos de "demonios": "No me atormentes" (Marcos 5:7) = "¿Has venido para atormentarnos?" (Mateo 8:29). "Y [él - singular] le rogaba" (Marcos 5:9) = "Y le rogaron todos los demonios" (Marcos 5:12). Las propias palabras del hombre explican su auto-percepción: "Legión me [singular] llamo; porque somos muchos" (Marcos 5:9). Esta es una clásica conducta y palabras esquizofrénicas. De este modo, Lucas 8:30 explica que Legión h habló como lo hizo porque (él pensaba que) muchos demonios habían entrado en él. 

4. Note que el hombre enfermo se equipara con los demonios. "Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región" (Marcos 5:10) hace paralelo con "él", el hombre, con "ellos", los demonios. Y el relato paralelo habla como si fueran los demonios los que rogaban: "Y [ellos] le rogaban que no los mandase ir al abismo" (Lucas 8:31). Esto es significativo en que el relato no sugiere que los demonios estaban manipulando al hombre para que hablara y estuviera fuera de sí; más bien ellos hacen paralelo con el hombre mismo. Esto indica, en el ámbito de la lingüística, por lo menos, que el lenguaje de los "demonios" se está usando como un sinónimo del enfermo mental. 

Hay otro ejemplo de esto en Marcos 3:11: "Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. ¿Quiénes cayeron de rodillas y daban voces? Las personas perturbadas mentalmente. Pero se les llama "espíritus inmundos". Asimismo, Santiago 2:19 "Los demonios creen, y tiemblan". Esto es seguramente una alusión al temblor de aquellas personas a los cuales curó Jesús, y la "creencia" es apropiada para las personas y no para (supuestos) agentes de Satanás condenados eternamente. Claramente, Santiago está poniendo "demonios" por "gente perturbada mentalmente que creían y eran sanados". Y de este modo podemos entender mejor por qué en Marcos 5:8 Jesús se dirige a él mismo, no a estos supuestos espíritus; sino al hombre mismo: "Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo". 

Él no le dice al espíritu inmundo "Sal de este hombre". Jesús se dirige "al hombre". Los demonios / espíritus inmundos en realidad nunca dicen nada en los relatos; es siempre el hombre mismo el que habla. Josefo consigna que cuando los rabinos del primer siglo expulsaban demonios [según suponían ellos] ellos primeramente tenían que preguntar el nombre del demonio. El Señor Jesús no hace esto; él pregunta al hombre su nombre personal. La diferencia es instructiva: el Señor no habla a los demonios, sino que le habla al hombre enfermo mentalmente, y le sigue la corriente a la creencia del hombre de que tiene demonios dentro de él. Los "demonios" le suplican a Jesús que no los atormente, y reafirman esto invocando a Dios. "Ellos" creían en Dios y lo honraban al punto de creer que él era el definitivo autenticador de juramentos. 

"Ellos" difícilmente encajan en la idea clásica de que los demonios son anti-Dios y que están en conflicto con él. Muy claramente, cuando leemos acerca de demonios y espíritus en este pasaje no estamos leyendo acerca de la existencia literal de "demonios" según el entendimiento clásico que hay sobre ellos, sino simplemente acerca del enfermo mental mismo. 5. ¿Por qué los cerdos se precipitaron por el acantilado, y por qué el Señor Jesús aceptó la petición del hombre que hiciera esto? Debido a que la enfermedad mental presenta episodios intermitentes, es entendible que el Señor procurara consolar a aquellos que él sanaba que el cambio que él había efectuado era permanente. Por eso el Señor le dice al "espíritu" que se cree que está atormentando al niño afectado mentalmente: "Yo te mando, sal de él, y no entres más en él" (Marcos 9:25). 

Es de la misma manera que él hizo que los cerdos cayeran al lago como una señal de que la cura era permanente. Yo sugiero que era una especie de aide memoire visual, de la clase que a menudo se usa en la Biblia para recalcar una idea a personas iletradas. Yo sugiero que es por eso que en el ritual del Día de Expiación, el chivo expiatorio salía corriendo hacia el desierto llevando los pecados de Israel. Mientras el tambaleante animal era observado por miles de ojos, miles de mentes habrían reflexionado respecto a que sus pecados estaban siendo eliminados. Y el mismo principio funcionó en la sanidad del esquizofrénico Legión; el Señor Jesús hizo que los cerdos corrieran hacia el lago, no porque estuviesen realmente poseídos por demonios, sino como una aide memoire para el sanado Legión de que su enfermedad, todas sus percibidas personalidades, ya no existían más. 

La enfermedad es típicamente intermitente. Legión ya conocía a Jesús, porque lo reconoció de lejos, y sabía que él era el Hijo de Dios (Marcos 5:6); en verdad, uno supone que el hombre tenía alguna fe en el milagro que se realizaría (Mateo 13:58). Él viene al encuentro con Jesús "desde la ciudad" (Lucas 8:27) y sin embargo Mateo 8:28 dice que él vivía en las tumbas en las afueras de la ciudad. Él le suplica al Señor que no lo atormente (Marcos 5:7), lleno de recuerdos de cómo la gente local lo había atado y golpeado para exorcizar a los demonios. Probablemente, el mayor temor de Legión era recaer en la demencia; que la cura que él creía que Jesús podía ofrecerle no fuera permanente. 

De modo que el Señor convino con la petición del hombre de que los demonios que él percibía como si estuvieran dentro de él fueran expulsados de manera definitiva; y la vista del hato de cerdos lanzándose por el precipicio a una muerte segura, con el horrible ruido que esto debe haber provocado, tiene que haber quedado como un recuerdo permanente en el hombre. Note cómo el hombre "endemoniado" que aparece en el relato de Marcos se hallaba en la sinagoga y de pronto empieza a gritar (Marcos 1:23), mostrando que estaba también afligido por ataques intermitentes. Steve Keating me señaló que la demencia puede haber sido una infección en el cerebro motivada por el parásito de la triquina, la que por lo general infecta los músculos de los cerdos y se trasmite a los humanos al comer carne de cerdo que no se ha cocido bien. 

Debido a su pobreza, el hombre infectado probablemente se debe haber visto forzado a comer esta clase de alimento, y quizás relacionó su "problema" con eso, ya que bajo la ley levítica la carne de cerdo estaba prohibida. El deseo de ver que la enfermedad regresara a los hatos de cerdos posiblemente se derivó de una necesidad de saber que su infección había sido curada de una manera definitiva. Y el Señor aceptó esto. La idea de la transferencia de enfermedades de uno a otro era una percepción semítica común, y es una idea que ha usado Dios. Y de este modo Dios consintió en la idea de la gente acerca de la transferencia de enfermedades, y el resultado se explica en el sentido de que los demonios [que era como ellos entendían las enfermedades] pasaban de una persona a otra. Asimismo, la lepra de Naamán se le pegó a Giezi (2 Reyes 5:27). 

Dios amenazó que haría que las enfermedades de los habitantes de Canaán y Egipto se pegarían a Israel si eran desobedientes (Deuteronomio 28:21, 60). Aquí también, en el caso de Legión, hay un acomodo divino a las ideas de transferencia de enfermedades que la gente sufría en aquel tiempo. 6. El Señor centró la atención del hombre en las creencias que éste tenía de sí mismo, al preguntarle "¿Cómo te llamas?", a lo cuál él replicó: "Legión me llamo; porque somos muchos". De este modo, el hombre pudo darse cuenta, en una reflexión posterior, que la estampida de cerdos fue un milagro realizado por el Señor, y un castigo contra la crianza ilegal de animales inmundos, más bien que una acción ejecutada por los demonios que él pensaba que habitaban en él. La idea de una transferencia de enfermedades de uno a otro era una percepción semítica común, y es una idea que Dios usó. Y de este modo, Dios consintió en la idea de la gente acerca de la transferencia de enfermedades, y el resultado se explica en el sentido de que los demonios [qué era como ellos entendían las enfermedades] pasaban de una persona a otra. Asimismo, la lepra de Naamán se pegó a Giezi (2 Reyes 5:27). 

Dios amenazó que haría que las enfermedades de los habitantes de Canaán y Egipto se pegarían a Israel si eran desobedientes (Deuteronomio 28:21, 60). Aquí también, en el caso de Legión, hay un acomodo divino a las ideas de transferencia de enfermedades que la gente sufría en aquel tiempo. 7. Legión creía que él estaba poseído por demonios. Pero el Señor no lo corrigió referente a esto antes de sanarlo. Cualquiera que tenga que ver con personas mentalmente perturbadas, pronto aprende que no se puede corregir todas sus delirios de una sola vez. Uno tiene que elegir sus batallas, y en cierto modo caminar y reírse con ellas. Lucas 8:29 dice que Legión "era impelido por el demonio a los desiertos", de la misma manera en que el Señor había sido impelido por el Espíritu hacia el desierto (Marcos 1:12) y sin embargo él venció al "Diablo" cualquiera que haya sido su forma en esta ocasión. 

El hombre seguramente tenía el propósito de reflexionar sobre estas cosas más sutiles, y ver que lo que sea que él haya creído antes era inmaterial e irrelevante en comparación con el poder del Espíritu del Señor. Y sin embargo el Señor "consintió" en su petición de que los demonios que él creía que estaban dentro de él fuesen arrojados "al abismo", por lo profundamente arraigado de su erróneo entendimiento de que los demonios y los pecadores eran arrojados al abismo. Esto concordaba con la clase de estilos de sanidad que era común para la gente en aquel tiempo; por ej.: Josefo consigna como Eleazar arrojó demonios del interior de la gente y colocó por ahí cerca una taza de agua, la que entonces [supuestamente] los demonios volcaban al salir de la persona enferma (Antigüedades de los Judíos 8.46- 48). 

Me parece que el Señor "consintió" en esa clase de necesidad de tener una confirmación, así que hizo precipitar a la estampida de cerdos por el acantilado para mostrar una señal física al hombre sanado de que su enfermedad realmente lo había dejado. 8. Un ejemplo bastante detallado se puede hacer en el sentido que el hombre Legión había de entenderse como representativo de Judá en la cautividad, que sufrió por sus pecados, que a pesar de que inicialmente se opuso a Cristo (Legión corrió hacia Jesús tal como antes había "corrido" hacia la gente en medio de ataques agresivos), aún podían arrepentirse tal como lo hizo Legión, ser sanados de sus pecados y ser sus testigos ante el mundo. 

Esto encaja en el tema total que tenía el Señor; que la restitución de las fortunas de Israel no sería por medio de oposición violenta a las legiones de Roma, sino por arrepentimiento y testimonio espiritual ante el mundo. El punto es que Israel estaba engrillado y golpeado por los gentiles a causa de sus pecados, por los cuales eran culpables, por los cuales tenían responsabilidad y de los cuales podían arrepentirse, y no porque hubieran sido aprisionados por poderosos demonios en contra de su voluntad. 

Aquí entonces están las razones para entender a Legión como representativo de Judá bajo la opresión de los gentiles; yo estoy agradecido de John Allfree y de Andrew Perry por traer a mi atención algunas de estas razones. --Israel era "un pueblo... que se sienta en los sepulcros, y pasa la noche en vigilias secretas" (Isaías 65:3-4 NVI). --Legión se hallaba siempre "en los montes" -- en los "collados" donde Israel pecó (Isaías 65:7; Oseas 4:13). --El nombre del hombre, Legión, sugiere que él estaba bajo la posesión de Roma. El milagro ocurrió en territorio gentil, sugiriendo a Judá en el mundo dominado por los gentiles. --"¿Cómo te llamas?", es la misma pregunta que se le hizo a Jacob. 

--El comentario de Legión, de que "somos muchos", es idéntico a las palabras de Ezequiel 33:24 acerca de Israel: "Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos he dado la tierra en posesión. Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Comeréis con sangre, y a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos, y derramaréis sangre, y poseeréis vosotros la tierra?". --Legión había sido a menudo atado con grillos y cadenas (Marcos 5:3, 4) -- tal como el pueblo de Dios a menudo había sido llevado en cautividad "con grillos y cadenas" (2 Crónicas 33:11; 36:6; 2 Reyes 24:7).. 

-- Cuando el hombre enfermo pide que los espíritus inmundos no fuesen enviados "fuera de aquella región" (Marcos 5:10), entiendo esto como su resistencia a la curación. Pero luego se arrepiente y pide que sean enviados al hato de cerdos. Esto recuerda una profecía en Zacarías 13:2 acerca de la restauración de Judá: "En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombre de las imágenes, y nunca más serán recordados; y también haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia". --La "destrucción" del hato de cerdos en las aguas recuerda la "destrucción" de los egipcios en el mar Rojo, cuando Israel fue liberado del poder de los gentiles. 

Los paganos gadarenos "tuvieron miedo", tal como lo tuvo el mundo gentil al momento del Éxodo (Éxodo 15:14). La sanidad de Legión se describe como "grandes cosas" (Marcos 5:19); y él éxodo de Israel del poder gentil y la destrucción de los egipcios también se describe como "grandezas" ["grandes cosas" NVI] (Salmos 106:21). Nota (1) George Lamsa, New Testament Commentary (Philadelphia: A.J. Holman, 1945) pp. 57,58.

lunes, 30 de mayo de 2022

LOS DEMONIOS (PARTE 1)



4-1 El Diablo, Satanás y los Demonios

Ya se ha explicado que el Diablo o Satanás no es un ser, o monstruo, personal. Hemos explicado que las palabras simplemente significan "el adversario", o, "calumniador". Algunas veces se usan estas ideas en un sentido metafórico para referirse a las tendencias pecaminosas innatas dentro de la  naturaleza humana. Si aceptamos que no hay semejante ser como "Satanás", entonces seguramente se desprende que los demonios, que se cree que son los siervos del Diablo, tampoco existen. Mucha gente parece creer que Dios nos da todas las cosas buenas de la vida, y que el Diablo y sus demonios nos dan las cosas malas, y quitan las cosas buenas que nos da Dios. Pero al enfocar el tema específico de los demonios, recapitulemos algunos de los principios bíblicos básicos que hemos cubierto hasta aquí.

La Biblia enseña claramente que Dios es la fuente de todo poder, y que él es responsable de las cosas buenas de las cosas malas en nuestra vida.,

"Yo Jehová...que formo la luz y las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto" (Isaías 45:7).

"De parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén" (Miqueas 1:12).

"¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?" (Amós 3:6).

Por lo tanto, cuando recibimos pruebas, debemos aceptar que provienen de Dios, y no culpar de ellos a un Diablo o demonios. Job era un hombre que perdió muchas de las cosas buenas con las cuales lo había bendecido Dios, pero él no culpó a los demonios por sus pérdidas. Escuche lo que dijo él: "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito" (Job 1:21). "¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?" (Job 2:10). Una vez que entendemos que todas las cosas son de Dios, cuando tenemos problemas en la vida podemos orar a Dios pidiendo que los quite, y si no lo hace, podemos estar seguros de que él nos los está dando a fin de que desarrollemos nuestro carácter y por nuestro propio bien, a la larga. "Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama [¡no los demonios!], disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?  Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos" (Hebreos 12:5-8).

Dios: Fuente de Todo Poder

 

Dios es la fuente de todo poder.

"Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios [la palabra hebrea para "dios" significa esencialmente "poder"] fuera de mí" (Isaías 45:5).  "No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno", dice Dios (Isaías 44:8). "Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él"  (Deuteronomio 4:35). Tales versículos ocurren una y otra vez en toda la Biblia.

Debido a que Dios es la fuente de todo poder y el único Dios, él es, por lo tanto, un Dios celoso,  como a menudo nos lo recuerda (por ej. Éxodo 20:5; Deuteronomio 4:24). Dios se pone celoso  cuando su pueblo empieza a creer en otros dioses, si le dicen: "Tú eres un Dios grandioso, un Dios poderoso, pero en realidad creo que aun así hay otros dioses fuera de ti, incluso si no son tan poderosos como tú". Este es el problema al creer que hay demonios o un Diablo en existencia además del verdadero Dios. Este es precisamente el error que cometió Israel. Gran parte del Antiguo Testamento se ocupa en mostrar cómo Israel disgustó a Dios por creer en otros dioses además de creer en él. Algunas personas creen en la actualidad que los "demonios" son equivalentes a aquellos falsos dioses en los cuales creía Israel.

El cristianismo bíblico difiere de la mayoría de las religiones en que no ofrece una teología declarada específicamente respecto a los demonios. Muchos escritos  religiosos no inspirados explican en gran detalle cómo su religión considera a los demonios y a los ángeles, cómo hay una jerarquía de buenos y una jerarquía de malos, y así sucesivamente. La Biblia guarda un significativo silencio sobre este punto; si en verdad las creencias comunes acerca de ángeles caídos, demonios, etc., son bíblicas, ¿por qué la Biblia carece de semejante demonología? ¿Por qué en  realidad la Biblia nunca define para nosotros lo que es un demonio? La Biblia no consigna ningún relato de testigo ocular  acerca de encuentros con demonios. Diversos escritores han presionado mucho este punto (1). La Biblia se refiere a los demonios de la misma manera que se refiere  diversas ideas religiosas contemporáneas, por ej. Baal, pero semejante referencia no prueba por sí sola que la Biblia apoya esas  creencias contemporáneas. Y, por supuesto, hay muchas teorías acerca de demonios ["demonologías"] así como hay muchas culturas y religiones; ¿cuál elegiríamos como verdadera?

Se ha observado que el concepto de demonios se hizo necesario porque los pueblos del Oriente Medio alrededor del primer siglo no podían concebir que los dioses principales pudieran intervenir directamente en la vida humana;  ellos tenían que ser entendidos  como algo distante y no involucrados en los problemas cotidianos de los humanos. Este era en efecto uno de los temas fundamentales que había detrás de los escritos de Plutarco acerca de demonios (2). Se ha observado que "la idea de que los demonios eran responsables de todo mal moral y físico había penetrado profundamente en el pensamiento religioso judío en el período siguiente al exilio babilónico, sin duda como resultado de la influencia iraní en el judaísmo en los siglos quinto y cuarto a.C." (3). Esta premisa completa contrasta drásticamente con el único Dios verdadero revelado en la Biblia: "¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?" (Jeremías 23:23); un  Dios muy activo y afectuosamente involucrado en las minucias de la vida humana. El punto de vista de Plutarco acerca de los demonios estaba evidentemente basado en el falso entendimiento de Platón respecto a un "alma inmortal"; efectivamente, a los demonios se les consideraba como semidioses que existían como en alguna forma de alma inmortal. Aquí vemos la importancia del tema de los demonios; porque la enseñanza bíblica acerca de la mortalidad de la humanidad, y especialmente del "alma", es fundamental.

La esperanza bíblica es la de la resurrección del cuerpo a la venida final del Mesías en gloria para establecer el reino de Dios en la tierra. Una falsa idea lleva con mucha facilidad a otra. Presentamos nuestra conclusión en resumen antes de considerar la evidencia: el Señor Jesús trata este asunto con tacto y sutileza, en el mismo espíritu que los profetas del Antiguo Testamento trataron las falsas creencias acerca de la existencia de dragones, monstruos, bajo la tierra, en el mar, arriba en el firmamento, etc. El enfoque del Señor era mostrar que el único verdadero poder en la tierra se halla en Dios y no en nadie ni nada más. Y que incluso si la gente deseaba aferrarse a sus supersticiones culturales referente a los demonios, tenían que aceptar que el poder de Dios era tan infinitamente mayor... que efectivamente, pese a todos los intentos y propósitos en la vida humana, estos seres no tenían poder ni influencia prácticos. Nuestra vida, cada aspecto de ella, está en las manos de Dios, "un fiel Creador" (1 Pedro 4:19), y no en las manos de alguien más.

Notas

 

(1) Andrew Perry, Demons, Magic and Medicine (Sutton, UK: Willow, 1999); H.C. Kee, Medicine, Miracle and Magic (Cambridge: C.U.P., 1986).

(2) Vea la Introducción a Plutarch: Selected Essays and Dialogues ed. D. Russell (Oxford: O.U.P., 1993); y J. Black and A. Green, eds., Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia (London: The British Museum Press, 1992).

(3) Geza Vermes, Jesus the Jew (London: S.C.M., 1993) p. 61.

La Teología Cananea Hecha Pedazos

Una análisis de las creencias religiosas circundantes de las primeras tribus cananeas del tiempo del éxodo indica que el único Dios verdadero optó por revelarse en un lenguaje que aludía claramente a las ideas teológicas circundantes. Se ha mostrado que "El" era el nombre del más poderoso dios cananeo dentro de la pluralidad de deidades que ellos adoraban (1). Las características de Yahvéh Dios de Israel son casi idénticas al lenguaje de la época usado para describir a la deidad cananea "El" (2). Por ejemplo, "El" se casó con la prostituta Asarte, como Yahvéh se casó con la prostituta Israel (Oseas 3:1); y más digno de mención que todo, "El" sacrificó a su propio hijo (3). Significativamente, "El" es uno de los títulos que Dios usa para sí mismo en su palabra. Arthur Gibson señala que el nombre "Yahvéh" tiene similitudes con el dios amorreo Ya-Wi, y el dios ugarítico Yahaninu (4). Así que aquí hay clara evidencia de que Dios se revela en el lenguaje de la época a fin de demostrar, por el hecho mismo de su evidente superioridad, que estas otras deidades a las cuales él alude, no existían; Yahvéh era el verdadero "El". Aquellos dioses con nombres similares no eran nada comparados con el verdadero Yahvéh El.  

Martin Buber, una de las más finas mentes del judaísmo académico, acuñó el término "el demonismo de Yahvéh" (5). Él percibió, por ej., en el relato del ángel que enfrenta a Moisés procurando matarlo y entonces "lo deja ir", todo el lenguaje que típicamente se aplicaba a los demonios, al enfrentar y tratar de matar a un hombre de Dios (Éxodo 4:24). Pero el punto es que no es un demonio el que hizo esto, sino un justo ángel de Dios, al extremo que fue posible que el relato consignara que fue Yahvéh quien intentó matar a Moisés, y sin embargo cambió su propósito debido al arrepentimiento de Moisés y a la intercesión de una  mujer. La observación de Buber era que el texto es una alusión a las  creencias locales acerca de demonios, pero el relato bíblico deconstruye estas creencias al mostrar que es Yahvéh y sus ángeles los responsables de esas situaciones que los paganos, en cambio, atribuyen a supuestos "demonios".

Elías y Eliseo

 Esta manera de demoler las pretensiones de las creencias paganas circundantes en ídolos y demonios es común en el Antiguo Testamento. De este modo,  el relato de 1 Reyes 18 establece una contienda por la credibilidad entre Baal, el dios de la tormenta y de la lluvia, y Yahvéh Dios de Israel. Es evidente que Baal no existía; los espectadores quedaron totalmente convencidos por la magnitud del milagro de que "¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!".

2 Reyes 2:19  consigna cómo la gente se quejaba de que "las aguas son malas, y la tierra provoca abortos" (Biblia de Jerusalén, nota al pie de la página). Esto era evidentemente una superstición de la época; el terreno estéril no puede hacer que las mujeres que  viven ahí sean estériles. Pero Eliseo no los reprendió por creer en semejante tontería. En cambio, realizó el milagro de sanar la esterilidad de la tierra. El relato dice que no hubo más esterilidad en la tierra o en las mujeres "conforme a la palabra que habló Eliseo". Normalmente, el pueblo habría acudido a magos para que echaran al demonio pertinente que ellos creían que estaba causando el problema. Pero el milagro hizo evidente que básicamente Dios había causado el problema, y que él podía solucionarlo fácilmente. Esta era una forma mucho más efectiva de eliminar la absurda superstición del pueblo que por un ataque frontal contra ella.

Lucifer también…

 Dejamos uno de los mejores ejemplos para el final. Isaías 14:12-15 describe cómo "Lucifer", el rey de Babilonia, quiere subir a lo alto de los cielos y usurpar el trono de Yahvéh. Aquí en realidad se está citando de una leyenda ugarítica referente al dios Attr (el término hebreo para "Lucifer" es el equivalente de esto) (6). Attr quería llegar a ser el principal de los dioses, y lo logró, según la mitología circundante. Isaías 14 cita esta parte de la leyenda, pero muestra cómo él sería arrojado a la tierra por Yahvéh, al pozo más profundo. Esto establece claramente que la Biblia usa una alusión a las falsas ideas del mundo  circundante a fin de hacer comprender la extensión del poder de Dios y, por lo tanto, la inexistencia de ídolos / demonios.

La  manera del Antiguo Testamento de deconstruir las ideas paganas pasó al Nuevo Testamento. Por ejemplo, muchos estudiantes han mostrado que el evangelio y las epístolas de Juan contienen abundantes alusiones al lenguaje de la filosofía gnóstica circundante a fin de mostrar la infinita superioridad del verdadero evangelio sobre la vana filosofía del mundo del primer siglo,  en el cual se inspiró originalmente el evangelio de Juan (7). Este es un ejemplo del Nuevo Testamento de lo que se hizo en las Escrituras de todo el Antiguo Testamento.

LA LEY DE MOISÉS

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Podríamos decir que el concepto total acerca de los "demonios" en el Antiguo Testamente no sólo se deconstruye, sino que categóricamente se subvierte. Por esto quiero decir que los términos apropiados para los demonios se recogen y se usan, pero por medio de esto no sólo se demuestra su inexistencia sino también el poder del único Dios. De este modo, las  campanitas doradas de la vestimenta de los sumos sacerdotes (Éxodo 28:33) eran familiares en las religiones locales como amuleto para ahuyentar a los demonios con el sonido de ella (8). Pero se usan en el esquema divino de las  cosas para hacer recordar de la santidad de Dios y del peligro del pecado humano que afecta a esto, y de este modo conduce a la muerte. Y así, el temor a los demonios se reemplaza por el temor de la santidad de Dios y del pecado humano. Asimismo, la placa o escarapela en el turbante del sumo sacerdote sería una reminiscencia de las placas paganas que ahuyentaban a los supuestos demonios; pero ésta hablaba de la "Santidad a Yahvéh", de  nuevo reemplazando lo negativo por lo positivo (9). Ornamentos / amuletos se usaban en aquel tiempo a fin de rechazar a los espíritus malignos; la manera en que Moisés  consigna cómo al menos dos veces Israel los echó fuera podría entenderse como una alusión de que ellos no necesitaban defensa contra demonios, a  causa de la omnipotencia de Dios (Génesis 35:4; Éxodo 32:24). O, de  nuevo, el humo del incienso se suponía que echaba fuera a los demonios (10), pero se usa la imagen para representar la oración  y la gloria de Yahvéh (Levíticos 16:3, 13; Apocalipsis 5:8).

 

Notes

(1) J.C.L. Gibson, Canaanite Myths and Legends (Edinburgh: T,T Clark, 1978).

(2) J. Gray The Legacy of Canaan (Leiden: E. J. Brill, 1957); véase también F.M. Cross, Canaanite Myth and Hebrew Epic (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1973).

(3) Esto es mencionado por Werner Keller, The Bible as History (London: Hodder & Stoughton, 1957 ed.) p. 261.

(4) Arthur Gibson, Biblical Semantic Logic (Cambridge: C.U.P., 1981) pp. 35, 137.

(5) Martin Buber, The Prophetic Faith (New York: Macmillan, 1949) p. 47; también véase su On the Bible (New York: Schocken Books, 1982) p. 72.

(6) La concordancia es notable. Se encontró una tablilla en  Ras Shamra en 1929 con esta mítica leyenda, e incluyendo las mismas palabras que cita Isaías 14. Es el texto ugarítico Nº  UM129. Véase C.H. Gordon, Ugaritic Manual(Rome: P.I.B., 1955).

(7  Por ejemplo, John Carter, The Gospel of John (Birmingham: C.M.P.A., 1943). C.H. Dodd demuestra que frases en las cartas de Juan como  "Nosotros estamos en la luz", "Nosotros conocemos a Dios",  "Nosotros habitamos en Dios", etc., son todas frases gnósticas; lo que Juan está diciendo es  que  nosotros, los verdaderos creyentes, estamos en esta posición a causa de que conocemos el verdadero evangelio. De este modo, el Espíritu está aludiendo a las falsas pretensiones del mundo  circundante y mostrando que el poder del Espíritu expuso estas pretensiones  como falsas. Véase  C.H. Dodd, The Johannine Epistles (London: Hodder & Stoughton, 1953).

(8) R.E. Clements, Exodus (Cambridge: C.U.P., 1972) p. 182.

(9) Clements, ibid..

(10) Clements, ibid p. 192.

Estudio de un caso: Resef

Ahora quiero recopilar gran parte de lo que he estado diciendo para considerar a un demonio en el que muchos creen y que se llama Resef. A él se le menciona por nombre en un documento hallado en lugares tan dispares como Mari, Ugarit, Egipto, Chipre y Cartago. Esto indica la popularidad de la creencia en él entre los vecinos de Israel; vecinos que constantemente tentaban a Israel para que aceptara sus creencias, de ahí la alusión de Dios a Resef por medio de los profetas. Se pensaba que él era responsable de las plagas y la muerte violenta. Un diccionario lo define como: "Probablemente un dios de la guerra. Señor de la Flecha. Lleva cuernos de gacela en su casco. Destruye masivamente a los hombres por medio de guerra y plagas. Es el porteador de la diosa del sol Shepesh (esto parece asemejarse a Kamael de los hebreos). También se le llama Mekal (Aniquilador), y podría estar relacionado con el Miguel (Mikal) hebreo quien también es un dios de la guerra (arcángel)". De este modo, quedó establecido como el demoníaco pagano equivalente a Miguel el ángel que defendió a Israel (Daniel 12:1). Había una difundida creencia en este demonio en todas las naciones que rodeaban a Israel (1). Tan común era esta creencia que podríamos esperar una denuncia específica de su existencia de parte de Yahvéh. Pero no es así. Leemos acerca de Resef en el texto hebreo de la Biblia; y siempre Yahvéh está demostrando que lo que se supone que hace Resef, en realidad el responsable es Dios. Los milagros de las plagas y la destrucción obrados por Yahvéh durante el Éxodo, las naciones circundantes los habrían atribuido al demonio Resef; a sus ojos, tales cosas eran exactamente lo que él hacía. Pero el relato bíblico se esfuerza por enfatizar que las naciones se  vieron obligadas a reconocer que Yahvéh Dios de Israel había hecho estas cosas, y llegaron a temer su nombre; y de este modo, se  mostró que Resef no tenía existencia ni poder. Comentando respecto a los milagros del Éxodo, Habacuc 3:5 describe cómo "delante de su rostro [Yahvéh manifiesto en el ángel del Éxodo] iba mortandad, y a sus pies salían carbones encendidos [y a sus pies Resef - Biblia de Jerusalén, nota al pie]". Estar a los pies de alguien es un modismo hebreo para referirse a la humillación y destrucción. A Israel se le estaba enseñando que en el Éxodo, la  credibilidad de la existencia de Resef había sido destruida; las cosas (por ej., la peste) que se suponía las hacía él, muy evidentemente las había hecho Yahvéh Dios de Israel. Note cómo en Habacuc 3:4 es Dios, manifestado en el ángel Miguel quien sacó a Israel de Egipto, el cual tenía  "cuernos" y que era responsable de la destrucción masiva de Egipto y las naciones cananeas.

Primero que nada, se habría pensado que la súbita destrucción y plagas en Egipto era la obra de Resef. Pero Salmos 78:48-49 comenta esto: "[Él - aquí es donde debiera estar el énfasis] entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados a los rayos [a Resef]. [Él] envió sobre ellos el ardor de su ira [no la ira de furiosos demonios]; enojo, indignación y angustia, un ejército de ángeles destructores". La idea de que Resef tenía el poder de hacer estas cosas por su propia voluntad queda totalmente ridiculizada y expuesta como pura fantasía.

Los espiritualmente débiles dentro de Israel habrían sido tentados a creer en la existencia de Resef. La súbita destrucción del ejército asirio en las afueras de Jerusalén quizás habría parecido como la obra de Resef. Pero Salmos 76:3 comenta: "Allí [en el campo de batalla, véase contexto] [Dios] quebró las saetas del arco [a Resef]".

Nota:

 (1) Véase R.K. Harrison, Demonology” in Merril Tenney, ed., The Zondervan Encyclopaedia of the Bible (Grand Rapids: Zondervan, 1982) Vol. 2 p. 96.

Estudio de un caso: los dioses de Egipto

Considere las plagas que cayeron sobre Egipto; cada uno de esos milagros (porque eso es lo que fueron) fue designado por Dios para exponer la absoluta inexistencia de los principales demonios (ídolos) egipcios: "Ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová" (Éxodo 12:12; 15:11; Números 33:4). Por un momento, se menciona a los "dioses" como reales y existentes a fin de mostrar la total superioridad de Yahvéh sobre ellos al punto de que no existían. Note cómo fue el pueblo egipcio el que fue juzgado (Génesis 15:14); se usan sus ídolos ("dioses") por metonimia para que estén del lado de aquellos que creían en ellos. Asimismo, algunas veces se usaba a los "demonios" por metonimia para aquellos que creían en ellos (por ej., Marcos 2:32, 34). El juicio sobre los dioses de Egipto es puesto de manifiesto por una, por lo demás, oscura referencia en Éxodo 7:19 respecto a cómo habría "sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra". "Madera y piedra" es un término que se usa habitualmente en la Biblia para referirse a ídolos; y "los sacerdotes egipcios solían lavar en agua las imágenes de sus dioses cada día temprano en la mañana (1). De este modo, se muestra que los dioses están efectivamente muertos y que sangran. El principal dios egipcio era el  dios del sol Ra, y al faraón se le veía como su manifestación en la tierra. Puede ser que el faraón aluda a esto cuando amenaza a Moisés: "¡Mirad como el mal [ra'a] está delante de vuestro rostro!" (Éxodo 10:10). Y la respuesta de Yahvéh fue oscurecer el sol y crear tinieblas que pudieran palparse (Éxodo 10:21).

 

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Plaga                                             Demonio / ídolo egipcio pertinente
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Las aguas se convirtieron en sangre …….. HAPI – el dios del espíritu del Nilo

Ranas.........................................................  HEKOT – la diosa de la magia que tenía cabeza de
rana

“El polvo de la tierra” se vuelve
piojos o jerjenes (Éxodo 8:16). ...….  SEB – dios del polvo de la tierra

“Enjambres de escarabajos” (Éxodo
8:21 texto hebreo)…………………………  RA y el precursor de BEELZEBÚ se semejaban
a los escarabajos; mucha joyería pagana
egipcia tiene forma de escarabajos.   

Morriña del ganado ………………………     APIS – el dios toro sagrado

Furúnculos. “Tomad puñados de        NEIT - la reina de los cielos
ceniza de..... un horno, y la esparcirá
Moisés hacia el cielo... y vendrá a
ser... sarpullido con úlceras"
(Éxodo 9:8-9).............................

 

Trueno y granizo…………………………….   SHU – dios de la atmósfera

Tinieblas…………………………………………... RA – el dios sol

Langostas…………………………………………  SERAIJA – protectora de Egipto contra
langostas
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LOS OTROS DIOSES DE EGIPTO

 

No obstante, raramente hay una negación explícita de esos dioses de parte de Dios. El puro poder de los milagros los deja en evidencia como invenciones sin sentido de los hombres. El uso del Nuevo Testamento de la terminología para describir los milagros de Jesús es otro ejemplo de esto. No hay una negación explícita de los demonios, pero su inexistencia queda demostrada por los milagros. Es significativo que el lenguaje del Nuevo Testamento acerca de la posesión de demonios sólo ocurre en el contexto del poder de Dios que se muestra por medio de sus milagros de sanidad. Y sin embargo, por lo general, Israel no captó la lección. ¿Se han preguntado alguna vez por qué Israel optó por hacer una becerro de oro? ¿Por qué no otro animal? Parece que Israel identificaba al becerro de oro con la diosa egipcia Hathor. "La diosa egipcia Hathor vino en la forma de una vaca, una  mujer con cabeza de vaca, o una mujer con cuernos de vaca y / u orejas de vaca. Ella tenía varios otros títulos, incluyendo La Dorada y Señora de la Música. Era la patrona del amor, de la maternidad, de la borrachera, de la diversión, del baile y de la música. La adoración a Hathor degeneró en inmoralidad y se le representa en algunas escenas y estatuas como una sensual joven mujer. Hathor era la protectora de  viajeros de Egipto a diversas áreas incluyendo el Sinaí". Así, Israel olvidó muy rápidamente la lección que con tanta naturalidad se le enseñó: ¡que los ídolos / demonios de Egipto no tenían poder alguno!

Las siguientes referencias a Hathor suministran un mayor entendimiento.

Hathor tenía varias formas, incluyendo una vaca, una mujer con cabeza de vaca. O una mujer con cuernos de vaca y / u orejas de vaca (2).

A Hathor también se le conocía como "La Dorada" (3).

Hathor era la protectora de los viajeros de Egipto a diversas áreas, incluyendo el Sinaí (4).

Patrona de la borrachera (5).

Hathor tenía el título de "Señora de la Música"  (6).

La adoración a Hathor incluía tocar toda  clase de instrumentos musicales junto con bailar (7).

La adoración a Hathor era para el gozo y el placer de aquellos  que participaban (9).

Hathor es también la diosa del amor (9).

Mientras consideramos la relación de Israel con Egipto, es fascinante descubrir que los sueños del faraón en los días de José eran una clara inversión de las ideas paganas circundantes. Uno de los más destacados dioses egipcios, Osiris, tenía siete vacas; José debe de haberse armado de valor para hacer comentarios que las siete vacas gordas habrían de ser devoradas por las siete flacas (Génesis 41:20; posiblemente representando a Israel a largo plazo, compare con Oseas 4:15-16; Amós 4:1). La observación que deseo hacer en el presente contexto es que las ideas paganas del faraón no eran explícitamente correctas, en cambio, la supremacía de Yahvéh y su pueblo sobre ellos se enseñó por implicación.

Muchos escritores han mostrado que hay muchísimos  relatos míticos en la cultura circundante del Oriente Medio que parecen alusiones a los milagros bíblicos como cuando se detuvo el sol, el secado del mar Rojo, etc. (10). Ellos atribuyen estos milagros a sus diversos dioses. Es muy posible que estas leyendas sean sólo corrupciones de los acontecimientos que ocurrieron en el relato bíblico, y tuvieron su origen mucho después de la ejecución de los milagros. Sin embargo, es imposible fechar con precisión el origen de estas leyendas paganas. En conformidad con la amplia evidencia de que fue Dios quien hizo tales milagros a fin de destruir la credibilidad de la mitología y filosofía circundantes, parece bastante probable que estas leyendas existían desde antes que ocurrieran los milagros bíblicos. Cuando Dios dividió el mar Rojo o detuvo la rotación de la tierra, él habría estado aludiendo poderosamente a las leyendas que declaraban que tales milagros habían sido hechos por la deidad X , Y o Z. Estaba claro que Yahvéh, el Dios de Israel, había hecho estas cosas; y en la realidad literal, no tan sólo en leyenda de un libro de cuentos.

 

 

Notes

(1) Umberto Cassuto, A Commentary on the Book of Exodus (Jerusalem: Magnes Press, 1997 ed.) p. 99.

(2) M.A. Murray, Egyptian Temples (London: Duckworth, 1931) pp. 53–54.

(3) Journal of Egyptian Archaeology, Vol. 5, p.57.

(4) Eretz Israel, Vol. 12, p.118.

(5) Joyce Tyldesley, Hatchepsut the Female Pharaoh (London: Penguin, 1998) p.171.

(6) Joyce Tyldesley, ibid p.171.

(7) M.A. Murray, op cit p. 185.

(8) Journal of Egyptian Archaeology, Vol. 5, P.57.

(9) D.B. Redford, Egypt, Canaan and Israel in Ancient Times (Princeton: Princeton University Press, 1992) p.232.

(10) M.A. Murray, op cit p.54.

(11)  Varios libros de texto de educación religiosa estándar para escuelas incluyen algunas referencias pertinentes con esto. Quizás la evidencia más notable de la extensión de las alusiones las proporciona Immanuel  Velikovsky en sus libros  Worlds in Collision [Mundos en Colisión] y Ages in Chaos [Épocas en Caos](London: Weidenfeld & Nicholson, 1957, 1959).

Digresión 6: "También los demonios creen, y tiemblan" (Santiago 2:19)

El término "demonios" se pone aquí por metonimia para referirse a la gente (supuestamente) poseída por demonios, y su observado "temblor" al momento de su sanidad. Pero no pienso que en este versículo Santiago está, por decirlo así, diciéndonos la verdad doctrinal acerca de los demonios. El contexto de Santiago 2 muestra que eso es parte de un diálogo imaginario entre el  "hombre de obras" (que piensa que las obras pueden salvar), y un "hombre de fe" (que piensa que  tan sólo por decir que creemos es suficiente y que nuestras obras son irrelevantes). Ambos de estos imaginativos hombres salen con declaraciones "erróneas", así que no es sorprendente que el "hombre de obras" menosprecie "la fe" diciendo que incluso las personas poseídas por el demonio pueden creer y ser sanadas. De por sí, difícilmente se puede tomar este pasaje como prueba de que los demonios realmente creen; la posición usual que se toma es que los demonios son ángeles caídos que no pueden creer y no pueden arrepentirse ni  ser sanados. Este pasaje, tomado incluso al pie de la letra, no contradiría ese sistema de  creencias.

¿Y SI LA BIBLIA NUNCA ENSEÑÓ QUE TENEMOS UN "ALMA INMORTAL"?

  ¿Y si la Biblia nunca enseñó que tienes un "alma" inmortal? Durante siglos nos dijeron que el ser humano tiene un alma atrapada ...