¿SABÍAS QUE DIOS LLAMÓ “MI UNGIDO” A UN REY QUE NI SIQUIERA PERTENECÍA AL PUEBLO DE ISRAEL?
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"CIRO, MI UNGIDO"
Hay historias en la Biblia que rompen por completo nuestros esquemas religiosos. Historias que nos obligan a recordar que Adonai gobierna la historia, incluso cuando no comprendemos sus caminos.
Una de esas historias es la de Ciro, el rey de Persia.
En hebreo su nombre aparece como:
כּוֹרֶשׁ Kóresh (Ciro).
Pero lo verdaderamente impactante no es su nombre…
sino el título que Dios le da.
En Isaías 45:1 encontramos una declaración sorprendente:
«“Así dice YHVH a su ungido, a Ciro…”»
La expresión “su ungido” en hebreo es:
מְשִׁיחוֹ Meshijó significa literalmente “su ungido” o “su mesías”.
La misma raíz de donde proviene la palabra:
מָשִׁיחַ Mashíaj (Mesías).
Esto abre una pregunta profunda.
¿Cómo puede Dios llamar “su ungido” a un rey que ni siquiera pertenecía al pueblo del pacto?
UN REY QUE NO CONOCÍA AL DIOS DE ISRAEL
Ciro fue el fundador del Imperio Persa en el siglo VI a.C.
No era israelita.
No había crecido bajo la enseñanza de la Torá.
No pertenecía a la descendencia de Abraham.
Era un rey pagano.
Y aun así, Dios declara algo sorprendente:
«“Yo te tomé de la mano derecha… aunque tú no me conocías.” (Isaías 45:4-5)»
Esto significa que Dios ya lo estaba usando para cumplir su propósito, incluso antes de que él comprendiera plenamente quién era el Dios de Israel.
EL REY QUE ABRIÓ EL CAMINO DE RESTAURACIÓN
Después de la destrucción de Jerusalén, el pueblo de Israel fue llevado cautivo a Babilonia.
Décadas de exilio.
Décadas de silencio.
Décadas lejos de la tierra prometida.
Parecía que la historia de Israel había llegado a su final.
Pero entonces aparece Ciro.
En el año 539 a.C., Persia conquista Babilonia.
Y este rey toma una decisión que cambia la historia del pueblo judío.
Declara que los judíos pueden regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo.
Ese decreto quedó registrado en Esdras 1:1–3.
Un rey extranjero…
restaurando al pueblo de Dios.
Un gobernante pagano…
abriendo el camino para el cumplimiento de las profecías.
CUANDO DIOS USA A QUIEN NADIE ESPERA
La historia de Ciro nos enseña algo profundo.
Dios no está limitado por nuestras categorías religiosas.
Él puede levantar a un pastor como David.
Puede transformar a un perseguidor como Shaúl de Tarso.
Y también puede usar a un emperador extranjero como Ciro.
Porque el Eterno no necesita que alguien encaje en nuestros moldes para cumplir su voluntad.
EL DIOS QUE GOBIERNA LAS NACIONES
La Biblia usa una palabra hebrea para referirse a los pueblos fuera de Israel:
גּוֹיִם Goyim
que significa “las naciones”.
El mensaje del profeta Isaías es claro:
El Dios de Israel no gobierna solamente a un pueblo.
Él gobierna sobre toda la historia humana.
Reyes, imperios y naciones están bajo su autoridad.
EL MISMO DIOS SIGUE ESCRIBIENDO LA HISTORIA
El mismo Dios que levantó a Koresh Ciro para abrir el camino de restauración para Israel…
Sigue escribiendo la historia hoy.
Y muchas veces lo hace de maneras que nosotros no imaginamos.
A veces levanta a personas inesperadas.
A veces abre puertas donde parecía imposible.
A veces utiliza circunstancias que nadie habría planeado.
Porque cuando el Eterno decide cumplir su propósito…
Nada puede detenerlo.
Ni los imperios.
Ni la historia.
Ni las limitaciones humanas.
YESHÚA Y EL LLAMADO A VIVIR EN EL PACTO
Sin embargo, la revelación plena de ese propósito se manifiesta en יֵשׁוּעַ Yeshúa.
Él no solo vino a traer redención.
Vino a restaurar al pueblo del pacto y a reunir a las naciones bajo el Reino del Eterno.
Ciro fue un instrumento para liberar al pueblo y permitir la reconstrucción del Templo.
Pero Yeshúa vino a algo aún mayor:
restaurar el corazón del hombre y escribir la Torá en su interior.
Por eso la gracia de Dios no nos aleja de los mandamientos.
Al contrario.
Nos invita a caminar en ellos con amor, fidelidad y obediencia.
Porque como dijo el propio Mesías:
“Si me aman, guarden mis mandamientos.” (Juan 14:15)
UNA PALABRA DE ÁNIMO
Tal vez hoy alguien se siente pequeño, limitado o incluso fuera del lugar donde debería estar.
Pero la historia bíblica nos recuerda algo poderoso:
Dios sigue levantando personas.
Sigue restaurando destinos.
Sigue escribiendo historias nuevas.
Y muchas veces lo hace con aquellos que el mundo jamás habría elegido.
Si el Eterno pudo levantar a Ciro para cambiar el rumbo de la historia…
Cuánto más puede levantar a aquellos que hoy deciden volver a Él, caminar en su Palabra y seguir a Yeshúa, el verdadero Mashíaj.
¡¡¡Porque cuando Dios llama… la historia todavía no ha terminado!!!
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