domingo, 31 de julio de 2022

JESÚS MURIÓ POR LAS OVEJAS PERDIDAS DE LA CASA DE ISRAEL



                                                         

                                                            ¿Por quiénes murió Jesús?

Él mismo declaró: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la Casa de Isarel" (Mateo 15:24). Y en Lucas 19:10, dice: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". ¿Y qué se habia perdido que tuviera que ser buscado y salvado? La Casa de Israel. Esto no quiere decir que el resto de los hombres no tengan esperanza, o que hayan sido dejados fuera, ellos también tendrán su oportunidad, pero el llamado ahora es para "los Hijos de Dios que están dispersos"...A ellos, dice Pedro que escribió su espístola:

"Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas" (1 Pedro 1:1-2).

Tambien Jacobo dice: "Jacobo , siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos" (Jacobo 1;1). 

Entonces, Jesús es el gran Pastor de las ovejas que vino a buscarlas y a reunficarlas en un solo Rebaño bajo un solo Pastor. Hablando a los del redil Judío (es decir, a los de la Casa de Judá) dijo: "Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor" (Juan 10:16). 

Recordemos la profecía que dice:

"Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas" (Ezequiel 36:24-27). 

Y:

"Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo:   Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: «Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros». Toma luego otra vara y escribe en ella: «Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros».  Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano.  Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: «¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?»,  diles: «Así dice el Señor DIOS: “He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquella, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano”».  Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos,  y diles: «Así dice el Señor DIOS: “He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos.  No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. ”Mi siervo David [el Amado] será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.  Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre”». (Ezequiel 37:15-28).

Entónces todas las promesas de Dios son de redención y son para ISRAEL, el Israel de Dios. Pero el resto de los hombres tambien tienen esperanza para el futuro:

Hechos 15: 14-18:

Simón ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre (Israel).  Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: DESPUÉS DE ESTO VOLVERÉ, Y REEDIFICARÉ EL TABERNÁCULO DE DAVID QUE HA CAÍDO. Y REEDIFICARÉ SUS RUINAS, Y LO LEVANTARÉ DE NUEVO, PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE A JEHOVÁH, Y TODOS LOS GENTILES QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE, DICE JEHOVÁH, QUE HACE SABER TODO ESTO DESDE TIEMPOS ANTIGUOS. 

Entonces el resto de los hombre, los paganos, tambien recibirán su oportunidad cuando se levante de nuevo "el tabernáculo  de David (la Casa, el Reino) que será establecido sobre la Tierra. Como leemos en Isaías 2: 1-5; y en Miqueas 4:1-4:

Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa de JEHOVÁH será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de JEHOVÁH, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de JEHOVÁH.  Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.  Casa de Jacob, venid y caminemos a la luz de JEHOVÁH. 

Y sucederá en los últimos días que el monte de la casa de JEHOVÁH será establecido como cabeza de los montes; se elevará sobre las colinas, y afluirán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones y dirán: Venid y subamos al monte de JEHOVÁH, a la casa del Dios de Jacob, para que Él nos instruya en sus caminos, y nosotros andemos en sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del JEHOVÁH.  Él juzgará entre muchos pueblos, y enjuiciará a naciones poderosas y lejanas; entonces forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.  Cada uno se sentará bajo su parra y bajo su higuera, y no habrá quien los atemorice, porque la boca de JEHOVÁH de los ejércitos ha hablado. 

¡Queda claro claro el magnífico plan de redención para Isarel y para el mundo!

sábado, 30 de julio de 2022

DERRIBANDO LOS MITOS CON LA PALABRA DE DIOS.

 


DERRIBANDO MITOS:
 
 
JESUS no es el Camino para ir al cielo...sino que es el Camino de regreso al PADRE...para reconciliarnos con Él. "Nadie llega al Padre sin por mi" (Juan 14:6). Jesús nunca ofreció a nadie un viaje al cielo, la "casa de mi Padre" NO es el cielo, sino el Reino que pronto será establecido sobre la tierra. ¡Él es el Rey designado, el Mesías! "Y reinará sobre la Casa de Israel para siempre y de su reino no habrá fin" (Lucas 1:33). Reinará en Jerusalem, "la ciudad del gran Rey" (Mateo 5:35). "Para que donde yo esté vosotros tambien estéis" ¿Dónde estará Jesús y dónde estarán sus discípulos?
 
Mateo 19:28:
 

"Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en EL TRONO DE SU GLORIA, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre DOCE TRONOS, para juzgar [gobernar] a las doce tribus de Israel".

El mito de las "moradas celestiales", tambien conocido como "mansiones celestiales" se cae si entendemos que ni Jesús ni Sus Discípulos ni ninguno de sus seguidores vivirán ni reinarán en el cielo, sino en la tierra.
 
"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad" (Mateo 5:5).
 
"Porque los malhechores serán destruidos, pero los que esperan en Jehovah heredarán la tierra. Dentro de poco no quedará el impío. Contemplarás su lugar, y no aparecerá. Pero los mansos heredarán la tierra y se deleitarán por la abundancia de paz" (Salmo 37:9-11).
 
"Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre sobre ella" (Salmo 37:29).
 
"Ellos entonaban un cántico nuevo, diciendo: '¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos! Porque tú fuiste inmolado y con tu sangre has redimido para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. Tú los has constituido en un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra" (Apoc. 5: 9,10).
 
Entonces no hay un cielo prometido para nadie, porque ni el mismo Jesús permanecerá en el cielo para siempre.
 
Hechos 3:19-21:
 
"Por tanto, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; de modo que de la presencia de Jehováh vengan tiempos de refrigerio y que él envíe al Cristo, a Jesús, quien os fue previamente designado. A él, además, el cielo le debía recibir HASTA los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las cuales habló Dios por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos".
 
De manera que Jesús será de nuevo enviado a la tierra en "los tiempos de la restauración de todas las cosas"...¡TODAS LAS COSAS SERÁN RESTAURADAS POR JESUS CRISTO! Contrario a lo que algunos enseñan hoy día y falsamente, la restauración de todas las cosas no se está haciendo en éste tiempo, ni en estos últimos días, sino que será efectuada cuando Jesús el Mesías regrese.
 
Apocalipsis (Revelación) 21: 3-5:
 
"Oí una gran voz que procedía del trono diciendo: 'He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor [estas cosas suceden en la tierra]; porque las primeras cosas ya pasaron. El que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí yo hago nuevas todas las cosas. Y dijo: 'Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas" .
 
Isaís 25: 6-9:
 
6 Sobre este monte [Reino] Jehovah de los Ejércitos hará a todos los pueblos un banquete de manjares, un banquete de vinos añejos, manjares suculentos y refinados vinos añejos.
 
7 Entonces sobre este monte destruirá la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que está puesto sobre todas las naciones.
 
8 Destruirá a la muerte para siempre, y el Señor Jehovah enjugará toda lágrima de todos los rostros. Quitará la afrenta de su pueblo [Israel] de sobre toda la tierra, porque Jehovah ha hablado.
 
9 Se dirá en aquel día: '¡He aquí, éste es nuestro Dios! En él hemos esperado, y él nos salvará: ¡Este es Jehovah! En él hemos esperado. ¡Gocémonos y alegrémonos en su salvación".
 
Entonces, nuestra esperanza no es ir al cielo ni estar allá tocando arpas y con alitas en las espaldas danzando sobre las nubes y viviendo en mansiones, en ciudades con calles de oro y mares de cristal, no, nuestra esperanza es estar disfrutando de vida eterna aquí en la tierra restaurada, donde ya no habrá mas muerte, ni mas llanto, ni mas clamor, ni dolor. Todas esta cosas que trajo como consecuencias el pecado serán cosas ya puestas en el olvido, ¡no serán más!
 
¡Y HABRÁN NACIONES EN LA TIERRA!
Miqueas 4: 1-4:
 
1 Acontecerá en los últimos días que el monte [REINO] DE LA CASA DE JEHOVÁH (la Casa de mi Padre) será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él los pueblos.
 
2 Muchas naciones vendrán y dirán: 'Venid, subamos al monte de Jehovah y A LA CASA DEL DIOS DE JACOB [ISRAEL], para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas. Porque de zión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehovah.
 
3 Él juzgará entre muchos pueblos y arbitrará entre naciones poderosas, hasta las más distantes. Y convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra (como ahora).
 
4 Cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera. Y no habrá quien los amedrente, porque la boca de Jehovah de los Ejércitos ha hablado.
 
Aquí, pues, no hay lugar para mitos, la "Casa de mi Padre" no es el cielo, sino el Reino de Dios que será establecido sobre la tierra, cuyo centro de gobierno será en Jerusalem, "la Ciudad del gran Rey", y el gran Rey será Jesús, el Mesías bendito de Israel.
 
Así como este, hay otros muchos mitos que trataré de ir derribando con la Palabra de Dios, la cual es la última autoridad sobre todo asunto espiritual y toda enseñanza. Solo la Escritura nos da respuestas lógicas y reales dejando al descubierto los mitos religiosos inventados por hombres. Cuando Jesús hablaba de "la Casa de mi Padre" se estaba refiriendo al reino de Dios, ese era el tema principal de su predicación y enseñanza...le prometió a sus 12 discípulos que en ese reino iba a haber un lugar preparado para ellos, y ese lugar o lugares serán las posiciones que ellos ocuparán en ese reino. 

En una ocasión, se acercó la madre de los hijos de Zebedeo pidiéndole a Jesús que, en su reino, sentara a sus dos hijos, uno a su derecha y el otro a su izquierda, Jesús le respondió:

" —No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo he de beber? Ellos le dijeron: —Podemos.

Les dijo: —A la verdad, beberéis de mi copa; pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío concederlo, sino que es para quienes lo ha preparado mi Padre" (Mateo 20:20-24).

Fueron esos lugares los que él se fue a preparar, y cuando vuelva, ya estará todo preparado para que los doce se sienten sobre doce tronos a gobernar a las tribus de Israel. ¡Quién estará a su derecha y quién a su izquierda? ¡Ya se verá! Hay mucho mas que se puede argumentar sobre este tema, pero por ahora lo dejaremos hasta aquí.

Shalom (Paz)!

viernes, 29 de julio de 2022

¿En qué consiste la salvación?

 En esto consiste la vida eterna: Que te conozcan a tí (Padre) el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste" (Juan 17:3).


La Biblia dice que Dios envió a Su Hijo al mundo para que el mundo sea salvo por medio de él, y el ángel del SEÑOR le dijo a Mariam (Maria) le pondría por nombre Jesús "porque él salvará a su pueblo de sus pecados". Entonces, ¿en qué cosiste la salvación? ¡Consiste en ser salvados del pecado! Porque en él (en Cristo) tenemos la redención en su sangre, el perdón de los pecados, según las riquezas de Su gracia" (Efesios 1:7). Somos redimidos del poder del pecado y de su consecuencia, que es la muerte, porque "la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Romanos 6:23). Entonces la salvación consiste en ser liberados (una liberacón) del pecado y de su paga, que es muerte. ¿Y qué es muerte? Muerte es lo contrario a la vida, la ausencia de la vida que se nos es dada en el vientre de nuestras Madres y que termina al momento de morir, cuando se nos retira el aliento de vida.

Eclesiastes 3:17-21:

Y yo dije en mi corazón: 'Tanto al justo como al impío los juzgará Dios, porque hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace. Yo dije en mi corazón, con respecto a los hijos del hombre, que Dios los ha probado para que vean que ellos de por sí son animales. Porque lo que ocurre con los hijos del hombre y lo que ocurre con los animales es lo mismo: Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquéllos. Todos tienen un mismo aliento; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. Todo va al mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe si el espíritu del hombre sube arriba, y si el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? 

Aquí el Sabio nos muestra la realidad de las cosas, pertenecemos al reino animal. Todos morimos de la misma manera, en este respecto no hay ninguna diferencia entre animales y hombres. En el verso 21, él se hace la pregunta: "¿Quién sabe si el espíritu del hombre sube arriba, y si el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?" Es de notar que la palabra traducida aquí como "espíritu"  es la palabra hebrea "ruach" que significa "aliento", "soplo", "respiración". Sabemos que el aliento de vida que mantiene con vida al ser humano y todo ser viviente en este palneta proviene de Dios, fue Él quien sopló en las narices del primer ser humano "aliento de vida" (Génesis 2:7). 

Vea que no dice que Dios le soplara en las narices del Adam un "alma inmortal", simplemente sopló aliento de vida y el hombre vino a ser "un alma viviente". Con la muerte, el proceso se revierte, se retira el aliento de vida, se deja de respirar y el hombre se convierte en un alma muerta. ¡Ya no está vivo!

Entonces, si Jesús vino para salvarnos de la muerte, ¿cómo lo hará si todos morimos, si somos seres condenados a muerte por Dios mismo? El vendrá por segunda vez y nos levantará, nos despertará del sueño de la muerte, del polvo de la tierra (Daniel 12:2), y nos dará vida de nuevo...Pero como dice Pablo en 1ª Corintios 15:26, "el último enemigo en ser destruido es la muerte" ...Así como lo oye, ¡Él destruirá a la muerte para siempre! Nota: Daniel 12:2 dice "muchos de los que duermen", la palabra hebrea para "muchos" e "rab", y significa multitudes. Por Jesús sabemos que esos "muchos" son "todos", todos los que duermen en los sepulcros — Juan 5:28.

"Destruirá a la muerte para siempre, y el Señor Jehovah enjugará toda lágrima de todos los rostros. Quitará la afrenta de su pueblo [entiéndase, Israel] de sobre toda la tierra, porque Jehováh ha hablado" (Isaias 25:8). 

"Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron.'  El que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí yo hago nuevas todas las cosas.' Y dijo: 'Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas" (Apoc. 21:4-5).

La salvación del pueblo santo, Israel, consiste en ser libertados del pecado y de la muerte eterna. 

"Y todo el que vive y cree en mi no morirá (dormirá) para siempre" (Juan 11:26).

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido (en el sueño de la muerte)" (1ª Tesa. 4:13,14). 

Entonces, nuestra salvación consiste en ser perdonados de nuestros pecados y limpiados por la sangre derramada de Jesucristo, y se efectuará formal y totalmente cuando él regrese para establecer su reino sobre la tierra donde obtendremos vida eterna.

"Dentro de poco no quedará el impío. Contemplarás su lugar, y no aparecerá. Pero los mansos heredarán la tierra y se deleitarán por la abundancia de paz" (Salmo 37:11; Mateo 5:5). 

"Los justos heredarán laTierra y vivirán para siempre sobre ella" (Salmo 37:29).

De modo que la salvación no consiste en ir al cielo, y mucho menos al momento de morir, sino en obtener vida eterna en el Mundo Venidero. Esa es la promesa, esa es nuestra esperanza, eso es lo que Dios ha preparado para Su Pueblo santo y para todos aquellos que en fe y obediencia se le unan y sean injertados al Olivo Santo, ISRAEL (Romanos 11:24-37).

martes, 26 de julio de 2022

YESHÚA (JESÚS ) Y "EL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE"...

 





Texto a considerar: "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra" — Filip. 2:9,10.

Primeramente, vamos a considerar lo que significa la palabra "nombre" desde el Griego.

Esta palabra es "onoma" (Strong #G3686) cuyo significado primario es: "autoridad" y "carácter". Sobre esta base examinemos el significado de los versículos arriba citados.

Vemos entonces que "nombre" significa autoridad y carácter y no necesariamente un nombre personal, no que los nombres personales no tengan importancia, porque sí la tienen, por ejemplo, el nombre personal del Señor Jesús Cristo conlleva un significado muy importante y fue enfatizado por el ángel del Señor [Yehováh] cuando hizo el anuncio sobre su nacimiento a su madre Mariam (María, en Griego):

"Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS" (Lucas 1:30,31).

Ese mismo encargo lo recibió su esposo Yosef cuando el ángel le habló en suenos.

"Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21).

Comparando estos versículos bíblicos vemos algo muy importante y digno de considerar cuando examinamos el significado del nombre personal de Jesús. Primero, Lucas dice que el ángel del Señor le dijo a Mariam: "Y llamarás Su nombre JESÚS (Hebreo Yeshúa)". Es de extrema importancia entender que el nombre del Mesías salvador es el mismo nombre de Yehoshúa (latinizado como Josué). Y es interesante, porque Josué o Yehoshúa que es su nombre hebreo, no era su nombre original o nombre de pila, como dicen por ahí, sino que se llamaba Hoshea ben Nun, o "Oseas, hijo de Nun", a quien Moisés cambió el nombre y lo llamó Yehoshúa (Josué) quien eventualmente reemplazó a Moisés y llegó a conquistar la tierra prometida e intrudujo el pueblo a ella (Números 13:16; Deuteronomio 34:1-9). Así que no es casualidad que Moisés cambiara el nombre de su siervo Oseas por el de Yehoshúa, ya que el salvador del mundo llevaría ese mismo nombre. Segú Yehoshúa (Josué) fue escogido para introducir al pueblo de Dios (Israel) a la tierra prometida, así el Mesías Yehoshúa ha sido escogido y comisionado por Dios para introducir al Pueblo santo a la patria celestial.

En la versión inglesa (King James) en Hechos 7:45 traduce el nombre de Josué como Jesús (Which also our fathers that came after brought in with Jesus into the possession of the Gentiles). Y no es extraño esto, ya que ambos, Josué y Jesús comparten el mismo nombre hebreo, Yehoshúa. Otro punto interesante es de la la Biblia Peshitta en Arameo, tanto en Mateo como en Lucas en vez de Jesús, usa la forma acortada de Yehoshúa, es decir, Yeshúa o Y'shua. ¿Tiene esto sentido? ¡Absolutamente! En el idioma Hebreo, la palabra hebrea Y'shuah significa Salvación o liberación. Entonces el nombre Yeshúa es totalmente correcto, porque, como afirma Mateo 1:21, "él salvará (hebreo yoshía) a su pueblo de sus pecados". Note la correlación entre los dos verbos hebreos "yehsuah" y "yoshía" = salvación y salvará.

Volviendo a la palabra griega "onoma" (nombre), que no tiene nada que ver con el nombre personal, sino mas bien, tiene que ver con AUTORIDAD y con CARÁCTER, toma un giro muy importante para entender lo que Pablo dice en Filipenses 2:9,10 acerca del "nombre que es sobre todo nombre". Veamos:


Punto # 1. Pablo dice que Dios "exaltó hasta lo sumo" (al máximo) a Jesús. (Si Jesús hubiera sido Dios mismo, para comenzar, ¿cómo podría haber sido exaltado hasta lo sumo por otro Dios? Naturalmente, Jesús no era Dios, sino Hijo de Dios. "Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy" (Salmo 2:7; Hebreos 5:5). Jesús sufrió la muerte y la humillación en favor del Pueblo de Dios, por esa razón, Dios lo exaltó a lo sumo, es decir, lo elevó a una posición superior a la que él ya tenía como Hijo de Dios. 

Punto # 2. "y le dió un nombre que es sobre todo nombre"...Entendamos que no se refiere a un nombre personal, el ya tiene un nombre personal, se llama Jesús o Yeshúa, sino que se trata de una AUTORIDAD sobre toda autoridad, para que en esa autoridad de Jesús se doble toda rodilla, de los que están en el cielo (los ángeles), de los que estan en la tierra (todos los hombres, imperios, potestades y autoridades) y de los que están debajo de la tierra (todos los muertos de todos los tiempos). ¡Tamaña autoridad que se le ha dado a Jesús! Como él mismo dijera a Sus discípulos:

"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28;18). ¡El Dios Todopoderoso ha delegado en Jesús el Mesías "toda autoridad en el cielo y en la tierra"! Claro que esa autoridad delegada por Dios volverá a Dios, ya que, como le fue revelado al apóstol Pablo:

"
Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad, y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.  Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que DIOS SEA TODO EN TODOS" (1ª Corintios 15:23-28).

Es decir, Dios sujetó todas las cosas a los pies de Jesús, y él reinará hasta suprimir todo dominio,autoridad y potencia, cuando esto esté hecho, entonces EL HIJO MISMO, NO SOLO ENTREGARÁ DE VUELTA EL REINO A SU PADRE, SINO QUE SE SUJETARÁ ÉL MISMO AL PADRE PARA QUE EL PADRE SEA TODO EN TODOS.

Ahora, para tener las cosas en claro, para que no quede duda alguna de que en Filipenses 2:9,10 no se está hablando del nombre personal de Jesús, es decir, que no es ante el nombre de Jesús que se doblará toda rodilla, sino ante Su autoridad, autoridad dada a él por parte del Padre Celestial, vamos ahora a considerar los siguientes puntos: Cuando Jesús estuvo en carne (es decir, como un ser humano mortal, pronunció algunas enseñanzas muy profundas y de gran significado, por ejemplo, enseñando a sus Discípulos sobre la oración, les dio una oración modelo, muy conocida como "el Padrenuestro". En esa oracón resaltan varias cosas y surgen algunas interrogantes, mayormente cuando se trata del asunto que venimos considerando, es decir, lo de "el Nombre sobre todo nombre". Para muchos cristianos, ese "nombre sobre todo nomre" es el nombre personal del Mesías, Jesús. Para derimir este asunto, surge la siguiente pregunta: Si Jesús es el nonbre sobre todo nombre, ¿qué hay del Nombre del PADRE? Jesús dijo:

"PADRE NUESTRO que estás en el cielo, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA TU REINO"....además dijo:  "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los VERDADEROS ADORADORES ADORARÁN AL PADRE en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." ¿Dijo él "santificado sea MI NOMBRE"? O dijo él:  "¿cuando los verdaderos adoradores me adoren a mi"? 

¿Habrá contradicciones en la Biblia?  ¡Absolutamente no! JESÚS estaba orando al PADRE, y dijo que el nommbre del PADRE sea SANTIFICADO. ¿Cuál es entonces ese Nombre que ha de ser santificado?

Evidentemente no es el de Jesús, como no es tampoco a Jesús a quien debemos de adorar. ¡SE TRATA DEL NOMBRE DEL PADRE, Y ES SOLO AL PADRE A QUIEN ADORAN LOS VERDADEROS ADORADORES! 

Lucas 1:30-33:

"Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.Este será grande, Y SERÁ LLAMADO HIJO DEL ALTÍSIMO; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin".

Ahora bien, ¿QUIÉN ES EL ALTÍSIMO?

El Salmista responde:

"Sean afrentados y turbados para siempre; Sean deshonrados, y perezcan. Y conozcan que tu nombre es YEHOVÁH; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra".

¡YEHOVÁH ES EL DIOS ALTÍSIMO! Por lo tanto, si JESÚS sería llamado "Hijo del Altísimo", según Lucas, Jesús es Hijo de Yehováh, "el solo (único) Altísimo sobre toda la tierra". Es por eso que encontramos a Jesús diciendo que es únicamente a PADRE (a YEHOVÁH) a quien adoraremos en espíritu y en verdad, porque eso son los verdaderos adoradores y YEHOVÁH busca a esos adoradores para que lo adoren. 

Nota: La palabra "adorar" es la palabra griega "proskuneo", que significa "besar (como cuando el perro lame la mano de su amo)", "postrarse en homenaje", "hacer reverencia". Por lo que esta palabra "proskuneo" traducida del griego como "adorar", puede aplicarse tanto al Dios Altísimo YEHOVÁH, como a Su majestad, Jesús el Mesías, el Hijo de Dios, sin que entren en conflicto uno con otro. Es importante notar obviamente que ante el PADRE nos postramos en homenaje y hacemos reverencia como al Dios Altísimo, mientras que, ante Jesús, lo hacemos como ante un Rey majestuoso ungido y designado por el Dios Altísimo.

JESÚS ES UN MEDIADOR, UN INTERCESOR.

UN MEDIADOR MEDIA entre dos partes en conflicto...El hombre está en conflicto con Dios, de modo que Jesucristo es el "Mediador (intercesor) entre DIOS y los HOMBRES, porque Él mismo es UN HOMBRE, "Jesucristo Hombre" o "el hombre (ser humano) Cristo Jesús" — 1ª Timoteo 2:5.  

Este hecho no le resta honor ni gloria al Señor Jesucristo, al contrario, lo reconocemos como nuestro Mesías, nuestro salvador, nuestro Rey, nuestro gran Sumo sacerdote, nuestro "Hermano mayor". Mientra reconocemos que YEHOVÁH es "el único Altísimo sobre toda la tierra", como el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, como el único Dios veradadero (Juan 17:1,3; 1ª Corintios 8:5,6)

Concluimos este breve estudio diciendo con el apóstol Pablo:

"que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición (epifanía) de nuestro Señor Jesucristo, la cual (aparición - epifanía) su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores [YEHOVÁH],

 EL ÚNICO QUE POSEE INMORTALIDAD, QUE HABITA EN LUZ INACCESIBLE; A QUIEN NINGUNO DE LOS HOMBRES HA VISTO NI PUEDE VER, A ÉL SEA LA HONRA Y EL IMPERIO SEMPITERNO, AMÉN" 


POR TANTO, AL REY DE LOS SIGLOS [YEHOVÁH], INMORTAL, INVISIBLE, AL ÚNICO Y Y SABIO DIOS, SEA HONOR Y GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMÉN.

 

lunes, 25 de julio de 2022

¿DEBEMOS CONGREGARNOS?


Una consideración Bíblica



Aunque en la Biblia encontramos suficientes referencias en donde se dice que los cristianos se reunían, parece que sólo en Hebreos 10:25 encontramos la exhortación o el deber de ‘no dejar de congregarnos’. ¿Qué razones había para esta exhortación? Veamos una primera razón:

“Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros” (Colosenses 4:16) 

Aquí vemos un primer beneficio que los cristianos obtenían al congregarse. Ya que casi ningún cristiano poseía copias del Antiguo Testamento o de las cartas pastorales, sólo cuando se congregaban tenían la oportunidad de escuchar la necesaria instrucción que procedía de Dios. ¿Aplica esto en la actualidad?


Es evidente que hoy cada uno puede tener su propia biblia y leerla sin necesidad de ir a ningún lugar. Se podría objetar que aún así, si no fuéramos a ninguna iglesia nos privaríamos del entendimiento bíblico que el pastor u otros miembros de la iglesia nos puedan ofrecer. Esto puede ser cierto en muchos casos, pero para quienes utilizan los recursos de internet (redes sociales, blogs, Webs, videos etc.) este beneficio queda compensando incluso con creces. 


Así, parece que la primera razón que los primeros cristianos tenían para congregarse, hoy en día puede quedar obsoleta, especialmente para los que pueden acceder desde su hogar a todo tipo de recursos bíblicos. Veamos una segunda razón:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:6)  

Otra razón que tenían los cristianos para congregarse era que el Espíritu podía dirigirse a ellos a través de las iglesias locales. Este es el caso de los mensajes que Cristo dirigió a las siete iglesias para transmitirles su apoyo, instrucción e incluso disciplina (Apocalipsis cap. 2 y 3) ¿Aplica esto en la actualidad?


Después de la muerte de Juan (considerado el último apóstol) no parece haber constancia de que el espíritu santo haya producido nuevos mensajes, entendiéndolo como nuevas revelaciones. Todos aceptamos que el espíritu santo puede hacer que percibamos la guía, el estimulo y la corrección de parte de Dios. No obstante, podemos entender que todo lo que el espíritu tenía que transmitir a la Iglesia quedó completado en el primer siglo. Así pues, la segunda razón para congregarse también puede quedar obsoleta hoy día. Veamos una tercera razón:

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25) 

Y aquí estamos ante el pasaje clave. Si nos fijamos bien, congregarse no era la finalidad, sino el medio necesario para que pudieran atenderse unos a otros a fin de estimularse al amor y las buenas obras. Y en aquel tiempo ¿Cómo iban a estimularse si no se reunían? Así, el énfasis a este pasaje hay que darlo en la razón para reunirse, más bien que en el simple acto de estar presente. ¿Aplica esto en la actualidad?


No cabe duda. La atención fraternal que podemos ofrecer y recibir cuando nos congregamos con otros hermanos es muy valiosa y puede abarcar diferentes aspectos. El espiritual: cuando damos o recibimos edificación personal con la Palabra de Dios. El emocional: cuando damos o recibimos palabras de aliento al atravesar situaciones personales difíciles. El físico o material: cuando los hermanos o nosotros mismos nos encontremos en necesidad. Y la exhortación a mantenernos fieles a Dios, animándonos a superar las distintas pruebas y flaquezas que debamos afrontar.


Esta atención mutua tiene cabida en el ámbito de una comunidad de creyentes, donde los distintos miembros se pueden conocer lo suficiente como para tener y mantener esta relación fraternal.


¿DÓNDE CONGREGARSE?


La Biblia no es explícita sobre en qué lugar deben reunirse los cristianos, no hay ningún mandato al respecto; pero existen varias referencias que indican donde se reunían:

“Y habiendo considerado esto, llegó [Pedro] a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando” (Hechos 12:12)

“Aquila y Prisca, y la congregación que se reúne en su casa, les mandan muchos saludos en el Señor” (1 Corintios 16:19)

“Saluden a los hermanos que están en Laodicea. Saluden también a Ninfa y a la congregación que se reúne en su casa” (Colosenses 4:15)

“Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa” (Filemón 1:1-2)  

A la vista de estos versículos, los cristianos del primer siglo se reunían en casas particulares. Esto no quiere decir que a veces pudieran utilizar otros lugares. Posiblemente algunas iglesias con recursos usaran lugares específicos para congregarse; pero lo normal era que las casas particulares sirvieran como lugar de reunión. 


¿Pero no dice la Biblia que Jesús y Pablo solían asistir a las sinagogas? Sí, hay varias referencias que así lo indican (Mateo 4:23; 9:35; 13:54; Marcos 1:39; Lucas 4:15; Hechos 9:20; 13:5) Pero el propósito que tenían para asistir era enseñar o predicar el evangelio a los judíos.


“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino” (Mateo 4:23) 


“En seguida [Pablo] predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20)


Jesús no utilizó las sinagogas para reunirse con sus discípulos, ni tampoco Pablo para congregarse con sus hermanos.


Así, si hemos de seguir el precedente bíblico, lo más normal sería reunirse en casas particulares. Además, debido a que en las casas particulares necesariamente el número de asistentes no puede ser muy elevado, esto facilitaría el conocerse suficientemente para ‘estimularse al amor y a las buenas obras’. (Hebreos 10:24)


¿CUÁNTOS NOS CONGREGAMOS?


Sobre esta cuestión Jesús dijo lo siguiente:

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20)

Está claro que no es necesario congregarse con 50, 100 o más compañeros de creencia; ni mucho menos asistir a las llamadas mega-iglesias con capacidad para miles de feligreses.


Sí, basta con solo dos o tres para que Jesús esté en medio de los congregados. La única condición que Jesús pone es que ‘estén congregados en su nombre’; es decir, estar reunidos con el propósito de considerar la enseñanza de Jesús, predispuestos a aceptar todo aquello que Dios nos quiera transmitir mediante Su Palabra.


El comentarista bíblico William Barclay lo expresa así: “Jesús […] no es esclavo de los números. Está dondequiera se reúnan corazones fieles, aunque sean muy pocos, porque Él Se da totalmente a cada persona […] Hay algunos que nunca se presentan lo mejor posible excepto en las que se consideran grandes ocasiones; pero para Jesucristo cada ocasión en la que, aunque solo sea dos o tres, se reúnen en Su nombre, es una gran ocasión.” (Comentario al Nuevo Testamento – Tomo 2)


¿Debemos entender que Jesús está en contra de una cantidad mayor de congregados? Claro que no; él no puso un límite superior de congregados; pero si ‘han de estar reunidos en su nombre’ es más probable que esta condición se dé con grupos pequeños. Por otra parte, si el número de congregados es muy grande, se puede dificultar el propósito de “estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24)


¿CON QUIÉNES DEBEMOS CONGREGARNOS?


Saber con quiénes debemos congregarnos es primordial si deseamos que nos reporte beneficios espirituales. ¿Con quiénes? 


Obviamente con los que se reúnen en el nombre de Jesús (Mateo 18:20) y tienen un deseo sincero de conocerle: “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3)


Con quienes desean guardar los mandamientos de Jesús: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)  “Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera”  (Salmo 119:167) ¿Qué estimulo espiritual puede ofrecer alguien que practique cosas que Dios odia?: “no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón” (1 Corintios 5:11)


Con los que confían en la ayuda de Dios y están dispuestos a ser enseñados humildemente: “dijo Jesús: Padre, Señor del cielo y de la tierra, te doy gracias porque has ocultado todo esto a los sabios y entendidos y se lo has revelado a los sencillos” (Mateo 11:25) La humildad y la modestia son requisitos indispensables para conocer y vivir las enseñanzas bíblicas.


Con este tipo de compañeros podemos animarnos a “permanecer firmes en la fe” (Hechos 14:22); a ‘comunicarnos algún don espiritual, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común’ (Romanos 1:11-12) y llegar “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” (Efesios 4:13) Con este tipo de hermanos podremos sentir como dice el salmo: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”  (Salmo 133:1)


¿DEBEMOS CONTAR CON PASTORES Y MAESTROS?


Efesios 4:11-16 dice lo siguiente:


“Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.

Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas. Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro.”


Este pasaje menciona que Jesús designó a apóstoles, profetas, evangelistas y pastores y maestros. Hay discusión sobre si la figura del apóstol tiene vigencia hoy día. Muchos sostienen que los apóstoles dejaron de ser al final del primer siglo o principios del segundo. De todos modos, tanto los apóstoles, profetas y evangelistas recorrían distintos lugares, y por lo general se les consideraban ambulantes, no eran miembros permanentes de una congregación local. En cambio, los pastores y maestros sí residían permanentemente con la iglesia. Los maestros tenían la función de conocer y transmitir oralmente la historia de la vida de Jesús. El papel de los maestros en aquel tiempo era importantísimo, porque a diferencia de hoy día, los miembros de una iglesia local no tenían otro modo de aprender el evangelio, salvo escuchando a los maestros de la iglesia. El papel de los pastores (que al mismo tiempo también solían ser los maestros), incluía también el cuidar y guiar a los que formaban la iglesia.


¿Quiénes pueden ejercer de pastores y maestros hoy día? Quienes sientan ese llamado o ese don. En realidad todos los miembros de una iglesia deberían ser un poco el pastor de sus hermanos, pero es evidente que algunos con suficiente madurez espiritual se sienten especialmente llamados a cuidar de sus hermanos. ¿Es necesario algún un título u ordenación oficial para ejercer de pastor o maestro? En absoluto. Servir a los demás no está limitado por ningún título. El servicio a los hermanos es una actitud, no una posición. El que de verdad es pastor no necesita ser llamado "pastor"; simplemente se dedica a pastorear amorosamente a sus hermanos. ¿Y cuál debe ser el cometido del pastor o maestro? El pasaje lo dice claramente: Edificar el cuerpo de Cristo (ver. 12) en amor hasta ser en todo como Cristo (ver. 15-16). Por lo tanto, el cristiano que sienta el llamado de servir como pastor o maestro siempre debe tener presente que su principal función es estimular a los hermanos a reflejar en sus vidas las enseñanzas y el ejemplo de Cristo.

UN AMOR SOBRENATURAL- MAS ALLÁ DE NUESTRA COMPRENSIÓN

 


Un amor más allá de nuestra comprensión

Para entender un nuevo concepto, debemos asociarlo con algo que ya conocemos. De lo contrario, cuando falta un buen marco de referencia, descubrimos que nuestra comprensión es limitada.


Personalmente, podemos haber presenciado y experimentado extraordinarias expresiones de amor desinteresado por parte de otros humanos. Sin embargo, incluso el ejemplo más notable de tal amor palidece junto al amor del Altísimo y su amado Hijo.


El apóstol Pablo quería que los creyentes comprendieran la grandeza del amor de Cristo y también el de su Padre. Sin embargo, el apóstol reconoció que este amor simplemente no podía ser comprendido en toda su plenitud. Sin embargo, esto no le impidió rezar para que los compañeros creyentes pudieran, en la medida de lo posible, comprender la anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo, un amor "que sobrepasa nuestro conocimiento" (Efesios 3:18-19)


No somos capaces de comprender plenamente lo que el Hijo de Dios dejó atrás voluntariamente para convertirse en humano y vivir en la tierra entre personas que, con raras excepciones, rechazaron su bondad y compasión. Repetidamente, fue tratado con odioso prejuicio por alguien influenciado por el Diablo. Finalmente, la intensa hostilidad y los celos de los más influyentes y poderosos de su propio pueblo alcanzaron su punto máximo cuando presionaron al gobernador romano, Poncio Pilato, para ejecutar a Jesús de manera cruel y humillante. Debido a su amor por la humanidad, el Hijo de Dios emprendió voluntariamente un camino que sabía que sería extremadamente doloroso y terminaría en una muerte horrible. Pero se deleitó en hacer lo que sabía que era la voluntad de su Padre, abriendo la oportunidad a todos los miembros de la familia humana de convertirse en sus amados hermanos y hermanas e hijos de su Padre. Esta imponderable relación podría ser de ellos al aceptar, en la fe, su muerte en sacrificio como el medio para que sus pecados fueran perdonados (Hebreos 2:10-18)


En lo que Cristo ha hecho por nosotros individualmente, también podemos ver la grandeza del amor de su Padre, ya que fue él quien dio a su Hijo (Juan 3:16) Mientras que un cambio en las circunstancias de alguien puede resultar en que incluso parientes cercanos y amigos se distancien, nuestro Padre celestial nunca retirará su amor de nadie que, con fe, haya aceptado el sacrificio de su Hijo y lo considere inestimable y totalmente inmerecido. Como el apóstol Pablo escribió: "Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor" (Romanos 8:38-39)


Este es ciertamente el amor sublime de un Padre bondadoso, un amor que se ha revelado de la manera más maravillosa a través de su Hijo. Así, incluso las personas más amorosas y compasivas en nuestras vidas nunca nos amarán más que nuestro Padre celestial y su Hijo. Después de que una joven madre llegara a valorar más el amor de Dios por ella, se sintió motivada a decir: "Ahora sé que tengo un Padre celestial que me ama más que mi propio padre, y que me ama más que yo a mi propio hijo". Aunque las Escrituras revelan que "Dios es amor" (1 Juan 4:8), indicando que el amor resume todo lo que es en su propio ser, muchos que profesan ser sus hijos tienden a limitar ese amor. Otros encuentran muy difícil reconciliar las expresiones de su ira con su amor.


Dado que "Dios es amor", nunca hay un momento en que deja de ser un Padre celestial cuidadoso y compasivo. Como dijo el Hijo de Dios al aplicar la historia de un pastor en su búsqueda de una oveja descarriada: "Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños" (Mateo 18:14)


El apóstol Pablo señaló que la ira de Dios se expresa principalmente al permitir que los seres humanos experimenten el doloroso efecto de actuar en contra de la voz de la conciencia, con el objetivo de que puedan ser movidos a cambiar sus caminos (Romanos 1:18 - 2:11) Probablemente las plagas mencionadas en el libro del Apocalipsis deben ser consideradas bajo esa misma luz. Estas plagas pueden entenderse como el abandono de la humanidad por parte de Dios para que la humanidad experimente las amargas consecuencias de desafiar y odiar intensamente sus excelentes caminos. El objetivo, sin embargo, no es simplemente permitir que los humanos experimenten una retribución por sus acciones, sino llevarlos al arrepentimiento. Esto se confirma por el hecho de que, con referencia a los que sobrevivieron a la primera serie de plagas, el registro inspirado dice: "El resto de la humanidad, los que no murieron a causa de estas plagas, tampoco se arrepintieron de sus malas acciones ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, los cuales no pueden ver ni oír ni caminar. Tampoco se arrepintieron de sus asesinatos ni de sus artes mágicas, inmoralidad sexual y robos" (Apocalipsis 9:20-21). La mención de su negativa a cambiar sus costumbres indica que podrían haberlo hecho, pero eligieron obstinarse en sus malos caminos y deshonrar a Dios. Incluso la expresión final de la ira de Dios (aparentemente representada por el derramamiento de las "siete copas de la ira de Dios" en la tierra) no excluye la posibilidad de arrepentimiento (Apocalipsis 15:1; 16:1)


Poco antes del derramamiento de las copas de la ira divina, los que salen victoriosos por resistir las intensas presiones para convertirse en adoradores de la bestia y de su imagen, son representados en la proximidad del trono de Dios (Apocalipsis 15:2; compare con 4:2-6) Esto sugiere que para ese tiempo todos los cristianos genuinos han alcanzado su herencia celestial. Su buena influencia para sus contemporáneos en la tierra se habrá ido con ellos. Así que, cuando el Todopoderoso, como expresión de su ira, haya abandonado totalmente a la humanidad a las amargas consecuencias de haber desatendido la voz de la conciencia, incuestionablemente cosecharán los frutos de su actitud. Sin embargo, ante el juicio divino que se avecina, la canción de los que han ganado la victoria resuena con un coro de esperanza: "y cantaban el himno de Moisés, siervo de Dios, y el himno del Cordero: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones. ¿Quién no te temerá, oh Señor? ¿Quién no glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y te adorarán, porque han salido a la luz las obras de tu justicia" (Apocalipsis 15:3-4) ¡Qué gran testimonio de amor de Dios! Incluso en el período final del juicio, la puerta del arrepentimiento permanece abierta para los pueblos de todas las naciones. La expectativa de estos cantantes es que muchos, debido a los juicios justos, lleguen a tener un temor reverente de Dios y lo adoren voluntariamente. Siendo parte de su palabra profética, esta canción debe cumplirse.


Así, el amor y la compasión de Dios no se reprime, incluso cuando está expresando su ira. Nadie perderá las alegrías y bendiciones que nuestro Padre Celestial desea otorgar a la humanidad a menos que uno elija deliberada y desafiantemente pisotear su amor. Como la plenitud de su amor está más allá de nuestra comprensión, podemos tener toda la confianza de que nunca abandonará a quien quiere ser su hijo y acepta con aprecio lo que ha hecho por él a través de su amado Hijo, Jesucristo.

MAS SOBRE EL GEHENA / MAL TRADUCIDO COMO "INFIERNO"...

  






¿Qué es el Gehena del que habló Jesús?

Con el fin de probar el infierno tradicional, a menudo se citan una serie de versículos referidos a la palabra Gehena; que en otras biblias tradicionalmente ha sido traducida por Infierno. Así, cuando en estos versículos leemos infierno, en realidad se trata del término gehena o gehenna. A continuación se citan estos versículos según la Biblia de Jerusalén, que lo translitera como gehenna; y la Reina Valera, que lo traduce como infierno:

“Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego” (Mateo 5:22 BJ3) (“quedará expuesto al infierno de fuego” RVR60)

“Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y 

arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.” (Mateo 5:29-30 BJ3) (“y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” RVR60)

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehena.” (Mateo 10:28 BJ3; Lucas 12:5) (“temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” RVR60)

“Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego.” 

(Mateo 18:8-9 BJ3; Marcos 9:43, 45, 47) (“que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego” RVR60)

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito, y, luego de hecho, lo hacéis hijo de la gehenna dos veces más que vosotros!” (Mateo 23:15 BNC) (“le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” RVR60).

“¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna?” (Mateo 23:33 BJ3) (“¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” RVR60) 

“La lengua es también fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.” (Santiago 3:6 BJ3) (“inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.” RVR60)

Lo primero que hemos de saber es que, Gehena era el nombre utilizado en tiempos de Jesús para referirse al Valle de Hinom  (Nehemías 11:30, 2 Reyes 23:10), un valle ubicado al Sur de Jerusalén, y que desde el año 638 a.C. se convirtió en un enorme basurero, donde se quemaba todo tipo de basura, incluidos los cadáveres de animales y criminales ejecutados. A fin de consumir todos los desechos y evitar el hedor, el fuego era mantenido constantemente, incluso con azufre. Nada escapaba de  la destrucción del Gehena; incluso los cadáveres que no eran alcanzados por el fuego finalmente eran devorados por los gusanos hasta dejar sólo los huesos.


Con la excepción de la mención en Santiago, en el Nuevo Testamento se habla del Gehena solo a los judíos. Los apóstoles Pedro, Juan y Pablo jamás mencionaron el Gehena en sus escritos.


Cuando Jesús habló del Gehena, quienes les escucharon sabían muy bien a qué se refería, precisamente por estar familiarizados con ese lugar; de modo que cuando escuchaban a Jesús nombrar Gehena, en sus mentes reproducían la imagen de ese vertedero gigante donde todo terminaba destruido por la acción del fuego y los gusanos.


Aquel lugar denominado Gehena que estuvo en activo en tiempos de Jesús, ha dejado de ser un vertedero llameante. Hoy en día podemos ver la ubicación física de ese lugar (dentro del círculo) y comprobar que el fuego que entonces ardía está ahora apagado.

De todo lo anterior podemos extraer estas conclusiones:


1) En esta serie de versículos, la palabra que pronunció Jesús no fue Infierno, sino Gehena, la cual tiene connotaciones distintas.


2) Al hablar de Gehena, Jesús NUNCA se refirió a ninguna región subterránea donde los inicuos son atormentados. Jesús hablaba del basurero de Jerusalén, el lugar donde se quemaban todos los desperdicios.


3) El lugar literal llamado Gehena dejó de existir hace mucho tiempo. Sus llamas se apagaron. Por eso, Jesús no pudo señalar al Gehena como destino literal de los malvados. Por lo tanto, Jesús utilizó ese lugar como una representación.


4) Todo lo que era arrojado al Gehena era materia sin vida. Nunca se echaba a ninguna persona con vida para que fuera quemada. Todos los cuerpos estaban muertos. Por eso, ese lugar nunca podía representar un estado donde la gente vive en medio del fuego.


5) También es muy significativo lo siguiente: Sólo los judíos conocían y podían entender lo que era el Gehena; y por eso, SÓLO a ellos se les habla del Gehena. A los gentiles jamás se les advierte de ser echados al Gehena; y esto hace del todo incompresible que se trate del destino universal de los inicuos.


Mateo 10:28 muestra la función del Gehena


El significado de Gehena solo lo encontramos en las palabras de Mateo 10:28. Ahí Jesús nos dice que hay que temer "a aquel que puede DESTRUIR el alma y el cuerpo en el infierno [o Gehena]" Así que, Jesús habló del Gehena en sentido metafórico para representar LA DESTRUCCIÓN COMPLETA, ya que ese era el efecto visible de todo lo que era arrojado en aquel gran basurero; y así lo entendieron todos los que lo escucharon.


Mateo 10:28 es la clave. Es el único versículo que describe la función de Gehena: destrucción de alma y cuerpo. Todos los demás versículos se limitan a advertir de ser arrojado allí.


Al examinar el resto de versículos salta a la vista su contenido simbólico. Por ejemplo, se habla de un ojo, una mano y un pie que hace tropezar (¿Un ojo hace tropezar y el otro no?) Se aconseja cortar una sola mano, un solo pie, o sacar un solo ojo para no ir al Gehena; se describe a un gusano que no muere (Mateo 5:29-30; 18:8-9; Marcos 9:43, 45, 47) Se dice que al Gehena irá quien llame renegado a alguien (Mateo 5:22), y de hacer a alguien hijo del Gehena (Mateo 23:15) Es evidente que estos pasajes contienen figuras retóricas que no pueden ser tomadas literalmente; pasajes que por sí solos carecen de un claro significado; y por tanto, necesitan una explicación satisfactoria. Lamentablemente, esta condición simbólica ha sido utilizada para construir la doctrina del infierno tradicional. Quienes así lo defienden suponen que ser arrojado “en el infierno de fuego” significa que los que estén allí sufrirán eternamente los tormentos del fuego. Pero ¿Dónde se dice que los que son arrojados allí están vivos en dolor perpetuo? En ningún lugar, solo está en la imaginación de quien lo lee con ideas preconcebidas.


En cambio, en Mateo 10:28 Jesús no introduce elementos simbólicos. Todo el versículo tiene una lectura literal, libre de 

suposiciones y conjeturas. Sabemos identificar lo que es el cuerpo y lo que es el alma; no hay duda de lo que significa 

matar el cuerpo; y entendemos perfectamente que DESTRUIR es la acción de eliminar para siempre. Notemos que Jesús hace 

diferencia entre la acción de matar por parte del hombre y destruir por parte de Dios. Y esto último es lo que simboliza el 

Gehena. En el Gehena no se mata a los inicuos, ni se les hace sufrir eternamente; sino que, después de ser juzgados son 

destruidos absoluta e irrevocablemente (Salmos 37:9).

EL GEHENA (TRADUCIDO INFIERNO) EL VALLE DEL HIJO DE HINÓN

 

                                      Foto actual del Gehena/Gai ben hinon, al sur de Jerusalen 


JESÚS usó el Gehenna como una ilustración para el castigo final de los pecadores rebeldes que no alcanzan la vida eterna. Pero, ¿qué este lugar llamado Gehena y traducido en nuestras versiones de la Biblia como "infierno". ¿Dónde se encuentra? ¿Será un lugar de castigos eternos sin fin? ¿Será que aún los rebeldes e incrédulos obtienen tambien "vida eterna" en algún lugar de castigo y de tormentos indecibles? ¿Qué dice la Escritura realmente? ¿Porqué usó Jesús ese lugar para ilustrar el fin de los rebeldes e incorregibles? ¿Dónde está ese lugar en la actualidad? ¿Será lo mismo el Gehenna y el "lago de fuego"? ¿Tienen los hombres buenos y malos inmortalidad ahora? Examinemos las Escrituras con honestidad y sin una mente pre-juiciada para encontrar las respuestas a estas y otras interrogantes.

Trasfondo: El Valle del Hijo de Hinón [Hebreo Gai ben-Hinnom (גיא בן הנם)) traducido al Griego como "Gehenna" y al Español como "infierno", pero que su significado original es "el Valle del hijo de hinón".

La puerta del sudoeste de Jerusalén, abierta hacia el valle, vino a ser conocida como «valle del hijo de Hinom» (Jeremías 7:31 19:2-6 y 32:35); el libro de Jeremías habla de los residentes israelitas que adoraban a Moloc presagiando la destrucción de Jerusalén (Jeremías 32:35). En épocas antiguas los cananeos sacrificaban a niños al dios Moloc, quemándolos vivos; una práctica que fue proscrita por el rey Josías (II Reyes, 23:10).​ Cuando la práctica desapareció, se convirtió en el vertedero de la ciudad donde se incineraba la basura, y también los cadáveres de animales o los de algunos criminales}. El basurero y el fuego hacen la metáfora para indicar que la "basura" (desobedientes) serán destruidos totalmente.

Jeremías 7:30,31:

"Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.

Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón".

¡Jamás ha subido al corazón de nuestro Padre celestial que se quemen personas vivas y mucho menos "almas incorpóreas"! Esto los hacían los Cananeos para agradar a su deidad pagana "Moloch"!

En los días de Jesús, ese valle era usado como un crematorio, pero allí no echaba nada con vida, solo basura, cadáveres de animales y de criminales que eran reclamados por sus familiares.

La Ilustración:

Jesús, quizás contemplando aque crematorio, lo tomó como una ilustración del castigo futuro de todos los rebeldes e incorregibles. Era una buena ilustración, ya que en aquel lugar todo lo que se echaba se consumía totalmente por el fuego, y lo que el fuego no alcanzaba a destruir, lo consumían los gusanos. Algo digno de notar aquí es que aunque el fuego era contínuo porque continuamente se tiraba allí basura, no era fuego eterno, ya que una vez que el fuego termina de consumir lo que sea y ya no hay nada mas que quemar, se apaga por sí mismo. Judas nos informa que las ciudades de Sodoma y Gomorrah "fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno" (Judas 7).

Ahora bien, pregunto: ¿Están estas dos ciudades ardiendo todavía en nuestros días? La respuesta obviamente es no. Aquellas ciudades fueron consumidas por el fuego y una vez que ya no había nada que quemar el fuego se apagó. Pero, ¿porqué Judas le llama "fuego eterno"? Si fuera eterno,todavía debería estar ardiendo ese lugar. La verdad es que aquel fuego en sí no era eterno, lo que sí fue permanente fue el resultado. ¡Aquellas ciudades jamás fueron restauradas! El resultado fue eterno. 

Nota: La palabra "eterno" significa "perpetuo", "para siempre" y "por tiempo indefinido". Según Ezequiel 16 vesrso 44 en adelante, dice que Sodoma y sus hijas, es decir, sus habitantes, volverán a su "primer estado", y Jesús dijo que en el día del juicio sería "mas tolerable" el castigo para Sodoma y Gomorra que para las ciudades impenitentes de Corazín, Bethzaida, Capernaúm, etc. (Mateo 10:15; 11:20-24). 

Volviendo al Valle de Hinón o Gehena, en la actualidad es un hermoso parque de recreo en Jerusalem y les aseguro que no hay fuego allí.

Encontrando respuestas:

Ya he contestado las preguntas de sobre ¿dónde era el Gehena y dónde se encuentra el la actualidad. Tambien hemos dejado claro que allí no había ni hay en la actualidad ningún fuego, y menos "eterno". Ahora pasamos a analizar la siguiente pregunta:

¿Recibirán los rebeldes e incrédulos "vida eterna" auque sea en "tormentos eternos indecibles? En primer lugar, debemos notar que la cristiandad ha sido severamente influenciada por la filosofía griega. En cuanto a la naturaleza del ser humano, Platón creía que el cuerpo era solo un estuche donde habitaba un "alma inmortal" que no moría nunca, sino que transmigraba. Si en el "estuche" se hacia el bien, esa alma se elevaría, pero si se hacia lo malo, esa "alma" se degradaba e iba al mas profundo lugar del "infamundo", ya que el "hades" griego tenía varios niveles, y cada "alma" iría a un nivel distinto, dependiendo del grado de su maldad o de su bondad. Pero la Biblia, que es un Documento Hebreo, no contempla ese panorama, sino que la vida eterna le es prometida a todo aquel "que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad" (Romanos 2:7). Note bien, que la vida eterna y la inmortalidad son cosas que hay que buscarse, y si algo hay que buscarse es porque no se posee en la actualidad. Lo que significa que en la actualidad NADIE tiene vida eterna y mucho menos inmortalidad, solo Jesucristo ha recibido inmortalidad, él es las primicias, es decir, el primer fruto de la resurrección para vida eterna. Leemos:
"
Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida" (1ª Corintios 15:20-23).

Jesús Cristo fue el primero en resucitar de entre los muertos, del sueño de la muerte, para inmortalidad, luego los que son de Cristo EN SU VENIDA. ¡Antes del regreso de Cristo nadie es inmortal y nadie tiene vida eterna, sino que "en esperanza hemos sido salvos" (Romanos 8: 24-25). ¡Esperamos el regreso de Jesucristo para obtener vida eterna e inmortalidad! De modo que no existen ningunas "almas incorpóreas" sufriendo "tormentos indecibles" en ningún lugar de "tormentos eternos". Tampoco vamos "al cielo con el Señor" cuando morimos, sino a dormir en el sueño de la muerte aguardando el día y la hora "cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación [Juicio]" (Juan 5:28-29; 1ª Tes 4: 13,14).

Si ya estamos "con el Señor en el cielo", ¿porqué debemos esperar su regreso y la resurrección del gran día? 

¿Porqué el santo Maestro usó el crematorio del Gehena para ilustrar el final de los rebeldes e incorregibles? Sencillamente porque en aquel lugar todo lo que se echaba era consumido para siempre, dejaba de ser o de existir. El castigo eterno es  la extinción del ser, con la destrucción o muerte eterna. Otr lugar que se menciona en la Biblia en conección con la muerte es el hades, que, en su forma mas simple es el lugar de los muertos. Recordemos que muerte es lo contrario a la vida, no se puede estar muerto y vivo al mismo tiempo, son antónimos, lo opuesto. Los vivos están vivos y los muertos están muertos, sin vida.


"Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios....Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:4-7, 10).

¡Los que te dicen que tus familiares y amigos que han dormido el sueño de la muerte están en el cielo y que desde allá te cuidan y te protejen, te engañan miserablemente!


¿Es el "lago de fuego lo mismo que el Gehena o el llamado "infierno"? Veamos.

Es la creencia popular y la predicación en la mayoría de las sectas de la cristiandad de que el "infierno" es el destino final y definitivo de los pecadores y que de allí jamás saldrán, sino que son atormentados dia y noche por la eternidad. Pero, ¿qué dice la Biblia? ¿Son lo mismo el "infierno" y el "lago de fuego"? 

Ya hemos visto que en la muerte no hay actividad alguna, ni conciencia, ni amor, ni odio, ni conocimiento, ni sabiduría. Tambien hemos visto que existe otra palabra asociada con la muerte que es el hades o "lugar de los muertos". Hades, es además el equivalente griego de la palabra Hebrea "sheol" o seól. En ninguna parte de las Escrituras hebreas existe la noción de que en el sheol haya vida o actividad alguna. De manera que tampoco las hay en el hades. De hecho, Jesús mismo estuvo tres días y tres noches muerto en el hades de donde fue resucitado por Dios (Hechos 2: 22-33). ¿Estuvo Jesús en tormentos indecibles en el hades? ¡Por supuesto que no! ¡Él estaba muerto! Apocalipsis 1: 17-18:

"Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, Y ESTUVE MUERTO; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y TENGO LAS LLAVES DE LA MUERTE Y DEL HADES".

Sí, mis hermanos, Jesús estuvo muerto por tres día y tres noches en el hades (Mateo 12:40)...pero no fue dejado allí, sino que fue resucitado y ahora vive por los siglos de los siglos. ¡Y no solo está vivo ahora, sino que tiene las "llaves" de la muerte y del hades! ¿Para que se usan las llaves? ¡Para abrir puertas! Entonces Jesús abrirá las puertas de la muerte y del hades para que salgan los muertos, no vivos, sino muertos que volverán a la vida por medio de resurrección; porque habrá resurrección tanto de justos como de injustos (Hechos 24:15).


El infierno, el hades, la muerte y el lago de fuego:


Apoclipsis 20:11-15:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.


Aquí estamos viendo la escena de juicio, del juicio final, simbolizado por un gran "trono blaco" que significa trono o tribunal de justicia, vemos que delante de ese gran tribunal "huyeron el cielo y la tierra" lo que significa que los poderes que ahoran gobiernas ya no estarán en poder, sino que "han llegado a ser de nuestro Señor y de Su Ungido". Tambien vemos que se abren ciertos rollos o libros, tambien se abre otro libro, que es de la vida. ¿Y que mas vemos? Vemos a los muertos grandes y pequeños "de pie ante Dios", es decir resucitados. Luego vemos que "el mar entregó a sus muertos", tambien "la muerte y el hedes (infierno) entregaron los muertos (sin vida) que habían en ellos" = Fueron resucitados. ¡Allí estan las llaves en función! ¿Quien tiene las llaves de la muerte y del hades (infierno o sepulcro)? ¡JESUCRISTO las tiene, y él es quien abre las puertas de la muerte y del hades (sepulcro)! (Apoc. 1:18; Juan 5:28-29). 

El hecho de que los muertos resucitados esten delante del trono de Dios todopoderoso no implica que esta escena ocurra en el cielo mismo, porque Dios juzgará al mundo por medio de aquel Varón (hombre) del caul dio testimonio levantándolo de entre los muertos (Hechos 17:31). ¡LOS MUERTOS, EL MAR, EL HADES Y LA MUERTE MISMA NO ESTAN EN EL CIELO, SINO EN LA TIERRA!

De modo que el juicio será aquí mismo en la tierra y no en el cielo. Jesús volverá a la tierra, no se quedará en el cielo. Él vendrá para establecer su reino sobre la tierra y regir a las naciones con vara de hierro para aprendan justicia. 


"porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia" (Isaias 26:9).

¿Y qué pasará con la muerte y con el hades (sepulcro)? ¡Serán destruidos porque ya no serán necesarios, se volverán obsoletos! 

"La muerte y el hades fueron lanzados al lago de fuego". ¿Y que simboliza ese lago de fuego? Simboliza destrucción eterna, la "muerte segunda" de la cual ya no habrá resurrección. ¡La muerte misma y el sepulcro mismo morirán para siempre!

Contrario a la creencia popular de que la muerte en una amiga que viene para llevarnos al cielo para estar con el Señor, la Biblia nos dice que la muerte es un ENEMIGO QUE HA DE SER DESTRUIDO (1ª Corintios 15:26) Será el último enemigo en ser destruido y con ella, claro está, tambien el sheol, el hades, el infierno, el sepulcro será destruido.

Al final del proceso judicial y según lo que se haya escrito en "los libros", aquellos  cuyos nombres no aparezcan escritos en el otro libro, que es el libro de la vida, srán arrojados al lago de fuego, es decir, sufrirán la segunda muerte, de la cual ya no habrá regreso.

Concluimos, pues, que el Gehena, mal traducido como "infierno" no es ni un lugar de fuego eterno, que es una figura de la destrucción eterna. Que la muerte y el "infierno" el hades ambos serán vaciados de sus muertos y que serán destruidos. Que la vida eterna será solo para los que perseverando en el bien hacer la buscan y que será para los justos, no para los rebeldes e incorregibles, sino que estos recibirán la muerte segunda y eterna. "Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos...Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella" (Salmo 37:22,29; Mateo 5:5).

Como la Biblia no se puede contradecir a sí misma, cuando Jesús dice en Mateo 25: 46: 
"
 E irán éstos [los malditos] al castigo eterno, y los justos a la vida eterna", lo que dice es que el "castigo eterno" es la muerte segunda donde no habrá vida eterna. ¡A los impios nunca se les ha ofrecido vida eterna bajo ninguna circunstancia!

En Mateo 25 tambien Jesús hace referencia al castigo eterno y al fuego eterno perparado para el diablo y sus ángeles...¿Que signica esto? 

"Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles".

Es lo mismo, es una escena de juicio, solo que aquí es un juicio a base de las obras que ha sido hechas o no hechas a uno de "sus hermanos mas pequeños" (Versos 40 y 45) ¿Quiene serán esos "hermanos mas pequeños"? Es una referencia a todos los verdaderos creyentes y seguidores suyos, es decir a la Casa de Israel entre las naciones. Las naciones que no hayan socorrido, defendido y cuidado de los hijos de Dios y hermanos de Jesús, serán juzgadas y recibirán su retribución. En cuanto al "fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles", sabemos que no existe ningún diablo cósmico enemigo de Dios y de los hombres, el diablo es un símbolismo de todo lo que se opone a Dios y a la realización de su propósito, aú Pedro fue llamado "satanás" por Jesús cuando quiso oponerse a que subiera a Jerusalem para morir (Mateo 16:21-23).
Judas Izcarriote fue llamado "diablo" (Juan 6:70.71). Pablo designó al pecado como el "diablo" que Jesús destruyó en la cruz con su muerte. El "diablo y sus ángeles" deben representar al poderío de esas naciones y a sus proponentes y/ mensajeros. Todo esto ha sido preparado para destrucción.

Agradezco sus comentarios, preguntas, sugerencias y apoyo.

¡Maranatha! ¡El Señor viene!

¡Que seamos dignos de la resurrección y de la vida venidera!

¿Y SI LA BIBLIA NUNCA ENSEÑÓ QUE TENEMOS UN "ALMA INMORTAL"?

  ¿Y si la Biblia nunca enseñó que tienes un "alma" inmortal? Durante siglos nos dijeron que el ser humano tiene un alma atrapada ...