sábado, 25 de febrero de 2023

EL BAUTISMO CRISTIANO (PRIMERA PARTE)

 

El Bautismo Cristiano

El propósito de este artículo, es que los lectores puedan tener mayor claridad en relación a este tema tan importante, como es el bautismo Cristiano.

Antes de Jesús ascender al cielo, habló a sus discípulos, en la muy citada gran comisión, les dijo:

Jesús se acercó a ellos y les dijo: Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones; bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo(Mateo 28:18‭-‬20).

Cabe señalar aquí, tocante al bautismo, que Jesús no está dando una «fórmula» para que se emplee tal cual a la hora de bautizar, ya que «en el nombre» habla de autoridad y no de un nombre propio como tal, ya que «Padre», «Hijo» y «Espíritu Santo» no son nombres propios. Pero de ello hablaremos más a profundidad en el próximo artículo, no se lo pierda.

La palabra bautizar, no es una traducción, como muchos piensan, sino una transliteración del vocablo griego baptizó. Una transliteración es sacar una palabra de un idioma e introducirlo a otro.

El significado de la palabra griega: baptizó se define de las siguientes maneras: Zambullir, Sumergir, Hundir.

Por lo tanto, el ser bautizado incluye el estar metido completamente en lo que se está bautizando, estar sumergido, zambullirse, hundirse. Y nunca es rociar o derramar como se practica en algunas religiones.

Por tanto, la doctrina del bautismo es sumamente importante para toda persona que tome con seriedad el Cristianismo.

Los discípulos del señor, en obediencia a sus palabras, empezaron a proclamar el mensaje del evangelio del reino de Dios y la autoridad de Jesús.

La Escritura nos enseña que luego de que las personas escuchaban y creían el mensaje, se arrepentían y se bautizaban:

«Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas». (Hechos 2:41).

Este es el primer registro que tenemos de los discípulos de Jesús, bautizando, después de dada la gran comisión. Dice que se bautizaron alrededor de tres mil personas.

Es interesante resaltar, que las personas se bautizaban después de recibir el mensaje dado por el apóstol Pedro (después de escucharlo, entenderlo, creerlo y arrepentirse).

Luego vemos al diácono Felipe que iba por el camino de Samaria anunciándoles el mensaje:

«Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesús Cristo, se bautizaban hombres y mujeres». (Hechos 8:12).

Felipe anunciaba el evangelio del reino de Dios y la autoridad de Jesús, el hombre escogido por Dios para reinar en dicho reino, es decir, les anunciaba acerca del reino venidero y del rey de ese reino.

Nótese que las personas, tanto hombres como mujeres se bautizaban DESPUÉS de creer el mensaje.

No era necesario que ellos pertenecieran a ningún circulo religioso, no era necesario que pasaran tantos años en alguna religión para ser «candidatos» a bautismo. Simplemente creían el mensaje del reino, lo abrazaban con esperanza, se arrepentían y decidían seguir a Jesús. Entonces se bautizaban.

Veamos varios casos más en la Biblia, donde confirmamos que las personas decidían bautizarse, después de escuchar el mensaje y creerlo:

1. El Eunuco.

«Cuando Felipe se acercó, oyó que el etíope leía el libro de Isaías; entonces le preguntó: ¿Entiende usted lo que está leyendo? El etíope le contestó: ¿Cómo lo voy a entender, si no hay quien me lo explique? Y le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. La parte de la Escritura que estaba leyendo era ésta: «Fue llevado como una oveja al matadero; como un cordero que se queda callado delante de los que lo trasquilan, así tampoco abrió él la boca. Fue humillado, y no se le hizo justicia; ¿Quién podrá hablar de su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra.» El funcionario etíope le preguntó a Felipe: Dime, por favor, ¿de quién dice esto el profeta: de sí mismo o de algún otro? Entonces Felipe, tomando como punto de partida el lugar de la Escritura que el etíope leía, le anunció la buena noticia acerca de Jesús. Más tarde, al pasar por un sitio donde había agua, el funcionario dijo: Aquí hay agua; ¿hay algún inconveniente para que yo sea bautizado? Entonces mandó parar el carro; y los dos bajaron al agua, y Felipe lo bautizó». (Hechos 8:30‭-‬38).

Este caso no deja lugar a dudas, ya que nos confirma que una vez a la persona se le anuncia el mensaje y la persona lo cree, no hay impedimento alguno para bautizarse.

En el versículo 36, el africano le pregunta a Felipe: Aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado? La pregunta del etíope nos muestra que él ya había creído el mensaje que le había enseñado Felipe.

Luego de su declaración de fe, el eunuco fue bautizado. Lo que nos enseña esto, es que siempre el bautismo va a depender de la convicción que tenga la persona, que haya creído el mensaje anunciado, que lo haya abrazado y no tenga más dudas al respecto y quiera cambiar su forma de vivir y seguir a Jesús definitivamente.

Fue el eunuco quien pidió ser bautizado una vez él entendió el mensaje y decidió seguir al rey del reino venidero, no fue Felipe quien lo presionó para que se bautizara.

2. Saulo de Tarso.

«Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas, y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado». (Hechos 9:18).

Ananías llegó donde Saulo y luego de anunciarle lo encomendado por el señor Jesús, fue bautizado.

3. El carcelero de Filipos y sus familiares.

«Cuando el carcelero despertó y vio que las puertas de la cárcel estaban abiertas, sacó su espada para matarse, pues pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó: ¡No te hagas ningún daño, que todos estamos aquí! Entonces el carcelero pidió una luz, entró corriendo y, temblando de miedo, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luego los sacó y les preguntó: Señores, ¿Qué debo hacer para salvarme? Ellos contestaron: Cree en el Señor Jesús, y obtendrás la salvación tú y tu familia. Y les hablaron del mensaje del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. A esa misma hora de la noche, el carcelero les lavó las heridas, y luego él y toda su familia fueron bautizados». (Hechos 16:27‭-‬33).

En ese mismo momento después de recibir el mensaje y creerlo, fueron bautizados él y toda su familia.

Otros ejemplos bíblicos de personas que se bautizaron inmediatamente después de haber escuchado y recibido el mensaje:

4. Lidia y su familia (Hechos 16:14-15).

5. Crispo y los de su casa (Hechos 18:8).

Esto nos enseña, que los únicos dos requisitos principales que se requiere de las personas para que procedan al bautismo son:

  1. Arrepentirse, decidir cambiar su forma de pensar, reconsiderar su camino y creer en el mensaje del evangelio del reino de Dios.
  2. Creer con todo su corazón que Jesús es el señor Cristo, el hijo de Dios, el hombre elegido por Dios para gobernar la tierra en la era venidera y confesar con su boca que él es su señor, es decir, a quien ha decidido sujetarse y obedecer.

¿Qué representa el bautismo y por qué de su importancia?

Bien, en Romanos 6:3-6 el apóstol Pablo nos enseña los 3 propósitos principales del bautismo:

  1. El bautismo representa la muerte, sepultura y resurrección del señor Jesús Cristo (v3).
  2. En el bautismo, el creyente está simbolizando la muerte y sepultura del viejo hombre con todos sus pecados, y la resurrección a la nueva vida con Cristo (v4-6).
  3. En el bautismo, el creyente se identifica como un verdadero discípulo del señor Jesús, al obedecer y confesar su fe en Jesús en el bautismo (v8).

En los registros bíblicos podemos ver que los bautizados eran personas adultas que entendían el mensaje y decidían por voluntad propia seguir a Jesús, hago hincapié en esto, porque como Cristianos sabemos que no existe el bautismo de infantes en las Escrituras.

Es necesario aclarar que el bautismo por sí solo no salva. El bautismo sí es muy importante para demostrar el principio de nuestra obediencia al señor, para el servicio Cristiano y para el desarrollo de nuestra nueva vida en Cristo Jesús.

La salvación como lo describe Pablo, es una carrera, en la que hasta que finalicemos dicha carrera, se nos otorgará el regalo de la vida indestructible.

Orando a Dios como siempre para que esta enseñanza sea de edificación a tu vida y con quienes la compartas.

«Reciban cada vez más gracia y paz a medida que crecen en el conocimiento de Dios y de nuestro señor Jesús». (2 Pedro 1:2).

EL BAUTISMO CRISTIANO (PARTE 2)

 

El Bautismo Cristiano (Segunda Parte)

Lo prometido es deuda estimado lector, y como siempre cumplimos, aquí está la segunda parte del tema del bautismo Cristiano. Comencemos citando las palabras del maestro:

Jesús se acercó a ellos y les dijo: Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones; bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (Mateo 28:18‭-‬19).

La mayoría de las iglesias usan la parte del texto: «En el nombre del Padre, del hijo y del espíritu Santo», para bautizar a los creyentes repitiendo con exactitud estas palabras.

Sin embargo, es necesario saber que cuando Jesús dijo esto, no se estaba refiriendo a una «fórmula» que se debía repetir, y eso lo podemos comprobar con toda facilidad, ya que en el Nuevo Testamento no existe ningún solo versículo donde algún apóstol o discípulo del señor Jesús bautizara repitiendo esas mismas palabras.

Debemos recordar que Jesús no quiso formar repetidores, sino discípulos, él no dejó fórmulas para repetir, sino enseñanzas para aplicar.

Por lo tanto, basta con leer los Hechos de los apóstoles y todas las cartas del Nuevo Testamento para darse cuenta que en todos los bautismos registrados, no hay ni uno solo que contenga tal cual esas palabras.

Tampoco Jesús dejó plasmado ahí una «fórmula trinitaria», como muchos lo han hecho creer. De hecho, Jesús no podía estar hablando ahí de algo que se creó siglos después de su ascensión al cielo, ya que la «Doctrina de la Trinidad» se vino creando a través de varios concilios entre el siglo IV y V.

Ahora bien, para quienes todavía piensan que a la hora del bautismo se debe repetir las palabras del señor Jesús como una formula, déjenme informarles que Jesús ahí tampoco está hablando de nombres propios, ya que «Padre», «Hijo» y «Espíritu Santo» no son nombres personales.

Sabemos muy bien que El Padre tiene su propio nombre, que el hijo tiene su propio nombre. Pero quienes defienden la postura de una «fórmula», me podrían decir: ¿Cuál es el nombre del Espíritu Santo?

El espíritu Santo es comparado en la Biblia con el dedo de Dios (Lucas 11:20), ¿solo por eso vamos a pensar que el espíritu Santo es un dedo? Quienes digan que no, espero que también comprendan que aunque muchas veces se personifica al espíritu Santo, no es una persona.

Por la Biblia sabemos, que el espíritu Santo DE Dios no es una persona, sino que es el poder y la presencia de Dios operando en los creyentes (Lucas 1:35; Mateo 12:28; Hechos 6:8; 1 Corintios 3:16), por lo tanto, resulta imposible que Jesús hablara aquí de nombres personales.

Dejando esto claro y remitiéndonos a las evidencias bíblicas, sin ningún tipo de prejuicio religioso, entonces respondamos, ¿qué quiso decir Jesús ahí?

Debemos iniciar por entender primero la palabra que Jesús usa ahí para nombre. En el original griego, Mateo 28:19 dice así:

πορευθέντες οὖν μαθητεύσατε πάντα τὰ ἔθνη, βαπτίζοντες αὐτοὺς εἰς τὸ ὄνομα τοῦ Πατρὸς καὶ τοῦ Υἱοῦ καὶ τοῦ Ἁγίου Πνεύματος,

La palabra griega que Jesús usa ahí para nombre es: ὄνομα (Ónoma), que significa:

Ónoma: nombre; (en sentido figurado) la manifestación o revelación del carácter de alguien, es decir, que lo distingue de todos los demás. carácter, fama, reputación. (Diccionario Strong #3686).

Esto significa que Jesús no está hablando de los nombres propios, sino de la autoridad y carácter. Y sus discípulos entendieron bien esto, ya que ellos a nadie bautizaron repitiendo las palabras de Jesús como una fórmula, sino que lo hicieron entendiendo que Jesús hablaba de la autoridad delegada.

Es por ello que usted encuentra en la Biblia a los apóstoles bautizando a las personas en el nombre (autoridad) de Jesús (Hechos 2:38; 10:48; 19:5).

Y con eso no hay ninguna contradicción ni mucho menos significa que los apóstoles estaban siendo rebeldes a las palabras de Jesús, simplemente ellos entendieron lo que el señor Jesús les quiso decir y así se lo comunicaban a los nuevos creyentes.

Comprendiendo lo que significa en ese contexto la palabra nombre, podrá también entender con mucha más claridad lo que Jesús quiso decir, no solamente en ese pasaje del bautismo, sino en otros muchos como cuando dijo:

«Yo he venido en nombre (autoridad) de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis». (Juan 5:43).

«Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre (autoridad) de mi Padre, ellas dan testimonio de mí». (Juan 10:25).

También cuando dijo que todo lo que pidiéramos al Padre, se lo pidiéramos en su nombre, lo que nos está diciendo es que pidamos en su autoridad, basados en su carácter de mediador entre Dios y nosotros.

Pablo en plena armonía con las palabras de Jesús, dijo: «Por lo cual Dios también le exaltó hasta el lugar de máximo honor, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús es el señor Cristo, para gloria de Dios Padre». (Filipenses 2:9‭-‬11).

¿Lo notaron? Una vez más se habla de nombre, pero sabemos que no está hablando del mero nombre «Jesús», sino de la autoridad que hay en la persona de Jesús.

Fue Dios quien elevó a Jesús al lugar de máximo honor, Jesús jamás se exaltó a sí mismo, siempre estuvo, está y estará sujeto a la autoridad del Padre, que fue el que le dio la autoridad a él.

Por eso el apóstol Pedro dijo: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre (autoridad) bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». (Hechos 4:12).

Por tanto, creer en el «nombre de Jesús» no es meramente creer en su nombre personal, sino en su autoridad que el Padre le ha conferido sobre todo nombre (sobre toda autoridad).

Es por eso que es muy importante que tanto la persona que va a bautizar como el que será bautizado estén conscientes de estas cosas, ya que no podemos bautizar pensando en repetir una fórmula, peor si se piensa que es una fórmula Trinitaria, ya que ni Jesús ni los apóstoles eran Trinitarios, la fe de Jesús como todo judío, es la fe Monoteísta del antiguo pueblo hebreo: Dios es una sola persona (Deuteronomio 6:4; Marcos 12:29). La religión Católica en su origen fue la creadora de la doctrina de la Trinidad, esto ocurrió siglos después de Jesús y los apóstoles.

Por tanto, es menester comprender que lo que Jesús nos enseñó en Mateo 28:19 fue que entendiéramos y así mismo proclamáramos públicamente a la hora del bautismo la autoridad en la que se está bautizando al nuevo creyente:

En la autoridad del Padre (la máxima autoridad), el poder de su Santo espíritu (que opera en los creyentes) y en la autoridad de Jesús (autoridad dada por el Padre).

Queda claro que Jesús no estableció ninguna fórmula que se deba repetir al pie de la letra en el momento del bautismo. No hay ninguna cita bíblica que apoye a quienes usan las palabras del señor Jesús como una fórmula.

Donde quiera que el contexto lo amerite, la palabra nombre (Gr. Ónoma), significa más que el nombre personal, significa autoridadcarácter.

El «nombre» que está sobre todo nombre no es el nombre propio «Jesús», es la AUTORIDAD que le ha sido dada por el Padre para ejecutar Su voluntad, no solo en esta era (como ya lo hizo), sino también en la Era Venidera.

Deseando como siempre que esta enseñanza sea de bendición a tu vida y a la vida de las personas con quienes la compartas.

«Que la Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y del señor Jesús el Cristo, hijo del Padre, estén con ustedes en verdad y en amor». (2 Juan 1:3).

miércoles, 22 de febrero de 2023

ESPERANZA MAS ALLÁ DE LA TUMBA.

 

                     Consuelo Divino para todos los que sucumbimos bajo el sueño de la muerte.

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él.
(1 Tesa. 4:13,14).

Es por la esperanza de la resurrección que podemos soportar la angustia que nos sobreviene cuando perdemos a alguien que amamos, o si nosotros mismos caemos vencido por ese enemigo llamado "muerte". Contrario a lo que muchos religiosos y muchas religiones enseñan, la muerte no es una "amiga" que nos saca de este mundo y nos lleva a otro, a una supuesta "mejor vida". Toda la Biblia nos enseña que la muerte es la "paga del pecado", que el pecado entró al mundo por un hombre (no por ningún diablo cósmico volador o ser maligno universal). La muerte es llamada en las Escrituras "la tierra del enemigo" (Jeremías 31:15-17), "Descender al silencio" (Salmo 115:17), Un sueño (Juan 11:11-14). Pablo le llama "el postrer enemigo que será destruido" (1 Corintios 15:26).
Se ha proclamado la vil mentira de que , cuando morimos, no vamos al cielo a "estar con el Señor" y a disfrutar de delicias eternas o del "descanso eterno". Esta falsedad se ha predicado en las iglesias por siglos, y con ella han logrado engañar a los incautos, los ignorantes que no conocen la verdad de las Santas Escrituras. Para sostener esa mentira le han hecho creer a la gente que ellos, al morir, en realidad no mueren, sino que pasan "a mejor vida", dizque por que tienen un "alma inmortal", que lo que fallece es solo el cuerpo. La Biblia nos enseña que de no ser por la esperanza de la resurrección de entre los muertos, seríamos los mas dignos de lástima, ya que sin resurrección estaríamos eternamente perdidos, prisioneros en "la gran prisión" de la muerte. Nos dice que la muerte reinó desde Adam hasta Moisés, que todos vamos a la tumba, a la sepultura, y que desde allí seremos llamados cuando el Señor Jesús regrese.

"No os maravilléis de esto, pues llega la hora en que todos los que yacen en los sepulcros oirán su voz [la de Jesús], y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, pero los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio" (Juan 5:28-29).

¡Dos resurrecciones! Una (la primera) es una resurrección para vida e inmortalidad (¡Bienaventurado los que tienen parte en la primera resurrección! - Apocalipsis 20:6)...La segunda resurrección será una resurrección de o para juicio. (Note que en algunas traducciones de la Biblia dice "a resurrección de condenación"...eso está mal traducido, ya que la palabra que allí aparece en griego es "krisis", que tiene el mismo significado que nuestra palabra castellana "crisis"...como ejemplo, un paciente en cuidados intensivos está en una crisis que puede ir a cualquier lado, o se mejora y sale de la crisis, o muere y no supera la crisis. Lo mismo ocurre con la palabra "juicio", un juicio no es solo un veredicto de culpabilidad o de inocencia. Un juicio es un proceso legal, donde el acusado enfrenta a un Juez, debe haber a un fiscal acusador y un abogado o defensor...desfila toda la prueba y luego se da un veredicto final.
Pablo dice que Dios ha establecido "un día" en el cual juzgará al mundo con justicia por medio del Cristo.

"por cuanto ha establecido un día en el cual va a juzgar a la humanidad con justicia, por medio del Varón que designó, presentando a todos garantía de ello cuando lo resucitó de entre los muertos" (Hechos 17:31).

No podemos suponer que ese día sea un día de 24 horas, teniendo en cuenta a la cantidad de seres humanos que ha vivido en este mundo desde Adam. Lo mas probable es que ese día sea un día de mil años. Al final de ese periodo de mil años habrá una prueba final que decidirá quiénes seguirán viviendo eternamente y quiénes serán destruidos o exterminados para siempre.

Isaías 25: 6-9:

6 En este monte [reino] YHVH Sebaot ofrecerá a todos los pueblos, Su banquete de manjares suculentos, Su banquete de vinos generosos, De manjares tiernos de mucho meollo, Y de vinos añejos, bien clarificados.

7 En este monte [reino] sorberá la mortaja Que amortaja a todos los pueblos, El velo que vela a todas las naciones:

8 ¡Ha sorbido la Muerte para siempre! YHVH Adonay enjugará las lágrimas de todo rostro, Y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, Porque YHVH lo ha dicho.

9 Aquel día se dirá: ¡He aquí nuestro Dios! ¡Lo esperamos, y nos ha salvado! ¡Éste es YHVH, en quien esperamos! ¡Regocijémonos y alegrémonos por su salvación!

Note la expresión "para todos los pueblos" y "el velo que vela a todas las naciones"...y también la expresión "quitará el oprobio de Su pueblo".

Miqueas 4:1-4:

1 Pero en los postreros tiempos, el Monte [reino] de la Casa de YHVH Será establecido como cabeza de los montes [reinos], Y exaltado sobre todos los collados, y a él correrán los pueblos,

2 Y muchas naciones irán allí y dirán: Venid, subamos al Monte de YHVH, a la Casa del Dios de Jacob; Él nos enseñará sus caminos, y nosotros andaremos en sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalem la palabra de YHVH.

3 Y Él juzgará entre muchos pueblos, y decidirá sobre naciones poderosas, Hasta las más distantes. Forjarán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, Ni se adiestrarán más para la guerra.

4 Sino que cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, Y nadie los amedrentará, Porque la boca de YHVH Sebaot lo ha dicho.

Vemos como el periodo del reino coincide con un tiempo de juicio y que las naciones (la inmensa mayoría) aprenderán a vivir en paz.

Todo esto sería algo inverosímil si no hubiera una resurrección de Juicio...Y nos surge la pregunta obligada: ¿Sobre quiénes reinarán con Cristo los salvados que tienen parte en la primera resurrección?

Finalmente, Dios es misericordioso y no dejará a nadie perecer eternamente sin haber tenido la plena oportunidad de escuchar y ponderar la verdad y poder optar por la vida eterna aquí en la tierra. En aquel tiempo no habrá la corrupción religiosa que ha permeado desde Adam hasta ese tiempo....Las personas tendrán una oportunidad única y justa para poder optar por la obediencia, ya que allí no habrá un adversario ni tropezadero para ellos. Nuestro caso es diferente, hemos tenido que ser fieles bajo circunstancias muy severas, luchando contra el mundo y contra su espíritu, contra enemigos adentro y afuera...Hemos tenido que ofrecernos en "sacrificio vivo" como culto racional (Romanos 12:1-5).

La vida eterna y la inmortalidad las tenemos que buscar "perseverando en hacer el bien"...no tenemos inmortalidad ahora, ni tenemos ningún "alma inmortal"...esa expresión ni ese concepto no se encuentran en la Biblia. ¡Somo seres de carne y huesos, seres mortales, que de no ser porque Jesús el Cristo "sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio" aún vagaríamos en la oscuridad sin ninguna esperanza de vida futura.

A nosotros nos toca perseverar en el bien hacer para obtener inmortalidad cuando Jesús regrese, seremos resucitados en Su venida para reinar con Él sobre la tierra, sobre las naciones, sobre la creación que ha de ser también redimida de la maldición por causa del pecado. ¡El Cristo gobernará sobre las naciones y las juzgará con vara de hierro y muchas aprenderán justicia y a olvidarse de las guerras y del nacionalismo que hoy separa y enfrenta en hostilidad nación contra nación y a reino contra reino!

Apocalipsis 12:5:

Y ella [Israel] dio a luz un hijo varón, destinado a regir a todas las naciones con vara de hierro: y su hijo [Jesús el Cristo] fue arrebatado hacia Dios y hasta su trono.

Hechos 24:15:

"teniendo esperanza en Dios, la cual ellos mismos también abrigan, que ha de haber resurrección, tanto de justos como de injustos".

Espero que esto sea de alguna ayuda a los que sufren por la pérdida de algún ser querido o esté prisionero bajo el temor de la muerte.

"Así que, por cuanto los hijos participaron de sangre y carne, de igual manera Él también participó de estas, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo [el pecado, nuestro adversario real], y librar a todos aquellos que, por temor de la muerte, están sujetos a vivir en esclavitud" (Heb 2:14-15.

¡Gracia, misericordia y paz para todos!

viernes, 17 de febrero de 2023

LIMITES, NIVELES Y FE



El momento de matan Torá (la entrega de la Torá) fue un acontecimiento que marcaría un antes y un después. Fue la demostración de poder, la evidencia nacional de la revelación Divina; toda una nación, un pueblo entero vio al Eterno descender al monte que no se podía subir porque había limites, ni se podía tocar; más que un espectáculo era una manifestación de poder.
Nadie podía subir hasta la cumbre, había limites, entre ellos: el pueblo podía llegar hasta las faldas de monte (Éxodo 19:23), subieron un poco más de las faldas Aarón sus hijos y setenta ancianos de Israel (Éxodo 24:9) y finalmente Moshé subió hasta lo alto del monte. No solamente subió hasta la cumbre del monte, sino que espero allí durante seis días hasta que Hashem lo llamó y entro a la nube “y estuvo Moshé en el monte cuarenta días y cuarenta noches.” (Éxodo 24:18)
Esto nos enseña que hay varios niveles, entre ellos, dones y ministerios dentro del pueblo de Israel y en la comunidad del Mesías. También existen niveles de fe, existen diferentes tipos de fe. Todos los que nacimos de nuevo tuvimos una fe salvífica, creímos con fe perfecta que en Yeshúa estaba el perdón de los pecados y la vida eterna. Ahora que tenemos la vida eterna que recibimos por fe, comenzamos a caminar por fe, y en este andar del Espíritu hay diversos dones que se reparten a los creyentes “conforme a la medida de la fe” (Romanos 12:6) Y según nuestra medida de fe podemos estar al pie o en la cumbre del monte.
En el caso de la entrega de la Torá, el Eterno dijo a Moshé que pusiera límites. En nuestro andar diario del Espíritu somos nosotros los que “ponemos límites”. En nuestro nuevo estatus como hijos de Dios y herederos del reino, tenemos entrada por la sangre de Yeshúa al lugar santísimo del Tabernáculo celestial, somos nosotros los que limitamos nuestra cercanía al Altísimo y también nuestro tiempo con Él. Moshé tuvo que esperar seis días para ser llamado a la presencia del Ein Sof nosotros tenemos 24/7 podemos estar en la presencia del Eterno el momento que nosotros apartamos para estar con Él, en cualquier hora del día y en cualquier día de la semana.
Nosotros tenemos el privilegio de decidir hasta donde llegamos, a las faldas, a la mitad o hasta la cumbre del monte; podemos también decidir cuanto tiempo estar en la presencia del Altísimo. Nosotros tenemos la libertad de decidir hasta donde queremos llegar y cuánto tiempo queremos estar. Sea la voluntad del Eterno que creamos por fe las palabras del autor de la carta a los hebreos: “Así, que hermanos tenemos libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Yeshúa el Mesías, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo...” (Hebreos 10:19-20)
Bajo las alas del Dios de Israel
Francisco Hidalgo

domingo, 12 de febrero de 2023

ACOMODANDO LO ESPIRITUAL A LO ESPIRITUAL.

 


ESTO ES LO QUE SABEMOS Y ENTENDEMOS EN CUANTO A LA LEY (LA TORÁ). EL SALMO 19:7 DICE QUE LA LEY DEL ETERNO ES PERFECTA, Y ALGO QUE ES PERFECTO NO SE PUEDE MEJORAR. ASÍ QUE, LA LEY (LA TORÁ) NO TIENE FALLAS, NOSOTROS SOMOS LOS QUE TENEMOS FALLAS, POR HABER SIDO "VENDIDOS A LA ESCLAVITUD DEL PECADO". CON NUESTRA MENTE CARNAL NO PODEMOS SUJETARNOS A LA LEY DE DIOS, AUNQUE QUERAMOS.
"Porque la manera de pensar de la carne es muerte, pero la manera de pensar del espíritu, es vida y paz; porque la manera de pensar de la carne es enemistad contra Dios, pues no se sujeta a la ley de Dios, porque tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar a Dios" (Romanos 8: 6-8).
PARA PODER SER JUSTIFICADOS (DECLARADOS JUSTOS) DELANTE DE DIOS SE NECESITABA ALGO QUE ESTUVIERA FUERA, APARTE DE LA LEY...COMO DICE PABLO:
"Porque lo que no pudo hacer la ley, ya que era débil por causa de la carne, lo hizo Dios enviando a su propio Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa, y por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que la exigencia de la ley fuera cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu" (Romanos 8:3-4).
FUE NECESARIO QUE DIOS PROVEYERA UN REMEDIO APARTE DE LA LEY, PARA PODER DECLARARNOS JUSTOS, AL NO PODER CUMPLIR CON LAS EXIGENCIAS DE LA LEY, QUE SON EXIGENCIAS PROFUNADAMENTE ESPIRITUALES, PERO NOSOTROS ÉRAMOS CARNALES.
"Entonces dijo YEHOVAH: Mi Espíritu no permanecerá para siempre con el hombre, pues ciertamente él es carne" (Gén 6:3).
"DIOS ES ESPÍRITU", Y LAS COSAS DEL ESPÍRITU SE HAN DE DISCERNIR ESPIRITUALMENTE....ES DECIR, CON UNA MENTE ESPIRITUAL, SIN AFERRARNOS TANTO A LA LETRA DE LA TORÁ, SINO A SU SIGNIFICANCIA ESPIRITUAL.
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Jesús el Mesías, porque la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte.....vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, por cuanto el espíritu de Dios vive en vosotros. Y si alguno no tiene el espíritu del Mesías, éste no es de Él" (Romanos 8:1,2,9).
ASÍ QUE.....
"No es que seamos suficientes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios; el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar los ojos en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro (la cual se desvanece), ¿cómo no será con más gloria el ministerio del Espíritu? (2 Corintios 3:5-8).
"Andad en el espíritu, y no satisfagáis los deseos apasionados de la carne. Porque la carne tiene deseos contrarios a los del espíritu, y el espíritu a los de la carne, y éstos se oponen entre sí para que no prosigáis haciendo lo que deseáis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley" (Gálatas 5:16-18).
¡APRENDAMOS A ACOMODAR LO ESPIRITUAL A LO ESPIRITUAL!

viernes, 10 de febrero de 2023

iMPORTANCIA DE LAS GENEALOGÍAS EN LA BIBLIA.

 



El Mesías (Genealogía)



En la cultura hebrea, en la que el Eterno se reveló, la genealogía es muy importante, de ahí que en la Biblia encontramos numerosas genealogías, entre Adam y Noaj hallamos una donde se registran diez generaciones; y entre Noaj y Abraham hay siete generaciones. Cuando los judíos regresaron de la cautividad babilónica, quien no pudo justificar sus antepasados por medio de una genealogía verificable, quedó excluido del pueblo.
En el caso del Maestro Yehoshúa, sucede lo mismo, dos de los cuatro evangelios oficiales, digo oficiales, porque originalmente hubo alrededor de veinte: uno para cada uno de los doce, ya que hasta hubo el evangelio de Judas, el de Nicodemo, el de Pilato, el de María Magdalena y… paremos de contar.
Mateo y Lucas registraron genealogías del Maestro, sin embargo, no coinciden, razón por la cual los teólogos dicen que la de Lucas es la de la madre, en tanto que la de Mateo la del padre. De ser cierta la teoría de que Lucas registra la genealogía de la madre, es un disparate, porque TODAS las genealogías siguen la línea paterna; pero se hace para justificar la concepción virginal. Se debe trabajar, creo yo, bajo otra perspectiva de por qué hay diferencias entre ellas, pues ambos autores encabezan la genealogía con José.

Mateo: “Libro de la genealogía de Jesucristo… y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús…”) 1:1, 19. Lucas: “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo de José, hijo de Elí…” (1:23).
Otra cosa que hay que aclararle al amigo lector, porque quizás no tiene acceso al griego, es que la frase “según se creía” del versículo veintitrés de Lucas tres NO aparece en el griego. Y es que sonaría raro que mientras para los demás el apellido es Ben y aparece el nombre del padre, en este caso junto con el Ben aparezca esa frase; pero como dije arriba, todo se hizo para justificar la concepción virginal.
Yehoshúa no es que se creía era hijo de José, lo era, de no serlo no califica para aspirar ser reconocido como Mesías, porque en todo caso el mismo Lucas dice que María es de la familia de ‘Aharón, de la tribu de Leví (1:5, 26,36); ella era judía, porque practicaba el judaísmo, no por venir de la tribu de Judá, condición obligatoria para aspirar ser Mesías.

La vesrión Católica Biblia Latinoamericana, vierte Lucas 3>23, como sigue(note la diferencia):

"Jesús ya había pasado los treinta años de edad cuando comenzó. Para todos era el hijo de José, hijo de Helí. 

Biblia Peshitta: Y Jesús tenía unos treinta años y se le consideraba hijo de José"

 Biblia de las Américas: Cuando Jesús comenzó Su ministerio, tenía unos treinta años, siendo, como se suponía, hijo de José, quien era hijo de Elí.

Nueva Versión Internacional:  Jesús tenía unos treita años cuando comenzó su ministerio. Esta es la lista de sus antepasados: José, Elí..."

 Versión Serafin Ausejo: Tenía Jesús, al comenzar, como unos treinta años. Se creía que era hijo de José, hijo de Elí.

Nueva Biblia Traducción Viviente: Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio público. Jesús era conocido como el hijo de José. José era hijo de Elí.

Biblia El Libro del Pueblo de Dios:  Cuando comenzó su ministerio, Jesús tenía unos treinta años y se lo consideraba hijo de José. José era hijo de Elí.

domingo, 5 de febrero de 2023

CONOZCA SU IDENTIDAD....

 

Israel: Dos Casas


¿Quién es Israel? 

Con este estudio, buscamos entender quién es Israel el día de hoy, a la luz de su historia y la Palabra de Dios.



Para esto hemos preparado esta serie de estudios titulada..."Conozca Su Identidad". Esperamos que sirva para conocer Su identidad en Cristo.

DE LA SERIE "CONOZCA SU IDENTIDAD"...LA RESTAURACIÓN FINAL

 

Restauración Final


Hemos venido hablando de cómo la familia de Israel (Casa de Jacob), las doce tribus, se dividieron en dos reinos: Israel (10 tribus del norte) y Judá (2 tribus más los levitas).  La Casa de Jacob ha estado dividida por siglos, al punto que ya no se reconocen como hermanos.  Pero esta separación no durará para siempre.



Jeremías profetizó acerca de las dos familias de la Casa de Jacob…
(Jeremías 33:23-26)  Vino palabra del Eterno a Jeremías, diciendo:  ¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que el Eterno escogiera ha desechado?  Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo más por nación.  Así ha dicho el Eterno: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob.  Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia.

(Jeremías 23:3-6)  Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.  Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice el Eterno.  He aquí que vienen días, dice el Eterno, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.  En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: El Eterno, justicia nuestra.

También el profeta Ezequiel recibió revelación divina de la restauración de las dos casas de Israel.  El capítulo 37 es crucial para entender esto.  Este capítulo comienza con la visión que tuvo el profeta en un valle, el cual estaba lleno de huesos secos. 

Algunos han interpretado que esos huesos secos son los judíos, pero el texto claramente señala que es la “Casa de Israel”. 

(Ezequiel 37:11-14)  Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la Casa de Israel.  He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.  Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho el Eterno el Señor:  He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.  Y sabréis que yo soy el Eterno, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.  Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo el Eterno hablé, y lo hice, dice el Eterno.

A continuación, Ezequiel recibió la revelación de la restauración entre Judá y Efraín. 
(Ezequiel 37:15-23)  Vino a mí palabra del Eterno, diciendo:  Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él:  Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros.  Toma después otro palo, y escribe en él:  Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros.  Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.  Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?, diles:  Así ha dicho el Eterno el Señor:  He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano.  Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás:  Así ha dicho el Eterno el Señor:  He aquí yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra;  y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.  Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.

Oseas recibió la misma revelación, y escribió:
(Oseas 1:11)  Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande. 


UN SOLO PUEBLO
Dios nos ha revellado  através de Isaías que Él no se ha olvidado de Efraín ni de Judá.  Aunque estén dispersos, él va a juntar a un remanente.  Los reunirá y los traerá de vuelta a la Tierra que Él escogió.   
(Isaías 11:11-13)  Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que El Eterno alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.  Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.  Y se disipará le envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos.  Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín.

Históricamente ha habido conflicto entre hermanos: Efraín (los gentiles) y Judá (el pueblo judío).  Pero Dios va a sanar esa enemistad y envidia.  Tal vez ahora no se reconozcan, pero lo harán, de la misma manera en que José reconoció a sus hermanos cuando ellos llegaron a buscar alimento a Egipto, y él era gobernador.  Primero los reconoció José, y luego él se dio a conocer.  Esa es una sombra de lo que pasará con la Casa de Efraín y la Casa de Judá en los últimos tiempos.

Pablo escribió: 
(Efesios 2:11-22) Por tanto acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.  En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.  Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.  Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo UNO, derribando las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.


Cuando los descendientes de Efraín reconozcan que forman parte de Israel físico, entonces se acabará el conflicto que hay entre hermanos, entre Efraín y Judá.  Al reconocer los descendientes de Efraín su verdadera identidad, entonces comenzarán a actuar como verdaderos israelitas.  Ya no tendrán envidia de los judíos.  También llegará el día en que los judíos reconocerán a su hermano Efraín. 

El mismo Caifás, sumo sacerdote en Jerusalén en el año en que Jesús fue crucificado, profetizó acerca del papel que el Mesías jugaría en la redención de toda la casa de Israel.  Juan lo explicó de la siguiente manera:
(Juan 11:49-52)  Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo:  Vosotros no sabéis nada; ni penséis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.  Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 


Jesús vendrá a derribar los muros de separación entre las dos casas de Israel.  Caerá la religiosidad de unos y el paganismo de otros, y volverán a unirse como un solo pueblo.  La división se acabará.  Solamente habrá UN PUEBLO de Israel con UN SOLO DIOS, UN MESÍAS y UNA TORÁ.  Ambas casas deben seguir el mismo plan divino para alcanzar la plena restauración de Israel.

La restauración de Israel será en el marco del Nuevo Pacto.  Pero, ¿en qué consiste el Nuevo Pacto que hará el Eterno con Israel y Judá?
(Jeremías 31:31-34)  He aquí que vienen días, dice el Eterno, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice el Eterno.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.  Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Eterno; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Ni Judá ni Israel (Efraín) han podido cumplir con toda la ley de Dios.  “No hay justo, ni aún uno” (Rom. 3:10).  Pero Dios nos ayudará a que podamos vivir en el orden que Él ha establecido gracias a que Él grabará en nuestros corazones Su Ley.  Nos va a ser natural obedecer.  El Nuevo Pacto no cambió la ley, sino el lugar donde estaba escrita.
(Ezequiel 36:24-28)  Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra.  (25)  Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  (26)  Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  (27)  Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.  (28)  Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

El Eterno va a unir a las dos Casas. Ya no van a ser dos pueblos, sino serán UNO.  Tanto los Hijos de Israel (Efraín) como los Hijos de Judá (los judíos) dejarán sus propios caminos, y se volverán al Eterno y preguntarán por las “sendas antiguas” que llevan a Sión.
(Jeremías 50:4-5)  En aquellos días y en aquel tiempo, dice el Eterno, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a el Eterno su Dios.  Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos al Eterno con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.




LA SALVACIÓN BÍBLICA...NO ES ESCAPAR DEL MUNDO PARA IRSE A VIVIR AL CIELO..

  La salvación bíblica no trata de escapar al cielo: trata de rescatar la vida. Durante siglos se enseñó que la salvación consistía en salv...