miércoles, 5 de agosto de 2026

LA LLAMADA "PRESENTACIÓN DE NIÑOS"

 


Una de las afirmaciones utilizadas para justificar la llamada "presentación de niños" sostiene que Jesús fue presentado en el templo al octavo día de haber nacido. Sin embargo, esa conclusión surge de unir dos acontecimientos que el propio evangelio según Lucas mantiene separados.

Lucas 2:21 dice:

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús”.

El texto griego es todavía más preciso: ὅτε ἐπλήσθησαν ἡμέραι ὀκτὼ τοῦ περιτεμεῖν αὐτόν, “cuando se cumplieron ocho días para circuncidarlo”. El verbo utilizado es περιτέμνω (peritémnō), que significa “circuncidar”. En ese momento también se confirmó públicamente el nombre del niño. El versículo no menciona una presentación en el templo.
Lucas 2:22 comienza una nueva escena:
“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor”.
La expresión “cuando se cumplieron los días de la purificación” demuestra que Lucas ya no está hablando del octavo día. El evangelista diferencia claramente la circuncisión de la posterior visita a Jerusalén.
La cronología procede de Levítico 12. Después del nacimiento de un varón, la madre atravesaba siete días de impureza ritual. El octavo día correspondía a la circuncisión del niño, pero luego continuaban treinta y tres días relacionados con su purificación. Solamente después de completarse ese período debía llevar la ofrenda prescrita. Esto sitúa la visita narrada por Lucas aproximadamente cuarenta días después del nacimiento, no en el octavo día.
La ofrenda de “un par de tórtolas, o dos palominos” mencionada en Lucas 2:24 confirma la relación con Levítico 12:8. Era la provisión permitida cuando la familia no tenía recursos para ofrecer un cordero. Por consiguiente, el viaje a Jerusalén estuvo relacionado con el cumplimiento de la legislación sobre la purificación posterior al parto.
También debe examinarse qué significa “presentarle al Señor”. Lucas cita la disposición referente al primogénito:
“Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor”.
Esta legislación procedía de Éxodo 13 y se aplicaba específicamente al primer hijo varón. Los primogénitos pertenecían simbólicamente a YHWH y debían ser redimidos. Números 18:15-16 establecía que esa redención podía efectuarse desde el primer mes mediante el pago correspondiente al sacerdote.
Por tanto, el episodio de Jesús reúne elementos relacionados con la purificación de María y la consagración del primogénito. No describe una ceremonia general para presentar indistintamente a todos los niños. La legislación citada no incluía de la misma manera a las niñas, a los hijos varones posteriores ni a cada bebé nacido dentro de Israel.
Juan el Bautista tampoco fue presentado al octavo día. Lucas 1:59 dice que sus familiares se reunieron para circuncidarlo y darle nombre. Isaac fue circuncidado al octavo día según Génesis 21:4. Samuel fue llevado al santuario después de haber sido destetado, en cumplimiento del voto particular de Ana, no como parte de una ceremonia celebrada ocho días después de su nacimiento.
Los niños llevados posteriormente ante Jesús tampoco establecen esa práctica. Marcos 10:13-16 narra que algunas personas acercaron niños para que él los tocara y bendijera, pero el relato no contiene un calendario ritual, una ceremonia en el templo ni un mandato dirigido a las congregaciones.
Lo que actualmente se denomina “presentación de niños” es una costumbre eclesiástica desarrollada por las iglesias. Una comunidad puede orar por una familia y expresar públicamente su compromiso con la crianza de un niño; lo que no puede hacer con rigor textual es afirmar que está reproduciendo una ceremonia bíblica realizada al octavo día.
En conclusión, Lucas distingue claramente dos momentos. Según la Ley de Moisés, el octavo día correspondía a la circuncisión del niño, no a su presentación en el templo. Después de los primeros siete días, la madre continuaba durante treinta y tres días en su período de purificación, hasta completar cuarenta días. Por eso, cuando Lucas dice que “se cumplieron los días de la purificación”, se refiere al cumplimiento de ese período establecido en Levítico 12. Jesús fue circuncidado y recibió su nombre al octavo día; una vez completados los cuarenta días, fue llevado a Jerusalén y presentado al Señor como primogénito.
Lucas no confunde ambos acontecimientos: primero ocurrió la circuncisión y, posteriormente, al concluir el período de purificación, la presentación.

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