Durante siglos, el mensaje del Mesías y los apóstoles ha sido leído e interpretado a través del filtro de la filosofía y la teología griega.
El resultado de esta desconexión de sus raíces ha sido la distorsión del mensaje del Reino y la división en miles de denominaciones con doctrinas contradictorias.
Para entender realmente lo que el Mesías enseñó y restaurar el Verdadero Evangelio, es indispensable volver a la matriz hebrea original. 

Aunque los escritos llegaron en griego koiné para alcanzar a las tribus de Israel en la dispersión (Santiago 1:1), los conceptos, la lógica y la cultura detrás de cada palabra son enteramente semíticos. Intentar interpretar el texto bíblico desde la cosmovisión griega es como intentar traducir poesía usando un diccionario incorrecto.
Un solo Elohim vs. múltiples "dioses" griegos.
Cuando devolvemos los términos a su raíz hebrea, el mensaje cobra su verdadero sentido:
Significa el Gobierno de Elohim ejercido en la Tierra, no un reino etéreo en el espacio.
El Mesías no vino a abolirla, sino a enseñarla y darle su pleno significado (Mateo 5:17).
El abandono de las raíces hebreas trajo el alegorismo griego y credos humanos que fragmentaron la fe.
Volver a la Torá como estándar único limpia el mensaje de falsas doctrinas y elimina la confusión.
Al restaurar el Evangelio en su contexto original, las divisiones humanas desaparecen para dar paso a la promesa profética:
"Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de YEHOVAH, como las aguas cubren el mar."
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