Isaías 56:6-8 es un cuadro profético maravilloso para quienes, siendo de origen gentil, hemos creído en el Mesías Yeshúa. Pienso especialmente en muchos de mis hermanos cristianos, de donde yo mismo salí. Son personas sinceras, aman a Jesús, le sirven y desean agradar a Dios con todo su corazón. Pero durante generaciones, el valor y la vigencia de la Torá quedaron fuera de nuestra comprensión de la fe. Y aquí es importante hacer una distinción: no estamos hablando de cómo obtener la salvación, sino de cómo respondemos, desde la fe en Yeshúa, al Dios que nos salvó. Mira lo que Isaías presenta. El extranjero que se acerca al Eterno, ama su Nombre y quiere servirle, no se detiene simplemente en creer. El profeta dice que también guarda el Shabbat y abraza su pacto. ¿Y qué promete YEHOVAH? "Yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración". Es una secuencia que difícilmente puede pasar desapercibida: Extranjero que... ama su Nombre... sirve a Yehovah... guar...
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