MUJERES ESTÉRILES QUE CONCIBIERON POR FE Y EL CASO DE MARYAM (MARÍA) Y YOSEF (JOSÉ).
LA CONCEPCIÓN EN LA BIBLIA EN MENTALIDAD HEBREA
Intervención divina sin ruptura del orden humano: una lectura cultural y textual
En la literatura bíblica hebrea, la intervención de Dios en la vida humana se manifiesta frecuentemente en el ámbito de la fertilidad, especialmente en mujeres consideradas estériles. Sin embargo, esta intervención nunca se presenta en términos de unión física o intimidad entre Dios y la mujer, como sí ocurre en diversas mitologías del antiguo Cercano Oriente o del mundo grecorromano. La mentalidad hebrea conserva una clara distinción entre lo divino y lo humano, incluso en los relatos de concepción extraordinaria.
El patrón narrativo en la Biblia es consistente: Dios actúa como quien “abre la matriz” (-פָּתַח רֶחֶם-, -patach rejem-), pero el proceso biológico sigue ocurriendo dentro del marco natural del matrimonio. Ejemplos paradigmáticos incluyen:
- Sara, esposa de Abraham
- Rivká (Rebeca), esposa de Isaac
- Rajel (Raquel), esposa de Jacob
- La mujer de Manoaj, madre de Sansón
- Janá (Ana), madre de Samuel
En todos estos casos, el texto enfatiza que la mujer era estéril (-עֲקָרָה-, -akarah-), condición que en la cultura hebrea simboliza limitación, dependencia absoluta de Dios y, muchas veces, un escenario propicio para manifestar su poder. No obstante, la concepción ocurre a través del esposo; Dios no reemplaza el proceso humano, sino que lo posibilita.
El concepto de -malaj- (מַלְאָךְ), comúnmente traducido como “ángel”, es relevante aquí. Este término significa literalmente “mensajero” o “enviado”. En varios relatos, un -malaj- anuncia el nacimiento (como en el caso de Sansón), pero nunca actúa como agente biológico. Su función es comunicativa, no generativa.
En cuanto a las categorías femeninas en hebreo:
- Almá- (עַלְמָה): joven en edad fértil, sin especificar experiencia sexual.
- Betulá- (בְּתוּלָה): virgen en sentido técnico.
- Na‘ará- (נַעֲרָה): muchacha joven.
Estas distinciones muestran que el hebreo bíblico es preciso en sus términos y no presupone ideas mitológicas de concepción divina directa.
Aplicación al caso de María
Dentro de esta misma matriz cultural, el relato del nacimiento de Yeshua (Jesús) en los textos del Nuevo Testamento se inserta en un entorno judío. Académicamente, el texto afirma que la concepción es atribuida al Espíritu Santo, y que José inicialmente considera apartarse. Sin embargo, leído desde la mentalidad hebrea más amplia, el énfasis no estaría en una unión física divina, sino en una intervención de Dios que permite o legitima un embarazo dentro de un marco humano. Esto es coherente con la tradición anterior: Dios obra, pero no sustituye el orden natural ni entra en relaciones íntimas con seres humanos. La figura de José como esposo sigue siendo central en el contexto social, legal y biológico.
- Dios no es hombre ni actúa como humano
Estos textos establecen una diferencia ontológica entre Dios y el ser humano:
Números 23:19
“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.”
Oseas 11:9
“Porque Dios soy, y no hombre; el Santo en medio de ti.”
1 Samuel 15:29
“El que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.”
Dios no participa de limitaciones ni conductas humanas, lo que excluye concepciones mitológicas donde una deidad tiene relaciones físicas con humanos.
- Dios abre la matriz, pero no sustituye el proceso humano
Ejemplos consistentes en la Biblia hebrea:
Génesis 21:1–2 (Sara)
“Y YHWH visitó a Sara… y Sara concibió y dio a Abraham un hijo.”
Génesis 25:21 (Rebeca)
“Isaac oró… y YHWH le concedió, y concibió Rebeca su mujer.”
Génesis 30:22 (Raquel)
“Y se acordó Dios de Raquel… y abrió su matriz.”
1 Samuel 1:19–20 (Ana)
“Y YHWH se acordó de ella… y concibió Ana.”
Dios interviene → la mujer concibe → el esposo participa.
- Envío de mensajeros (malaj) pero no agentes biológicos
Jueces 13:3 (madre de Sansón)
“El ángel (malaj) de YHWH se apareció… y le dijo: concebirás y darás a luz un hijo.”
-. Testimonio del Nuevo Testamento: Jesús vino en carne
Aquí el énfasis cambia al plano cristológico, pero mantiene una afirmación clave:
la realidad corporal de Jesús
1 Juan 4:2
“Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.”
1 Juan 4:3
“Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo.”
2 Juan 1:7
“Muchos engañadores… no confiesan que Jesucristo ha venido en carne; quien esto hace es el engañador y el anticristo.”
La Biblia sostiene dos ejes coherentes:
1. Dios no es hombre → no tiene relaciones físicas con humanos.
2. Dios interviene en la fertilidad → pero dentro del orden humano (esposo + esposa).
3. Jesús vino en carne → afirmación contra ideas que negaban su humanidad, no una adopción de mitologías donde dioses fecundan mujeres.
Conclusión
La Biblia hebrea no recoge mitos de dioses que fecundan mujeres mediante relaciones físicas. Su teología sostiene una trascendencia divina que actúa en la historia sin disolver las estructuras humanas. La fertilidad, incluso cuando es milagrosa, ocurre dentro del marco del matrimonio y la biología humana. Esta perspectiva permite entender los relatos de concepción —incluido el de María— no como mitología, sino como expresiones de fe dentro de una cosmovisión hebrea donde Dios interviene sin encarnarse en actos sexuales.
HAROLD ALIAGA & YOSEF ROMERO
INSTITUTO DE TEOLOGÍA CRÍTICA
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