Por Matías Filipas.
Hoy quiero compartir con ustedes un tema muy importante:
El subjetivismo espiritual, misticismo evangélico, impresionismo espiritual o simplemente poner las impresiones personales por encima de la Escritura.
No es exclusivo del pentecostalismo, aunque suele verse con frecuencia en ciertos ambientes carismáticos.
El problema no es orar. La oración es indispensable. El problema aparece cuando alguien usa la oración como una excusa para no examinar la evidencia bíblica, o cuando coloca sus sentimientos por encima de lo que ya está escrito.
La pregunta fundamental es:
¿Cómo guía el Espíritu de Yehovah a los creyentes?
¿Por medio de sentimientos subjetivos o por medio de la verdad revelada en las Escrituras?
La Biblia responde claramente.
1. El Espíritu no vino para reemplazar las Escrituras
Muchos piensan:
"Voy a orar y el Espíritu me va a decir si esta doctrina es verdadera."
Pero Yeshúa enseñó otra cosa.
Juan 16:13:
"Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad."
Ahora bien:
¿Qué es la verdad?
Juan 17:17:
"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad."
La verdad a la que conduce el Espíritu es la Palabra de Dios.
El Espíritu no vino para crear una verdad paralela.
No vino para dar revelaciones privadas que contradigan la Escritura.
No vino para sustituir el estudio bíblico.
Vino para llevarnos a comprender correctamente la Palabra.
2. El corazón humano no es una fuente confiable
Acá está uno de los mayores errores.
Muchos creen que sus emociones son la voz de Dios.
Pero la Escritura enseña exactamente lo contrario.
Jeremías 17:9:
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"
Proverbios 28:26:
"El que confía en su propio corazón es necio."
Si el corazón es engañoso y confiar en él es necedad:
¿Cómo puede alguien usar sus sentimientos como criterio final para determinar una doctrina?
No puede.
3. La fe viene por la Palabra, no por impresiones
Romanos 10:17:
"La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios."
Pablo no dijo:
"La fe viene por una sensación interior."
Ni dijo:
"La fe viene porque sentí paz."
La fe viene de la Palabra.
Siempre.
4. Los bereanos no oraron para decidir si Pablo tenía razón
Este ejemplo es devastador para esa práctica.
Hechos 17:11:
"Éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así."
Observa lo que NO hicieron.
No dijeron:
"Pablo, danos unos meses para orar."
No dijeron:
"Vamos a esperar una revelación."
No dijeron:
"Voy a ver qué siento en mi corazón."
¿Qué hicieron?
Examinaron las Escrituras.
Ese fue el método apostólico.
5. Yehovah jamás mandó probar doctrinas mediante emociones
Cuando aparecen falsos profetas, ¿qué criterio da Dios?
Deuteronomio 13:1-4.
No dice:
"Ora y fíjate qué sentis."
Dice:
Compara lo que enseña con la Palabra de Dios.
Ese es el examen.
Igualmente en Isaías 8:20:
"¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido."
No dice:
"A la emoción y al sentimiento."
Dice:
"A la ley y al testimonio."
6. El Espíritu jamás contradice lo que ya inspiró
2 Timoteo 3:16-17:
"Toda Escritura inspirada por Dios es útil... a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
Si la Escritura puede hacer perfecto al hombre de Dios:
¿Qué revelación adicional necesitamos para verificar una doctrina?
Ninguna.
Necesitamos comprender correctamente lo que ya fue revelado.
7. El verdadero discernimiento viene del conocimiento bíblico
Hoy muchos llaman discernimiento a:
una sensación
una sospecha
una impresión
una incomodidad
Pero la Biblia define el discernimiento de otra manera.
Hebreos 5:14:
"El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal."
¿Cómo se desarrolla el discernimiento?
Por el uso.
Por la práctica.
Por el entrenamiento constante en la Palabra.
No por impulsos emocionales.
No por intuiciones.
No por prejuicios.
8. El peligro de juzgar por apariencias
Hay muchas personas que rechazan una enseñanza porque el expositor, no es lo que esperan, tiene barba, viste diferente o les parece extraño por cómo habla , etc , por diferentes cosas, eso es exactamente lo que la Biblia condena.
Juan 7:24:
"No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio."
Yeshúa no dijo:
"Juzguen por la impresión que les produce la persona."
Dijo:
"Juzgad con justo juicio."
¿Y cómo se hace eso?
Comparando con la Palabra.
9. Muchos usan la oración para evitar enfrentar la verdad
Esto puede sonar fuerte, pero sucede frecuentemente.
Cuando una doctrina desafía una creencia profundamente arraigada, algunas personas responden:
"Voy a orar."
Sin embargo, muchas veces no están buscando respuesta.
Están buscando tiempo.
Porque la Escritura ya habló.
Es parecido a lo que hacían muchos líderes religiosos en tiempos de Yeshúa.
La evidencia estaba delante de ellos.
Pero no querían aceptarla.
Juan 5:39-40:
"Escudriñad las Escrituras... y no queréis venir a mí para que tengáis vida."
El problema no era falta de información.
Era resistencia a las conclusiones de la información.
10. El Espíritu habla por medio de lo que ya inspiró
2 Pedro 1:19:
"Tenemos también la palabra profética más segura."
Observa la expresión.
No dice:
"Tenemos las impresiones más seguras."
No dice:
"Tenemos los sentimientos más seguros."
Dice:
"La palabra profética más segura."
El creyente maduro no pregunta:
"¿Qué siento?"
Pregunta:
"¿Qué dice la Escritura?"
La oración es necesaria.
Debemos orar antes de estudiar.
Debemos orar mientras estudiamos.
Debemos orar después de estudiar.
Pero la oración no fue dada para reemplazar el examen de las Escrituras.
El Espíritu Santo no guía a los creyentes mediante prejuicios personales, miedos, apariencias o sentimientos subjetivos.
El Espíritu guía mediante la verdad.
Y la verdad está revelada en la Palabra de Dios.
Por eso el modelo bíblico nunca fue:
"Ora hasta sentir algo."
El modelo bíblico siempre fue:
"Escudriña las Escrituras para ver si estas cosas son así." (Hechos 17:11)
Cuando una persona rechaza la evidencia bíblica para refugiarse en sus impresiones personales, ya no está siendo guiada por la Escritura, sino por aquello que Jeremías describió como un corazón engañoso.
El verdadero discernimiento espiritual no consiste en escuchar la voz de nuestros sentimientos, sino en someter nuestros sentimientos a la voz de Yehovah revelada en las Escrituras.
Vamos Remanente sal
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