¿Y si el mayor error no fuera lo que dice la Biblia, sino cómo la estamos leyendo?
En el Tanaj, la Sabiduría habla, grita, enseña y hasta participa en la creación (Proverbios 8 ). Nadie concluye que exista una persona divina llamada "Sabiduría". Todos reconocen que se trata de una personificación literaria.
Entonces surge una pregunta incómoda:
¿Por qué cuando el Espíritu Santo, enseña o guía, muchos abandonan ese mismo criterio literario?
La tradición hebrea está llena de recursos como la prosopopeya, la alegoría y el simbolismo. El propio Nuevo Testamento los utiliza constantemente. Sin embargo, cuando esos recursos desafían doctrinas posteriores, suelen desaparecer de la discusión.
En hebreo, "Rúaj HaKodesh" significa literalmente el aliento santo que procede de YEHOVAH: su acción viva, transformadora y activa dentro del ser humano.
Ezequiel no prometió una nueva persona divina habitando al creyente.
Prometió algo distinto:
"Pondré Mi Rúaj (Espíritu) dentro de vosotros y haré que andéis en Mis estatutos."
El propósito del Rúaj no es generar experiencias místicas; es producir obediencia, acción, transformación y fidelidad.
La pregunta no es qué creemos que significa el texto.
La pregunta es:
¿Estamos permitiendo que el texto hebreo hable por sí mismo?
"Si la Sabiduría que habla en Proverbios no es una persona, ¿por qué el Rúaj que habla en el Nuevo Testamento tendría que serlo?"
La respuesta es sencilla pero requiere humildad: Estudiar la literatura hebrea nos enseña a entender sus escritos, sus expresiones y su campo literario; no el nuestro.
HAROLD ALIAGA & YOSEF ROMERO
INSTITUTO DE TEOLOGÍA CRÍTICA
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