Nota: En 1 Corintios 8:6 leemos: "Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre"...¡SOLO EL PADRE ES DIOS! Y añadde:
"Y un solo señor (amo) Jesús el Mesías, por medio de quien son todas las cosas"...¡Note que Jesús es un medio, todas las cosas no proceden de él, sino que son POR MEDIO de él! El Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros existimos por él, es el solo y único Dios verdadero (Juan 17:3).
¡No hay dos ni tres dioses, ni tres personas que sean Dios! Solo el PADRE es Dios. Jesús mismo fue muy claro cuando le dijo a la mujer Samaritana:
"Ustedes adoran lo que no saben, nosotros (los judíos) adoramos lo que sabemos...Es hora ya de que los adoradores verdaderos adoren al PADRE en espíritu y en verdad, porque así quiere el PADRE que le adoren. Dios es espíritu (no es carne, no es hombre) y los que le adoran es necesario que le adoren en espíritu y en verdad" (Juan 4:22-24).
¡No es solo adorar, sino saber a quién se adora! ¡No es solo adorar, es adorar de la manera correcta, con conocimiento, en espíritu y en verdad.
La adoración verdadera es importante, ya que si no sabemos a quién estamos adorando como Dios único y verdadero, caemos en el terrible pecado de la idolatría. Esto no implica que no honremos al Mesías Jesús, ya que él es el Mediador del nuevo pacto de Dios con la Casa de Israel y con la Casa de Judá. Hay que honrar al Hijo porque Dios lo exaltó a lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre (excepto sobre el nombre de Dios mismo, claro está). Debemos honrarlo (no adorarlo como se adora a Dios), sino rendirle homenaje como a un rey que ha sido ungido por Dios, establecido por Dios como Rey y como Juez de la humanidad.
El verdadero significado de la palabra "adorar" es la actitud de postrarse en tierra para rendir homenaje delante de un rey o de alguna persona prominente. Esa misma palabra griega "proskunéo" se usa para inclinarse, arrodillarse o postrarse, ya sea delante de Dios, delante del Mesías, así como también se hacía delante de los reyes de Israel. ¡Misma palabra, misma acción! Solo que adquiere un sentido mucho más sublime cuando nos postramos delante del Dios Todopoderoso. No es igual postrarse delante de un rey que postrarse delante del Rey del universo, pero la palabra para "adorar" es la misma: "proskunéo", la acción es la misma, inclinarse o postrarse con el rostro en tierra. Delante de Dios (el Rey del universo) se doblará toda rodilla (proskunéo) y también delante del rey ungido, Jesús el Mesías.
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