domingo, 5 de febrero de 2023

DE LA SERIE "CONOZCA SU IDENTIDAD"...LA HISTORIA: DESDE JACOB HASTA SALOMÓN

 




Al morir Jacob, su familia se quedó en Egipto con José.  Pero los israelitas se multiplicaron, que preocuparon al Faraón.  Él no tenía memoria de José, por lo que esclavizó a los israelitas.  Pero Dios los liberó milagrosamente, tal como se lo había dicho a Abraham.  Dios designó a usó a Moisés para guiar a los israelitas a través del desierto, en camino hacia la Tierra Prometida.  Josué fue el líder designado para conquistar Canaán, la heredad que Dios dio a Israel y sus hijos.

Luego de la conquista, vino período de los jueces.  El primer rey de Israel fue Saúl: él era el rey que el pueblo pidió.  Pero el rey conforme al corazón de Dios fue David. Bajo su reinado, la Casa de Judá comenzó a gobernar sobre las 12 tribus unidas de Israel. Él estableció la capital del reino en Jerusalén, y consolidó a las doce tribus de Israel como una nación poderosa y reconocida ante las naciones vecinas.  A pesar de sus errores, David mejoró la situación política y económica de Israel, y promovió el respeto a  Dios y a la ley.  Él tuvo el deseo en su corazón de construir un templo para Dios, pero esta gran tarea cayó sobre su hijo heredero Salomón.


Salomón fue el rey más sabio de la historia; pero perdió el camino y se desvió tras sus pasiones.  Se casó con mujeres gentiles paganas e hizo alianzas con las naciones vecinas, abriendo así la puerta a la idolatría y al pecado.  Salomón se apartó de Dios, y por ello Dios decidió quitarle el reino.

¿Qué castigo le impuso Dios a Salomón por no haber guardado el pacto divino?
(I Reyes 11:11-13)  Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo.  (12)  Sin embargo no lo haré en tus días, por amor de David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.  (13)  Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalén la cual yo he elegido.

El siervo de Salomón, a quien le sería dado la otra parte de reino, era Jeroboam (I Reyes 11:26-28).

La palabra profética dada a Salomón también fue revelada a Jeroboam por el profeta Ahías.
(I Reyes 11: 29-40)  Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo.  Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos.  Y dijo a Jeroboam:  Toma para ti los 10 pedazos; porque así dijo El Eterno Dios de Israel:  He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré 10 tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre.  Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendrá por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos.  Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus.  Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre.  Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que desare tu alma, y serás rey sobre Israel.  Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel.  Y yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.  Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta muerte de Salomón.


ROBOAM SUBE AL TRONO
Al morir Salomón, su hijo Roboam subió al trono.  Pero él no prestó atención a las peticiones del pueblo para bajar los altos impuestos; más bien les puso una carga más pesada.
(I Reyes 12:13-15)  Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; y les habló conforme a consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo, mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones .  Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de El Eterno para confirmar la palabra que El Eterno había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.

ISRAEL SE DIVIDE EN DOS REINOS
Ante la opresión de Roboam, muchas tribus decidieron separarse de Judá (la tribu real) y formar su propio reino.  
(I Reyes 12:16-19)  Y cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.  (17)  Mas reinó Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá.  (18)  Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos; pero le apedreó todo Israel, y murió. Entonces el rey Roboam se apresuró para subir en su carro y huir a Jerusalén.  (19)  Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

Cuando el pueblo oyó que Jeroboam había vuelto del exilio, enviaron a llamarle al norte de Israel para hacerlo rey. 

Para contrarrestar la rebelión, Roboam reunió 180,000 hombres de la casa de Judá y de la tribu de Benjamín con el fin de hacer guerra a las tribus rebeldes del norte y hacerlas volver bajo su autoridad (1 Reyes 12: 20-21).  Pero Dios lo frenó.
(I Reyes 12:22-24)  Pero vino palabra de El Eterno a Semaías varón de Dios, diciendo:  Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, diciendo:  Así ha dicho El Eterno:  No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo.  Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volvieron y se fueron, conforme a la palabra del Eterno.

Diez tribus de Israel se rebelaron contra Roboam, y nombraron a Jeroboam como su rey.  Solamente las tribus de Benjamín y Judá  permanecieron fieles a la casa de David, con Roboam como su rey. 

El Reino de Israel (Casa de Jacob) se dividió en dos naciones, conocidas por diversos nombres:




Al dividirse  la nación de Israel en dos, vino a cumplirse la promesa que Dios le había dado a Jacob después de cambiarle el nombre. 
(Génesis 35: 11-12)  También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.  La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. 


Una nación:                      La Casa de Judá
Conjunto de naciones:      La Casa de Israel, asamblea de naciones





Quebré luego el otro cayado, Ataduras (lit. Unión),
para romper la hermandad entre Judá e Israel.
(Zac. 11:14)

DE LA SERIE "CONOZCA SU IDENTIDAD"...EL DERECHO A LA PROMOGENITURA.

 

 La Primogenitura:



DERECHOS DE PRIMOGENITURA
Antes de morir el patriarca de una familia, éste reunía a sus hijos a su alrededor para bendecirlos.  Al primogénito lo bendecía de una manera especial, ya que éste se convertiría en el próximo patriarca de la familia.  La gran responsabilidad del primogénito iba acompañada de ciertos privilegios…

Los derechos del primogénito eran los siguientes:
a.  Autoridad en la familia (patriarcado)
b.  Doble porción de la herencia
c.  El Nombre del padre (algo así como el “apellido”, hoy en día)

En el caso de Jacob, su primogénito, el primer nacido, era Rubén.  Sin embargo, él no recibió la “bendición de la primogenitura”. 
(Gen. 49:1-4)  Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.  (2)  Juntaos y oíd, hijos de Jacob; y escuchad a vuestro padre Israel.  Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder.  Impetuoso como las aguas, no serás el principal, por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste, subiendo a mi estrado. 

La Biblia cuenta que Rubén se acostó con una de las concubinas de Jacob (Gen. 35:22).  Esto le costó su primogenitura. 

Pero si Rubén no recibió la bendición de primogénito, ¿a quién le fue dada?  Los que le seguían en orden de nacimiento eran Simeón y Levi, pero tampoco ellos recibieron este derecho por la vergüenza que hicieron pasar a Jacob al vengarse de la violación de su hermana Dina (Gen. 34).
(Génesis 49:5-7)  Simeón y Leví son hermanos: Instrumentos de crueldad hay en sus habitaciones.  (6)  En su secreto no entre mi alma, ni mi honra se junte en su compañía; que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro.  (7)  Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura: Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel.

Ni Rubén, ni Simeón, ni Levi recibieron la bendición del primogénito.  En el primer libro de Crónicas explica a quien le fue dado este privilegio:
(1 Crónicas 5: 1-2)  Los hijos de Rubén primogénito, de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito; bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de José.

Los derechos de primogenitura (autoridad, doble porción y el nombre del padre) fueron divididos entre José y Judá.  Veamos uno por uno:

a.  AUTORIDAD  (para Judá)
A Judá le fue dada la autoridad entre los hijos de Israel.
(Génesis 49:8-10)  Judá, te alabarán tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.  (9)  Cachorro de león es Judá: De la presa subiste, hijo mío: Se encorvó, se echó como león, así como león viejo; ¿quién lo despertará?  (10)  No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Silo; y a él se congregarán los pueblos.

Judá recibió el honor de ser la tribu real de Israel, representada por el “cetro”, símbolo de gobierno. De su linaje iban a venir los reyes de Israel, el primero de los cuales fue David.  [Nota: el primer rey fue Saúl, de la tribu de Benjamín, pero él fue el rey conforme al deseo del pueblo, mientras que David fue el rey conforme al corazón de Dios]. 

La bendición que Jacob le dio a Judá es una “sombra profética” del Mesías Yeshua (Jesús), quien viene de la tribu de Judá, específicamente del linaje de David.  La palabra “Silo” literalmente significa: el Enviado. 


b.  DOBLE PORCIÓN (para José)
Como ya mencionamos, el primogénito recibía una doble porción de la herencia.  En el caso de Jacob, él dio la doble porción a José, en la forma de tribus. 

A José le tocaron dos tribus, representadas por sus hijos Efraín y Manasés (Gen. 41:50-52).  Ambos hijos habían nacido en Egipto, pero Jacob los adoptó.  Así fueron recibidos al mismo nivel que el resto de la descendencia de Jacob (Gen. 48:5-6).  Esta es una bella imagen de cómo el Señor adopta a los gentiles para formar parte de la familia de Dios (Rom. 11:24-26; Rom. 8:14-17).

La tribu de “José” se multiplicó en dos: tribu de Efraín y tribu de Manasés.  Por esta razón se sabe que eran 13 tribus.  Sin embargo, la Biblia habla de 12 tribus de Israel porque en la repartición de la Tierra Prometida se les dio territorios a todas las tribus (12), menos a Levi, ya que esta tribu fue apartada para servir a Dios.  A ellos sólo se les asignaron ciudades levitas repartidas por todo el territorio de Israel. 

c.  El Nombre del Padre (para José)
Cuando Efraín y Manasés fueron adoptados por Jacob, uno de ellos recibió uno de los derechos del primogénito: el nombre del padre.
(Génesis 48:8-16)  Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?  Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí.  Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.  Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver.  Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó.  Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.  Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.  Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda, de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.  Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.  Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquese en gran manera en medio de la tierra.

Jacob no sólo los adoptó, sino que les dio la bendición de Abraham (tierra y descendencia).  Además, dijo que en ellos sería perpetuado su nombre: Israel.

Pero, entre los dos hijos de José, uno iba a ser “el mayor”, quien se quedaría con el derecho de la primogenitura...y para sorpresa de José, no iba a ser el hijo que nació primero.
(Gen. 48:17-22)  Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.  Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.  Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.  Y los bendijo aquél día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés  Y puso a Efraín antes de Manasés.  Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.  Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.”

[Nota: En la tradición hebrea, la mano derecha bendice al mayor, la izquierda al menor.] 

En la bendición a los hijos de José, Jacob profetizó que Manasés iba a ser un pueblo grande.  Pero luego señaló que Efraín, iba a ser el principal, y su tribu iba a formar una Multitud de naciones (Melo HaGoyim).  Esta palabra en hebreo significa literalmente; “plenitud de los gentiles”.  

Como toda profecía, las palabras no se entienden en el momento, sino hasta después…  Seguramente José y sus hijos no sabían lo que estas palabras significaban.  Pero ahora, con el beneficio de la retrospectiva histórica, podemos entender lo que Jacob quiso decir.  Esto es precisamente lo que descubriremos a lo largo de este estudio…Veremos el rol que jugará Efraín, y quiénes son ahora. 

Tal vez mucha gente pasa por alto estos detalles de la primogenitura entre el pueblo de Israel, pero son datos importantes para entender quién conforma el pueblo de Israel, y cómo se dividieron.  También es importante para entender la distinción que se hace entre Judá y Efraín en la profecía bíblica.  Por ahora, lo que debemos entender es que a Efraín le fue dado el derecho de llevar el nombre de “Israel”.  

DE LA SERIE "CONOZCA SU IDENTIDAD"... LOS HIJOS DE ISRAEL (BENEI ISRAEL)

 

Los Hijos de Israel:


¿Quiénes fueron herederos de la promesa que Dios hizo a Abraham de tierra y descendencia?
No todos los hijos de Abraham…sólo Isaac.
No todos los hijos de Isaac…sólo Jacob.
Pero de todos los hijos de Jacob, los doce fueron incluidos.

El pueblo de Israel lo conforman los descendientes de Jacob, también llamado Israel.

“Israel” es el nuevo nombre que Dios designó a Jacob cuando éste estaba regresando a la Tierra Prometida, luego de 20 años de exilio.
(Gen. 35:9-15)  Y se apareció otra vez Dios a Jacob, cuando se había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.  (10)  Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre: y llamó su nombre Israel.  (11)  Y le dijo Dios: Yo soy Dios Omnipotente; crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.  (12)  Y la tierra que yo he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti: y a tu simiente después de ti daré la tierra.  (13)  Y se fue de él Dios, del lugar donde con él había hablado.  (14)  Y Jacob erigió una columna en el lugar donde había hablado con él, una columna de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.  (15)  Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Betel.

En Betel, Dios le confirmó a Jacob la promesa que había hecho con su abuelo Abraham y su padre Isaac.  Jacob ya había recibido esta promesa 20 años antes, en ese mismo lugar (Gen. 28).  En ese entonces, Jacob estaba huyendo de su hermano Esaú, quien lo quería matar por haberse quedado con la bendición del primogénito.  Pero ahora que Jacob regresaba a la Tierra Prometida, junto con toda su familia, Dios se lo volvió a comfirmar a él y a su descendencia.

Jacob recibió el nombre de “Israel”, y sus doce hijos serán llamados “los Hijos de Israel”.   Todos ellos serán parte de la promesa de “Tierra y descendencia”.

Éstos son los hijos de Jacob (Israel) en el orden de su nacimiento:

1.    Rubén
2.    Simeón
3.    Levi
4.    Judá
5.    Dan
6.    Neftalí
7.    Gad
8.    Aser
9.    Isacar
10. Zabulón
11. José
12. Benjamín


¿12 ó 13 TRIBUS?
Cada uno de los hijos Jacob se convirtió en cabeza de las 12 Tribus de Israel.  Pero, ¿sabía usted que en realidad hay 13 tribus?  Permítame explicar…

Cada hijo de Israel recibió el derecho a formar una tribu del pueblo de Israel, excepto por José que recibió dos.  Los dos hijos mayores de José: Manasés y Efraín, fueron adoptados por Jacob como hijos, y como tales les fue dado a cada uno el derecho a formar una tribu entre el pueblo de Israel. 
(Génesis 48:5-6)  Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:  (6)  Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

¿Por qué a José le fueron dadas dos tribus en lugar de sólo una?  Esta era parte de la doble herencia que recibía el primogénito.

DE LA SERIE "CONOZCA SU IDENTIDAD"...HEREDEROS DE LA PROMESA

 



De todos los hombres sobre la faz de la Tierra, Abraham fue el elegido por Dios para formar una nación que traería bendición a todas las familias del mundo.  

Pero, ¿cómo podría conformar una nación si él y su mujer no tenían hijos?  Además de eso, Abraham tenía 75 años cuando fue llamado.  Lo que para ellos era imposible, para Dios no era un problema.  Lo que Él promete, lo cumple.  A los cien años le nació el “hijo de la promesa”: Isaac 

Pero antes, tratando de “ayudar” a Dios, Sara sugirió a Abraham tener un hijo con su sierva, Agar.  Así lo hicieron, y nació Ismael.  Pero Dios no necesita ayuda, y Él les aclaró que ese hijo no era el de la promesa.  Lo que hicieron Abraham y Sara les trajo muchos problemas familiares (Gen. , que han trascendido las generaciones, y hoy se refleja en el conflicto árabe-israel (ambos pueblos descendientes de Abraham).

Luego de la muerte de Sara, Abraham tuvo otra mujer, y con ella tuvo más hijos.
(Génesis 25:1-2)  Y Abraham tomó otra esposa, cuyo nombre era Cetura;  (2)  la cual le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa.

Sin duda Ismael y los hijos de Cetura son hijos de Abraham.  Pero la Biblia señala que no todos son herederos de la promesa: Tierra y descendencia.  Todos los hijos de Abraham recibieron herencia, pero la promesa sólo la heredó Isaac.
(Génesis 25:5-6)  Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.  (6)  Y a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, cuando aún él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental.

Sólo Isaac quedó en Canaán, la Tierra de la promesa.


CONFIRMA LA PROMESA
Cuando hubo hambre en la tierra, Isaac consideró marcharse en busca de alimento.  Pero Dios lo detuvo, y le dijo que permaneciera en Canáan.  Allí mismo le confirmó el Pacto que había hecho con Abraham.
(Gen. 26:1-6)  Y hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.  (2)  Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.  (3)  Habita en esta tierra, y seré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.  (4)  Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu simiente todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,  (5)  por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.  (6)  Habitó, pues, Isaac en Gerar.

Dios confirmó a Isaac la promesa que le hizo a Abraham:
à Tierra
à Descendencia
à Bendición a todas las naciones de la Tierra


HIJOS DE ISAAC
Isaac tuvo dos hijos gemelos.  Uno pensaría que ambos iban a ser herederos de la promesa…pero no fue así.  

En términos humanos, la herencia y la primogenitura le hubieran tocado a Esaú, el gemelo que nació primero.  Pero Dios tenía otros planes.  Desde que ambos estaban en el vientre de su madre, Dios determinó que el segundo sería el primero.  Dios sabía que Esaú iba a rechazar su primogenitura y a menospreciar el llamado especial que tenía su familia, mientras que Jacob lo anhelaba con toda su alma.

Tal vez nos cueste entender por qué un hermano es aceptado y otro es rechazado, pero Dios sabe por qué lo hace.  Nuestra falta de entendimiento no le resta nada a la bondad y justicia perfecta de Dios.  Sus planes son perfectos, y para bien de todos.  

Pablo explica esto de la siguiente manera:
(Romanos 9:6-16)  …porque no todos los que son de Israel son israelitas;  (7)  ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; sino que: En Isaac te será llamada descendencia.  (8)  Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa son contados por simiente.  (9)  Porque la palabra de la promesa es ésta: A este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.  (10)  Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre  (11)  (aunque aún no habían nacido sus hijos, ni habían hecho bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras de la ley sino por el que llama),  (12)  le fue dicho a ella: El mayor servirá al menor.  (13)  Como está escrito: A Jacob amé; mas a Esaú aborrecí.  (14)  ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡En ninguna manera!  (15)  Porque a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia; y me compadeceré del que yo me compadezca.  (16)  Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Al bendecirlo, Isaac transfirió la promesa divina a Jacob (no a Esaú). 
(Gen. 28:3-4)  Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir a ser multitud de pueblos;  (4)  Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham.

Dios se lo confirmó a Jacob en un sueño.
(Génesis 28:12-15)  Y soñó, y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.  (13)  Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu simiente.  (14)  Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al norte, y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.  (15)  Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.

HIJOS DE JACOB
Jacob tuvo 12 Hijos.
¿Quién de ellos heredó la promesa divina de “tierra y descendencia”?  Por primera vez, todos fueron incluidos en la promesa (Gen. 35:22-26).
 



(Salmo 105:6-15)
Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.  (7)  Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.  (8)  Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones,  (9)  del pacto que hizo con Abraham; y de su juramento a Isaac.  (10)  Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno,  (11)  diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.  (12)  Cuando ellos eran pocos en número, y extranjeros en ella;  (13)  cuando andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo;  (14)  No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó a los reyes.

jueves, 2 de febrero de 2023

EFRAIM...."MULTITUD DE NACIONES"

 



"Pero su padre rehusó, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. También él llegará a ser un pueblo, y también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser una multitud de naciones" (Génesis 48:19).

Jacob (Israel) estaba ya muy anciano, su visión ya no era tan buena, pero no se equivocó al poner su mano derecha sobre Efraim y la izquierda sobre Manasés que era en realidad el primogénito de José...¿la explcación? ¡Efraim sería mayor que Manasés, aunque no era el primogénito, aunque Manasés recibiría una bendición menor que la de su hermano Efraim. Pero, ¿porqué debió esto ser así? ¿Porqué la mayor bendición, la del pimogénito, debía caer sobre Efraim y no sobre Manasés quien tenía el derecho a ella?

El nombre Efraim significa en Hebreo fructífero. Efraim se extendería mas allá de las fronteras de Israel, llegaría a ser una "multitud de naciones". Esto se empezó a delinear al romperse el reino de Israel en los días de Jeroboam, hijo de Salomón. 1 Reyes 12:19-24:

19 Así se rebeló Israel contra la casa de David, hasta este día.

20 Aconteció que al oír todo Israel que Jeroboam había vuelto, lo mandaron a llamar ante la asamblea e hicieron que reinara sobre todo Israel. No quedó quien siguiese a la casa de David, excepto la tribu de Judá.

21 Y Roboam llegó a Jerusalem e hizo congregar de toda la casa de Judá y de la tribu de Benjamín a ciento ochenta mil guerreros escogidos para combatir contra la casa de Israel y devolver el reino a Roboam ben Salomón.

22 Pero la palabra de Dios llegó a Semaías, varón de Dios, diciendo:

23 Habla a Roboam ben Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo, diciendo:

24 Así dice YHVH: No subiréis ni combatiréis contra vuestros hermanos, los hijos de Israel. Volveos, cada uno a su casa, porque de parte mía ha sucedido esto. Y ellos escucharon la palabra de YHVH y desistieron de ir, conforme a la palabra de YHVH.

Note el verso 24: "porque de parte mía ha sucedido esto". Fue el Eterno quien decidió que esa ruptura se diera y que diez tribus se fueran al norte con Jeroboam, y que dos tribus (Judá y Benjamín) quedaran al sur en manos de Roboam, hijo de Salomón.

Mas tarde, los Asirios invadieron la Casa de Israel en el norte y se llevaron a todos cautivos a Asiria, de donde nunca volvieron. Dios advirtió continuamente a la Casa de Israel que si continuaban en la idolatría Él se divorciaría de ella. Tristemente, Las Diez tribus persistieron en la idolatría y, finalmente, Dios decidió darle carta de divorcio, para que ya no fueran pueblo suyo. Jeremías 3:6-9:


6 En los días del rey Josías me dijo YHVH: ¿Has visto lo que hace la apóstata Israel? Ella anda sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí fornica.

Después de haber hecho todo esto, me dije, se volverá a mí, ¡pero no se volvió! Y Judá, su pérfida hermana,

vio que Yo había despedido a la apóstata Israel por sus adulterios y que le había dado carta de divorcio; y aun así, no tuvo temor Judá, su pérfida hermana, sino que también ella fue y se prostituyó.

Y sucedió que a causa de que su fornicación le era liviana, se prostituyó con la piedra y con el leño, y profanó la tierra.

Ahora veamos el drama en desarrollo en Oseas 1.

4 YHVH le dijo: Ponle por nombre Jezreel,° porque muy pronto visitaré la casa de Jehú por la sangre derramada en Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel.

Y sucederá que en aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Jezreel.

De nuevo concibió, y dio a luz una hija. Le dijo: Ponle por nombre Lo-ruhama,° porque no seguiré compadeciéndome de la casa de Israel para perdonarlos.

Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por YHVH, su Dios. No los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos, ni con jinetes.°

Cuando destetó a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.

Le dijo: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo ni Yo seré para vosotros Dios.

Aqui vemos como con esta alegoría de Oseas con la prostituta Gomer, como Dios decide desechar a toda la Casa de Israel, las diez Tribus norteñas. Pero la cosa no queda allí, sino que el Eterno da una pequeña luz de esperanza para la apóstata Israel, diciendo:

"Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar.° Y sucederá que donde se les haya dicho: Vosotros no sois mi pueblo; se les dirá: Hijos del Dios viviente. Y los hijos de Judá y los hijos de Israel serán reunidos en uno, y designarán un único caudillo, y resurgirán de la tierra, porque es el día grande de Jezreel" (Oseas 1:10-11).

Mas Dios se reservó a la Casa de Judá (las dos tribus del Sur) aunque tambien fue infiel y se prostituyó, Dios no le dio carta de divorcio, sino que la retuvo a pesar de eso. ¿La Razón? Porque de esa tribu vendría el Mesías.

"No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y sea suya la obediencia de los pueblos" (Génesis 49:10). 

Siloh es una referencia profética al Mesías, "el león de la tribu de Judá".

Entonces, cuando aparece en escena Siloh, es decir, el Mesías, en la figura de Jesús (Yeshua) de Nazareth, éste nos informa que él no ha sido enviado sino a rescatar las "ovejas perdidas de la Casa de Israel" (Mateo 15:24). Y en Juan 10:16 nos informa que tiene "otras ovejas"  a las que debe traer, para que haya un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Esas "otras ovejas", son las mismas "ovejas perdidas de la Casa de Israel". En Juan 11:49-52 el sumo sacerdote Caifás hace una profecía sobre Yeshua (Jesús):

49 Entonces Caifás, uno de ellos, que era sumo sacerdote de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada,

50 ni consideráis que os conviene que un solo hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

51 Pero esto no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo sumo sacerdote de aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación;

52 y no sólo por la nación, sino también para congregar en uno° a los hijos de Dios que estaban dispersados.

JESÚS debia morir, no solo por la nación Judía (la Casa de Judá), sino que moriría para "congregar en UNO a los hijos de Dios que estaban dispersados"...

¿Cuáles eran esos "hijos de Dios que estaban dispersados"? ¡La Casa de Israel! ¡Efraim! ¡La multitud de naciones! 

Dios le había dicho al padre Abraham: "Contempla ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia" (Génesis 15:5).

Luego, Pedro, en Hechos 15 nos dice que "Dios visitó a los gentiles, para tomar de ellos un pueblo para su nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas"

(Hechos 15:14,15). Y Pablo nos confirma todo el misterio al citar a Oseas en Romanos 9:21-26:

2¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notorio su poder, soportó° con mucha paciencia vasos de ira preparados para destrucción,

23 y para hacer notoria la riqueza de su gloria en vasos de misericordia que preparó para gloria;

24 a los cuales también llamó, a nosotros, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles?

25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y amada, a la no amada.

26 Y sucederá que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío; Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

Note aquí dos cosas importantes:

1. que Dios nos llamó a NOSOTROS, tanto de entre los Judíos como de entre los gentiles, y 2, nos coloca en un solo grupo, la Casa de Israel, citando a Oseas, dice:

"Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y amada, a la no amada.

Y sucederá que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío; Allí serán llamados hijos del Dios viviente". Esto no le fue dicho al mundo pagano, sino a la Casa de Israel. ¡Nosotros, todos los que verdaderamente hemos creído en el Mesías, somos Efraim, la Casa de Israel, el Pueblo santo!

"Irán con lloro, pero con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán, porque yo seré a Israel por Padre, y Efraim es mi promógenito" (Jeremías 31:9).

Nosotros somos aquella "multitud de naciones" que saldrían de Efraim...aquellas "incontables estrellas del cielo" de las cuales habló el Eterno a nuestro padre Abraham.(Génesis 15:5) pues, leemos:

"Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos. Y claman a gran voz, diciendo: ¡Atribúyase la salvación a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!" (Apocalípsis 7:9-10). ¡Tú eres Israel! ¡Tú ers de Efraim! ¡Tú eres hijo del padre Abraham!

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