TEOLOGÍA CRÍTICA: LA "SANA DOCTRINA" NO EXISTE, NO CAYÓ DEL CIELO...SE CONSTRUYÓ CON DEBATE, PODER Y DECISIONES HUMANAS.
- Si “sana doctrina” es -lo que yo creo-, eso es circular. (sana doctrina es lo que yo apruebo)
- La sana doctrina son mis creencias reflejadas en un sistema religioso.
- Elegir una denominación, un énfasis o una interpretación ya es decidir.
- Incluso -no cambiar nada- es una decisión activa: mantener el sistema también es un aporte.
- El Nuevo Testamento muestra desacuerdos reales (Pablo vs otros líderes, Hechos 15).
- La Biblia se definió siglos después en concilios humanos.
- La Trinidad, la naturaleza de Jesús, los credos: todo se formuló tras conflictos y votaciones.
- La Reforma, el adventismo, los testigos: todos nacieron cuestionando lo “establecido”.
- Leer la Biblia es interpretar.
- Vivir una doctrina en tu contexto actual es adaptarla.
- Tu cultura, experiencia y razón filtran todo lo que crees.
- Históricamente, quienes mandaban decidían qué era “ortodoxo” y qué era “herejía”.
- Incluso hoy, dentro de una misma iglesia hay versiones opuestas.
- las religiones las crearon élites de poder; no el pueblo.
- El “solo Biblia” tampoco evita la subjetividad: por eso existen miles de denominaciones.
- En el siglo I no había una sola doctrina. Habían muchos judaísmos autónomos.
- Jesús predicó un Reino de Dios subversivo, no una religión cómoda.
- Muchas ideas se “suavizaron” cuando la Iglesia se alió con el poder político para manipular mentes.
Jesús no fundó una religión institucional; enseñó una espiritualidad ética centrada en el amor, la misericordia, la justicia y la unidad humana. La evidencia está en su práctica: no creó templos, credos ni jerarquías; se relacionó con samaritanos, romanos, mujeres, pecadores y herejes, rompió fronteras religiosas (“el sábado fue hecho para el ser humano”) y definió la fidelidad a Dios no por la pertenencia a un grupo, sino por el amor al prójimo. En cambio, las religiones posteriores transformaron su mensaje en sistemas identitarios: dogmas, etiquetas, exclusiones y condenas que funcionan por oposición (“nosotros tenemos la verdad, ellos están perdidos”). Así, Jesús —que unía— es usado para dividir; el amor se vuelve control, la fe se vuelve frontera y la diferencia se vuelve amenaza. Por eso, la espiritualidad de Jesús integra y humaniza, mientras la religión, cuando absolutiza su secta, fragmenta y deshumaniza.
Por eso la Teología Crítica y la academia no destruye la fe: libera de los dogmas que dividen, no de la ética espiritual que une. Quita las doctrinas que separan y devuelve el amor, la justicia y la humanidad que Jesús enseñó.
“Síguenos para más teología bíblica, pero basada en evidencias o pruebas (Nada de manipulaciones religiosas ni dogmas)”.
HAROLD ALIAGA & YOSEF ROMERO
INSTITUTO DE TEOLOGÍA CRÍTICA

Comentarios
Publicar un comentario