¿SABÍAS QUE NO ERA UN GALLO LO QUE “CANTÓ” CUANDO PEDRO NEGÓ A YESHÚA TRES VECES?
Por Claudio Ordoz
“Antes que el gallo cante, me negarás tres veces…” Mateo 26:34
Pero el problema no es la Escritura.
El problema es leerla sin su contexto hebreo e histórico.
JERUSALÉN NO ERA UNA GRANJA
Estamos en Jerusalén del siglo I, en días de Pesaj.
La ciudad está colmada de peregrinos.
El Templo de Jerusalén funciona con estrictas leyes de pureza.
DATO CLAVE:
En las inmediaciones del Templo no se permitían gallos, porque podían producir טֻמְאָה tumá (impureza ritual), incompatible con el servicio sagrado.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿QUÉ FUE LO QUE REALMENTE “SONÓ” ESA NOCHE?
EL “CANTO DEL GALLO” NO ERA UN AVE
En el mundo judío del siglo I, la noche se dividía en guardias llamadas מִשְׁמָרוֹת mishmarót.
El final de una de esas guardias, la tercera, justo antes del amanecer, se anunciaba con un toque de trompeta o shofar:
שׁוֹפָר shofár
Los romanos llamaban a ese toque horario gallicinium, “el canto del gallo”, no por un animal, sino porque marcaba el mismo horario en que suele cantar un gallo.
En hebreo, ese sonido era una תְּרוּעָה teruá: un toque de alerta, quiebre y despertar.
LA ARQUEOLOGÍA LO CONFIRMA
Esto no es solo interpretación bíblica.
En excavaciones modernas en Jerusalén se halló una piedra caída desde lo alto del Templo con una inscripción en hebreo:
לְבֵית הַתְּקִיעָה LeBeit HaTekíah
“AL LUGAR DEL TOQUE DE TROMPETA”
Esta piedra estaba ubicada en la esquina suroeste del Templo, el punto más alto, con vista directa a toda la ciudad. Desde allí, un sacerdote tocaba la trompeta para anunciar:
El inicio y el final del Shabat
Cambios de guardia nocturna
Momentos clave del servicio del Templo
Era un sonido OFICIAL, PÚBLICO Y AUDIBLE PARA TODA JERUSALÉN.
Hoy puede verse en Israel!!
EL MOMENTO EXACTO QUE YESHUA ANUNCIÓ
Cuando Yeshúa dijo: “Antes que el gallo cante…”
Pedro no imaginó un corral. Entendió perfectamente que hablaba del toque del Templo, del instante exacto en que la noche llegaba a su fin.
Cuando suena la teruá:
Se relevan las guardias
La oscuridad comienza a ceder
La verdad queda expuesta
Y en ese preciso momento, Pedro:
Recuerda las palabras de su Maestro
Comprende lo que hizo
Su corazón se quiebra
Por eso el texto dice que lloró amargamente:
בָּכָה מָרָה baká mará.
No fue solo culpa.
Fue DESPERTAR ESPIRITUAL.
CUANDO SUENA LA TROMPETA
Aquella noche, el shofar no sonó para condenar.
Sonó para DESPERTAR.
El toque del Templo no fue el final de Pedro,
fue el comienzo de su restauración.
Porque Yeshúa no miró a Pedro con acusación,
lo miró con verdad…
y la verdad duele, pero SANA.
Pedro negó con su boca,
pero su corazón aún pertenecía al Maestro.
Por eso lloró.
Porque entendió.
Porque despertó.
Hoy, ese mismo sonido sigue resonando.
LA TROMPETA SIGUE SONANDO
en nuestras decisiones,
en nuestras palabras,
en la forma en que vivimos la fe.
No siempre negamos a Yeshúa con palabras.
A veces lo negamos:
cuando callamos por miedo
cuando elegimos comodidad en lugar de fidelidad
cuando decimos “Señor” pero caminamos lejos del Reino
Y aun así… ÉL SIGUE MIRANDO CON MISERICORDIA.
El mensaje no es condenación. El mensaje es teshuvá: volver al camino.
Si hoy este mensaje te confronta,
si algo se quebró por dentro al leerlo,
no es casualidad.
Es el shofar llamando a despertar.
Es el Padre invitando a volver.
Es Yeshúa restaurando corazones antes del amanecer.
Porque después de la noche…
SIEMPRE VIENE LA LUZ.
¡Que cuando suene la trompeta, nos encuentre despiertos, fieles y caminando con Él!
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