viernes, 28 de agosto de 2026

REPENSANDO NUESTRA TEOLOGÍA : LOS ANACRONISMOS Y LA INDUCCIÓN DOCTRINAL.

 

LOS ANACRONISMOS Y LA INDUCCIÓN DOCTRINAL.
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel (Juan 1:48-49 RV60)
Por Faustino J. Zamora
EL HIJO DE DIOS.
Uno de los más graves anacronismos que ha levantado no pocas falacias exegéticas al interpretar el llamado Nuevo Testamento es el que refiere a Jesús, el Mesías, como el Hijo de Dios (por supuesto, Hijo con mayúscula para inducir al lector o intérprete a aceptar ciertas cláusulas doctrinales que son enteramente erróneas). La doctrina heredada desde mediados del siglo II, establecida en el Concilio de Nicea y conocida como la doctrina de la "Trinidad", definió las bases de la futura exégesis bíblica y del principal fundamento de la fe hasta nuestros días. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo unidos hipostáticamente en una sola sustancia, según la doctrina.
Desde el siglo IV, el concepto de Hijo de Dios se concibió doctrinalmente como una relación filial biológica de Jesús con el Padre. El nazareno de Galilea había sido “engendrado” por el Rey del Universo, concebido en el vientre de “la virgen”; era el Hijo de Dios y sobre este tema no se admitirían discusiones que contradijeran la doctrina.
Pero analicemos el asunto con una perspectiva sociolingüística; es decir, cómo un judío común entendía que a un sujeto de su generación le llamaran hijo de Dios. Cuando el Eterno se le revela a David para dejar claro quién construiría la casa de Dios (el Templo) en Jerusalén y este asigna a Salomón para esta tarea, Dios le dice a David: “Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre” (1 Cr 22:10).
A partir de aquí debe entenderse que todos los descendientes de la casa de David que subirían al trono de Israel por elección divina serán llamados hijos de Dios y Dios les será por Padre. La expresión hijo de Dios, desde Salomón, significa un descendiente del rey David, que será ungido para dirimir los destinos de la nación desde el trono de Dios. Todos los reyes de Israel fueron ungidos (cristos) y consagrados como mesías en cada generación; por eso fueron llamados hijos del Altísimo.
Ninguno de estos reyes, ni los que obraron bien siendo obedientes, ni los malos que violaron la Ley durante sus reinados, lograron satisfacer el anhelo del Padre sobre el cumplimiento de sus promesas y el Pacto hasta que irrumpió aquel que sería su “hijo único, predilecto” (la doctrina lo bautizó como “unigénito” del Padre, Yeshúa (Jesús)). La correcta traducción de “monogenes” del griego al español no es “unigénito”, sino “único en su especie, predilecto, favorito, elegido”.
Cuando leemos "el unigénito hijo de Dios “, debe interpretarse como el Hijo único, especial y predilecto de Dios, descendiente del linaje de David y elegido para ser rey de Israel. Cualquier otra interpretación es pura teología, una inducción doctrinal producida por una mala interpretación para sustentar la supuesta filiación biológica de Jesús con el Padre, lo cual es falso.
El "hijo unigénito" en griego koiné se expresa comúnmente con el término μονογενής υἱός (monogenḗs huios), utilizado en el Nuevo Testamento (ej. Juan 3:16). Monogenḗs se compone de monos (único) y genos (género/especie), significando literalmente "único en su clase" o "hijo único", “hijo favorito o predilecto” y nada tiene que ver con "nacido una sola vez de…" o cualquier otro tipo de relación genética con el Padre.
Observen.
  • Monogenḗs (μονογενής): Se debe traducir como "único", "favorito", “predilecto” o "hijo único". El término intenta resaltar la relación especial y singular de Yeshúa (Jesús) con Dios Padre.
  • Huios (υἱός): Significa "hijo".
  • En la Biblia: Aparece en Juan 1:14, 1:18, 3:16, 3:18 y 1 Juan 4:9.
  • Uso: Aunque a menudo se traduce como "unigénito", estudios modernos indican que subraya la singularidad del Hijo (único en su clase) en lugar de un proceso de engendramiento.
  • Ejemplo: En Hebreos 11:17, Isaac es llamado monogenḗs de Abraham, indicando que era su hijo único/especial.
El término “monogenes” es griego, y fue la forma en que los escritores judíos transmitieron en esa lengua extranjera el concepto de un “hijo especial para el Padre”.
Observe el versículo del encabezado, Juan 1:48-49.
Natanael era un judío, no era un cristiano, ni evangélico, ni trinitario; era simplemente un judío que había entendido que Yeshúa era el hijo de Dios, el rey de Israel que esperaba la nación en su tiempo, no una especie de ente celestial engendrado por el Padre, sino un elegido, un ser especial, el Mesías que cumpliría definitivamente la promesa davídica de reinar sobre el trono de Dios en Israel por ser el legítimo heredero, descendiente del linaje real , el rey designado, el único y especial hijo amado del Padre y nada más: “…tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”, dijo Natanael. Al decir “tú eres el Hijo de Dios” estaba confirmando el carácter regio, real del Mesías y lo reafirma a continuación al decir “tú eres el rey de Israel”. Recuerde que Mesías es también un concepto, un título que le atribuye a Jesús (Yeshúa) las prerrogativas de un legítimo descendiente de la casa real.
Otro ejemplo, entre muchos otros: Mateo 26:63. El versículo se enmarca en el episodio de la detención de Jesús. Dos testigos falsos le acusaban y el sumo sacerdote, un saduceo de la línea de Sadoc, le increpó en los siguientes términos “…Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. En otras palabras y parafraseando “¿eres tú el rey designado por el Dios viviente, o sea el Hijo de Dios, el descendiente del rey David que ocupará el trono de Israel? Para un sumo sacerdote de cosmovisión estrictamente judía y monoteísta, es absurdo creer que al dirigirse a Jesús en estos términos, le estaba endosando una cualidad de hijo biológico del Dios de Israel, engendrado por el milagro de una concepción que apunta más a la filosofía y la cosmovisión helenista de su tiempo que a la verdadera teogonía hebrea.
“Cristo e Hijo de Dios” son títulos que adquieren el mismo significado cuando se refieren a Jesús. Siempre, en todos los casos en la Biblia, “hijo de Dios” en referencia a Jesús (Yeshúa), única y exclusivamente, está expresando el carácter regio (real) del Mesías, el hijo que se convertiría en rey de Israel. Todas las interpretaciones ajenas a esta declaración inducen doctrinalmente a creer que “Hijo de Dios” (siempre con mayúsculas para apoyar la doctrina), se está refiriendo a la "segunda persona" de una "Trinidad",  y esto, amados hermanos, es un anacronismo semántico y acaba ineludiblemente en la comisión de tantísimos anacronismos exegéticos (errores doctrinales).
Bendiciones desde Israel.

Una higuera en Israel , símbolo de prosperidad y felicidad de la nación.



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