JESÚS ES EL MESÍAS DE ISRAEL Y VINO PARA LIBERTAR A SU PUEBLO...

 

Jesús no vino para salvarnos de ningún "infierno de tromantos eternos", sino para salvar (libertar) a Israel de sus pecados, hacer un nuevo pacto con ells, quitar la afrenta de Su pueblo para que llegue a ser luz para las naciones. El Mesías reinará desde Jerusalem, la ciudad del gran rey, sobre todas las naciones para sanarlas y bendecirlas. Como está escrito: "Vendrá a Sión el Libertador, que quitará de Yaacov la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando quite sus pecados".
¿Dónde aparece aquí una "iglesia gentil" que reemplaza a Israel como pueblo de Dios? Ha sido la teología de los hombres la que ha desvirtuado el verdadero propósito de Dios con Israel para la bendición de todas las naciones de la tierra reemplazándolo con un propósito alterno según la imaginación de hombres corruptos.   "He aquí vienen días, dice el Eterno, en los cuales haré nuevo pacto con la Casa de Israel y con la Casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto, pues ellos invalidaron mi pacto, si bien fui yo un marido para ellos, dice el Eterno. Pero, éste es el pacto que haré con la Casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi Ley ne su mente y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más cada cual a su prójimo, ni cada cual a su hermano, diciendo: ¡Conoce al Eterno! Porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno. Porque perdonaré su maldad y no me acordaré de sus pecados. Así dice el Eterno, que estableció el sol para alumbrar de día, y las leyes de la luna y de las estrellas para alumbrar de noche; que aterroriza el mar y pone en consternación sus olas: ¡Adonai sebaot es su nombre! Si estas leyes se apartan de delante de mi, dice el Eterno, entonces también faltará la descendencia de Israel, para no ser nación delante de mi eternamente" (Jeremías 31:31-36).

Esa es la promesa del Eterno para su pueblo Israel, para las dos casas, la casa de Judá (los Judíos), y para la Casa de Israel, la cual está dispersa por todas las naciones, las "ovejas perdidas de la casa de Israel", las "otra ovejas" de las cuales habló Jesús diciendo que las debía traer al redil, para que haya un solo rebaño, un solo pueblo, ISRAEL, y un  solo y único pastor (Caudillo), el Mesías.

"Por tanto, dí a la Casa de Israel: Así dice Adonai el Eterno: No por vosotros hago esto, oh casa de Israel, sino por mi santo Nombre, el cual vosotros profanasteis entre las naciones adonde habéis llegado. Yo santificaré mi gran nombre, que fue profanado entre las naciones adonde fuísteis, el cual vosotros profanasteis en medio de ellas. Y las naciones sabrán que yo soy el Eterno, dice Adonai el Eterno, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Porque yo  os tomaré de entre las naciones, y os recogeré de todos los países, y os traeré a vusetra propia tierra.
Y rociaré agua limpia sobre vosotros y sereis limpios de todas vuestras inmundicias y os limpiaré de todos vuestros ídolos. Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y PONDRÉ DENTRO DE VOSOTROS MI ESPÍRITU, PARA ANDEIS EN MIS ESTATUTOS Y GUARDEIS MIS PRECEPTOS  Y LOS PONGAIS POR OBRA. Habitaréis en la tierra que dí a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios" (Ezequiel 36:22-28).

¿Dónde aparece aquí un nuevo pacto con una iglesia gentil que reemplace a Israel como Pueblo de Dios? 
El autor de la carta a los Hebreos, vuelve a enfatizar que el Nuevo Pacto es con la Casa de Israel y con la Casa de Judá.

"Porque si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado lugar para un segundo pacto. Porque reprochándolos, dice: He aquí viene días, dice el Eterno, que estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá UN NUEVO PACTO, no como el pacto que hice con sus antepasados el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos no permanecieron fieles a mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Eterno.
Por lo cual, éste es el pacto que ahré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Pondré mis leyes en su mente, y las escribiré en su corazón, y les seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo. Y ninguno enseñará a su conciudadano, diciendo: ¡Conoce al Eterno!  Porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus iniquidades, y nunca  jamás me acordaré de sus pecados" (Hebreos 8:10-12).

¡Desde Génesis hasta Apocalipsis, los tratos de Dios son para con su pueblo Israel, con las dos casas, la de Judá y la de Israel! No hay nada escrito para una supuesta iglesia gentil que habría de reemplazar a Israel. Lo que sí está bien claro es que Dios ha visitado a las naciones, no para salvarlas, sino para escoger de entre ellas PUEBLO PARA SU NOMBRE, es decir, un pueblo para santificar su gran y santo nombre. Pero ese pueblo para su Nombre no está compuesto por paganos, sino por Israelitas dispersados por entre todas las naciones. Estos Israelitas, fueron las "ramas desgajadas" del olivo, y que Dios les dio "carta de divorcio" (Jeremías 3:8). Ellos, según Oseas, fueron declarados No pueblo de Dios, la "no amada", pero al mismo tiempo se les dio una promesa:
"Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar que no se puede medir ni contar. Y sucederá que donde se les haya dicho: 'Vosotros no sois mi pueblo', se les dirá: 'Hijos del Dios viviente' "  (Oseas 1:10; Romanos 9:22-26) 
¡No será sino hasta que se complete la redención de Israel que "el resto de los hombres  (las naciones) busque a Dios"! (Hechos 15:13-18 -Que recomiendo leer).

Es a esta multitud de Israelitas redimidos a los que se refiere Apocalipsis 7:9: "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, que estaba en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en las manos.  Y claman a gran voz, diciendo: ¡Atribúyase la salvación a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!"

¡No cabe duda alguna de que aquella multitud incontable son de los hijos de Israel redimidos por Dios mediante el "Cordero" (Jesús el Mesías)! 

Así que, ya no somos extraños ni forasteros, sino, conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios...¡Somos la Casa de Israel, seguidores del Mesías Jesús, y junto a nuestros hermanos de la Casa de Judá (los judíos) compondremos el Israel de Dios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"PRINCIPADOS, POTESTADES, GOBERNADORES DE LAS TINIEBLAS DE ESTE SIGLO" — Un estudio sobre Efesios 6.

¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE "YO Y EL PADRE UNO SOMOS" EN JUAN 10:30?

LA CARTA A LAODICEA (CARTA PERDIDA DEL APÓSTOL PABLO)