"Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se
pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del
evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios".
La mayoria de las personas leen este pasaje bíblico e inmediatamente
piensan en un dios del mal que literalmente ciega el entendimiento de
los que no creen para que se pierdan. A simple vista esta es la
impresión que da la lectura. Pero vamos a considerar estos versos en su
contexto, con mente baierta y no manipulada por los sistemas de
religión.
El verdadero contexto de los versículos 3 y 4 del
capítulo 4 de segunda a Corintios está en el capítulo anterior, el
capítulo 3.
Pablo comienza el capítulo 3 diciendo:
"¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos
necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de
recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en
nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo
manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no
con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra,
sino en tablas de carne del corazón" (2 Cor 3:1-3). Es evidente que
Pablo está hablando es a causa de la oposición que enfrentaban él y sus
asociados con el Judaismo. Los Judios desde el principio perseguían al
apóstol y a los cristianos que declaraban por doquier la gloria del
Señor Jesús el Mesías como el Mesias de Israel. Por todas las ciudades
por donde Pablo pasaba predicando el evangelio de Cristo, el evangelio
del reino del Mesías era confrontado y perseguido y era contardicho por
el sistema judaico.
Habían tambien los "falsos hermanos" y entre
ellos había judaizantes que insistían en que se habían de guardar
ciertos ritos de Moisés como la circuncisión. Veamos lo dice el apósto
conreferncia a estos últimos, escribiendo a Tito, dice:
"retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que
también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que
contradicen. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y
engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es
preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras(en las cuales habían
congregaciones), enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene"
(Tito 1:9-11).
Hablando de los opositores Judíos y de los "falsos hermanos" dice:
¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son
descendientes de Abraham? También yo. 23 ¿Son ministros de Cristo? (Como
si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes
sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24 De
los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres
veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he
padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta
mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de
ladrones, PELIGROS DE LOS DE MI NACIÓN, peligros de los gentiles,
peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar,
PELIGRO ENTRE LOS FALSOS HERMANOS" (2 Cor 11: 22-26).
Gálatas 2:3-5:
3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue
obligado a circuncidarse; 4 y esto a pesar de los falsos hermanos
introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que
tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, 5 a los cuales
ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del
evangelio permaneciese con vosotros. ¡Era a esos los opositores a los
que había que "tapar la boca" para que no enseñaran vanidades en contra
del Mesías Jesús y de sus apóstoles, entiensase Pablo y sus compañeros.
La oposición era tal, que hasta a Pedro lograron que entrara en
opocisón hipócrita "por miedo a los judíos" que venían de Jerusalem
departe de Jacobo (Gálatas 2:11-16).
Por esta razón, Pablo
comienza diciendo en 2 Cor 3:1: "¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a
nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, COMO ALGUNOS, de cartas de
recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?" Y
continúa: "siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por
nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no
en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón" (Verso 3). La
Iglesia estaba bajo fuego por parte de los Judaizantes y de los Judios
que se oponían tenazmente al evangelio y al Cristo.
Estos,se
aferraban con uñas y dientes (como los judaizantes modernos) a la Ley de
Moisés y al rito de la circuncisión del prepusio "conforme al rito de
Moisés" (Hechos 15:1-2).
Como "ministros competentes del nuevo
pacto", Pablo y sus compañeros debían afianzarse en el evangelio de
Cristo y no someterse a la autoridad del Judaísmo, de los legalistas y
de los que querían obligarlos a judaizar, comprometiendo así la verdad y
la libertad del Evangelio. Como ministros competentes ellos no iban a
dejarse regír por la LETRA sino por el ESPÍRITU de la Ley, "porque la
LETRA MATA pero el ESPÍRITU VIVIFICA".
Luego Pablo pasa a
hablar de los dos ministerios, ambos fueron con gloria (esplendor), el
uno fue grabado en piedra y era algo temporal, el otro, el del espíritu,
era mas glorioso porque sería permanente y traía justificación y vida
eterna, por lo que su vigencia sería eterna.
Pablo se refiere a
estos dos ministerios como "el ministerio de muerte" y el "ministerio de
justificación". Fíjense en el argumento paulino:
"Así que,
teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; Y NO COMO MOISÉS.
QUE PONÍA UN VELO SOBRE SU ROSTRO, PARA QUE LOS HIJOS DE ISRAEL NO
FIJARAN SU VISTA EN AQUELLO QUE HABÍA DE SER ABOLIDO. PERO EL
ENTENDIMIENTO DE ELLOS SE EMBOTÓ; PORQUE HASTA EL DÍA DE HOY, CUANDO
LEEN EL ANTIGUO PACTO, LE QUEDA EL MISMO VELO NO DESCUBIERTO, EL CUAL
POR CRISTO ES QUITADO. 15 Y AÚN HASTA EL DÍA DE HOY (cuando Pablo
escribía), CUANDO SE LEE A MOISÉS EL VELO ESTÁ PUESTO SOBRE EL CORAZÓN
DE ELLOS. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí
hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en
gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (2 Cor
3:12-18).
¿Qué vemos aquí? Vemos que tanto los Judíos, como los
falsos hermanos judaizantes tenían sus ojos espirituales vendados,
cubiertos, por tal razón el evangelio de la gloria del Cristo les estaba
encubierto. Cuando Pablo, en el siguiente capítulo habla de que si
"nuestro evangelio está encubierto, entre los que se están perdiendo
está encubierto". Interesantemente, la versión Reina - Valera Revisada
de 1989, ride este pasaje de 2 Corintios 4:3-4 de la siguiente manera
(con mucha más claridad):
"Pero aun si nuestro evangelio está
encubierto, entre los que se pierden está encubierto. PUES EL DIOS DE
ESTA EDAD PRESENTE ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para
que no les ilumine el resplandor del evangelio de la gloria del Cristo,
quien es la imagen de Dios".
Tenemos que entender que en el
lehguaje Paulino "esta edad presente" o "este siglo", o "este mundo", no
se refiere al palneta o a nuestro sistema solar, sino a a una edad que
estaba por terminar para darle paso a otra edad, es decir, la edad de
la Ley o del Antiguo Pacto que se estaba desvaneciendo en los dias de
los Apóstoles, para dar paso a la edad de la gracia del Nuevo Pacto. La
primera edad, la de la Ley, estaba representada por Moisés, rl poderoso
varón escogido por Dios y puesto como Dios (y no se levantó otro varón
igual) Deuteronomio 34:10-12:
10 Nunca en Israel se levantó otro
profeta como Moisés, a quien Jehovah conociera cara a cara. 11 Nadie
fue como él, ni por todas las señales y prodigios que Jehovah le mandó
hacer en la tierra de Egipto contra el faraón, contra todos sus
servidores y contra toda su tierra, 12 ni por la mano poderosa y los
hechos asombrosos, como los que Moisés hizo ante los ojos de todo
Israel.
Para el Judaismo y para todos los Judaizantes, habidos y
por haber, estas palabras constituyen a Moisés como "el dios de esta
edad de la Ley. Jehováh mismo lo constituyó como Dios para Fafarón y a
su hermano Aarón como su profeta. Éxodo 4:13-16:
13 Y él [Moisés]
dijo: —¡Oh Señor; por favor, envía a otra persona! 14 Entonces el furor
de Jehovah se encendió contra Moisés, y le dijo: —¿No conozco yo a tu
hermano Aarón el levita? Yo sé que él habla bien. He aquí que él viene a
tu encuentro; y al verte, se alegrará en su corazón. 15 Tú le hablarás y
pondrás en su boca las palabras. Yo estaré con tu boca y con la suya, y
os enseñaré lo que habéis de hacer. 16 El hablará por ti al pueblo y
será para ti como boca, Y TÚ SERÁS PARA ÉL COMO DIOS.
Para los
Judíos y para los Judaizantes de los días de Pablo, con sus corazones
embotados, Moisés era como un dios, y, así como Moisés se ponía un velo
sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran su vista sobre
él, así ellos mismos tenían ese velo sobre sus propios corazones. Moisés
se habia convertido en el dios de aquella edad, la edad de la Ley con
su puerta de entrada, la circuncisión "conforme al rito de Moisés". Con
la destrucción de Jerusalem y de su magnífico templo llegó a su fin la
edad (era, soglo, mundo) de la Ley y la edad del Evangelio quedó abierta
franca para todos los hombres en todo lugar, para "gente de toda
nación, tribu, lengua y pueblo". Así como Moisés llegó a ser considerado
como "dios" (poderoso) de la era de la Ley, así también Jesús ha
llegado a ser considerado como dios (o poderoso) de la edad del
evangelio de la gracia y del reino de Dios.
Tanto Pablo como Jesús mismo hablaron del fin de una edad y el comienzo de otra. Veamos los siguientes ejemplos:
Mateo 24:3: "Y estando sentado en el monte de los Olivos, se le
acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo será esto,
y cuál la señal de tu venida, y de la consumación del siglo?" La
palabra traducida aqui "siglo" y en otras versiones como "mundo", es la
palabra griega "aión" Strong # G165
αἰών
aión
de
lo mismo que G104; propiamente edad, era; por extensión perpetuidad
(también pasada); por implicación el universo; específicamente período
(judío) mesiánico (presente o futuro)
El fin del siglo o del
aión es una referencia al fin de edad o de un periodo específico de
tiempo (la era o edad de la Ley o la era del evangelio). No se trata del
fin del kosmos, o del universo, o del palneta tierra o el sistema
solar, se habla del fin de una edad.
Los discípulos le perguntaron al Señor Jesús por la señal de su parousia o venida al fin de la edad del evangelio.
Pablo, hablando del evangelio que se estaba predicando en su tiempo dice:
"Estas cosas [las que le sucedieron a Israel] les acontecieron como
ejemplos y están escritas para nuestra instrucción, para nosotros sobre
quienes ha llegado EL FIN DE LAS EDADES" (1 Cor 10:11).
Pablo y
sus compañeros estaban en medio o en la transición entre dos edades, la
edad de la Ley y la edad del evangelio. El fin de la edad de la Ley
llegó con la destrucción de Jerusalem y del templo en el año 70 E.C.,
después de la muerte de Pablo.
De modo que no nos dejemos
confundir con la idea de que viene el fin (por quemazón) del mundo o del
planeta tierra o del kosmos con su sistema solar, sino que habla del
fin de la edad del evangelio y el comienzo de la edad del Reino.
Tampoco nos dejemos llevar por los que enseñan que "el dios de este
mundo" (edad o era) se refiere a un ser espiritual maligo, no se esta
hablando de eso, sino del poder del dios del sistema Judaico y de sus
compinches los judaizantes y los "falsos hermanos" legalistas. En todo
el contexto de 2 Corintios 3 y 4 no vemos ninguna referencia a un diablo
cósmico o dios del mal.